Toda la prensa extrajera ha enmudecido con las concentraciones en España por Ceuta, por una Ceuta desesperadamente española. ¿Todos? En el pase en revista de prensa española de ayer, se contemplaba sobre todo prensa anglosajona -inglesa, norteamericana-, y portuguesa. Faltaba sin embargo clamorosamente a la cita la presa francófona, francesa como belga.(y la italiana) ¿Por qué, de donde ese silencio, tan hondo (o casi) como el silencio de Dios, y tan inescrutable? ¿Un asunto que les pilla demasiado cerca, geográfica como emocionalmente a la opinión francesa? Una señal inconfundible más bien del cambio en la dierección de los vientos, en España y en el resto de Europa
Un contencioso que arrastra desde hace ya un rato la clase política allí, a vueltas con el auge peligroso (para ellos) y vertiginoso del Rassemblement National que hace de ello su caballo de batalla? Sí, pero (Ouai, como los franceses dicen) ¿No será que los observadores oteando el futuro allí se están oliendo y temiendo un cambio (drástico) en la dirección de los vientos, en España y en toda Europa? Porque lo de ayer, por la extensión de las concentraciones, por la afluencia tan masiva a la mismas, por la unanimidad tan asombrosa de las reivindicaciones, de los gritos, -los insultos- y las acusaciones vertidos en ellas, no tiene precedentes en la historia de la democracia española, y si se me apura tampoco en la crónica de actualidad en la Europa de las últimas décadas. ¿Como el signo o señal anunciadora de un terremoto, de una (honda) sacudida sísmica? ¡Vivir para ver, queridas sombras !
Bienvenido como sea, el ataque artero y traidor a nuestra soberanía y a nuestra integridad territorial en Ceuta, si ello habrá servido a despertar a todo un pueblo, a todo un país, a hacerles descubrir en lo mas hondo de todos ellos, ese amor (ciego) a la Patria que no se atrevían, no nos atrevíamos -por un extraño pudor- a confesar ni a confesarnos a nosotros mismos, hasta que la hemos visto amenazada de violación, de muerte y desaparición. Y ese es a mi modesta opinión el sentido de lo que ocurrió ayer: la noticia tan terrible y tan extraordinaria de ese despertar. Y eso para países vecinos, limítrofes, y próximos de nosotros por la geografía y alejados por la historia -la próxima como la remota- es (quizás) un plato demasiado fuerte que no saben si acoger como la Buena Nueva o como la peor de todas, como un triste y fúnebre presagio cargado de los mas funestos vaticinios. Y todo lo demás se esfuma o se disipa ante el menor soplo de viento, todo lo demás que (fatalmente) habrá venido a acompañar ese despertar.
Como esas agresiones a periodistas (sic) que habrán hecho desgarrarse las vestiduras a sus colegas de profesión, e ir de victimas por el mundo, que tanto les pone y tanto les aprovecha. Donde las dan las toman. a riesgo de pasar, expresándome así, por un cínico (por demás) Olvido -por esas agresiones- de los agresores y perdón de esas agresores y de ese odio- por parte de los agredidos. Perdón, el que ofrecemos pues, al jefe de gobierno los que nunca le insultamos y que a la vez ni tiramos ni tiraremos la (primera) piedra sobre los que le insultan: Perdón sí, para él, si al calor de este despertar, es capaz de salvar Ceuta para España. Es lo que le pedimos desde lo mas hondo. Y que se piense de mí (otra vez) lo que se quiera. ¡CEUTA ESPAÑOLA, POR SIEMPRE SE HARÁ! ¡ ABAJO EL ISLAM !














