miércoles, junio 24, 2026

JUAN PABLO II, DE MADRE UNIATA

En la foto, el papa WOJTYLA -verosímilmente en su época de cardenal arzobispo de Varsovia- asistiendo a una ceremonia de ordenación "patriarcal" de la Iglesia uniata (de Polonia) Reos de colaboración -los uniatas- con el ocupante alemán, un hecho hoy comúnmente admitido. Y clave a su vez de desciframiento e interpretación biográfica de los tramos más oscuros y no esclarecidos de la figura y la trayectoria de un papa polaco de madre uniata, a saber, Juan Pablo II 

Hablé ayer de laberintos en torno a Ucrania y países o naciones limítrofes. y en torno a la guerra de ucrania y hoy estuve inmerso en el pozo o túnel sin aparente salida mas laberintico de todos que es el de las relaciones o la falta de ellas en las posturas que toma ante los que la rodean la Iglesia ucraniana o en otros términos, la Iglesia greco católica ucraniana mas conocida como la Iglesia uniata ucraniana o simplemente uniata. Que se presenta a ojos al menos de occidentales como el alma del nacionalismo ucraniano intratable e incandescente, detonante primero y principal como ayer aquí lo dejé sentado de la guerra allí, aún en llamas. Un nacionalismo con una vía u horizonte estrecho de futuro, que lo separa de Moscú, del Kremlin y sobre todo del Patriarcado ortodoxo -de Moscú- sin romper sus lazos con Roma. Como lo ilustra la trayectoria a día de hoy aun inédita, e incógnita o (muy) mal conocido entre occidentales, del Monseñor Josef SLIPYJ, cardenal  arzobispo de Kiev y Patriarca uniata o greco católico de Lvov -Galitzia, Ucrania occidental- a la vez, lo que se guardó bajo un tupido velo en la atención que en vida mereció aquel a los medios de los países occidentales, tal y como lo ilustra la foto cargada de enigmas que colgué aquí ayer a cuenta de él, fantasmática propiamente espectral como una aparición, del referido Monseñor SLIPYJ en ornamentos -sombrero oriental/patriarcal incluido- de patriarca -greco/católico- de LVOV de los ucranianos: Pero la otra foto -al inicio de esta entrada- que me habrá llevado a retomar aquí de nuevo la tecla sobre este tema, lo es la del papa WOJTYLA asistiendo en silencio, atento y circunspecto a una ceremonia de consagración episcopal o patriarcal de la Iglesia greco-católica, léase uniata

Y es porque se me antoja una señal de pista o una clave de interpretación del enigma o de los enigmas que -como aquí todos ya saben- habrá ofrecidos siempre ante mis ojos, la figura, las palabras y la trayectoria del papa polaco Juan Pablo II. Uniata -o en otros terminos ruteno/católica lo fue su madre, y uniata lo fue también el cardenal SLIPYJ, metropolita (uniata) de LVOV de los ucranianos- al que el papa polaco protegió y más que eso, le prestó su propia caución al combate en solitario dentro y fuera de lo que hoy se llama la cortina de hierro, en defensa y reconocimiento de la Iglesia (greco/católica) ucraniana: O en otros términos, que lo que siempre me pareció y me mereció el juicio de ambigüedad (dolosa) o de doble juego -de espía o de agente doble (en el papa WOJTYLA)-, a la luz de esta clave -uniata- de interpretación como acabo de decir, hoy ya -antes y después de mi gesto de Fátima, no me lo parece o suspendo mi juicio, ante lo enigmático e inextricable del contencioso uniata que aquí paciente y laboriosamente venimos exponiendo. Y la prenda de credibilidad que el papa WOJTYLA nos habrá ofrecido la aporta una faceta de la imagen -o look- del cardenal SLIPIJ, al lado o en paralelo de su postura anti-soviética y anti-comunista por la que tan caro -en pena de cárcel y de persecución- pagó. Al lado de ella, como digo, su otra faceta en paralelo de colaborador con el nazismo, léase con el bando de los vencidos,

) Y esclarece como digo el pasado sin esclarecer del papa WOJTYLA relativo a ese tramo o segmento de su pasado relativo a la Segunda Guerra Mundial y al de Polonia en aquella. A lo que ya habré hecho alusión dentro y fuera de este blog en varios de mis escritos. Y más concretamente, al genocidio (sic) de al menos centenas de sacerdotes polacos a manos de las tropas soviéticas invasoras al final de la Segunda Guerra Mundial, bajo el llamado Comité de LUBLIN -comunistas o judíos todos ellos-, y es en la medida que habida cuenta de lo que ya dejamos aquí sentado, de la actitud colaboracionista de la iglesia uniata, sea fácil de concluir que las victimas de ese genocidio (sic) aún por esclarecer lo fueron mayormente -hipótesis aun por confirmar pero con un sin fi de visos de credibilidad- miembros del clero polaco en aquellas regiones -orientales, limítrofes- del país donde gozaban arraigo de antiguo la iglesia greco/católica, léase uniata (de Polonia) 

Y que su actitud de respeto y de protección del cardenal SLIPYJ no fuera para el papa polaco más que el pago de una deuda moral, léase de su silencio -siguiendo la hipótesis aquí apuntada- ante el genocidio a manos de agentes comunistas o de las tropas soviéticas, entre miembros de la iglesia uniata. Y ante las certezas y perspectivas que nos ofrece esta hipótesis mía, mi mente se reposa y mi alma se apacigua. Suspendiendo mi juicio hasta nueva orden (o sea)  











































































































































































































































































No hay comentarios: