sábado, octubre 17, 2026

MUGRE EN EL 15-M Y EN LA ACAMPADA DE SOL


Leyenda (negra) de la falta de higiene de Isabel la Católica. Y de su (pretendido) juramento de no cambiarse de ropa hasta la Toma de Granada. Que tiene una fuente históricamente auténtica, no obstante, y fue de un análogo juramento, -hasta la pacificación de Flandes- de Isabel Clara Eugenia, hija mayor de Felipe II, archiduquesa y gobernadora -junto con su marido, el Archiduque Alberto (de Austria)- de los Países Bajos (1621-1633) El cual lo hizo ella, durante el sitio (victorioso) de Ostende por las tropas españolas (1601-1604) Pese a ello el clisé afrentoso y deshonorante de nuestra falta de higiene tendrïa la piel dura hasta convertirse en ingrediente esencial e imprescindible de la conciencia europea contemporánea. Como lo ilustra inmejorablemente NIETZSCHE quien en "el Anti-Cristo" vitupera la falta de higiene de los cristianos durante la Reconquista española, y da como prueba el cierre de los baños islámicos, primera medida (según él), tras la toma de Córdoba, durante la Reconquista. Fuente como sea -el clisé de la falta de higiene-, de fobia y de discriminación para todo español tras el cruce de los Pirineos.

Die Stadt, der Mulle und der Tod. "La Ciudad, la Mugre y la Muerte". Titulo de una célebre pieza de teatro del dramaturgo alemán -de ultraizquierda- Rainer Werner FASSBINDER (*), nominada hace años en el Festival de Cannes. Con lo que la Mugre se elevaba a la categoría de fenómeno y a la vez de entidad metafísica, y no simple apariencia. Como la Indignación, como el Olvido, y la Memoria. Lo que no resulta precisamente ayuno de corolarios y consecuencias. 

Y para comenzar, en el plano ideológico. La mugre, en cuanto tal, es extraña, ajena al análisis marxista. Como lo ilustra no sólo la teoría, por su falta de encaje en cualquiera de las categorías propias a ese tipo de pensamiento, sino por la praxis de aquel sistema de ideas o de doctrinas. Lo que no seria difícil de verificar en un repaso histórico de la lucha de clases, en la medida en que esta ultima -en ese tipo de ideas- se confunde con la Historia misma: ¿Izquierda mugrienta a la medida de su propia historia, y más propiamente de su historia española? Más particularmente en uno de sus capítulos mayores, como lo fue la guerra civil (del 36), en la versión de ello registrada en la Memoria de los vencedores al menos. Y la cuestión irrumpe fatalmente en lo mas álgido y rabioso de la crónica madrileña de actualidad, con la noticia -y la polvareda de escándalo y protesta que ello habrá levantado- de la orden de cierre que habrá dado la presidenta de la Comunidad madrileña Isabel AYUSO, por razones de salubridad e higiene, de una de las salidas de la estación de Metro del Sol, precisamente la que se encuentra adyacente en la misma Puerta del Sol, con la (dichosa) acampada. 

E igualmente significativo lo habrá sido la respuesta visceral, desproporcionada -rebasando todos los limites de la decencia, la urbanidad y el buen gusto más elementales, y las líneas rojas y normas que persiguen y penalizan los delitos de odio-, del ministro (socialista) de Transportes, Oscar PUENTE. 

Y una reflexión final, a modo de colofón de todo lo que precede, lo es referente al fenómeno de la Indignación callejera, que aquí caracterizamos como una epidemia, y que como tal, arrastra en su descripción (fenomenológica) la nota de lo sucio, de lo mugriento. Mugrientos pues no lo pueden ser menos, los indignados de hoy -de la acampada de Sol, en curso (la AYUSO lleva una vez más razón)- como lo fueron los del 15-M, los que se manifestaron entonces, como sus epígonos (entre ellos, los de Podemos) 

La higiene, las reglas que la regulan son lote inseparable y propiamente intransferible del bagaje -o back-ground- de un pueblo o de una nación. Como lo puede atestiguar todo aquel que se haya visto imponer -por los motivos que sea- un régimen de cohabitación forzosa o semi-forzosa (horresco referens!), con inmigrantes, por ejemplo, de confesión islámica, con los que, a la diferencia cultural hay que añadir la puesta en práctica engorrosa, extenuante, asfixiante y fuente de interminables equívocos o malentendidos -como suele ser la regla hoy por hoy en Bélgica, en la vida de todos los días, y en todos los espacios públicos como privados, especialmente en los aseos y salas de baños, y es de la noción teológica -coránica- de lo puro (y de lo impuro)


Look de Pablo Iglesias, (muy) posterior a su irrupción -él junto con sus camaradas de Podemos- como una aparición (...), en el Congreso de Diputados. Y posterior igualmente a las críticas que merecieron entonces -por su falta de decoro (y de higiene)-, en lo relativo a su atuendo y a su aspecto físico. Propio todo ello a la epidemia (sic) que contagia(ba) y contamina(ba) todo en redor, del 15-M y de los Indignados 

(*): La pieza desencadenó violentas protestas, acusada de anti-semita en razón de uno de los personajes principales, caracterizado como un rico especulador inmobiliario, judío. Que la Opinión alemana convino en identificar con uno de los principales líderes de la comunidad judía en Alemania

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