Libre como los pájaros
a donde me lleva el viento,
hombre de leyenda (negra)
Que creía en la Estrella
que le hizo cruzar la Tierra,
y surcar los tiempos aquellos,
umbral de una nueva Era
Que ya cansado de trotar,
Siempre proa a la mar fiera,
en marejadas sin rumbo,
y en lo alto las estrellas,
le entraron ganas de parar,
-el bofe en la nuca tiesa
de los que no aprenden nunca-,
en plena noche serena
Parada y fonda, hoy y ayer
viajando por la meseta,
lo que él de pronto anheló,
viajero a la huella huella
¡Noches (belgas) de Flandes
tristes y oscuras! ¡Lóbregas!
¡les leí el maleficio YO!
Sin techo y sin rumbo (a ciegas)
Y al cruzar el río del Tiempo,
La encontré al fin a Ella,
sin esperarme ese Amor
en la llanura manchega
Entre risas y lágrimas
entre bonanza y tormentas
entre Requiebro y Desplante.
De una garra joven y vieja
Y entre Escila y Caribdis,
dos opciones del dilema,
en que se debatió mi alma,
y en donde juega y navega
Cansado ya de este mi errar
entre la ciudad y la aldea
entre lo urbano y lo rural
y entre voces de sirena
(que me llaman y me enredan)

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