Aspecto del cometa Halley (1910) visto desde Nueva York, en una foto tomada desde la Quinta Avenida. Tras lo que volvería a hacer reaparición en noviembre del 85 (en el momento de mi salida de la cárcel portuguesa) Por supuesto que se le asociaría de antiguo a la estrella de Belén, a la que le habrán atribuido los más diversos origenes en el plano científico, y astrológico. Y es un hecho innegable que la astrología, el estudio de los astros, fue basamento primerísimo en las mas diversas ramas del saber de los tiempos antiguos. Y los volvería ser en el acelerón que darían los avances en materia de astrofisica en los tiempos modernos, y en particular en el primer tercio del siglo XX, que correría parejo con el resurgir de antiguas cosmogonías mas o menos estrechamente ligadas al universo ideológico del nacionalsocialismoTras la polémica desatada el año pasado por las innovaciones que ellos mismos impusieron, el nuevo equipo consistorial al mando de la nueva alcaldesa Carmena habrán dado este año marcha atrás, de vuelta a la versión mas tradicional de la cabalgata de los Reyes Magos. Signo inequívoco de la fuerza de arraigo de lo irracional y de las tradiciones, de unas más que otras también eso es cierto. La cabalgata de Reyes es una tradición propiamente española salvedad hecha de casos de carácter local regional en otros países más o menos esporádicos, anecdóticos o minoritarios. Y es una tradición propiamente monárquica, por descontado, que al equipo republicano instalado en la alcaldía de la capital de España les traería sin duda -a las pruebas me emito- serios problemas e conciencia. Los reyes magos son una tradición cristiana, pero su origen se confunde con lo mas rancio de la Antigüedad Clásica, léase el paganismo antiguo.
En todos los grandes autores de la Antigüedad en lengua griega los magos (sic) se encuentran presentes, ya sea como adivinos, ya sea como astrólogos, como sacerdotes o brujos, o como profetas y se verían elevados a la categoría de reyes en la tradición del cristianismo europeo de signo “constantiniano” tanto en su versión ortodoxa como en la versión arriana que importarían en España los visigodos, como lo ilustra un autor emblemático -Cesáreo de Arlés- del periodo del reino visigodo de Tolouse (o de Tolosa) que duro cincuenta años antes de la derrota de aquellos a manos de los francos, y a cuyos monarcas aquél (nota bene) profesaría siempre sumisión En Bélgica donde resido, la fiesta de los reyes magos no existe, pese a la forma monárquica de gobierno, no es óbice que la tradición del belén no deja de estar presente (un poco) en la vía publica y se diría que este año -detalle fortuita o no- sus presencia se ha intensificado en ciertos establecimientos públicos de Bruselas.





