martes, junio 16, 2026

SUIZA Y EL MALESTAR ANTE LA INMIGRACIÓN

Suiza ¿paraíso en la tierra y como tal tachando de infernal todo lo que compromete y amenaza su existencia? Eso es lo que inconscientemente pensé y sentí al cabo de mis años pasados allí de los que guardo una desconcertante mezcla de distanciamiento, consciente y plenamente asumido y de irresistible  nostalgia a la vez. De allí, de lo que era entonces yo,  y de un mundo que se fue para no volver y quedó sin embargo allí, en aquel refugio alpino rodeado de montañas y asomado al lago, y a la Europa de la UE, o separado de ella mas bien por el lago (LEMAN) aquel. De todo lo cual di testimonio y me hice eco en algunos de mis escritos recogidos dentro y fuera de este blog, y de algunos de mis poemas, de los mas sentidos y más poéticos tal vez de todos ellos. Mirado todo ello, el país como sus habitantes -tal y como se me podría objetar- siempre desde el mismo mirador, siempre o casi siempre sentado en él. No otro que el de mi celda (cellule), siempre la misma los cuatro años que allí viví, en el seminario -tradicionalista- de Ecône, cantón del Valais, dando vistas -en permanencia- a la cresta nevada del Mont Blanc, allá al fondo, y allá abajo, justo a la derecha, discurriendo el río Ródano, uno de los más largos y caudalosos de Europa. 

¿Con sello -todo lo que acabo de exponer- de elitario, elitista, como (espontáneamente, sin mala intención o eso creo) me calificó una periodista que se interesó en entrevistarme, por mí mismo, más bien por el pasado que no pasa en mí? ¿De la Suiza y de la etapa suiza del mismo, de las más decisivas tal vez, de lo que evoqué, contando todo lo que aquí estoy contando y todo lo que quiero contar y decir más bien, en artículos ya antiguos, uno de los cuales como por arte de magia acabo de recuperar en la Red

Tan grande no fue mi culpa, si me enamoré en demasía del alpino país, si me deslumbraron su (gran) lago y sus paisajes, la limpieza de las calles de sus ciudades, su forma de vivir y last but not least, su nivel de vida y su standing, de país el más rico de Europa (¿del mundo tal vez?. Todo lo cual no me hizo renegar del mío, aunque me dolieran -y tal vez precisamente por eso- las comparaciones (odiosas) que me infligía sin remedio mi estancia allí, a donde llegué a parar buscando -un seminario a mi gusto- lo que en España a fe mía sin éxito ninguno busqué y busqué, antes de irme a allí

Hasta aquí todo lo que me viene a la mente -y mucho más- de mi memoria personal a cuenta de la noticia en la prensa de hoy, del no al referéndum en Suiza a cuenta de la inmigración (¡ay dolor!) Que pone en foco al partido que lo habrá promovido, la UDC -Union démocratique du centre, en alemán, Schweizerische Volkspartei, SVP- de insólito parecido en el nombre, con la española UCD, de aparición posterior (nota bene), casi seis años después (septiembre 71-mayo/agosto 1977) ¿Pura imitación? No lo sé. 

En foco como digo, el partido y su fundador -y actual dirigente también, Christoph BLOCHER, de un dato biográfico que no me resisto a dejar consignado aquí, el de su lugar de nacimiento, en Schaffhausen (cantón del mismo nombre, en Suiza alemánica, en un enclave junto a la frontera alemana) -el 11 octubre 1940-, en la ciudad objeto de un bombardeo aliado -norteamericano- a base de bombas incendiarias y de racimo, el 1 de abril 1944, con un saldo de cerca de 40 muertos y gran destrucción y devastación en la ciudad. 

Un campeón de la lucha contra la inmigración (ilegal) tan marcado por la II Guerra Mundial. ¿Puro asunto de religión -la inmigración, en España o en Suiza-, que cuestiona la dignidad humana como nos predica -evangélicamente, "a tiempo y a destiempo"- el papa PREVOST, sin nada que ver con la Historia (y con la Cultura)? ¡A otro perro con ese hueso, por favor!    

El sí al referendum (45,2 %) -bajo el lema No a una Suiza de diez millones- lo habrá sido, frente al tan cacareado por los medios -51,4%-  gracias a 12 cantones (orientales) de los 26 que componen la Confederación Helvética, limítrofes con Alemania, Austria e Italia, la Suiza  oriental, o sea, apartada, recóndita, lejana, que frecuentó NIETZSCHE, que era -al decir de su gran amigo el filólogo Erwin ROHDES que se lo cruzó viniendo aquél de allí -" un lugar a donde no iba y de donde no viene nadie": puerta trasera de la Suiza o sea, por donde se le cuela la inmigración silenciosa en dirección de la Suiza occidental., en particular la Romandía, Suiza "romane", o sea francófona.

Con la iniciativa se pretendía limitar la entrada de inmigrantes ante un fuerte aumento demográfico- de 7,3 millones en 2002 a los 9, 1 millones en la actualidad y en caso de aumentar la población hasta los 9,5 millones de los 9, 1 millones actuales, en 2050. En el voto en contra habrá pesado sobre todo la economía: la fuerte dependencia de la mano de obra extranjera, especialmente en los sectores de cuidados, hostelería y tecnología: Y en caso de prosperar, ello hubiera llevado a una revisión del acuerdo de libre circulación con los países de la UE 

Como sea, el voto suizo habrá puesto de manifiesto el serio malestar de la sociedad suiza a cuenta del fenómeno migratorio entre cuyas causas se barajan, el aumento de la criminalidad, pérdida de la identidad nacional, deterioro de los servicios públicos, y del sector inmobiliario con un fuerte aumento de los precios del alquiler en las principales ciudades. 

Una señal al papa PREVOST, como sea. ¿La oirá su Santidad? Mucho nos extrañaría.


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