"El control político del grupo parlamentario europeo era competencia de Jean Marie LE PEN, y hasta en 2014 (*) en realidad, era muy complicado decir no a Jean-Marie LE PEN" (Marine LE PEN durante el proceso en fase de apelación por empleos ficticios de asistentes parlamentarios al Parlamento Europeo)

En el proceso donde se ve acusada de un delito de empleos ficticios, punible de una pena de ilegibilidad -de cara a las próximas elecciones presidenciales francesas (primer semestre del 2007)- Marine LE PEN no ha dudado una vez más en escupir sobre la figura de su propio padre, Jean Marie LE PEN, al que expulsó del FRENTE NACIONAL -hoy Rassemblement National- el partido que él fundó. ¿Tanto se le pidió? Como sea, Jean Marie LE PEN fue un faro de luz -en la noche- y un astro mayor para mí en aquellos años oscuros y sombríos (en mis recuerdos) -finales de los sesenta, inicios de los setenta- de mi paso por la Universidad (Complutense de Madrid), y me trató con suma cordialidad y cortesía en el encuentro que tuvimos -primavera del 2010- en la sede de su partido en NANTERRE (afueras de París). Por qué lo debería negar? Jean Marie LE PEN, ¡ PRESENTE EN LA MEMORIA, POR SIEMPRE JAMÁS !
Tras una de mis detenciones -no una ni dos- en Bélgica, el psiquiatra que (por orden judicial) me examinaba me hizo (amablemente) observar que yo era alguien propenso a estar bajo influencia (dans la mouvance), lo que me daría hueso (duro) de roer a seguir, y que (casi) hasta hoy no creo haber captado el sentido de lo que me quería decir, ni el significado exacto de esa expresión y esas palabras. Y sólo a través de una larga rumia en las décadas que se siguieron, creo haber acabado comprendiendo lo que aquel psiquiatra -el mejor y más comprensivo y más empático (a distancia) de todos los que en mis fregados judiciales me acabé por cruzar- quiso decirme con aquello. Lo que de entrada cabe interpretar en un sentido (peyorativo) de dependencia (militante) o de subalternaje, pero que admite otra más honrosa acepción, y es la de búsqueda (colectiva) de un ideal, de una meta o de un objetivo a ello asociado, lo que acabé comprendiendo y -por qué no? plenamente asumiendo. Y así acabé asintiendo al (amistoso) dictamen -de ser proclive a ponerme bajo influencia- que me libró aquel psiquiatra (belga) generoso (y desinteresado)
Y es precisamente bajo ese prisma de observación, que aquí me permito exponer una galería de todos aquellos que a modo de faros de luz o de astros o luminarias me iluminaron o influenciaron en un largo recorrido de mi vida que comenzó grosso modo en el intervalo de transito en mi vida de la adolescencia a la madurez. Y comienzo con el primero de todos, por razón de mis raíces y de mi educación familiar que acabó resultando (¡ay dolor!) un estrella errante o fugaz en mi destino. Y me refiero al Ausente y a la mitología creada en su entorno, de lo que creo que di cuenta -el corazón en la mano- en uno de mis libros, del que me llegaron escasos ecos que atribuyo más bien a las ampollas que pude levantar o a las heridas que pude abrir con lo escrito, y a los que digo (así de pasada) que si no comprendieron o no lo aceptaron aún, denlo por no escrito. Y a lo que aún creo no obstante poder -en mi descargo- añadir que creí a ciegas, religiosamente, de una fe pura en él, me refiero en aquel mito. Y ahora que me veo libre por completo de él -, creo también llegado el momento de enterrarle (entre todos) con todos los fastos y todos los honores como él hizo -tras el 14 de abril- con la monarquía gloriosamente fenecida. Cubriendo así de un tupido y púdico velo todos los errores o momentos más discutibles de su trayectoria y del movimiento -la Falange- que él fundó, y todas las circunstancias de su (trágica) muerte que habrán ido saliendo paso a paso a la luz con el transcurrir de los años, y sobre todo en los últimos tiempos.
Y en la estela de esa estrella o de ese lucero (joseantoniano) debo citar primum inter pares a Sigfredo HILLERS. El fundador del FES (auto disuelto en la Transición -años después de darme yo de baja con ellos) fue para mí -y no me duelen prendas de decirlo- un asidero fijo en aquel foco de subversión -y de guerra civil, y en aquellas arenas movedizas en que se había convertido la Universidad Complutense) de mi época. Y fueron también -y hoy llegué a esa conclusión a la que tal vez no hubiera llegado de haber continuado militando con ellos-, él y el grupo que él llegó a formar o el movimiento que él fundó, la más seria tentativa de abordaje, tras el fracaso estruendoso del entramado sociolaboral del régimen de FRANCO, de zanjar de una solución mediana y lo más radical posible, al dilema (gordiano) que planteaba y nos plantea todavía hoy el enigma mayor de la Esfinge que es como creo acertar (filosófica- e ideológicamente) a denominar -al hilo de mis recientes escritos- a la lucha de clases. Y de tender un puente entre los barrios de Madrid -como el suyo, o como el mío- léase entre las clases. Y dejo aquí estas líneas (sinceras) en memoria y homenaje de SIGFREDO y a la huella que él me dejó, innegable.
Tras dar la espalda al FES y salirme de la orbita de su fundador, gravite por cortos intervalos en torno a figuras que gozaban de un cierto liderazgo. Y a la mente me viene de inmediato
Blas PIÑAR de quien creo haber saldado en este blog, todo lo que de
aún pendiente tenía pensado y sin divulgar ni de palabra ni por escrito sobre él. Descanse en paz, pero esta galería no podía abrirse sin contar con su nombre (y todo lo que representa. Y tampoco podría faltar aquí -en mi
larga marcha a la derecha como glosara
umbralianamente) sin falta alguno de los que más me conocen- Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA, al que oí de pura casualidad un discurso que dio -y que me impactó, a mí y a muchos otros, a tenor de los fuertes y enfervorizados aplausos que cosechó- en un restaurante cerca de mi barrio en Madrid, en vísperas de mi marcha al seminario de Ecône. El que fue ministro de Obras Publicas y figura emblemática por excelencia de representante del sector y de la corriente tecnocrática del régimen anterior, dejó en cambio en mí una impresión
fuertemente ideológica, y, por cierto de un brillante orador.
Y a partir de ahí, tras mi marcha al Seminario (tradicionalista) de Ecône, entré en la órbita de un catolicismo tradicionalista -o integrista-, pero de un sello francés, y las figuras en torno a las que gravité a partir de entonces, de lo que sería para mí el punto de arranque a una larga -con muy cortos intervalos trayectoria de expatriación, y de todas las figuras -francesas o francófonas- como digo, a los que presté atención o que llegaron a tener ascendencia sobre mí, que aquí excluyo por razones obvias de diferencia lingüística o de back-ground, hago no obstante una salvedad -por tratarse de una figura de gran impacto mediático, de alcance mundial y por ende suficientemente conocida de la opinión pública española-, con el arzobispo francés Marcel LEFEBVRE. Que fue más tal vez que ninguno de los anteriormente nombrados, figura tutelar para mi, que me admitió -como el primer seminarista español- en el Seminario de Ecône que él fundó, me brindó esfuerzos de empatía y comprensión y me ordenó sacerdote conforme al ritual tradicional -y pre-conciliar-, en desafío a la autoridad pontificia del papa reinante Pablo VI. Tras mi gesto de Fátima Monseñor LEFEBVRE se distanció de mí y de mi conducta, pero no se lo tengo ni se lo tuve en cuenta, en atención a la fuerte presión mediática, eclesial y de todo tipo a la que entonces debió estar sometido. Debo añadir aquí algo en su descargo y homenaje además, y es la soledad en la que le dejaron al final de su vida, las autoridades que él mismo nombró u ordenó de la Fraternidad San Pío X, que él fundó. Gravemente enfermo en sus últimos días y fatalmente tocado en su imagen pública y en su reputación, por la (injusta e infame) condena por un delito de islamofobia (sic), de la que fue objeto en un tribunal civil francés. A lo que debo añadir también algo que ya denuncié alguna vez en las redes sociales, y lo es la actitud de la Fraternidad en tiempos del pontificado de Benedicto XVI, cuando se llegaron a iniciar conversaciones con vistas a reconciliar con la Santa/Sede vaticana, a la Fraternidad y a todos sus miembros, obispos, sacerdotes y seminaristas, dejando no obstante en pie la excomunión -aún vigente- de la que era objeto Monseñor.

Otro de mis faros, Profesor (Doutor) Plinio (presidente de la TFP brasileña, ya fallecido) -de antes de la implosión ,de los que no preciso ya para seguir yo sólo las sendas de mi destino
Y habré dejado ex professo para el final, como en apartado o capítulo aparte, una figura destacada de la órbita tradicionalista, pero estrictamente al margen del tradicionalismo francés. Y me refiero a Plinio CORREA DE OLIVEIRA -Profesor PLINIO-, presidente y fundador -en el Brasil- de la TFP -Tradición, Familia y Propiedad- a la cabeza de toda una serie de organizaciones filiales en casi todos los países de Iberoamérica y -además de en los Estados Unidos- en algunos países (católicos) europeos. Y dentro de esa galaxia TFP, cabe mencionar su antena española, la Sociedad Cultural Española, en la actualidad, desde hace años extinta. A la que me opuso un contencioso de un carácter estrictamente personal, que voy a divulgar aquí por primera vez, en atención a mis lectores, tratando de hacérselo comprender.
Y es que frente a mi demanda de admisión dentro del grupo, me encontré una fuerte e inesperada resistencia de parte de los miembros españoles de la antena española, so pretexto -o es al menos lo que creí entonces llegar a entender- de mi anterior militancia política de signo falangista a la que aquí ya aludí, pero que se reveló -al cabo del tira y afloja en mis esfuerzos de hacerme sitio en aquella organización católica tradicionalista (española)-, un veto hacia mi persona (*) Y, por lo curioso debo añadir aquí que, años después, tras mi ordenación sacerdotal en Ecône, y destinado en Argentina, hice un viaje a Brasil donde visité de nuevo a la TFP en sus sedes de Sao Paulo, vistiendo hábito sacerdotal de la Fraternidad. Y el ambiente (hacia mí) había drásticamente cambiado., de la frialdad ceremoniosa rayana en la hipocresía (clerical) hasta el punto que el profesor PLINIO se sintió obligado de cumplimentarme -por mi hábitos- en presencia de sus militantes. Y que en una entrevista a solas que tuvimos los dos, llegó a decirme (como ya lo dejé colgado en este blog): ¡Vocé tém uma vocacacao grandiosa, padre KROHN!
Pero toda esta trayectoria que aquí acabo de exponer, tan dura y azarosa cono sin duda les parecerá a algunos de los que me leen, creo que me habrá servido de lección. Y es para dejarme de guías de una vez. Porque ya no los necesito. Porque de verdad, ya maduré, Y porque hay muchos en cambio que me siguen -de lejos-, y me leen o escuchan mi voz. Y a los que -fiel a mi Destino-, no cuento defraudar. Mi palabra de honor
En la foto, una de las figuras astrales en la travesía del desierto que fue mi itinerario espiritual en busca de la Verdad -fundamentalmente política e ideológica- a través de mis años de vida, y sobre todo a partir de mi paso por la Universidad. El Abbé de Nantes me recibió generosamente en su casa de oración ("prieuré") -Saint-Parres-les-Vaudes, cerca de Troyes, Nordeste francés (en 1974)- en un ambiente (rígido) de estricta observancia, y supo no obstante acogerme allí (a mi pedido) la noche de mi llegada. Y lo recuerdo aquí porque de los ecos que me llegaron fue uno de los pocos que me conocían y que no me negaron tras mi gesto de Fátima y el impacto mediático que aquello alcanzó mundo a través (especialmente en Francia y en la prensa mainstream francesa ) ABBE DE NANTES, IN MEMORIAM (*): Y fue quien me lo hizo saber uno de los dos responsables brasileños -a titulo de asesores- de la antena española, Carlos Alberto SOARES. quien a mi extrañeza de la resistencia que notaba en ellos a mi plena admisión y pese al hecho que pasé meses participando en actividades del grupo, incluso en sus campañas como una que hicimos en una concentración carlista en Estella (Navarra) en la que estuvimos al borde del enfrentamiento físico con otros (carlistas, requetés, tendencia Carlos Hugo) de los participantes, acabó como digo, dándome a entender que se trataba de una oposición de los miembros españoles a mi persona, de un rechazo fisico (o algo así) Ante lo cual, los asesores brasileños -él y su compañero Pedro Pablo FIGUEIREDO- venían a lavarse las manos sin querer ir al fondo del asunto --léase del rechazo visceral aquél en contra de mí-, porque -alegaban ellos- pertenecer a su grupo no era condición "sine qua non" a la salvación de mi alma. Punto. Cabe añadir aún que los dos militantes brasileños de la TFP acabados de nombrar, estuvieron presentes en Roma durante el Concilio Vaticano II, cerca del COETUS INTERNATIONALIS PATRUM -que agrupaba a la minoría tradicional o conservadora de padres conciliares, ente ellos Mons, LEFEBVRE y el brasileño, Antonio de CASTRO MAYER-, alojada en un palacete vaticano del que disponía el cardenal español de la Curia, Arcadio LARRAONA. Tanto uno como otro de los laicos brasileños nombrados eran férreos opositores del Concilio, de sus textos y reformas y no solo de sus interpretaciones. En lo que yo concordaba al cien por cien con ellos, por supuesto