jueves, octubre 01, 2026

CEUTA Y MELILLA Y EL FEMINISMO MUSULMÁN

 


Nueva primer ministro francés Fatma Ezzahra EL MANSOURI, ¿Paso hacia la modernidad de Mohamed V, o señal de irrupción de un nuevo feminismo musulman, compatible con el integrismo musulmán más radical, que lleva a las feministas españolas y europeas más sectarias y radicales, a (por ejemplo) defender el velo musulman en escuelas y establecimientos públicos  y a someterse al subyacente dominio del varón sobre la mujer musulmana, El primer término de la hipótesis o del dilema, alimenta las esperanzas de un futuro entendimiento, el segundo en cambio hace planear una nube de negros presagios sobre el futuro de Ceuta y Melilla y el de las relaciones hispano-marroquíes

FATIMA EZZAHRA EL MANSOURI, anteriormente alcalde(sa) de Marrakech, recién nombrada primer ministro marroquí, por Mohamed VI, Sultán de Marruecos. Como una noticia mas de la crónica de actualidad, aunque yo la registraría más bien sin la menor connotación peyorativa (por favor!) en la página de sucesos. Que a fe mía que este enroque real o egregio como le puede llamar, no tiene la glosa fácil -fácil lectura la llaman en francés -ca va?- ni fácil encaje lo que nos viene ahora a anunciar. Mujer musulmana metida en política. Palabras mayores en el Islam. Y ahí soy categórico. Un potente mensaje que el Comendador de los Creyentes lanza al mundo, de un alcance global. De un signo más claro imposible. Anti integrista, en abierto desafío a la Revolución islámica -guiño hacia TRUMP?- y a la Turquía de ERDOGAN, y su nostalgia del Imperio otomano. 

En esta obra ya antigua que me devoré literalmente estando preso en Portugal, de un insigne arabista, sacerdote español, se exponen los lazos estrechos del cristianismo con una versión de Islam que vendría a enterrar en el descrédito y el olvido la irrupción del integrismo islámico. El de la espiritualidad y de la mística sufí. Una vía de entendimiento, como la que siguió el orientalista francés filonazi, René GUENON. Sin transitar (casi) desde el final de la II Guerra Mundial, pero todavía abierta. Y con promesas de futuro 

¿Y como encajar esa novedad, ese paso hacia la modernidad de Mohamed VI en función de la situación en Ceuta y los sucesos ocurridos hace meses y del conflicto latente de resultas de aquello? Hay dos factores a tener en cuenta que delimitan y determinan la correlación de fuerzas en la política marroquí en relación con España a saber, el nacionalismo marroquí, de signo antieuropeo y antiespañol, y el integrismo musulman, antioccidental Tanto en el uno como en el otro vive en estado latente la reivindicación de Ceuta y Melilla, representadas una y otra de ambas corrientes en la política marroquí, sucesivamente por un antiguo premier y el ministro de Justicia la primera, y la segunda, por el Ministro de Asuntos islámicos en una ceremonia en el palacio Real de Rabat, en conmemoración del nacimiento del Profeta, en presencia de Mohamed V y de su hijo, sucesor al trono. Donde aquel reivindicó abiertamente la liberación (sic) de las dos plazas españolas. Hay otra fractura étnico-cultural a tener en cuenta, y es la de las dos componentes de la identidad cultural y nacional marroquí. A saber, lo árabe y lo berebere.   

De la izquierda a la derecha de la foto, Najat VALLAUD-BELKACEM -del apellido VALLAUD, de su marido, francés-, ministro (socialista) de Educación, en un gobierno de Francois HOLLANDE. Y Myriam EL-HOMRI, ministro (socialista) de Trabajo, igualmente en un gobierno HOLLANDE. Ambas marroquíes 

Y ahí, por paradójico que parecer pueda, cabe decir que es lo árabe lo que (más) nos une a ellos, y lo bereber en cambio, más de ellos nos separa. Una línea de fractura que a los españoles nos llega a través de la memoria de la guerra del RIF -zona bereber al interior de la antigua línea de demarcación del Protectorado español. Amistad hispano-arabe, todo un programa de cara a la amenaza de un Islam travestido en integrismo islámico. Aviso a los navegantes 



























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