jueves, marzo 05, 2026

GUERRA DE IRAN, ¡VIVA ESPAÑA MANQUE PIERDA!

 

Revolución islámica del Irán (1979) Un factor (mayor) de desestabilización a costa de la Paz mundial, y una (seria) amenaza para el mundo civilizado (occidental) No es nuestra guerra, pero ni es tampoco nuestra prioridad, ni nuestro rol el de mantener a todo precio la neutralidad en ello, ni la no beligerancia tan siquiera ,
España perdedora. Duele ¡y como! oírlo en labios de extranjeros y mas aún si se equivocan de enemigo por razón de fuerza mayor, léase por culpa de nuestros propios paisanos (ay dolor!), y mas aún si diciendo eso no hacen más que desvelar un secreto a voces, una verdad como un templo que tal vez haya que haber vivido muchos años fuera, sobre todo por cima de los Pirineos, para tener -qué remedio- que rendirse a la evidencia. Somos un país divido (sic), por una guerra (civil) del pasado (que no pasa) , y por un flagelo -en el tiempo presente- de la polarización (sic) -en la política, en los foros y asambleas, en los medios y en la Red-, en la espera que esa brecha llegue a la calle y la sangre (que no) llegue a su vez al río. Condenados a la extinción, por aquello de que todo reino dividido será destruido, de la sabiduría pagana antigua que se gano el derecho a un sitio dentro de la Biblia. Súbditos o ciudadanos a la vez de un Estado fallido (sic) o en el trance o a punto ya de serlo. Y desde dentro no se ve tambien como desde fuera todo eso,  ese declive, esa decadencia. y así nos ven como un pais mirándose al ombligo, relamiéndome sus heridas, un país de emigrantes (sic) que es lo que mas ven, lo que mas conocen, por culpa de ese fenómeno tan desmoralizante -fatal secuela de aquél- de monopolio de la imagen de todos en provecho o beneficio de aquellos (unos pocos), que escuece y cómo cuando vivimos y nos movemos fuera. De emigrantes a su vez que no son emigrantes como otros cualquiera, por culpa de ese síndrome de autodesprecio (sic) que evoqué a menudo dentro y fuera de aquí. Con la madre como con la Patria con razón y sin ella, un dicho que nació en castellano, pero que algunos españoles (de aquellos) -¿muchos, pocos?- no son capaces ni de enunciar por lo que me habrá sido dado observar tantos años fuera. Un país de perdedores en suma, lo diga quien lo diga, que es lo que fuimos en la II Guerra Mundial (como ya lo tengo explicado aquí), la última de las grandes guerras. Y ahora -gritan algunos (y algunas) rabiosos nos quieren meter en otra. Con la ayuda de un relato -de aquello- que ya va siendo hora de revisar un poco aunque solo sea. 

Y no parece un dato anecdótico y menos anodino que esos dos estallidos bélicos -a tantos años ya de distancia- se dieran en la misma región del globo, y tuvieran como protagonistas beligerantes dos países -Irán e Irak- con sus lideres mortales enemigos el uno del otro, y enfrentados entre tanto en una guerra del fin del mundo. De una región volcánica en erupción permanente, poniendo en peligro la Paz del mundo. Y con ella el Nuevo Orden Mundial, que los gendarmes del planeta se habrán (razonablemente) creído en el derecho de apagarlo echando gasolina, algunos aquí dirán. El Tiempo que todo lo disuelve nos lo dirá, más pronto tal vez de lo que muchos piensan. y en el (santo) nombre de la Historia. 

La historia de un atropello de la legalidad, madre de todas las guerras o todas las batallas de ahora. Y me refiero a la revolucion islamica del Iran, hito mayor y dato insoslayable a la hora de escribir la historia del medio siglo pasado, que se impuso y triunfó por la voluntad de las grandes potencia -Estados Unidos y Francia- en craso y olímpico desprecio de la legalidad internacional que tanto se invoca ahora. 

No a la guerra, es el eslogan que triunfa ahora como cuando la guerra del Irak (comparaciones odiosas) Y es el eco o el crédito que alcanzara en el seno de un pueblo de tradición militar, guerrera, la clave del subyacente enigma. ¿Pacifistas los españoles? Una prueba más que la izquierda -sobre todo la izquierda feminista, la que mas grita y vocifera ahora- se esta equivocando de país, "de noche", como dicen los belgas. La historia, sus evidencias, nos dan al enigma una respuesta muy otra. La guerra (sic) -continuación de la naturaleza por otros medios (De MAISTRE díxit)- no es más que "un capitulo de la ley general que gravita sobre el universo" Sine sanguine non fit redemptio (Hebreos, 9:22) 

Lo que en lenguaje y en el sistema del pensador monárquico y reaccionario francés, lo es lo que él llama el principio de sustitución -que encuentre un eco innegable en la reciente teoría del Gran Reemplazo-, léase -en román paladino-, que pague uno por todos, una máxima de raigambre bíblico/evangélica también. Y no resisto a la pulsión que me hace evocar el texto (¿apócrifo?) tan repetido. La guerra es el sol negro que hace madurar a los hombres. 

La guerra ¿un juego de naipes también.? Como lo habrá sido tan a menudo -mucho antes de Donald TRUMP- de motor secreto de la Historia, antes y después de la Revolución francesa. ¿Ganará TRUMP en su órdago a la grande, o ganará en su (enloquecida) huida hacia adelante el inquilino de la Moncloa? Se admiten apuestas. Hasta que se acabe -tic tac, tic tac- el tiempo de las apuestas

Firma de los pactos de LETRAN -11 febrero 1929- entre la Iglesia italiana (cardenal GASPARRI) y Benito MUSSOLINI, en representación de la Italia fascista. Una ficción jurídica, el Vaticano, que le presta al Papa (PREVOST) la calidad de jefe de Estado y le da la posibilidad de intervenir en el Congreso de Diputados, al rescate de Pedro SANCHEZ, en su próxima visita 

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