A ti, la Mujer Castiza.
A ti Isabel, esta canción,
a tu planta tan señera
a ese gancho, el de tu ardor
A la garra, como un filo,
de tu desgarro tan atroz
que temen los que te odian
y los que te aman (menos Yo)
De esa tu lengua tan larga
de tu ironía tan feroz
de tus requiebros, señora
¡con España entera, mi amor!
Tan menudita y tan niña
tan tierno y frágil tu candor,
tan tímida tu sonrisita,
¡ y esos hoyuelos, santo Dios!
Saltarina y revoltosa
y triste y sola en tu redor
Y mil ojos en la noche
mirándote con estupor
¿Qué haces tan sola, Tú, Mujer,
en esta noche del siglo
-se preguntan todo absortas-,
o en el ruedo bajo el sol?
Sola y libre (lo oigo a la vez),
libre cual gacela veloz,
blanca de tu blancura,
entre la calle y el mirador
De esos tus ojos de cierva,
cervatilla de cazador,
que de quietos se preguntan
¿de dónde dios tanto furor?
Que creciste muy silvestre,
¡ del asfalto linda flor ! ,
en Chamberí, tuyo y mío,
de ese Madrid ¡que no murió!
El que tú hoy tanto añoras
que tanto amas como a ti Yo,
¡Reina Isabel de mi alma!
Rendido a tus pies (por tu Amor)

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