"Un pouvoir insurrectionnel s'est etabli en Algerie, par un pronunciamento (sic) (*) militaire.../...." (Palabras del General DE GAULLE, cuando el putsch de Argel del 23 abril 1961, durante la guerra de Argelia. En la foto los generales del putsch (21-23 abril), CHALLE, SALAN -segundo por la derecha-, ZELLER y JOUHAUD. La distinción (borrosa) entre pronunciamiento y putsch (golpe de estado) está mucho más claramente delimitada por lo que se ve, entre los garantes y mentores de las leyes (españolas) de la Memoria y los historiadores que les secundan. ¿Pronunciamiento el 18 de julio?
Dieciocho de Julio, noventa años. Noventa minutos, ni eso, noventa segundos tan siquiera , Comprimiendo o exprimiendo así el tiempo como hacen los musulmanes recordando o evocando la época del Andalus ausente -siempre presente- en la Península. Y, como a cada año, a cada crucial aniversario, ocasión que ni pintada de reencenderse de nuevo la guerra (civil) de las dos memorias. Como nos fue dado de comprobar de nuevo ayer noche pasadas ya las doce de labios de Julián CASANOVA -un respeto-, que la RTVE tiene erigido -por méritos propios, hay que reconocerlo- de oráculo intocable e inapelable en la guerra del 36 y en portavoz del guerra civilismo más intransigente, intolerante y beligerante y -eso sí-, dentro de un orden, lo que me llama la atención, viéndole y oyéndole disertar en la pequeña pantalla televisiva.
Y es sobre todo por la pasión y el convencimiento que pone en sus palabras que le salen casi a chorros (como a salivazos) por la boca, lo que mas me llama la atención en él, más, mucho más que el sempiterno y consabido cuento de buenos y malos que nos suelta como si le dieran cuerda, como un papagayo, que eso, como todos aquí ya saben ni me convence ni me interesa. El cuento de siempre con algún elemento novedoso sin embargo, en su enfoque, en el terreno de los principios o postulados, igual que en el empírico de las puras cifras o de los simples datos. Una reivindicación inflamada y ardiente de la Historia (con mayúsculas) y un dato nuevo que no se sabe bien de dónde ha salido, sobre la cifra (225) de muertos -militares y civiles-, en el Norte de Africa -en Melilla más en concreto-, en las primeras horas del Alzamiento.
Lo que según el referido historiador apuntala la distinción -a la que la historiografía en curso se agarra como clavo ardiendo- entre golpe de estado y pronunciamiento. Distinción borrosa a fe mía, y no lo digo yo, sino que es lo que dio a entender en el discurso a la Nacion que pronunció cuando el putsch de los generales -de Argel (21-26 abril 1961)-, el mismísimo General De GAULLE calificando -en transcripcion literal (defectuosa) del español, de pro-nun-cia-men-to- el golpe de estado al que hacía frente, abortado justo a seguir a aquella alocución radiofónica.
Llama la atención no obstante ese hincapié -como ese nuevo enfoque al que acabo de aludir-, en la Historia, de parte del mencionado historiador, dirigido a los voceros o portavoces de la otra/memoria a los que (nos) acusa de despreciar aquella. Lo que resulta un poco paradójico, se me reconocerá, y es si se tiene en cuenta el hilo conductor y leit motif principal a la vez de las leyes de la Memoria y es el de la negación -de la revisión negacionista, para ser exacto- del dato histórico primordial, fundamental, de quienes ganaron la guerra y quienes la perdieron, lo que hace a sus propulsores y defensores reos de ese delito de negación -o desprecio, o re-escritura- de la Historia, que reprocha a sus detractores Julián CASANOVA.
Algo que no nos escandaliza no obstante, que concuerda bien en cambio con el sello democrático (sic) de esa ofensiva memorística, guerra civilista a la que dio inicio -sin el menor consenso en la sociedad española, José Luis RODRIGUEZ ZAPATERO. Por su cuenta y riesgo. Y es si se tiene en cuenta -como aquí ya lo hice observar-, una nota esencial del pensamiento e ideología democráticos, que es la negación -cual tabula rasa- de la Historia en nombre o por cuenta de la Democracia que debuta o inicia una Nueva Era. Re-escribir (de nuevo) la historia ("inexistente") de nuestra guerra civil para así ganarla al fin, o sea
Chile. Santiago, Palacio de la Moneda (11 de septiembre 1973) Escena del golpe militar contra el gobierno marxista de Salvador ALLENDE (de Unidad Popular), encabezado por el General PINOCHET. Alzamiento cívico incruento, sin más muertes que el suicidio del presidente, Salvador ALLENDE. Respondiendo mutatis mutandis a la idea del cirujano de hierro del regeneracionismo español. ¿Una operación litúrgica pues, que al contrario que en España, sí se logró. ¿Aprendieron pues de nosotros los militares chilenos? La pregunta del millón
(*): El General DE GAULLE transcribía así el término español, por un neologismo -pronunciamento- inexistente en la lengua francesa


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