jueves, octubre 29, 2026

OSCAR PUENTE, RESPONSABLE (PARA MAX WEBER)






Oscar PUENTE, Uno, único, inconfundible e irrepetible, y como tal -según Max WEBER- susceptible de ser sujeto de responsabilidad política al contrario de autoridades anónimas o policéfalas. Políticamente responsable de la catástrofe ferroviaria de Urda, o sea. En la foto, acariciado por mano de mujer. Como no hay dos (igual que Él)
Oscar PUENTE. Uno, único,  que como él no hay dos. Y cuanto más él, más individualizado e inconfundible (e irrepetible). En su conducta y actuación política, o en el Internet, gestionando las (altas) competencias de su cartera ministerial o haciendo llover tweets (incendiarios) en la Red. Oscar PUENTE y Carlos MAZON, la comparación odiosa que no obstante se impone al tamiz de la cuestión de las responsabilidades políticas, que a su vez se ve fatalmente sometida al análisis de la distinción entre la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad en donde -según Max WEBER tratadista de renombre en el campo de la Economía y de la ciencia política y padre fundador de la sociología contemporánea- se encaja la noción de responsabilidades políticas, fundamental en la idea y en la ideología democráticas. Y también en el debate político de la actualidad más candente de la España de hoy, cabe de inmediato apostillar. ¿Moralmente responsable, MAZON, de las victimas de la DANA de Valencia? 

Un debate que se prefirió escatimar, optando por la condena sumaria e inapelable -con la coartada de la responsabilidad política que fatalmente se le endosaba- bajo la presión de los medios y de la Opinión. ¿Política y éticamente responsable Oscar Puente de los accidentes ferroviarios de Adamuz y de Urda, como titular del ramo cuando aquellos habrán ocurrido, y ejerciendo a la sazón una autoridad en su (propio) nombre y no compartida (sic) que es el basamento o punto de engarce -según Max WEBER (y su teoría del pequeño número)- de toda responsabilidad política? No menos políticamente responsable desde luego que Carlos MAZÓN, ni menos ni más que -remontándonos en el pasado reciente- el General FERNANDEZ SILVESTRE en Annual, o el soberano Alfonso XIII ante el Directorio militar (palabras mayores) del general PRIMO DE RIVERA. Y con esos imprescindibles recordatorios, se nos antoja que queda centrado el debate que la catástrofe ferroviaria de ayer suscita. Lo que no quiere decir que  ello sea admisible -en la óptica gubernamental- en tratándose del ministro de Transportes Oscar PUENTE, que se aparece a los ojos de la opinión como buque insignia del gobierno de Pedro SANCHEZ, y como tal (políticamente) intocable. En mofa y escarnio de las víctimas de sus fallos y errores de gestión

Al precio de obligarnos -a todos sus súbditos- a tragar(nos) sapos y culebras de los mas gruesos e incomestibles. Como el de achacar la responsabilidad de la tragedia a un error humano (sic)  o de señalar (cobardemente) un nombre a guisa de chivo expiatorio, "in casu" el del maquinista de uno de los trenes fallecido en la tragedia y como tal imposibilitado de defenderse. "Una frivolidad impropia de un ministro" Y last but not least, después de enterarse del siniestro, "a las 9:08 horas" Oscar PUENTE tenía todavía tiempo de mandar un tweet sobre "la superioridad moral de la izquierda", y (faltaría más) contra Jair BOLSONARO y contra la derecha. Políticamente responsable Oscar PUENTE, y si no dimite -algo a lo que apuntan todas las señales- querrá decir que un viento malo acecha y amenaza a los españoles en los meses que vienen. Un viento de enfrentamiento fratricida y de guerra civil. Y ojalá que me equivoque

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