Los estrechos lazos entre las familias reinantes, son un dato imprescindible en el análisis de la política internacional y de las relaciones internacionales. Obviado al contrario, por completo, en los análisis y comentarios de los medios españoles sobre los sucesos ocurridos en Ceuta. En la foto, Don JUAN CARLOS, Rey Emérito, y -acompañado de mujer e hija- MOHAMED VI, Sultán de Marruecos
Tratado de SCHENGEN. Un nombre extranjero, que ni a mi ni a nadie nos decía nada y del que no podía ni sospechar que fuera a gozar de tanta importancia en mi vida, marco legal inamovible como lo vino a ser de mi trayectoria de expatriación -de casi cuarenta años (desde 1987), y de la mitad de mi vida- por cima de los Pirineos. Y no el menor motivo de ello, lo habrá sido el ayudarnos a superar el embarazo rayano en el sentimiento de inferioridad que nos acometía a los españoles ante la barrera de obstáculos administrativos -pasaportes y demás- a la hora de poner el pie fuera de España, en particular del otro lado de los Pirineos. De lo que SCHENGEN nos liberó como de un suspiro de alivio. El que sentíamos -y sentí yo- pisando tierra de "más allá" -tan ancha como Castilla, sin que nos tragase aquella y sin que el cielo se viniese encima de nuestras cabezas (...) Y vuelve ahora ese tratado a la mente de muchos y al primer plano de la actualidad, gravitando o sobrevolando la crisis migratoria que habrá desembocado en los acontecimientos de los últimos días, con la avalancha de inmigrantes marroquíes de la que habrá sido objeto la ciudad de Ceuta, plaza y posesión española -desde tiempo inmemorial-, junto con Melilla, en el Norte de África.
Y concretamente lo que le habrá hecho volver al primer plano de la actualidad, lo es la propuesta adelantada por la primer ministro italiana Giorgia MELONI, de suspender en España la aplicaciön del espacio SCHENGEN, que habrá suscitado -junto a la protesta escandalosa y escandalizada del jefe de gobierno español y de su séquito diplomático, despotricando contra la Internacional reaccionaria (ministro ALBARES díxit)- la adhesión de trece países europeos (trece), miembros de la UE todos ellos. Lo que la Moncloa presenta como una maniobra de la ultraderecha europea, pero que se pude ver -en las antípodas- como un efecto revulsivo del espectáculo -de desprotección de nuestras fronteras y de dejación de soberanía- que con los últimos acontecimientos les hemos venido ofreciendo. En Italia, ese es el caso -el del protagonismo de la ultraderecha (en el poder)- como en los Países Bajos -Geert WILDERS-, o en Alemania -con el fuerte empuje de la AFD (Alternativ fur Deutschland)-, o en los países nórdicos especialmente en Suecia -con los Demócratas de Suecia (SD)- pero no (del todo) en Dinamarca -de gobierno socialdemócrata, aunque no obstante, con una fuerte ultraderecha (Partido Popular Danés, DF), y una derechización anti-migratoria de la socialdemocracia allí- o en Finlandia (otro de los países del bloque del rechazo, con Los Verdaderos Finlandeses) (*)
Y otro caso emblemático lo es la presencia dentro del bloque de países demandantes de nuestra expulsión del espacio SHENGEN, de Bélgica, país empezado -entamé- como así aquí ya lo describí-, por la invasión silenciosa y principal puerta de entrada de la inmigración musulmana (marroquí) en suelo europeo, con los tratados de cooperación belgo/marroquí en la materia a favor remontando a la inmediata posguerra, y por la estrecha relación entre las dos dinastías reinantes, en Bélgica y en Marruecos. ¿Cualquier parecido con la realidad (española), ¿pura coincidencia?
Pero hay un aspecto doloroso y desgarrador en extremo en el plano humanitario -objeto no obstante de un riguroso apagón informativo (black-out) en los medios españoles- de los sucesos acaecidos recientemente en Ceuta, y es la edad -todos ellos muy jóvenes ¿todos menores de edad?- de los protagonistas de aquellos. Que ilustran un fenómeno desgarrador de abandono (sic) que cabe registrar en el debe del Estado marroquí. Estado fallido también, en ese aspecto (de protección de la infancia y de la juventud)
MOLENBEEK. Barrio musulmán (marroquí) en el corazón de Bruselas. De donde salieron los autores de los atentados islamistas de Paris, de noviembre del 2015. Botón de muestra apenas de la importancia demográfica, del peso y de la influencia de la comunidad inmigrante marroquí en todos los barrios y en todos los aspectos de la vida de todos los días en la capital de la UE. Por no hablar -palabras mayores- de la vida nocturna allí (...) Bélgica, que ahora pide la expulsión o suspensión de España del espacio SCHENGEN, habrá sido de antiguo principal puerta -de atrás (de espaldas a Francia)- de entrada de la inmigración musulmana (marroquí) en Europa










.jpg)

