martes, mayo 19, 2026

CASA DE CORREOS ¡¡¡ QUE SE DEJEN DE J....!!!

Sol, y el reloj o sea. El reloj de la Puerta del Sol. Al que dediqué aquí hasta un poema y que tanto me obsesionó. Como testigo mudo -de los que ven las cosas pero se callan, como las farolas de las noches, y de las veladas, del pueblo de Doña Asunción, que José Luis PERALES cantó-, de la historia (más candente) de España -desde los tiempos (por lo menos) de la Restauración. De la Noche de San Daniel por ejemplo, Noche del Matadero -"de estudiantes" (...)-, que es lo que parecía estar presente, gravitando como una capa o una plancha de plomo en la movida del 15-M, a modo de advertencia o premonición -de lo que nos salvamos por los pelos-, en la foto que dio la vuelta al mundo de aquello, del sábado aquél, de noche -de acampada- en la Puerta del Sol: Y es todo lo que del primer pronto a la mente me viene, a cuento del contencioso interminable -¡qué culebrón!- de la re-sig-ni-fi-ca-ción de la Casa de Correos en la Puerta del Sol. La del Reloj. 

Y habrá sido a seguir a las declaraciones -certeras y afiladas, como todas o casi todas las suyas-, de Isabel AYUSO, que se niega tenaz y terminantemente a que se le declare -placa recordatorio acompañando- Lugar de Memoria, en un contencioso con el gobierno y más exactamente contra el inquilino de la Moncloa, en lo que la Audiencia Nacional acaba de darle (de momento) la razón, suspendiendo de forma cautelar la resignificación. Ello ante el clamor de protesta y el desgarre general de vestiduras -por parte del Gobierno y de la izquierda- sobre la reciente decisión. Revisionismo de la Historia -así lo habrá calificado la DIAZ AYUSO- para dividir a los españoles entre buenos y malos, para una vez controlado el pasado, dirigir el futuro. ¡ BINGO, Isabel!, que nadie como tu habrá sabido calar en su justa medida y en sus justas palabras -como esas- el tremendo desafío que las leyes de la Memoria y todo el contencioso histórico y memorístico que traen (fatalmente) consigo, nos arrojan al rostro a todo el pueblo español. Como en la antesala de una nueva guerra civil, que me diga de una reanudación o repetición (general) de la interminable guerra civil (del 36) 

¿Torturas en la antigua Dirección General de Seguridad? ¡Bulos y no más que bulos! De los que se les llena la boca noche y día al gobierno y sus portavoces como en tiro de repetición.  A falta de pruebas. Y no lo que en la  RTVE -servicio publico de radio y televisión-, bajo la batuta del inefable (o inenarrable) Javier (Xavi) FORTES (¡ay dolor!), se nos esta queriendo vender -pero ¿de quien se están riendo?-, con las vistas -en cámara rápida, siempre las mismas, una y otra vez- de pasillos a oscuras, de cuartos sucios, destartalados, hechos una leonera, en ple-na-mu-dan-za, que eso es lo que muestran, eso y nada más que eso, por mucho que nos las muestren. A toda prisa, siempre las mismas, de todos los ángulos y cuadrantes, al derecho o al revés, pero ni rastro o vestigio de instrumentos ni de salas de tortura ¡qué le vamos a hacer! 

¡Dejen la memoria en paz! ¡que se dejen de joder! Que si han vivido ya tantos años -¡ochenta ya!- vivos y coleando -y trepando y encismando y polarizando que es gerundio (ellos y sus hijos y sus nietos)- con esa memoria  a cuestas, feliz y desdichada -díxit Paul RICOEUR-, tan dura de pelar y de soportar,  tan dura y desdichada no habrá sido, si nos ponemos a ver. Prohibido tocar los huevos. Ni de los unos ni de los otros. Programa de mayoría absoluta garantizada: a prueba de referéndum. Y en señal de reconciliación

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