Santiago ABASCAL, líder de VOX es hijo de Santiago ABASCAL ESCUZA, concejal -por el Partido Popular- de Amurrio (Vitoria), y juntero -de las Juntas Generales de Álava- por la circunscripción del Valle de Ayala. Y nieto a su vez de Manuel ABASCAL PARDO, alcalde de Amurrio (1963-1979) Vasco/españoles de pura cepa pues, de pies a cabeza, de la cabeza a los pies, en el País Vasco de los años del plomo, y como tales, blanco y objeto -durante cerca de dos décadas- de graves amenazas y serias tentativas de extorsión -pintadas de amenaza, cocteles molotov, asesinatos a modo de aviso de gente próxima- de la banda terrorista, ante el silencio cómplice -y de lo que no hablamos señores ¿cómo andamos?- de la Iglesia (vasca como española)
Lo que da la clave de la singularidad (sic) de VOX, el partido que aquél dirige, de lo que se interroga -sin acabar dando cabal respuesta-, un artículo en la prensa de hoy, con la puesta en foco de la postura singular (sic) de VOX, de distanciamiento y beligerancia abierta hacia la Santa Madre, comparada a la generalidad (dentro y fuera de España) de los partidos de derechas. Y enmarcado todo ello en la critica recíproca y la clara oposición Papa PREVOST ( Leon XIV)-Donald TRUMP, y en la media vuelta (en su actitud anti-papal) de aquél (en francés retournement), ante el claro disentimiento hacia el mandatario de la Casa Blanca, de los católicos -fieles votantes suyos, en su inmensa mayoría- de los Estados Unidos. Y el articulo se termina apuntando al desenlace de las próximas elecciones andaluzas como un termómetro que marcará el rumbo -en caso de un buen resultado de su partido ("sería la primera vez que la derecha lo consigue") - en la política española, y a su fuerte impacto en las próximas elecciones generales.
Pero hay algo subyacente en la temática -la actitud de VOX ante la Iglesia-, que me llama aún más la atención, y es la puesta en foco y a la luz del sol de la dimensión política (sic) del papa y de la Iglesia, un espeso tabú entre españoles mayormente católicos, y como tal motivo de (honda) frustración (en mí) ante un mentís tan tenaz de tan estruendos evidencia, como si el reconocer el fenómeno aquel -lo político en la Iglesia y en los papas- se viese despachado de un simple manotazo como un enfoque político, indigno pues de la dignidad -espiritual, sobrenatural- de una institución definida y reconocida contra toda evidencia (por la propia Iglesia y por la masa de creyentes), como apolítica (por propia definición)
Una cuestión la que levanto aquí, en estas líneas, que no atañe o no solamente (digan lo que digan) a la política sino que arrastra hondas raíces en el magisterio de la Iglesia, remontándose en un primer vistazo a Charles MAURRAS -objeto de especial atención en la Historia de la derecha española de Pedro GONZALEZ CUEVAS de quien nos ocupamos en la entrada de anteayer en este blog. A MAURRAS y a la condena pontificia (1926) , de él, de su obra y del movimiento que él fundó y dirigió, "L'Action Francaise", y una de sus obras que fueron motivo de puesta en el Índice y de condena llevaba por titulo La Politica religiosa (1912). Una noción que habre extensamente abordado aquí en este blog y que adquiere en la obra de MAURRAS el rango de una categoría de razón. Precisamente lo que la Iglesia habrá hecho objeto de tenaz repudio y denegación. Dialogo de sordos pues, ante ello nos encontramos.
Lo que arrastra sus raíces de muy atrás, como lo indica o da a entender el libro prohibido de Rafael SANCHEZ MAZAS, "España-Vaticano. Encuentros con el capuchino. La política religiosa" (1932), del que nos habremos ocupado repetidamente en este blog. Que llevaba significativamente por subtítulo, a modo de paráfrasis, Noticia de los sucesos ocurridos en Roma, con el telón de fondo de la (reciente) condena pontificia de MAURRAS y de la Acción Francesa y como un eco evocador de aquel otro subtitulo, Diálogo de las cosas acaecidas en Roma, del (célebre) Diálogo de LACTANCIO y del Arcediano del Viso, de los humanistas Juan y Alfonso de VALDÉS, en justificación del saco de Roma (6 de mayo 1527) a cargo las tropas imperiales del emperador Carlos V, y al mando del Condestable de Borbón (Carlos III)
La "singular" postura y la actitud anti-eclesiástica y anti-papal de Santiago ABASCAL no es tan singular pues, sino que se ve provista de hondas y arcaicas credenciales. Lo que no quita nada no obstante a lo imprevisible del resultado y desenlace de esa singular postura de un político español -de derechas- contra la Iglesia. En eso el autor del referido artículo lleva razón
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