sábado, abril 25, 2026

ESPAÑOLES PRIMERO ¿CÓMO NO?

Asalto a las carpas de VOX en Barcelona en la fiesta (catalanista) de San Jorge (Saint Jordi) En el ojo del huracán -el partido de ABASCAL (en la foto)- de un debate explosivo, de tal hondura y de tal amplitud (rebasando fronteras) -entre la Tradición y el sentido común y la identidad colectiva de un lado y del otro el texto constitucional-  capaz como tal de desembocar en el estallido de una nueva guerra mundial 

Prioridad nacional, un postulado, ideológico sí, pero menos que matemático (o demográfico), por el que vuelve la escandalera a la política española, a cuenta -como no cabía menos de esperar-, de lo que se da vulgarmente en llamar -mayormente a la izquierda del tablero- en galicismo, de importación, la fachosfera. Que hay que rendirse a la evidencia, y es de la deuda (sic) cultural, mayormente en el campo ideológico, que arrastramos de Francia y de los franceses, y especialmente si se circula por la derecha. Algo por lo demás que no postulo o que no me invento yo sino que antañazo leí -como hubiera dicho Francisco UMBRAL- en un libro de Don Juan VELARDE FUERTES -fuera de toda sospecha- sobre las diferentes corrientes del fascismo francés y su incidencia en la política española. Un incunable o como si lo fuera, que ojeé en su lanzamiento, denso y profusamente documentado, del que nunca más volví a oír hablar o mencionar, ni la menor referencia, como si se le hubiera tragado la tierra.  

Y esa french connexion en la política española la traen ahora al primer plano de actualidad los medios de la prensa mainstream a cuenta del pacto PP-VOX en Extremadura -y de los que se anuncian- y de la ventolera del debate tan borrascoso que habrán desatado en la política nacional, que apuntan sobre todo en dirección de la familia Le Pen -Jean Marie y Marine (padre e hija) LE PEN- y también a Marion MARECHAL (LE PEN), sobrina del fundador. Los franceses primero (les francais d'abord, o sea) ¿Simple ocurrencia demagógica del impresentable político francés? Como dijo Jack vamos por partes. LE PEN al contrario de otros políticos o ideólogos de su misma corriente (o asimilable) en Francia como en España , privilegió en sus análisis un enfoque demográfico, a la vista -cabe presumir- de la corriente inmigratoria en aluvión que afluiría en suelo francés en las últimas décadas, de resultas mayormente de la guerra de Argelia -y de la derrota francesa- en la que Jean Marie LE PEN (voluntariamente) participó, y que resuelta y valientemente en su carrera política asumió. El desenlace de aquella, quiero decir, o en otros términos, la derrota

Y no es de extrañar pues que tras los pasos de aquel surgiera -a titulo de mera hipótesis demográfica o sociológica- la teoría del Gran Remplazo, no de un ideólogo, sino de un ensayista, poeta y escritor (brillante) francés, que tanta urticaria y tantas ampollas habrá levantado, por el poso de verdad o de realidad sociológica y demográfica que arrastra se quiera o no reconocer ¿Cualquier parecido pura coincidencia, con la realidad (española)?  Con la francesa no me atrevo nada a decir, porque no la conozco bien (por dentro quiero decir) Con la belga en cambio, del pais, Belgica en donde tantos años habré vivido, la comparacion es mucho más tentadora.

 

Marion MARECHAL, sobrina de Jean Marie LE PEN estrella -de nuevo en alza- de la política francesa. Y con ella, el postulado de la prioridad nacional- que ellos formularon. Los franceses primero (les francais d'abord) Y que nosotros adoptamos, marcándoles el paso. Fatalidad española, que me diga europea. Frente a la invasión (musulmana) silenciosa

Cuestión de tiempo, la diferencia que entre ambas cabe resaltar. Un mismo buenismo, idéntico samaritanismo eclesiastico y episcopal en los dos países tal vez mas catolicos de la Europa occidental. Que da al cabo de años, décadas de experimento, lo que tenía que dar. Un país empezado -por la invasión silenciosa- lo que de noche se ve mejor, como visto del revés, que es como yo (de ojos absortos) lo vi -y lo viví (...)- los meses sin techo que pasé en Bruselas, al cabo de mi larga expatriación (como aquí ya lo conté), justo antes de volverme a mi país (...)  

Y de lo crucial y lo álgido del debate, da idea la violencia in crescendo y la tensión de alto voltaje de lo que se ve aquel fatalmente acompañado. Como si reconociendo la prioridad nacional, los garantes de lo política (y constitucionalmente) correctos se estuvieran negando a sí mismos. O lo que es decir, poniendo su identidad en entredicho


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