En el cuaderno o bitácora confesional (sic) en lo que fatalmente -sin propósito ninguno de mi parte, doy fe- se viene convirtiendo este blog, cabe registrar además de otros hitos mediáticos de actualidad que, en vísperas de mi gesto de Fátima, dejaron una huella en mi, tales como lo fueron los acontecimientos de la primavera Solidarnosc polaca, o el atentado contra el egipcio Anuar-el-Sadat que presencié en retransmisión de una cadena de televisión francesa a las pocas horas de producirse-, además de ellos como digo debe figurar también un fenómeno un tanto exótico por razón de distancia geográfica aunque sólo fuera, que consiguió captar todo el interés y la atención en mí, y fue la irrupción o el resurgir del fenómeno político y religioso encarnado en la comunidad de religión sikh del Punjab en la India en torno a la figura de su (joven) líder político y religioso, Jarnail Singh BINDRANAWALE, que me marcó y fascinó (un poco) lo confieso, objeto como lo fue de gran atención mediática, sobre todo por razón del protagonismo mayor que fue el suyo, atrincherado él con sus partidarios al interior del Templo Dorado, santuario de los sikhs, en Amritsar (sito en el Punjab), frente al cerco y asalto del Ejército indio en la operación llamada "Estrella Azul" -1 y 10 de junio 1984 (estando yo preso en Portugal)-, que se saldó con una elevada cifra de muertos, alrededor de 6000, civiles en su mayoría congregados en el Templo, bajo el mandato de Indira Gandhi, primera ministra india, a la que aquello costaría la vida en atentado a manos de militantes sikhs, miembros de su escolta.
Y toda esta extensa referencia a esa comunidad y a su religión -una especie de sincretismo del hinduismo y del Islam (de la época del Imperio mongol)- viene a cuento de una (terrible) noticia -el asesinato de Henry NOWAK- que habrá acaparado la atención en el Reino Unido, y generado una honda conmoción en el país, con la Policía británica siendo acusada de prestar exclusivamente atención a las palabras del autor del apuñalamiento (ritual), un miembro de la comunidad sikh inmigrante en el Reino Unido que acusaba a su victima de haber proferido insultos racistas en contra suya, y haberse desentendido a seguir del estado de este último que fallecería desangrado poco después sin que nadie le prestase asistencia.
Y lo que habrá catalizado las protestas lo habrá sido el protocolo seguido en su actuación por la policía británica -Scotland Yard-que se habrá destapado o sacado a luz en el suceso, por el que la actuación de los policías ofrece todos los visos de haber consistido en prestar toda o casi toda su atención no al autor del apuñalamiento sino a los (pretendidos) insultos racistas de la víctima (en trance de agonizar y de desangrarse). Y lo que habría revelado en definitiva la orden de la Policía británica de favorecer a los detenidos de las minorías. Lo que a su vez habrá generado además de la oleada de protestas entre los propios compatriotas de la joven victima, reacciones de repulsa de personalidades del otro lado del Atlántico, entre ellas del magnate mediático Elon MUSK, y de James David VANCE, secretario de Estado, apuntando todos en la dirección del premier laborista británico, Kier STARMER, que acusa de "provocar división" al primero de los nombrados.
Si se le suma a sucesos del mismo cariz ocurridos en poco espacio de tiempo -en Francia por ejemplo-, y la oleada de protestas que ellos originaron, parece que nos encontremos ante un signo (magno) de los tiempos, léase de que los tiempos están cambiando y que nos adentramos sin remedio en una época de caos y de violencia donde muere la esperanza. En esa estamos, mientras el papa PREVOST pregonero -y mercader- de esperanza (s), se muestra escandalosamente -por su silencio (culpable)- cómplice de los que la asesinan. No precisamente TRUMP ni los partidarios, seguidores y aliados de TRUMP. Que no, que no, que no nos lo creemos, aunque se nos pretenda vender las palabras del pontífice anti-TRUMP, como si fueran dichas ex-cathedra. ¡Que no nos la dan ya, que no! Por más que el estruendo de la visita (papal) nos aturda y enmudezca
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