Duros, igual que una piedra,
afilados cual cuchillas,
que te amargan la existencia,
¡enigmas, crueles enigmas!
que te cierran el camino
que te ensombrecen la Vida,
que te enmarcan el Destino
cual aquella esfinge antigua
altiva e inaccesible
que gozaba con sus víctimas,
como pobres marionetas,
reos de culpa ninguna,
esclavas de sus caprichos
a fuer de de su fé idealistas,
de sueños claros y puros,
soñando a la luz del día
y ante eso y el misterio aquel
¿qué pensaban, qué decían?
guardar calma, echarle TEMPLE:
era la única consigna
Como me ocurre a mí hoy
en tamaña tesitura,
mientras alzo la mirada
y te veo, tierna criatura,
harto ya de tus requiebros
de tus rollos, de tus cuitas,
tu teatro y tus fingimientos,
de tus prontos, de tu duda
pero dormida tú a mi lado,
se me van todas mis brumas.
Por lo indefensa y lo débil
cual la Infancia desvalida,
cual joven a la Intemperie,
o como Mujer Madura,
presa de amores jóvenes,
desconcertada y perdida
Bella y coqueta, "nueva y vieja"
como la Ciudad a oscuras
de una belleza en negro/azul.
Como la Noche desnuda

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