miércoles, julio 22, 2026

UNA DERROTA ARGENTINA QUE TRAE COLA



Donald TRUMP -junto con Gianni INFANTINO- otorgando medallas a la selección española. En un ambiente de gran cordialidad. Hasta los enemigos (españoles) más encarnizados del presidente USA tendrán que reconocerlo
La victoria española en la final del Mundial 2026 trae cola y la que traerá. Que ya lo dije aquí y repetí y me veo obligado a hacerlo de nuevo ahora otra vez y me temo que otras mil. Que el deporte no es solo deporte, o solo un jugar a ganar o perder. Y lo esta demostrando a la faz del mundo la Argentina dejando bien a las claras que no sabe perder. Porque no sabe, estamos tentados de decir, ¿o acaso será porque no puede? Porque sea un pedir peras al olmo en estas grandes competiciones y en el mundo global al que asistimos, el que los contendientes acepten otra opción que no sea la del todo o nada. Como fue el caso  del gran padrino de este Mundial 2026 -primero en los Estados Unidos-, Donald TRUMP, que no aceptó -ni acepta, en un (pretendido) delito de negación, sic, de lesa democracia- la derrota electoral -frente a Joe BIDEN- del 2020, ni el curso que parecían emprender los acontecimientos entonces. Y los medios de la Prensa mainstream, y los gobiernos y la legalidad internacional y el mundo entero al final le dieron la razón. Desafiando así la Biempensancia, y contraviniendo así la DOXA inapelable (que no infalible, ni mucho menos)  de la Opinión publica, léase la del Orden Mundial (en curso) 

Y es un desafío planetario al mundo entero, al que parece abocarse ahora la Argentina de nuevo, como hace mas de cuarenta años cuando se lanzaron a ciegas en la (trágica) aventura de las Malvinas, que terminó como todos saben ¡Ay dolor! Que ¿de qué otra forma cabe interpretar la noticia en la prensa de hoy de la cancelación (sic) en Argentina de cantantes y artistas -entre ellas la española Rosalía- del mayor renombre en el plano internacional? Cancelación, cancel culture, palabras mayores, y aquí todos saben de lo que hablo, que no de oídas, sino de primera mano. Un desafío mundial el que (nos) lanzan los argentinos. Como el examen una a una de las nacionalidades de los artistas, actores y actrices cancelados, no deja de ello la menor duda, comprendiendo de entrada todo el área anglosajona (latinos incluido, de Puerto Rico o de Miami) -y países de la Commonwealth-, pero no sólo. 

Y además en el desafío planetario de la Argentina interviene un fautor de primer orden y es el presidente de la FIFA -al que se habrá (fundada o infundadamente)  acusado desde diferentes ángulos, de partidismo, a favor  (entre otros) de la Argentina-, el suizo Gianni INFANTINO. Directamente o por medio del estamento arbitral, como en la anulación -en el encuentro contra la Argentina-, del gol a Egipto. ¿Fenómeno real o fantasma de la imaginación apenas, el anti-argentinismo? Lo que se plantea otro articulo de la prensa de hoy, que no acierta a zanjar la cuestión admitiendo ese anti-argentinismo latente en las hinchadas que habrá atraído el Mundial del 2006 tras suyo, lo que habrá cristalizado en el (pretendido) partidismo de Donald TRUMP, en favor de la Argentina y de sus estrellas -Lionel MESSI- o Rodrigo DE PAUL- o la relación (estrecha) entre MESSI y Gianni INFANTINO. 

Y una conclusión del articulo al que acabo de hacer referencia, mueve a reflexión se quiera o no. Y es cuando dice: los mundiales de futbol son el espacio que se ha constituido en los últimos años, para la exacerbación de los movimientos y de los procesos nacionales.../...Ahora son los seleccionados de cada país los que conforman un nuevo proyecto de identidad nacional". No crean la identidad pero la vigorizan y refuerzan y en algunos casos -donde aquella se encontraba muerta o en estado de letargia- llegan a recrearla, o a despertarla incluso -p.ej. en Cataluña-, tal como se habrá puesto de relieve con la victoria de España en el Mundial del 2026 de forma tan apoteósica, en esas explosiones de jubilo -¿cuanto tiempo hacía que los españoles no reíamos de pura alegría todos juntos?- en esas riadas de gente por las calles de Madrid, Barcelona y de otros lugares, o agolpándose en Colón, en las Cibeles  y en calles y plazas de otras ciudades, o ese mar de banderas españolas anegándolo todo como no lo habíamos visto nunca antes. 

Un fenómeno nuevo, un signo magno de los tiempos. El futbol ¿vacuna de nuestro (cuasi congénito) guerra civilismo? La pasión y el enfrentamiento (deportivos) ¿purgativos (sic) de la Memoria -y de sus tragedias-, tan trágica como la Historia-? Sería de verdad, caso de confirmarse, la noticia más extraordinaria de nuestra época   



Gianni INFANTINO, presidente de la FIFA y gran impulsor, junto con Donald TRUMP, del Mundial 2026. Y artífices los dos del éxito innegable de este último. Suizo -y no italiano-, hijo de italianos, pero tampoco suizo del Tesino (la Suiza italiana) Sino que nacido en Brig, en el canton (bilingüe) del Valais, en su zona germano/parlante, lindando con la francófona, Bella localidad, donde estuve alguna vez, dada su proximidad -en el mismo cantón- con el Seminario de Ecône  


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