sábado, marzo 28, 2026

"MESTIZO" Y OBSOLETO MENENDEZ PELAYO




El Concilio Vaticano Segundo (en la foto)  y también, el papa que lo convocó Juan XXIII, y el que lo clausuró, Pablo VI. El cielo se nos vino encima a algunos católicos (como a mí) ¿Más papistas que el Papa? Lo rechazamos como sea en nombre de Concilio (anti-protestante) de TRENTO, siguiendo las denuncias de Monseñor LEFEBVRE, quien habló de una Roma de tendencia neo-modernista y neo-protestante que se manifestó (sic) en el Concilio y en todas las reformas y orientaciones que se le siguieron. Fue el Concilio el que marcó de obsolescencia el patriotismo confesional de MENENDEZ PELAYO y del conjunto de su obra

"España evangelizadora de la mitad del orbe, martillo de herejes, Espada de Roma, luz de Trento, cuna de San Ignacio, esa es nuestra unidad y nuestra grandeza, no tenemos otra" Esa es la celebérrima frase en su epilogo al no menos célebre "Historia de los heterodoxos" de (don) Marcelino MENENDEZ y PELAYO, de la que se acaba de anunciar una  nueva edición Y quién me iba a decir después de haberla repetido glosándola y elogiándola en mi vida tantas veces (sin tacha y sin reproche), que al cabo de los años iba a acabar -ay dolor!- entrando en debate con ella, que me diga con la corte de sus panegiristas escoliastas y comentadores,  entre los cuales -inútil de precisar- me sentí siempre en buena compañía. Pero llegó el Concilio, quiero decir su resaca en el largo posconcilio, cuando a mi y a algunos otros como yo, el cielo se nos cayó encima, y muchas de nuestras certitudes acabaron sólo unos años mas tarde haciendo implosión en mil añicos en nuestra cabeza como un cristal que se rompiera al venírsenos encima sin dañarnos ni causarnos el menor rasguño, que fue exactamente lo que a mí me ocurrió -con un ventanal de mi clase en mi colegio (de curas)- en una ocasión de niño, y salí del paso para contarlo, lo que me permitiría (tantos) años después, comprender -gracias a ese símil- la transformación interior que se produjo en mí justo a seguir -la noche aquella- a mi detención, de resultas -el 13 de mayo 1982- de mi gesto de Fátima. 

El catolicismo, léase -en el organigrama mental, conceptual de Don Marcelino-, la ortodoxia católico/romana, era la clave titular de nuestra identidad (española) Lo que yo pensé con fecha (ha largo transcurrida) de caducidad, ya digo. Y confieso que el paso consistente en demostrar la existencia de la dicha entidad -o identidad- española mas allá de la ortodoxia romano eclesiástica, es una empresa -pese a los riesgos y peligros (de naufragio) que entraña- llamada a llegar felizmente a puerto. Y para ello me valdré de una noción que habrá salido ya a a la luz aluna vez aquí en este blog, y es la de catolicismo cultural, o histórico, que traduce el empeño en superar la brecha fatal en la unidad de la civilización europea que produjeron las guerras de religión y en particular la ultima de sus versiones históricas, a saber la confrontación de católicos y protestantes que intentó superar a su manera la Otra Modernidad que encarnaron los nazi fascismos.  O puesto por pasiva, una (II) guerra mundial -la última- que no fue, al decir de Dominique VENNER, más que una continuación de la guerra de religión. 

Y en prueba de lo que aquí decir pretendo ofrezco a mis lectores dos objeciones (entre varias) a la tesis defendida en la obra que aquí comento. Y fueron, primum, el erasmismo y secundo, el llamado (e inexistente) jansenismo (español)  Respecto al primero diré que se trataba (primordialmente) de un fenómeno cultural -el del humanismo renacentista español- en el que destacaron los hermanos VALDES, humanistas insignes -Juan y Alfonso de VALDES, secretario del Emperador- autor éste último del Dialogo de LACTANCIO y el Arcediano DEL VISO ("dialogo de las cosas ocurridas en Roma"), una obra inseparable del contexto de política religiosa, el saco de Roma por las tropas de Carlos V, que sirvió de motivo de inspiración -como ya lo expuse en este blog- a Rafael SANCHEZ MAZAS en su obra "prohibida" "España-Vaticano" con la condena de la ACCION FRANCESA y de MAURRAS de telón de fondo histórico. Respecto al (llamado) jansenismo español diré que en España no se dio la controversia de la gracia que caracterizó al catolicismo francés -a través de PASCAL y de sus "Cartas (Lettres) Provinciales" (contra los jesuitas), y de los religiosos y religiosas ("solitaires") de PORT-ROYAL, y que los así denominados se caracterizaron por su oposición a la influencia política -y a las intrigas de la Compañía de Jesús en la política española de la época. 

Tachada de obsolescencia así se puede calificar "La Historia de los heterodoxos" y en general, el conjunto de la obra de MENENDEZ PELAYO en el marco toda ella una tentativa de conciliación entre el catolicismo de los neocatólicos  -como se titulaba a los defensores de las doctrinas filosóficas defendidas en la docencia universitaria por la Iglesia católica- y los defensores del laicismo y del libre examen reunidos especialmente en torno a la Institución Libre de Enseñanza (Augusta Señora) Y entre unos y otros cabria situar a la figura y la obra de Don Marcelino. buscando conciliar unos y otros, y al que calificaban en consonancia, de mestizo (sic) sus detractores (institucionistas ellos, sobre todo) Un debate que sigue sin resolverse, ni en la docencia universitaria ni en los medios


Ramiro LEDESMA, prototipo y figura emblemática de un patriotismo -o nacionalismo- español no confesional, opuesto al que representan la figura y la obra de MENENDEZ PELAYO. Lo que no es mas que la traducción en el plano político y de política religiosa de un catolicismo histórico y cultural. Como el que se registra en el punto 25 de la Falange fundacional, del que los historiadores conisderan inpiradores -ante la indefinición de JOSE ANTONIO en el tema- a RAMIRO y a Rafael SANCHEZ MAZAS


 

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