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Humanizar a Hitler -des-demonizándole-, como acierta (genialmente) a hacerlo esta biografía de su único amigo -de adolescencia y juventud-, la fuente biográfica mayor de todo lo que se ha escrito sobre él. Y humanizar -des-diosándole (y desmitificándole) - a José Antonio en su vida, en los últimos momentos de su vida en especial, y en las circunstancias -mitad sólo esclarecidas- que acompañaron a su muerte (atroz) : de un Hitler demonio encarnacion del Mal -para el Pensamiento unico (en vigor)-, y de un José Antonio -semi-dios o alter Christus para sus devotos-, a (integralmente) Hombres los dos, único plano de comparación posible entre el Fuhrer aleman y el Fundador español. El encuentro de los cuales -en Berlín, 1.° mayo 1934- fue la suprema coartada para condenar a muerte a José Antonio, y para el visto bueno a su salvaje asesinato, del tribunal popular de Alicante (y que me perdone Juan Manuel CEPEDA hijo) Cuestión de conciencia e invitación -urgente y apremiante- a una revisión ideológica
El articulo que comenté en anterior entrada de Pío Moa, "La Falange
en perspectiva", era manco de
perspectiva, por paradójico que parecer pueda. No en el plano histórico -de Historia española- sino en el
plano internacional, en el contexto del mundo de entonces de cuando se
sitúa cronológicamente el
articulo que nos ocupa, a saber la fase final y el desenlace de la
Segunda Guerra Mundial. Y no lo enfoco como una carencia en el análisis
del combativo historiador -sobre el que ya me explayé dentro y fuera de
este blog- sino como un (pequeño?) desafio para un historiador de
vocación -aunque no "profesional"- como lo soy yo, con vistas a avanzar en
busca de la Verdad histórica por los caminos de una investigación -en
francés Recherche- a menudo objeto de atascamiento, por razón de las líneas
directrices del pensamiento/único hoy por hoy en vigor. Así por ejemplo,
Pío Moa afirma (cargado de razón) que la Falange infundió a la sociedad
española un espíritu de desafio (sic) que les permitió resistir
victoriosamente el "criminal aislamiento" que nos deparó a España y a los
españoles el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Ajeno en todo o
parte ese espiritu de desafio cara al
mundo exterior como el que supo infundir a España y a los españoles la
Falange-cabe honradamente preguntarse- , de un cierto grado y nivel de solidaridad ideológica o espiritual -por encima de la no/beligerancia oficial- con los
vencidos en el 45? Ajena esa resistencia al ejemplo de derrota/total en
la guerra total que la Alemania nazi "orgullosamente sola" frente al
mundo -como emularían más tarde los portugueses a vueltas con su guerra
colonial-, en una especie de inmolación colectiva, que verosímilmente
hizo pensárselo dos veces a los aliados en Yalta y en Postdam a la hora de
decidir de la suerte de España y de los españoles, teóricamente no/beligerantes,
diplomáticamente neutros, pero no en el plano
ideológico ni en el marco de la guerra civil europea -fascismo y
antifascismo- que tuvo su última y mayor repercusión en la Guerra
Mundial?
Y los ejemplos corroborando esa conclusión en el plano
historiográfico, no se echan en falta como lo prueba a título de botón de
muestra un best-seller del mercado editorial español ("Madrid 1945") novela/testimonio de la que di oportuna cuenta -tras mi último viaje a España- en este blog. Y es sólo en esa perspectiva como cabe situar el proceso que le costó la vida a José Antonio en
Alicante, objeto de amplio debate los últimos días, y de los más diversos análisis y comentarios, que al articulo de
Pio Moa habrán servido de telón de fondo o motivo de reflexión primordial. Y
en particular, uno de ellos que habrá llamado especialmente nuestra
atencion, y es por la audiencia que se le habra prestado en los medios
más destacados de la devoción joseantoniana, como un "must" o referencia
obligada en el debate en curso hasta el punto que su autor se ve
consagrado en esos mismos medios como vocero, historiador o cronista oficial (sic) de la
Falange, de su historia y de la biografia de su fundador. Y me temo mucho que sea el suyo un
empeño de bajo fuste como para andar por casa, en un recurso tan barato y
tan/nuestro ay dolor!
Y es en la forma como se zanja en una entrevista del autor citado circulando (en vídeo)
con amplia profusión en la Red, la delicada cuestión, en el centro, en
el núcleo o en el cogollo de la instrucción
del proceso, de la acusacion, y criterio u otrosí decisivo y
determinante de la acusación que llevaría a la condena del procesado y a
"la aplicación de la pena", léase -dejando de lado esa terminología
relativamente reciente- a su muerte tras bárbara ejecución (de la
pena en su máximo rigor) Como reo del delito de participación a la
rebelión. Con la religion o la política/religiosa de coartada
suprema,
zanja aquél pues la delicada cuestión, como no cabía menos de espêrar, haciéndose eco así de un testimonio
perfectamente apcróifo pero de no menor impacto en el plano de la
controversia periodistica y de la guerra de propaganda, que son los dos
planos entre los cuales el autor acierta (sabiamente) a
oscilar. "No eran católicos, eran unos herejes" (1) habria comentado (o algo así)
José Antonio de viva voz después de la entrevista con Hitler -de la que se conservan testimonios gráficos (*) (y de cuya
autenticidad nadie hoy duda, objeto de amplio consenso en el ámbito
historiografio y de la investigación. (2)
Y es un (pretendido)
comentario que parecen no obstante cuestionar
numerosos visos en contrario, entre ellos la actitud inequívoca de los
que enrabolaron (tras él) la bandera que José Antonio había alzado,
antes y
después de la Unificación, y me viene a la mente la figura de Manuel
HEDILLA, y a su lado la del grupo de la revista Escorial -"la generacion
(o "minoría") del 36" en literatura-, los "laínes" de La Leyenda del
César Visionario
de Francisco Umbral. Ridruejo, Serrano Suñer, Agustín de Foxá, Torrente
Ballester, Laín Entralgo o Antonio Tovar y otros menos señalados pero
de un destacado renombre y protagonismo -por ejemplo en el ambito
literario o universitario- como Alvaro Cunqueiro, López Aranguren,
Rodrigo Uría, o el propio Velarde Fuertes, no se posicionaaron menos de
forma clara y contudente -del lado nazi/fascista- todos ellos, en el
periodo de entreguerras o en la Segunda Guerra Mundial, como no dejaron
de denunciarlo -emplazándolos en un debate del mayor alcance y
repercusion- sus rivales o concurrentes en el seno del régimen en vigor
aquel entonces como lo fueron los monárquicos y los "católíticos"
-católico/políticos-, de lo que seria boton de muestra la revista "Punta Europa"
-de Vicente Marrero como director- bajo el patrocinio de Lucas María
Oriol, a la sombra tutelar todos ellos del Opus Dei.
Y no sólo ellos,
sino toda una legion de sus émulos o sucesores en todos los estratos y a
todos los niveles del régimen de Franco, y en particular en la Dirección
-o Delegación- de Prensa y Popaganda y en la Prensa del Movimiento,
salvedad hecha de los saltos acrobaticos de alguno de sus exponentes
como fue el caso del entonces director de Arriba, Ismael Herráiz, del que
ya me ocupé en una anrtigua entrada de este blog. Y en la Prensa del
Movimiento e incluso en prensa tildada de independiente como
"Informaciones" (principal) diario de la tarde en Madrid -y abiertamente
germanofilo (bajo la direccion de Juan Pujol)- la germanofilia
(beligerante) fue la regla general. "No eran de los nuestros",
responderán unámimes los auténticos -que parece que les estoy oyendo-
que no vienen así más que a confirmar el reproche que les lanza Pío Moa
en su último articulo, de incapaces de reinividicar (sic) su propia
historia. Con la secuela de la escandalosa puesta de perfil de estos
últimos en el debate abarcando al conjunto de la sociedad española, a
cuenta de la ley -o leyes- de la Memoria histórica. De lo que seria
ilustre botón de muestra uno de los dirigentes falangistas de después de
la Transición, en una ruidosas declaraciones en las que venía a decir
que eso -léase todos los agravios y reclamaciones en nombre de la ley de la Memoria histórica- no tenia nada que ver con ellos, porque su historia o su pasado
politico -estábamos invitados en concluir- se terminó en 1937, con el
Decreto de Unificacion, en plena guerra civil. Para un viaje así
(...) Baratija política marca/España, no cabe menos de glosar, no me
digan, ante un salto a la torera o un desplante así (....)
Y por ahi llegamos a otro de los
asuntos intimamente ligados con el juicio de José Antonio y el cargo
principal del que fue objeto -participacion y ayuda a la rebelión-, que
en el autor y en la entrevista citada se escurren, como en un juego de
manos, y a los papeles postumos (sic) de José Antonio,
tras su publicación a cargo de Miguel Primo de RIvera, sobrino del
Fundador, que fueron hace más de veinte años objeto de amplio (y áspero) debate y
de los que nadie hasta hoy se atrevió a poner abiertamente en discusion
la autenticidad, ni siquiera los que se vieron escandalizados e
íntimamente chocados por su contenido, entre ellos destacadas figuras de
falangistas histróicos como lo fue Manuel (Manolo) Valdés, miembro
destacado de la Primera Linea en la Falange de antes de la guerra, y con
cargos políticos de destaque en el Movimiento después, y amigo personal
de José Antonio, quien puso (post mortem) de testigos de su amargura y
santa/indignacion -ante algunos de aquellos textos en los que José
Antonio se distanciaba o desmarcaba claramente del Alzamiento- a sus
"miles de camaradas caidos en Paracuellos".
Y entre esos papeles
póstumos figuraban algunos de un contenido claramente ideológico, como
"el Carnet de notas de un estudiante europeo" -de un tono abiertamente aristocrático-, y sobre todo "España, germanos y bereberes" que desató una polémica y un debate intestino en los medios de la devocion joseantoniana que todavía dura. Y era en la medida que en aquel texto
tan brillante y crucial -de una impronta ideológica como literaria
inconfudiblemente joseantoniana- venia a esbozarse un análisis e
interpretación de nuestra guerra civil -y de toda nuestra historia-, que no cabia leer mas que en clave, de germanismo o pangermanismo racial
o racialista nazi o filo/nazi, tal como algunos sin tapujos ni complejos se habrán encargado de
poner sobradamente de manifiesto.
Hasta el punto -insinuan esas mismas fuentes- que cabe concluir
encontrarnos ante un texto de compromiso con la ideología oficial del
nacionalsocialismo, en un claro viso de lo que no habria sido más que un
resultado del encuentro de José Antonio con Hitler en Berlin -1.° de
mayo del 34- , justo antes de "la Carta a los militares"de José Antonio,
(4 de mayo) , en un claro contexto de guerra civil por venir (2)
Sin trampa ni cartón, lo que nadie hasta hoy se atrevió ni siquiera a
sugerir. Y lo que autor referido en la entrevista a la que aqui hago
alusion resuelve expeditivamente -como con conejo de ilusionista- con
ayuda de "un testamento" de José Antonio esgrimido en el extranjero por el
juez instructor del tribunal popular de Alicate, que el historiador
oficial (de la Falange) pone (sinuosamente) en entredicho. El testamento y
ls (celebres) "papeles postumos" con él. Y en esa actitud de
escamotamiento -de textos y de pruebas, y de sapos y culebras hasta la
saciedad- cabe señalar el silencio u olvido clamoroso del que el
historiador/oficial se ve flagrantemente reo.
Y es sobre las
circunstancias de la muerte -por fusilamiento- de José Antonio, y a
titulo de premisa indispênsable, de las otras que acompañaron su
detención en sus últimas semanas de vida (preso) y en particular
después de la llegada al gobierno de Madrid -tras la ofensiva de las
tropas nacionales en dirección de la capital- de anarquistas y
comunistas y la toma (por asalto) de la prisión de Alicante por las
milicias anarquistas, tras lo que la suerte de José Antonio sufrió una
brutal mutación. De la situacion de preso político, a la de rehén de
uno de los bandos enfrentados en una guerra civil (...)
Lo que pone fatalmente en foco una cuestion que el autor aludido, abogado en ejercicio- obvia olímpicamente en su entrevista, y lo es en todo lo referente, no al juicio o a la condena propiamente dichos sino a la ejecucion de esta última. Lo que admite no obstante una excusa mayor y
es la laguna (tragica a fuer de clamorosa) entonces como hasta hace
poco, en sistemas y ordenamientos de los paises occidentales, y de lo que
hoy se viene progresivamente introduciendo -a titulo subsidiario de aquella- en dichos ordenamientos, y es
la figura "del juez de aplicación de las penas". José Antonio fue tragicamente privado de ello, lo que hace mas plausible si cabe la hipótesis del suplicio inhumano que se veria reservado en sus utimos momentos de vida el líder falangista.
"La Pasion de José Antonio", así
glosaría en su título una obra de gran difusion hace años y
profusamente documentada que al historiadr /oficial no le merece como
réplica más que un gesto irónico (mímica acompañando) Es eso serio? No
nos lo parece, pero no es menos sintomático de la fuerza del mito -de
un José Antonio alter/Christus- y de la narrativa apologética piadosa y
edificante de su buena/muerte. La Falange y su Fundador, a prueba
de la Historia o sea. A costa de hipotecar (seriamente) el futuro a sus
émulos, discípulos y seguidores más entusiastas y devotos, y "pari
passu" al conjunto de los españoles
(*)
En particular, la foto prácticamente inédita hasta hoy, durante su
viaje allí, en Postdam, delante del palacio de Federico II ("Sans
Souci") y en compañía del barón (Von) Engelbrecht, diputado
(Freiconservativ Partei) -1.° de mayo de 1934- (En las páginas de huecograbado de "Las gafas
de José Antonio", de Adriano Gómez Molina, Actas. Madrid, 2003)
(1): Esta cita de José Antonio, léase la alusión que en ella se registra al protestantismo o cripto/protestatismo del movimiento nazi y del mismo Fuhrer, cuya autenticidad está por confirmar, se merece una glosa aquí sin faltar. por el lado que nos merece rubricar, y es de la politica/religiosa, léase de las relaciones Igesia- Estado, que traducen "een el nazismo una postura idéntica a la de la Falange en su punto 25, y que son una transposicion en el plano estrictamente politico de la posicion religiosa del movimiento catolico pangermanista de VON SCHONERER -católico bautizado, y mencionado en "Mein Kampf"-, "Los von Rom" ("Libres de Roma"), partidarios de la Prusia imperial y opuestos a la monarquia (bicéfala) de los Habsburgo y al catolicismo/político de obediencia romano/vaticana. Y fundador aquél a la vez del Partido Pangermanista (Programa de Linz) En la línea -algunos de ellos al menos- de una tradición más antigua, la de los Viejos Católicos, y del historiador (von) Döllinger, opuestos a la infalibilidad pontificia proclamada en el Concilio Vaticano (I)
Esta cita -auténtica o apócrifa- se ve desmentida por otra parte, y es por razón del catolicimo confesional innegable del propio Fuhrer, bautizado, y criado y educado en un medio social y familiar catõlico -en fiel católico practicante e incluso edificante y devoto tal como se deja claramente traslucir en la biografía que le dedica su inseparable amigo de juventud, registrada en cabeza de estas líneas-, y al que la Jerarquia eclesiástica al contrario que a otros líderes nazis de confesión católica -por ejemplo Goebbels, por razon de su matrimonio con una mujer divrciada (y con hijos de su primer matrimonio)- no-reservó la pena de excomunión. Católicos él y una fuerte proporción de entre las más destacadas figuras del movimiento nazi (Goebbels, Hans Frank -"el Verdugo de Polonia"-, Himmler, Martin Bormann) (...) Y, last but not least, católica -de una familia católica, y de una región, la Baviera, la más católica de Alemania-, Eva BRAUN, la fiel compañera que compartió la vida y la muerte del Fuhrer, sin pasar por el altar (...)
(2) José Antonio se vería acompañado en su visita a la capital alemana por Eugenio MONTES, a la sazón corresponsal de ABC en Roma y en Berlín. Y no invalidan el (inequívoco) mensaje político e ideológico -pro-nazi o filo/nazi- de la visita del líder falangista, las declaraciones -polémicas y no menos certeras- de José Antonio a su vuelta a Madrid, en las que definía al nazismo como un anti-fascismo (sic), "la contrafigura del fascismo": "El hitlerismo es la única consecuencia de la democracia, una expresión turbulenta del romanticismo alemán" (Las gafas de José Antonio, Adriano Gomez Molina, p.73) Y Eugenio Montes, abiertamente partidario después, de la causa de las potencias del Eje durante la II Guerra Mundial, hizo una critica en el plano religioso del nacional/socialismo, que se recoge en "Falange y Literatura", de José Carlos Mainer (Madrid, Labor, 1971)-, no exenta de un fondo de verdad, donde se resalta el telón de fondo de paganismo en la ideología nazi. Coartada como anillo al dedo (por lo demás) para el catolicismo/politico (alemán) -Zentrumpartei- en la Alemania católica -mayormente en el Sur- de aquel entonces