martes, agosto 18, 2020

GUILLERMO DE ORANGE Y EL CRIMEN DE GUERRA

“Violencia en la formación de un Estado. Arte de la supervivencia en los pantanos de Den Bosch” (1572-1629) En esta obra (erudita) de investigación académica, fruto de una tesis doctoral en la Universidad (católica) de Nimega, se denuncian las practicas de genocidio en la política de tierra quemada a cargo de Guillermo de Orange y de su hijo Mauricio de Nassau, y a costa de la población campesina de confesión católica –y partidarios de la causa de España allí- de la zona (pantanosa) de Den Bosch, Sur de los Países Bajos, en la fase final de la Guerra de los Ochenta Años. Su autor, holandés, Leo Adriaenssen, fallecido poco después –a la edad de sesenta y siete años- y con el que llegué a entrar en contacto antes de su muerte, venia de la izquierda extrema, fuera pues de toda sospecha. Era uno de los dirigentes “provos”, los émulos holandeses de los “enrabiados” franceses de Mayo del 68. Y en una entrevista al diario “De Telegraaf”, el mayor periódico holandés (de Amsterdam), a raíz de la disertación que hizo en la presentación de su obra, acusó a Guillermo de Orange de crímenes de guerra contra sus propio pueblo, comparándolo con el mismo Stalin      

 

Dos fregados de estos últimos días en las redes sociales y en la Red están inmediatamente detrás de este articulo que escribo en caliente y casi sin pensarlo. Uno lo habrá sido a raíz de la mención –hostil y deshonrosa- de la Inquisición, de un buen amigo belga/flamenco por cierto, en unos comentarios a la noticia –que para algunos no lo es tal- del rechazo de la demanda de extradición de la Justicia española de uno de los catalanes refugiados con Puigdemont aquí en Bélgica. Y el otro de muy distinto cariz pero para el caso lo mismo -para el gato escaldado que escribe estas líneas, quiero decir- y lo son los comentarios ante la confesión –inocente y amistosa y apolítica- de uno de mis amigos belgas –flamenco y a la vez de expresión francófona- de la ascendencia bilbaína por una de las ramas –materna- de su genealogía familiar.

Los vascos de los Tercios de Flandes no sólo estuvieron en la Intendencia destinados. Se les encomendaban también las misiones más difíciles, cruciales y delicadas de la Monarquía española: el “vizcaíno” Juan de Jáuregui (en la foto) intentó matar -hiriéndole gravemente- a Guillermo de Orange por orden de Felipe II, lo que pagó con su vida (rematado por los alabarderos que acompañaban al líder protestante)

Que habrá llevado algunos de los intervinientes a especular (gratis) por cuenta de las raíces vascas de mi amigo, a base de grupos sanguíneos “O” (o RH y demás) ¡Lagarto, lagarto!, como diría García Lorca (….) Y si se le añade además la movida o la nube –tan cargada de funestos presagios- que se está incubando (in crescendo en las últimas horas) en los medios aquí por cuenta de las vicisitudes del rey emérito, Juan Carlos I, y en su desdoro y oprobio, de él y de la institución que bien que mal aún representan, un sexto sentido viniendo desde lo mas hondo y profundo de la memoria me habrá movido –¡ahora o nunca!- a darle a la tecla sobre un tema tabú, del que nunca habré osado (confíteor) decir ni pío en los treinta y dos años que aquí llevo residiendo. Y lo es sobre la monarquía holandesa, y sobre el fundador de la dinastía, Guillermo de Orange padre de la Patria y “pari passu”, autor e instigador (supremo) de la Leyenda Negra antiespañola. Y no sólo eso. De palabra y obra y no sólo por escrito, las cuentas que entendemos deber ajustarle a Guillermo de Orange, padre de la dinastía (protestante) holandesa. Y no lo digo solo yo, sino alguien fuera de toda sospecha, del linaje (holandés) de sus súbditos. Autor de una obra de investigación erudita donde se denuncian los crímenes de guerra (sic) en las prácticas de genocidio y en la estrategia de tierra quemada de lo que Guillermo de Orange se hizo culpable en las líneas de frente de la zona (pantanosa) de Den Bosch –Sur (católico, e hispano) de los Países Bajos- al final de la Guerra de los Ochenta Años. Guerra de religión, y a su vez –lo que ni el propio Marx supo ver (y sí en cambio sus epígonos o discípulos siglos después)-, una guerra de religión con fondo o trasfondo de guerra de clases –en ciertas áreas o regiones al menos-, de campesinos católicos contra burgueses comerciantes (protestantes) y en la que Guillermo de Orange no desmereció en crueldad -en las tácticas que emplearon los de su bando- de los reproches y acusaciones que se vienen transmitiendo siglo tras siglo contra los españoles aquí a cuenta de la Leyenda Negra. Campos inundados, cosechas destruidas o echadas a perder, pueblos incendiados, en una estrategia de tierra/quemada que llevó a un vertiginoso descenso de la población, hasta en un 70 por ciento. El pasado en ascuas, la guerra de hace (ya) varios siglos que son para algunos –doy fe de ello- apenas minutos o segundos tan siquiera. Y que de nada sirve con taparse los ojos debajo del ala (como el avestruz) o querer dejar pasar un pasado que no pasa, al menos para los españoles que residimos por estas tierras (….) Y no es un testimonio aislado la obra (de investigación) que traigo a colación ahora. En un congreso de hispanistas en la ciudad de Utrecht hace ya mas de veinte años, al que acudí sin que nadie me invitara, me sorprendió –hablando con unos y  otro de los asistentes- en los pasillos, durante la celebración del certamen, del consenso (y no exagero) que entre aquellos hispanistas holandeses, de lo más correctos (políticamente hablando) –y de las mas altas credenciales y patronazgos (incluso de la Embajada española), suscitaba la persona de Guillermo de Orange, y su dinastía. Me explico, en contra suya. Algo que salía allí a la luz, espontáneamente a relucir,  en aquel ambiente de hispanistas, pero de lo que se me antojaba pensar -como impensable- el que pudiera llegar hasta la vía publica. No importa. Porque no dejaron de darme con ello una pista (…) Memoria procelosa, rezan los clásicos, no sé exactamente de quien la cita, que me apropio con todo el derecho siguiendo el consejo (divertido) de Fernando Savater al que se lo oí en una intervención aquí en Bélgica, a él por vez primera. Y más si cabe la memoria española en estas tierras de los Países Bajos. Memoria procelosa y laberíntica. Como me lo puso igualmente de manifiesto el encuentro de hace ya bastantes años –del que aquí ya alguna vez trate- con un protestante holandés antiguo misionero católico (en el Brasil) que hizo campaña en los Piases Bajos –y por ese motivo entré en contacto con él- con ocasión de la visita a Holanda de Juan Pablo II al que echo en cara –él también- el fantasma (sin cabeza) de la Inquisición española. ¡Fanatismo sin igual, ¡meu deus! Al que me hubiera gustado ofrecerle el libro sobre Guillermo de Orange del que estoy tratando aquí. Rodeada de fantasmas silenciosos, la memoria histórica de signo protestante y antiespañol en aquel protestante holandés y en sus émulos y discípulos españoles (¡ay dolor!) Como los de los numerosos holandeses de las Waffen SS, caídos en una de las últimas batallas –y la Última de las derrotas aliadas- de la II Guerra Mundial, en la batalla de Arnhem defendiendo heroicamente –frente a Patton y  Montgomery, el puente sobre el Rin en plan de uno contra diez. Allí precisamente, junto a Velp, donde aquel pastor protestante (dómine) holandés vivía con su familia y donde me alojo –navidades del 85- cuando salí de Portugal. Algo por cierto de lo que ni por asomo oí hablar a él. ¿España no es la Monarquía? Es posible, pero lo que es mas que cierto, es que Holanda, el pueblo holandés –católicos y protestantes- no se debe confundir con la casa de Orange. Y lo digo aquí en Bélgica. De urgencia, y a riesgo de lo que me pueda caer          

 

lunes, agosto 17, 2020

MISHIMA O LA RELIGIÓN IMPERIAL

 

Mishima o la religión (imperial) del Japón. Que encarnó con su gesto, del seppuku, suicidio ritual. Último avatar de una religión imperial como lo fue el cristianismo tras la batalla del Puente Milvius. La religión del Emperador del Sol Naciente, alter/ego en versión japonesa del emperador Constantino (…)

Mishima,o la visión del vacío (o de la Muerte o de la Nada, parafraseando, para dejarnos de eufemismo) Así se titula una obra que me habrá ocupado estos últimos días –bajo el signo de la pandemia y de la psicosis colectiva- de la escritura francesa o más exactamente franco/flamenca como su nombre lo indica, Margarita Yourcenar que revela un conocimiento impar de la literatura y de la cultura japonesas y que nos revela sobre todo aspectos silenciados o rodeados del más espeso de los tabúes de la biografía del autor que nos ocupa. Más interesantes a nuestro modo de ver y más fácil de acceso a la vez, que el adentrarse como la autora hace en la obra profusa y del mas alto nivel de un autor del que da muestras tanto y tan bien conocer y al que tanto admira (….) ¿Y por qué?, cabe preguntarse de ese lazo de atracción –recíproca- entre la autora franco/belga –de la Academia francesa (s’il vous plait)- y el autor japonés (y celebre suicida) con una reputación tan entredicho, por un gesto –el de su suicidio ritual (seppuku) en japonés- que marca a su vez toda la extensión de su obra como el conjunto de su trayectoria (….) Por el gesto en sí y la didáctica del mismo que el propio interesado se habrá encargado de servirnos en sus últimos momentos de vida y por si falta hiciera, su ilustre escoliasta (femenina) nos explica hasta en los más nimios detalles a lo largo y a lo ancho de la monografía que le dedica (….) Al hilo de su ensayo o a salto de mata más bien, cuando el lector menos se lo espera o imagina. 

Así por ejemplo, cuando evoca, de manera fugaz y como quien no quiere la cosa, los bombardeos incendiarios de Tokio, con lo que no dejan menos de trazar el perfil del autor japonés que no conocíamos ni podíamos por menos de imaginar, la de un superviviente. “A poco más que hubiera durado, habría perdido la razón”,  le cita a modo de glosa la autora, que evoca a la vez los nombres de Dresde, y de Londres y Rotterdam, a modo de ilustración, y de cura en salud (apostillamos maliciosos) también. De un superviviente, sin rendición y aquí enlazo de propósito con lo que escribí en un articulo anterior sobre el bombardeo de Hiroshima (….) Como se pone de manifiesto en el repaso biográfico que la Yourcenaaer se permite en su obra. Cuando evoca por ejemplo la Sociedad del Escudo –especie de cuerpo franco en versión japonesa o de formación paramilitar o una unidad de voluntarios en el seno de la cual se fraguó el golpe de efecto (y mucho mas que eso, de golpe de estado) que Mishima selló con su vida. O la religiosidad –de un sello “sinto”- que inspiró el suicidio ritual hasta en sus mas nimios y pequeños detalles, en ese mundo de artes marciales, y en particular de la mas mortífera de todas ellas –el kendo-, críptico y hermético a ojos de occidentales, incluso en aquellos que más se precian de conocerlo y que con el mayor denuedo lo practican. El ultimo samurai, devoto de esa religión imperial con la que el Japón habrá asombrado al mundo y que no sale aún de su sorpresa, como le ocurre al autor de estas líneas leyendo el poema de Mishima que la autora no puede por menos de brindarnos en su monografía, una especie “De Profundis”, de lamento (cuasi bíblico) del ocaso del dios/emperador Hiro-Hito que selló el desenlace de la Segunda Guerra Mundial –y de la derrota del Japón-, así cuando dice, en el último verso del poema “¿por qué el Emperador de pronto se hizo hombre?” (…) O cuando se lamenta, al final del breve discurso a la guarnición que intento sublevar en el centro de Tokio justo antes de su final (años sesenta) (…), ante la mofa y escarnio de los soldados reunidos todos en el patio de armas. “Nuestros valores japoneses fundamentales están en peligro. ¿O es que el Emperador no tiene ya su sitio en el Japón?" 

 

Margarita Yourcenar. Cuando viví en Francia (principios de los ochenta), en el apogeo de su gloria -con su coronación en la Academia francesa-, la escritora franco/belga (flamenca) daba la impresión de un icono en Historia  y en Política como en Literatura, más que otra cosa. Memoria literaria –en francés- de la Colaboración: el prisma insoslayable –a mi modo de ver- de una obra y de una trayectoria. Y lo que explica este título de la académica francesa –fuera de toda sospecha- sobre el (impresentable) “samurai” Yukio Mishima-

Y ante un ejemplo tan insólito y tan inequívoco a la vez, y tan certero, no podemos menos –lo siento, no lo puedo remediar- de evocar el cristianismo de después de la batalla de Ponte Milvius (cónsul Majencio versus Emperador Constantino), que los progres zahirieron en el Concilio y después todo lo que pudieron, tachándolo de religión constantiniana, que selló el compromiso histórico que hizo posible la civilización europea rebautizada (a toro pasado) de cristiana. Y no creo que los de la Nueva Derecha (neopagana) tengan nada que objetar ante lo que nos parece a la vez un dato histórico irrefutable y elemental y un sacrosanto paradigma (…) Religión cristiano/imperial como la que encarnó y presidió a la vez el destino (trágico) de Bizancio y sus mil años de agonía. Y la que predicaron algunos padres de la Iglesia –como Eusebio de Cesarea, hoy bajo censura (…) Y de la mas rabiosa actualidad los días que corren, tras las provocaciones del turco Erdogán por cuenta de la basílica (imperial) de Santa Sofía (….) Eso y mucho mas lo que nos inspira –echando hervores- el gesto y la trayectoria del japonés Yukio Mishima. Globalización de esperanzas: del Mas Allá (“judeocristiano”), hermanándose –¡oh sorpresa!- con las esperanzas nacionales terrenales, patrióticas y a la vez religiosas del alma del Japón, del código samurai (el Bushido) y de su religión pagana y sintoísta. “El que pueda entender que entienda”. La lección y el mensaje y la moraleja –sin moralina- del bravo y heroico Yukio Mishima

Basílica de Santa Sofía, que el turco Erdogan convierte ahora (a su antojo) en mezquita. Símbolo supremo del compromiso/histórico del cristianismo con el Emperador de Bizancio, a imagen del Dios (Cristo) Pantócrator. En una misma llama de esperanzas –nacionales imperiales, terrenas (romanas o sintoistas)- que el Emperador del Japón, que honró con su muerte Yukio Mishima

 

sábado, agosto 15, 2020

¿NEGACIONISTA YO? EL VIRUS QUE NOS VUELVE LOCOS

 

Sábado 1 de agosto. Manifestación en Berlín, contra la vacunación y la mascarilla obligatorias. 17000 personas –según la policía, mas de un Millón, según los organizadores. Tras un reguero de otras muchas en Alemania.  A gritos de ¡Libertad! y ¡Abajo las mascarillas! Un clamor que se esta oyendo por todas partes en Europa y del que no se hacen más que el eco "los Médicos por la Verdad", estigmatizados sin piedad –como “negacionistas”- por la prensa global (española) ¿Negacionista yo?, o “el virus que nos está volviendo locos (y locas)”      

Bernard-Henry Lévy. De él –aunque no os lo creáis- voy a tratar aquí. No me retracto ni una jota no obstante de lo que de él pensé o escribí aquí o allí, ni me desmiento si digo que me hace pensar hoy, como me hizo rabiar ayer o incluso ponerme fuera de mí. Por cuenta de Libia, de las polvaredas –que me diga primaveras- árabes, del coronel Gadafi de la guerra en Siria o de nuestra (interminable) guerra civil (….) El escritor/estrella y filosofo judío/francés –que lo dice siempre de entrada él mismo, como una tarjeta de visita- demuestra una vez más no obstante el saber estar en la cresta de la actualidad y del movimiento o del discurso general –como diría Umbral- de las ideas y de la cultura. Y lo demuestra de nuevo ahora entrando a saco en el debate global, mundialista, a escala mundial que habrá desatado la pandemia del corona virus, con sus intervenciones mediáticas de impacto extremo –de las que se sabe especialista- como la que acaba de ofrecer a la opinión publica en lengua francesa con su debate en directo entre él y el polémico –y gran estrella de los medios también como él- doctor (y virólogo) de renombre, Didier  Raoult, y lo es sobre todo a través de un libro del que el título ya de entrada parece que lo dice todo, “Le virus que nos rend fou”. “El virus que nos está volviendo locos”. Y lo traigo aquí a colación en este blog en

lunes, agosto 10, 2020

DOÑA LETIZIA, REINA Y CENICIENTA (APOLOGÍA)

 

 

Felipe VI y su mujer, Doña Letizia, en la investidura del actual monarca. La reina Letizia se ha convertido en el eslabón débil o el fusible predilecto en la operación de acoso y derribo de la Monarquía a la que (atónitos) estamos asistiendo, y hacia la que convergen todos los tiros por elevación (desde fuera o desde dentro) La mujer del Cesar no sólo debe ser decente sino parecerlo, repiten machaconamente los nuevos fariseos. Y los que marcan las reglas en el tema lo son hoy como ayer los doctores de la santa/madre/Iglesia que tras el concilio y en las últimas décadas sobre todo destaparon un serio problema con el Sexo. Y ahora como remachando el tiro acusador, los santos obispos (de la  Conferencia Episcopal) la tratan de apóstata (sic) -además, faltaría, de las cuatro letras (...): en el nombre del texto más progre y más discutido _¡la Gaudium et Spes!- del Concilio Vaticano Segundo. ¡Vivir para ver fantasmas míos! Quieren a toda costa hacer de Letizia una nueva María Antonieta, o ni eso, una Corina cualquiera,  pero algunos –que captamos la jugada- no consentimos en modo alguno. ¡Estaría bueno! 

Quería, mi palabra, dejar el tema porque me duele, para qué negarlo, y `porque me duele más si cabe tras llegar a la conclusión que lo que más me duele es zanjar en lo vivo del debate o de la discusión como con un escalpelo. Y es a lo que me impulsa un articulo que acabo de leer que por lo lapidario no admite replica, o en otros términos porque se fulmina o pronuncia el anatema –contra el monarca emérito Don Juan Carlos I- en el nombre de la Santa Madre de la Iglesia a la que le parece llegada o sonada la hora –por ese artículo de una revista con níhil obstat- de desmarcarse suavemente, como acostumbra, como siempre o casi siempre, como si fuera su segunda natura. Una especie de “pliego de cargos” como los de los Estados Generales que desataron la Revolución Francesa (y todo lo que se seguiría) Y de esos, destaco o entresaco los más graves, el perjurio, y las leyes inicuas, de lo que se deriva la acusación de apostasía (…) Y es que parece que lo santos obispos eran como vestales intocables que no tuvieron nada que ver en aquello. 

El monarca juró –nos juran- los principios fundamentales del Movimiento en el nombre de la Biblia y de los Santos Evangelios. Y en el silencio más augusto y sepulcral de obispos cardenales y del (santo) papa de Roma, el entonces pontífice reinante (San) Pablo VI (….) Y el autor del articulo que aquí comentamos parece confuso y embarazado, –en los comentarios en las redes- de sentirse obligado de reconocerlo. Y antes de aquello el Cardenal Vicente Enrique

viernes, agosto 07, 2020

HIROSHIMA O EL DESHONOR DE LAS DEMOCRACIAS

 

Un río de heridos desfigurados llegó a las puertas de mi casa”, Así presenta –desafiante y sin pudor-en primera plana, en esos términos tan crudos y sensacionalistas (y terroríficos) y en un texto sin reproche (por favor), el testimonio de uno de los supervivientes del bombardeo de Hiroshima, en su 75 aniversario el diario El País. Escarmiento por cuenta de la Democracia: ¿hasta cuándo, señor?

 “Un río de heridos desfigurados ante mi casa”. Una simple impresión visual capaz por sí sola de borrar de nuestra mente una nube de eufemismos y resituarnos –brutalmente- ante la realidad como lo predican los marxistas. “La brutal alteridad del ser” decía poética y filosóficamente- Martín Heidegger (en Sein und Zeit) Y en román paladino se podría traducir o transcribir por  la realidad de las cosas, y la realidad -no menos tangible y real- de la Historia (…) En su aspecto más feo  hediondo y brutal, el del crimen de guerra (….) Jacques Verges –el polémico abogado francés- del que ya hable aquí en alguna ocasión, tuvo a poco de mi llegada a Bélgica una disertación mas que brillante espectacular ante un auditorio hostil –en una sala a reventar y un boicot tenaz de silencio en los medios-, sobre la belleza (sic) del crimen. Y lo pensaría él a fe mía dos veces ante las vistas en retransmisión brutal –en directo- del asesinato –o crimen político- del coronel Gadafi que fue su protector y amigo, y no una ni dos ni tres dejaría de pensarlo también, cuando detalles horripilantes de testimonios visuales acabaran llegando como ahora a sus ojos y a sus oídos sobre el bombardeo de Hiroshima, uno –con el de Dresde- de los más feos y hediondos y sobrecogedores de los crímenes de guerra que cometieron los vencedores, a falta de esa sobreabundancia de documentos gráficos de los crímenes contra la Humanidad de los otros. ¿Por qué no hay fotos de ello, de ese río de heridos y desfigurados?, ¿sólo sufrieron inmuebles y naturalezas muertas de aquel bombardeo de atrición –como le llaman púdicamente en la historiografía a los bombardeos de castigo (y de venganza) por cuenta de a Democracia-, en los reportajes que nos viene sirviendo la prensa global sin falta cuando llega (cada año) la efemérides? :Y eso explica –que no lo justifica- el buenismo (frustrante e irritante a más no poder) del que que toda una generación de jóvenes españoles (salvo excepciones) da muestra ahora debatiendo sobre el tema en las redes sociales . Bombardeo estratégico –buscando la rendición- eso es lo que fue Hiroshima, como Dresde. Punto. ¿Y como Hamburgo y como Colonia y como tantas y tantas ciudades europeas blanco de bombardeos salvajes por cuenta de la Democracia?

Comandante (major) Kenji Hatanaka de la Guardia Imperial. Autor de una tentativa de golpe de estado, tras Hiroshima (14 y 15 de agosto de 1945) con lo que intentaba impedir la difusión por las ondas del mensaje del Emperador Hiro-Hito instando a la rendición. El Emperador (nota bene) era encarnación del dios del Sol (Naciente) en el sintoismo, religión nacional del Japón. Tras su fracaso, junto con un compañero de intentona cometió suicidio ritual , en su bolsillo un poema de adiós. “No me arrepiento de nada, ahora que se disipan las sombras del reino del Emperador”. El idealismo japonés en la Segunda Guerra Mundial, fue algo innegable –y ejemplar- pese al machacamiento de la contra-propaganda buenista y archicorrecta –marca España-, que se habrá desparramado ahora por la Red sobre la cuestión. Y lejos de comprometer su causa, ese empecinamiento en negarse a la rendición, que al decir de los buenistas –contra mas jóvenes mas buenistas, ¡ay dolor!- fue culpable del bombardeo nuclear, guardó en cambio (bien a resguardo) el honor de su pueblo y deshonró al bando de los ganadores, que no dudaron en cambio en franquear así las leyes de la guerra de la Moral y del Honor. Dresde e Hiroshima, o el honor perdido de la Democracia (….)  En Alemania como en el Japón

 Culpable sobre todo –en la Vulgata en  curso- la obstinación de los vencidos negándose a la rendición –en Dresde como en Hiroshima-hasta el final, fieles en Alemania a una estrategia declarada de “derrota total” y a la mística samurai en el Japón, de autoinmolación y sacrificio individual como colectivo. Y toda una masa flotante de rumores y  chismes a su servicio. Como aquello que dijo o dicen que dijo el Fuhrer de que “el pueblo alemán no había sabido a mostrarse a la altura” –a la de él- mereciéndose y labrándose así su propia suerte. O de las (presuntas) atrocidades japonesas en la guerra del Pacifico, versión edulcorada –a gusto de los vencedores- como la que nos servian de aquella guerra –como si fuera una guerra aparte de la Segunda Guerra Mundial- en mi servicio militar (Campamento de la Granja, de IPS)-, que les permitía a Franco y a sus militares posicionarse hábilmente –a gusto de Pío Moa y de Stanley Payne y de toda la corriente que ellos encarnan en historiografía- del lado de los vencedores. Y que nos servía ya de forma suave, hábil y subliminal las historias de “las Hazañas Bélicas” de nuestros años niños. De “malos” rusos y japoneses según que se tratase de una guerra o de la “otra” Los rusos tuvieron su hora de rehabilitación con los vientos favorables para la izquierda que habrán venido soplando sucesivamente las ultimas décadas. Los japoneses siguieron en cambio sufriendo impávidos –entre españoles- la suerte de réprobos y de malditos. Y a ello contribuyo no poco toda una predicación o sermoneo de propaganda “fide” que tendía a despreciar, ningunear y ridiculizar al fascismo japonés por su carga o vertiente pagana al borde (a ojos occidentales) de la idolatría. Como lo ilustra –a los ojos de nuestra cultura (occidental)- el culto que profesaban a la persona del Emperador, tal y como lo pone de manifiesto el episodio que ya habré evocado aquí de la tentativa de golpe de estado a seguir a Hiroshima buscando por todos lo medios a impedir la difusión por las ondas del mensaje del Emperador instando a la rendición.

La tentativa de golpe de estado del mayor Hatanaka que aprendo sólo ahora hace inevitablemente pensar a Jukio Mishima (en la foto) –célebre poeta y escritor- y su tentativa de sublevar una guarnición militar de Tokio el 25 de noviembre de 1970. Como un rayo de tormenta en un día de sol, con veintiún años (¡pobre!) así la ví. Como una señal de mal augurio de la mutación cultural –en el plano sobre todo de la Memoria en la España de entonces- y de las tormentas y ventoleras que arrastraba, así es como no dejo de verlo ahora (¡ay de mí!)

 Tiene ello una explicación mitológica y religiosa que se merece aunque solo sea una simple mención y aunque la cultura occidental –y no digamos en su versión española- los continua rodeando tenazmente del mas espeso tabú. Y todo ello en clave de shintoismo, la religión nacional del Japón, una mezcla de politeísmo y de animismo –y (nota bene) de modernidad- , que se merece por lo menos de tanto respeto y atención que le merece el animismo indígena amerindio a Francisco Umbral tal y como lo registré en un reciente articulo en este blog por cuenta de la persona y de la obra –objeto de extremo de  veneración (rayana en la idolatría o el encantamiento bobalicón de la parte de Umbral) del chileno Pablo Neruda. Y era que en la creencia sintoísta que profesaban unánimemente los japoneses, el Emperador era la encarnación del dios del Sol (naciente) Lo que explica el encarnizamiento de los vencedores –concretamente del general McArthur- en humillar y ridiculizar la persona del imperador Hiro-Hito. Y cabe a fe mía decir que el heroísmo del que ejercito japonés dio muestras hasta en los últimos momentos, honró esa creencia nacional con creces, lo que explica además si falta hacia la preservación de la Monarquía en el Japón hasta nuestros días. Una mística guerrera que habrá probado pues con creces sus meritos en la Historia contemporánea, y que se habrá plasmado en el código samurai, el Bushido que los ingleses traducen por el alma del Japón, y que honró también a su estilo y manera –como también ya lo registré en este blog- Millán Astray, fundador y jefe de la Legión. Y como lo recogió igualmente en su testamento el escritor francés Dominique Venner poco antes de su muerte (….) 

 En los meses que precedieron al final de la guerra, Franco –un dato documentado- quiso declarar la guerra al Japón (….). Por cuenta de la suerte que el Imperio del Sol Naciente –verdad o ficción- reservaba a los descendientes de españoles en Filipinas. ¿Tanto se le pedía?. ¿Por unos mestizos –como Rizal (en la foto)- que dieron la espalda (escupiéndola también) a la Madre Patria, en el 98? Rebelión mestiza antiespañola, en la América ex española como en Filipinas. Sin trampa ni cartón. Moraleja: tan grande no fue su culpa, el sueño imperialista japonés. Lo que se ve mejor ahora en estos tiempos de pandemia (y del COVID) (…) Dicho sea con perdón 

 Y como lo simboliza artística y arquitectónicamente el santuario nacional de Yasukuni –ver foto- cerca de Tokio, envuelto desde su fundación en espesas nubes de polémica por rendir culto a las victimas de guerra japonesas en los últimos siglos, y con ellos algunas de las figuras –como el general Tojo- condenados por crímenes de guerra en los procesos de Tokio (versión de Nuremberg japonés) O Félix culpa! El que el bombardeo –salvaje- de Hiroshima nos haya permitido a algunos saltarnos barreras antes infranqueables de puesta en el índice y de prejuicios y acercarnos –con interés y veneración- a la religión nacional del Japón. Léase al misterio japonés en el centro de la Historia

Santuario nacional de Yasukuni, cercano a Tokio. Templo sintoísta, y santo lugar de culto patriótico y nacionalista para los japoneses. Donde se veneran los muertos de guerra japoneses en sus últimos siglos. Y donde se veneran también figuras de la II Guerra Mundial, juzgados y condenados en los procesos de Tokio (versión japonesa del proceso de Nuremberg)             

martes, agosto 04, 2020

TRUMP DE LA LEY Y EL ORDEN

La plaza (rebautizada) “Black Live Matter”, justo delante de la Trump Tower, en el centro de Nueva York, que la izquierda americana, el Black Power, y el poder global quisieron convertir en una Puerta del Sol (versión americana) de cuando el 15-M, y en una temible arma electoral contra el actual presidente. Sin éxito. Gracias a la intervención hábil y eficaz (y contundente) a la vez –en Nueva York mucho más que en Madrid-, de la policía norteamericana, actuando con rapidez, “a la que salta”, e impidiendo –al contrario que en la Puerta del Sol- que la plaza desbordase y la situación (insidiosamente) se saliera de madre (como con los indignados españoles) Y evitando así a la vez imágenes o instantáneas que comprometiesen sin remedio –ante el electorado norteamericano y la Prensa global- la imagen del actual presidente, en las vísperas electorales tan cruciales en la que los Estados Unidos se encuentran. Una batalla –la de la Ley y el Orden-, que Donald Trump está en trance de ganar por lo demás, al cabo de la agitación racial –y al borde de la guerra de razas- que el escándalo Floyd habrá desatado dentro y fuera de los Estados Unidos. Trump (¿quien habló de eso?), no se da por vencido. Quedan aún minutos de juego, con la pelota en el alero. Digan lo que digan las encuestas y los medios (en el mundo entero)
Mi artículo anterior pudo sonar a algunos de mis lectores como una hábil forma de desmarcarse de mi parte –de posturas anteriores- ante la incertidumbre que parece planear sobre las elecciones americanas. Si es así, lo lamento. Las dudas que en dicha entrada venían fatalmente a reflejarse no obstante, se habrán disipado los dos últimos días, al hilo de la actualidad más candente y rabiosa, pendiente de un hilo del futuro desenlace en las elecciones americanas. Y confieso que habrá contribuido no poco a disiparlas la larga entrevista concedida a la Prensa global por el anterior consejero en materia de Seguridad Nacional de Donald Trump, John Bolton, y difundida con gran realce –y en primera página y a toda plana- en España por el diario el País (como no cabía menos de esperar), o en la edición de hoy del diario francés (puntero) “Le Figaro”, sin darse cuenta tal vez del flaco servicio que (a mi humilde juicio) prestan con ello a la causa demócrata (del partido demócrata USA, me refiero)

sábado, agosto 01, 2020

¿TRUMP FUERA?

3 de junio del 2011. Regañina (en publico) o seria advertencia –y no otra cosa (circulan fotos de la instantánea todavía más explícitas)(...)- del vicepresidente de Obama, Joe Biden, favorito de las encuestas ahora, al papa de los católicos, Benedicto XVI, un pontífice alemán y de pasado nazi (para más inri) y como tal a la merced de todos los chantajes y las presiones de fuera, y ya en aquellos momentos en la puerta de salida (dimitido justo después -cosa inaudita en la Historia de la Iglesia- de aquella audiencia misteriosa). La prueba por el nueve –¡escamas de los ojos fuera!- de quien mandaba (y manda) en el mundo (y no los papas de Roma) Y si la derrota de Trump se confirma, se verá mucho mas claro ahora
Biden, ¿futuro presidente USA? No creí yo nunca a pie juntillas -aquí lo saben muchos- en los sondeos, pero raramente (¡ay dolor!) se equivocan, una vez sí -como con la señora Clinton- pero no dos, y esta vez llevan insistiendo de forma inquietante en el descalabro electoral de Trump el día D (comparable en verdad -en el plano electoral- al desembarco de Normandía). ¿La peste y el cólera? El corona virus, la agitación racial –por cuenta del caso (o del escándalo) Floyd- y la recesión económica de resultas de la pandemia amenazan con darle al presidente saliente le puntilla. Si esto se confirma, China, la China popular emergerá