"Atentado del bazooka" (16 enero 1957) Contra el general SALAN (ver foto) en Argel, durante la guerra de Argelia, a manos de Philippe CASTILLE. Que costó la vida a otro general allí presente, asistente suyo. Algo de lo que me contó Marcel, compañero y cofrade mío en Ecône, haber sido testigo presencial, acompañando a CASTILLE, su amigo
Raras, rarísimas veces vi llorar -de emoción- a mi difunto padre, militar -español- de carrera, oficial de Aviación, con grado de comandante cuando falleció. A lo sumo, dos. Una de ellas fue siguiendo un programa -no recuerdo bien de qué- en la pequeña pantalla viendo evocar, al aire de un himno marcial o marcha militar de la época aquella, la jornada -de disturbios y agitación callejera- del 6 de febrero 1934 en París, plaza de la Concordia, y a unos de sus principales protagonistas, las Cruces de Fuego -Croix de Feu- movimiento francés (liga u organización) de los años treinta, fascista o fascistizado -aún reina al respecto la polémica-, del coronel DE LA ROCQUE. Y por eso cuando le vi llorar de nuevo esa otra vez, me hice cargo ipso facto de la gravedad de la situación, y de lo transcendente de la ocasión aquella, propiamente histórica como el tiempo nos lo confirmó.
Y fue oyendo retransmitir en diario hablado -de Radio Nacional de España- del mediodía, yo de niño, la noticia en tonos del más alto alto dramatismo. del putsch de Argel de los generales -21 abril 1961. Una de esas (contadas) ocasiones en las que el Destino bajo el peso de la fatalidad (y de la emoción) vacila o parece vacilar de rumbo y adentrarnos en un mundo que (al final, de un tris) no fue. En la entidad de lo posible, que diría Martin HEIDEGGER. Por culpa -entre paréntesis- de la mayoría en el destacamento francës, reclutas allí destinados, que al contrario de la plana mayor de oficiales y suboficiales, no observaron las consignas ni siguieron las órdenes de los sublevados, haciendo así fracasar la insurrección.
Maurice CHALLE, Raoul SALAN, André ZELLER, y Edmond JOUHAUD, puñado o cuarterón de generales, como los calificó demagógicamente en su proclama el general DE GAULLE. Generales "quatre étoiles", de unos nombres que no se me fueron -ni ellos ni el orden de los mismos- de la memoria hasta hoy. CHALLE, el primero de ellos, ¿por qué antes que SALAN? Sin duda por la antigüedad y, sobre todo, por lo limpio (y sin mancha, política) de su pasado, limpio (cleen) y no cargado o propiamente chamuscado del del anterior (SALAN, como así lo fue) artífice mayor del putsch de Argel, el primero, del 13 de mayo del 58, que catapultó al poder a su enemigo jurado de un poco más tarde, DE GAULLE. Creyéndose a pie juntillas lo que este último acababa de proclamar solemnemente, justo antes de su llegada (de nuevo) al poder. "¡Franceses de Argelia, yo os he comprendido (je vous ai compris) "! Unas palabras que su autor llevaría más tarde por montera, como el estigma -entre civiles y militares- de la alta traición.
Y todo eso que acabo de evocar se vivía y se respiraba (doy fe) como si en vez de los años no hubieran transcurrido más que minutos o segundos tan siquiera, en el seminario tradicionalista de Ecône. Y a fe mía que no podía ser de otra manera, a tenor de la personalidad y la trayectoria -en visión retrospectiva- de Monseñor Marcel LEFEBVRE, padre fundador (y superior) del seminario aquel. Que había sido en el arranque de su fulminante carrera eclesiástica -y política-, justo a seguir a la II Guerra Mundial, arzobispo de Dakar, y Delegado Apostólico para (todo) el África occidental francesa. Casi nada, nada más que el cargo de mayor poder -por político y religioso a la vez- en todo el continente africano, en el mundo de la inmediata posguerra (...) Y gracias, todo ello, a las credenciales políticas, o político/religiosas -e irreprochablemente democráticas y fuera de toda sospecha- que fatalmente le confería -al contrario de a la abrumadora mayoría urbi et orbe, de sus hermanos en el episcopado-, la suerte trágica de su progenitor. Víctima -en su condición de militante, de hondas convicciones monárquicas, del movimiento nacionalista francés- de las ambigüedades y tergiversaciones en la postura de la Accion Francesa ante el estallido de la II Guerra Mundial, y de la Occupation, lo que llevó a aquel fatalmente a la muerte, víctima de malos tratos, en deportación.
Y lo que permitiría en cambio a su hijo, jugar el papel -de grande proyección mediática- que fue más tarde el suyo, de faro de los creyentes en nombre de la Tradición -frente a la Roma neoprotestante y neomodernista-, y a la vez, de refugio y pararrayos (paratonnerres) de todos los vencidos y perdedores -franceses y no franceses- del desenlace de la guerra y del fracaso y la derrota de la Collaboration. Una faceta política o político/religiosa del arzobispo francés tradicionalista, que sin saberse bien por qué, entre sus partidarios como entre sus detractores, siempre se obvió.
Y esa cargazón política del arzobispo y de su obra sobradamente explican que estuvieran tan extraordinariamente politizados todos o casi todos los seminaristas (como lo estaba yo), con los que cohabite y confraternicé en Ecône. Como lo estaba Marcel (*), con el que charlé en abundancia en los ratos libres que el (estricto) reglamento nos autorizaba. Pied noir, del Constantinois -capital Constantina, Este de Argelia- que había militado en la OAS-Metropole, y participado en sus campañas -blancas y azules (bleues)-, de plasticajes y toda suerte de atentados, lo que había pagado con condena en tribunal, y de lo que estaban perfectamente al corriente Monseñor LEFEBVRE y sus compañeros de Ecòne (como yo) Sin mostrar nunca el menor pesar o remordimiento, y ¿qué otra cosa cabía pensar de él, de su pinta edificante y de su piedad tan sincera? Pero eso es ya otra historia y otra cuestión.
Y quien me confesó un día haber asistido en calidad de testimonio visual y en compañía del autor de aquello, Philippe CASTILLE, su amigo, al atentado (fallido) a corta distancia -el llamado "affaire du bazooka"- en contra del general SALAN, que costó la vida al militar que le acompañaba
(*) Todos los nombres que van a ir surgiendo -como éste- al hilo de mi relato memorístico sobre la guerra de Argelia, son ficticios, de préstamo estricto, pero su testimonio entre tanto es rigurosamente verídico












.webp)



