"Rapto de GANIMEDES", del pintor flamenco Peter Paul RUBENS. Figura central de la mitología griega. Ganimedes era un príncipe troyano "de extraordinaria belleza", que raptó Zeus en forma de águila gigante, y se lo llevó al Olimpo, haciéndole copero y amante suyo. Expresión más sobrsaliente del enigma de la homosexualidad, de la pulsion homosexual en la Historia de la Humanidad. Oscilando en tensión dialéctica entre el fuero interno y el espacio público
Dominique FERNANDEZ. Un nombre que me llamó la atención -por razones evidentes de homonimia, y por lo francés también del personaje- al que empecé a leer y a la vez, a oír hablar de él los años -largos- cuando viví en Francia o en países -Bélgica y Suiza- de francofonía. Italianista brillante y escritor que no lo sería menos, lo mismo que su estilo, o su erudición histórica propiamente prodigiosa, particularmente en Historia del Arte -y de las Ideas y de la Cultura-, en paralelo a su narrativa de viajes, acabó entrando en la Academia de la lengua francesa con un discurso de admisión dedicado -en una clara intención rehabilitadora- a su propio padre, Ramón FERNANDEZ que prestaba así en la ocasión el titulo al discurso de su hijo. De ascendencia mexicana, y brillante crítico literario y cinematográfico en la capital francesa los años treinta, a donde había llegado en el séquito del presidente mexicano destituido, Porfirio DÍAZ, al cabo del largo periodo de gobierno de este último -el porfiriato-, Ramón FERNANDEZ comprometió fatalmente su buen/nombre y su futuro en la posguerra y en la memoria, abrazando la Colaboración en las filas de una de las formaciones principales de aquella, el Partido Popular Francés de Jacques DORIOT, y acabó sus días refugiado en España tras verse condenado en Francia en la posguerra, tras la Libération. Y esa pesada hipoteca a las espaldas o a cuestas de su propio hijo, se ve reflejada en la obra narrativa y literaria de este último. Aunque sólo sea a través de esa ascendencia hispana por la vía paterna que el brillante escritor y novelista hispano -de expresión francesa-, asume en sus obras, repetidamente aunque (a mi humilde juicio) sólo a medias.
Y es que sus múltiples evocaciones y referencias al Sur -así vagamente evocado- de lugar de ascendencia de sus principales personajes, y de teatro o escenario -Italia sobre todo, la Italia del Sur- de sus principales novelas (como "Porporino o los misterios de Nápoles", sobre la vida de un "castrato", cantante de ópera), y sin la menor referencia en paralelo a lo español o a España, suena fatalmente a mis oídos como una hábil coartada con vistas a redimirse de una ascendencia paterna hispana (pesadamente) lastrada por su propio padre y a la vez por la ascendencia de éste, mexicana, fuente de malentendidos y problemas entre mexicanos y españoles, tal y como la reciente actualidad política crudamente nos lo confirma (...) Y todo lo que precede viene a mi juicio a dar (sobradamente) la medida del atractivo e interés que siempre me mereció la figura y la obra del escritor que aquí estamos abordando, lo que me permitiría a su vez vencer o sobrepasar la barrera del espeso tabú que rodea al personaje -y también de mis propios escrúpulos y resquemores, lo confieso.
Y me estoy refiriendo a su homosexualidad notoria y confesa hasta el punto que la hace objeto, y la convierte en tema de algunas de sus obras principales, -"La gloria del paria" (sobre la epidemia del SIDA), "El rapto de Ganimedes", historia (exhaustiva) de la Homosexualidad, "Dans la main de l'ange" (no traducida) sobre la vida (y la muerte) de Pier Paolo PASSOLINI (...), "Tribunal d'Honneur", biográfico, sobre la vida y la muerte del compositor ruso CHAIKOVSKI (y de su pretendida pedofilia)-, y en el omnipresente telón de fondo de todas ellas. Y en bandera y caballo de batalla a la vez, en el conjunto de su obra y en su trayectoria. Y todo ello viene a cuento de la Fiesta del Orgullo (2026), y a la vista del desafío que nos arroja al rostro a los partidarios y practicantes de la Normalidad, la revelación de la sociedad homosexual (Pío MOA díxit), y de la difusión "urbi et orbe" de la estrategia en curso de conquista y difusión urbi et orbe de la reivindicación homosexual, frente a la estrategia anterior, de alcance, defensa y conservación del estatuto (homosexual) de tolerancia apenas esta última, tal y como nos la habrá explicado (como algo superado y amortizado) Dominique FERNANDEZ en su obra escrita.
Todo ello mientras veíamos pasar y repasar una y otra y otra vez escenas de la manifestación o manifestaciones callejeras en el centro de Madrid, en la retransmisión televisiva de la cadena de televisión pública. La calle es nuestra, lo que nos venía al espíritu -en un eco de la célebre frase de Manuel FRAGA, la calle es mía- a la vista de esa multitud vociferante y desaforadamente exhibicionista que copaba ayer las plazas y calles y las retransmisiones televisivas.
Y es también todo lo que sigue y lo precede, en respuesta al quejido que oí ayer en la referida retrasmisión televisiva, en la boca de uno de los ("orgullosos") manifestantes que veía en peligro su integridad física ¡Nada por detrás! ¡Espaldas contra la pared! la consigna (urgente) que a las personas normales nos marca la hora. En defensa y salvaguarda de nuestra integridad física -la mía y la de las personas normales-, por las Fiestas del Orgullo puestas en peligro y en entredicho, y (gravemente) amenazadas. Y no hablo (una vez más) simplemente de oídas, sino de la experiencia personal e intransferible de lo observado y soportado Pirineos arriba, y es desde que nos apartamos -por simple necesidad- unos milímetros o unos instantes aunque sólo sea, de los circuitos y espacios de recorrido marcados y destinados a las personas normales, al ciudadano cualquiera.
De noche todos los gatos son pardos. La hora del desfile de las sombras.Y que conste que expresándome (tan abiertamente) así, soy consciente de los espesos tabúes que rodean a insondables enigmas -comparables al de la homosexualidad- tales como el de la prostitución, o el de la lucha de clases.
Así hablaba o dicen que hablaba Zaratustra el de la leyenda. Oráculo de profecía
A la izquierda en la foto, Dominique FERNANDEZ, historiador de la homosexualidad e ideólogo principal de la estrategia de conquista (homosexual) del espacio público en curso, de la que las fiestas del Orgullo son la principal manifestación, a expensas de la estrategia anterior de reconocimiento, de tolerancia y del estatuto, que Dominique FERNANDEZ en sus obras da por caduca y superada
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