Leon DEGRELLE (jefe y fundador de REX, en Bélgica) El más católico(y romano) de todos los líderes nazi/fascistas de su época. Lo que explica tal vez el exhibicionismo (sic) que algunos le reprochan: que asumiendo sin reservas ni complejos (de culpa) su compromiso político, ideológico y militar, buscaba escapar al olvido (sic), que le reservaban sus enemigos: como se vería confirmado por la pena de Damnatio Memoriae -desconocida en democracia-, y tal como la que él se vería (doy fe) infligida antes y después de su muerte, en Bélgica: él como sus partidarios, y todo o todos con él asociados. Entre ellos, España (y los españoles) el país que le brindó refugio e impidió su entrega a los que le tenían jurada vindicta y le tenían reservado la peor de la suertes, tras la condena en los tribunales, a la infamia y a la injuria (impune), y en fin -"lex degrelliana"- a la pena de muerte. Lo que me reveló mis treinta y ocho años de estancia en aquel país (hispano o ex-hispano) Y LO QUE ME LLEVÓ A IRME DE ALLÍ SIN QUE ME ECHARA NADIE
Llevamos unos días que nos sorprenden los medios de la prensa mainstream con las últimas entregas o capítulos del culebrón interminable, el del del nazismo, de sus villanías y sus maldades: Fue primero como un rayo en el cielo azul por cuenta de Joseph GOEBBELS, ministro de la Propaganda del Reich, tratado en un suelto con gran realce -y desparpajo (y desvergüenza)-, aparentemente sin venir a cuento, de cojo cobarde cornudo y no se cuantas otras lindezas más, y ayer como un boche final en el reportaje del diario El Mundo (28 de agosto) -bajo el título "Costa nazi"- sobre el refugio de de grandes figuras del régimen nazi /alemán que se refugiaron en España tras la derrota, en el 45 (DEGRELLE, SKORZENY, el croata LUBURIC, el director de la OPEL en la posguerra -Heinrich NORDFHOFF-, y "el intérprete de la División Azul" Hans HOFFMANN, y last but not least, Alfonso de HOHENLOHE -estrella de la revista "Hola"-, hijo de MAX ZU HOHENLOE LANGENBURG, aristócrata austriaco y nazi -"pero no de la línea dura"-, espía de la Abwehr a las órdenes del almirante CANARIS (etcétera, etceterá) En donde me ocurre el cazar de entrada un gazapo enorme, trivial en apariencia pero que no lo es de ninguna manera y fue que se pone al que fue Ministro incombustible del Trabajo y gran figura carismática del Régimen anterior, José Antonio GIRÓN, combatiendo en la División Azul, cuando no lo fue. Sí de opciones pro/aliadas -anglófilas en cambio, como lo leí hace unos años aquí en la Red-, lo que da la clave de su acenso fulgurante y su sobrevivencia política tan longeva en el régimen anterior y en la posguerra europea . Y a la vez también, de su rol y protagonismo mayor en la acogida de los vencidos de la II Guerra Mundial en su feudo personal de Fuengirola y de la Costa del Sol. En lo que se me antoja ver -que se me contradiga aquí si me equivoco- un síntoma o atisbo de complejo de culpa, o de descarga de una inhibición de tipo ideológico, en alguien como él de acrisoladas convicciones joseantonianas, y germanófilo por propia definición, en la guerra y en la paz. Como lo fueron todos o casi todos ellos.
Y el articulo referido no se priva de hacerlo observar con un comentario, entresacado a modo de pequeño comentario o de subtitulo que rezaba: "Y no faltaba nunca un gobernador provincial de Falange que se sentía muy impresionado al recibir a un nazi"". Como así nos lo figuramos (todos) sin la menor dificultad. Y Francisco UMBRAL remachaba en una de sus (innombrables) columnas periodísticas lo que aquí decir estoy queriendo, cuando evocaba a GIRÓN -de sus propios recuerdos?- tirado boca arriba cuan largo era (desesperadamente) invocando (a voces) "a los dioses del fascismo" en la arena de "su" playa, en Fuengirola. Y otro de los extremos del articulo referido que me habrán movido a darle a la tecla lo es su comentario sobre el exhibicionismo (sic) de Leon DEGRELLE, cargado a su vez de glosa y de moraleja: del líder nazi/fascista más católico de todos ellos, y que en el mismo modo y medida tenía poco o nada que ocultar, y que escogió la vía de la publicidad y exposición mediática, de testimonio -sin reservas ni complejos- de su compromiso político e ideológico (y militar), y a la vez, de salvaguarda (in extremis) de su libertad y de su integridad personal, y de su memoria, sin arriar banderas -doy fe de ello, que su muerte me pilló en Bélgica- hasta el minuto final. Y junto a DEGRELLE, se menciona en el articulo al siniestro (sic) SKORZENY: Siniestro por qué? A lo sumo, caracortada ("balafré", "scarface") -todo en su honor (militar)- y de un gran sentido del humor a la vez el heroico militar austro/húngaro, tal como lo ilustra el divertido detalle de la ráfaga de metralleta con la que respondía el timbre de su puerta a los que le visitaban, en su domicilio en Madrid (...) Cargada además de un plus de significado, la mención en el articulo referido -sobre el exilio de nazis (oscuros)- del exhibicionismo (sic) de DEGRELLE. Como una alusión o respuesta directa -así nos suena al menos- a la Damnatio Memoriae, pena (mayormente) senatorial del Imperio Romano, y borrada de las legislaciones y ordenamientos del mundo civilizado después, aunque se viese perpetuada por mandato o por culpa de autócratas -y tiranos o pseudo/tiranos-, a seguir, en la era contemporánea -el papa FORMOSO, Marino FALIERO (dogo, dux) de Venecia, y más reciente, STALIN -contra Leon TROTSKI, BUJARIN, ZINOVIEV, o YAGODA, jefe del NKVD, policía política-, o PERON nombrado (sólo) como "El Tirano Depuesto", para la Revolución Libertadora (*) Y esa pena infligida a Leon DEGRELLE -lex degrelliana (2) inclusive-, de la que fui testigo en primera fila los largos años que allí residí, me acabaría revelando -claro como la luz- que en aquella DAMNATIO incurrían también los españoles y España en su conjunto, el país que dio refugio al líder "maldito" Y que ese fue precisamente el precio del peaje que nos impusieron, por la acogida -en subalternos modelo, y en ciudadanos de segunda, tercera o cuarta categoría- a los emigrantes españoles (años 60) y sus descendientes, y por el visto bueno a nuestra entrada -levantando así un veto de décadas (con el BENELUX)- en la UE comunidad europea
(*): Y sin ir más lejos, contra FRANCO y todo y todos con él asociados: las penas de DAMNATIO MEMORIAE que están perpetrando las leyes de la Memoria y sus testaferros. Aunque éstas últimas, van tras las huellas no tanto del Imperio Romano -Damnatio Memoriae stricto sensu- como de las practicas de Stalin (y sus testaferros, devotos y corifeos), que no son de condena de la memoria (memoria damnata) sino de eliminación (sic) del pasado, propiamente hablando
(2): la ley que condena -en rebeldía- DEGRELLE, siempre en vigor a día de hoy, pese al fallecimiento de aquél. Un supuesto insólito y sin parangón ni precedentes en los países civilizados
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