viernes, agosto 28, 2026

RATKO MLADIC, IN MEMORIAM


Bombardeos de la OTAN sobre Belgrado, marzo del 99. Por orden del secretario general de la Alianza Atlántica, Javier SOLANA (PSOE). En España no se oyó ni una voz de protesta contra aquella (burda) injerencia  (española), en un conflicto interno (extranjero) De carácter étnico, por parte de todos los beligerantes -croatas, bosnios, albaneses y eslovenos- y no sólo de los serbios 

Ha muerto en prisión tras su condena por el Tribunal Penal Internacional el general en jefe del estado mayor del ejército serbio-bosniaco durante la guerra de los Balcanes, Ratko MLADIC. Muerto y enterrado y sepultado bajo la oleada de escombros y desechos, desperdicios e improperios que habrán vertido sin pausa ni descanso sobre él los medios de la prensa mainstream en una unanimidad aplastante que en absoluto nos impresiona, sin duda por aquello de eso ya me lo conozco. Guerra de los Balcanes,  laberinto mayor de la política internacional y de la historia y la historiografía de la Europa de la posguerra de finales del (pasado) siglo XX. Laberinto cerrado e inextricable para todos, aunque sin duda un poco menos para mí y todos los observadores atentos como yo, del día a día de la actualidad más rabiosa y candente, que acertaron (o aceptamos) a captar alguna de sus claves de explicación más ocultas, en parte (en mi caso) gracias al punto de observación o belvedere privilegiado que me ofreció durante todo el tiempo que duró aquel conflicto, mi estancia en Bélgica. 

Tal como lo ilustra inmejorablemente a mi juicio, el cruce puramente fortuito, que fue el mío los años aquellos, con Javier SOLANA, yo haciendo jogging y él pasando o paseando por allí, una mañana temprano, por el bosque (bois) de la Cambre, en el centro de Bruselas. Fui -secreto a voces- pro-serbio y no lo niego ni me arrepiento de ello, y lo manifesté sin reservas ni rebozos, en la carta de adhesión al embajador en Bruselas (serbio) de la antigua Yugoeslavia durante la guerra, que entregué en mano en la Embajada (*) Y también por mi participación -en compañía de un joven serbio que solo y perdido allí sin duda como yo, se prestó (comunicándonos en francés) a que marcháramos juntos- a la manifestación por las calles del centro de la capital belga -en "malas compañías", y entre banderas rojas y negras, convocada por la extrema izquierda (marxista y anarquista) o sea-, de protesta por los bombardeos (salvajes) de Belgrado,  a cargo de la OTAN, a las órdenes de Javier SOLANA. Pero ¿quién les metió en esa "galera"? (...) 

Ramko MLADIC. Denostado urbi et orbe en la prensa mainstream como criminal de guerra. y recordado y exaltado en cambio como un héroe a la hora de la muerte por los suyos, los serbios, que se aprestan a rendirle un gran homenaje fúnebre. Denostado en España sobre todo por un corresponsal de guerra entonces y allï: pero no son creíbles ciertos testimonios en nombre de un periodismo de primera mano. Hacen (esos corresponsales) su medio de vida de unas guerras que no son suyas, y de todos los horrores y miserias que ellas traen consigo. Como alimentándose de ello. Donde toman partido por los que les pagan sus corresponsalías, a base desinformación y de mentiras. Y si el general serbio fallecido hubiera sido musulmán en vez de greco/ortodoxo, el tratamiento que le hubieran reservado los medios de la prensa mainstream hubiera sido muy distinto de seguro. DURA LEX SED LEX. Ley de guerra, la que presidió la trayectoria de aquel, y la historia de su pueblo serbio marcado en la lucha contra el Islam. como lo ilustra la efemérides fundacional de la nacionalidad serbia, no otra que una derrota -la batalla de Kosovo (1389)- ante los turcos musulmanes. La historia, maestra de vida (Cicerón)  Omnia vincit Veritas

¿Me metí (yo también) donde nadie me llamaba? ¿En una guerra a la que nadie me llamó y que no era "mi guerra", como no lo era ni lo es la de corresponsales de guerra de la prensa mainstream? Y tengo -al hilo de estas líneas- alguien en la mente, sin dar no obstante ningún nombre, por ahora (...) Sin duda que muchos aquí lo pensarán y yo mismo lo tuve pensado, pero niego aún como acabé negando, la mayor. Y es que contra lo que muchos puedan pensar me tuve que dar por aludido, en la persona del Papa WOJTYLA -Juan Pablo II- al que lo quiera yo o no, mi nombre quedara asociado para siempre en la opinión pública, de por el innegable impacto mediático (mundial) que alcanzó mi gesto de Fátima. ¿Casus belli en los Balcanes Juan Pablo II ? No él directamente, pero sí su reconocimiento precipitado, imprudente e irresponsable de la independencia de Croacia y de Eslovenia que fue la caja de Pandora que hizo estallar el conflicto. 

Un volcán activo en estado de latencia, los Balcanes desde la Primera Guerra mundial, pasando por la Segunda, que cobró allí más que en otros sitios todos los visos de una guerra de religión. Como un cerro (internacional) de arrebatacapas -foire d'empoigne le dicen los franceses- de todos contra todos, católico/romanos (croatas) contra (serbios) greco/ortodoxos, cristianos contra (bosnios) musulmanes (acusados igualmente) de genocidio) Y ante tamaño marémagnum de violencia ¿cabe tomar -como hizo la diplomacia y la clase política española-  olímpica, alegre y gratuitamente partido? ¿Ante tal pandemonio de confusión y de conflicto? Yo lo hice, pero pongo al cielo y la tierra por testigos


Juan Pablo II predicó (¿hipócrita? e) incansablemente la Paz en los Balcanes, durante sus visitas y giras apostólicas en la región: ¿complejo de culpa tras ello, de su reconocimiento formal de la independencia de Croacia y Eslovenia (20 diciembre 1992, anunciada el 20 de diciembre)? ¿Casus belli primero todo ello del estallido de la guerra en los Balcanes? No sólo eso, hizo un llamamiento en favor de bombardeos estratégicos (sic) justo antes de los bombardeos de Belgrado. Por motivos sin duda aparentemente confesionales: (presumiblemente) por cuenta de sus antecedentes (familiares)  uniatas. De hostilidad (beligerante) en suma contra la Ortodoxia oriental (*), y contra los pueblos del Este -e "in casu" de los Balcanes- de confesión ortodoxa, como los serbios (greco/ortodoxos)

(*): Juan Pablo II intentó crear una diócesis en Ucrania, donde hay numerosos católicos (más de cinco millones)  de rito oriental -uniatas-, lo que irritó sobremanera al Patriarca (ortodoxo) de Moscú



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