Doctrina social de la Iglesia, encíclica Rerum Novarum, y guerra civil española. Y no me parece una simplificación o un reduccionismo arbitrario y gratuito, la asociación en forma de triada o trilogía -como elementos de un algoritmo- que mas arriba me permito. Pero ¿qué estás diciendo, qué estas dando a entender? se escandalizan -que ya les estoy oyendo- algunos aquí ¿Causa eficiente del punto de vista moral, la encíclica de la justicia social, de la armonía entre las clases -del corporativismo o sea-, de la atención (prioritaria) en los pobres y necesitados.
¿Responsable aquella como digo, del estallido de la guerra civil española? En cierto modo, sí, y que nadie aquí se escandalice. Y es en la medida que vino a presidir y a simbolizar desde lo alto, desde el terreno de los puros conceptos -las Ideas Solares como las llamó Fray Tommaso CAMPANELLA-, el fracaso (sic) en la resolución del problema social, o lo que es lo mismo la incapacidad a la hora de resolver (de urgencia) el dilema -como los de la Gran Esfinge- que nos planteaba y sigue planteando la realidad -enigmática- de la lucha de clases. factor motriz mayor que nos condujo (al conjunto de los españoles) al estallido político, social, y en última instancia, militar, de 1936.
E ilustra a modo de verificación, en el plano de la biografía, lo que aquí decir estoy queriendo, una circunstancia que me atañe de muy cerca. Y fue que en la orden de detención, sin juicio previo ni causa formada, contra mi difunto padre, emanada del comité de Frente Popular que gobernaría su pueblo -Mancha Real (provincia de Jaén -durante tres años de guerra civil, figuraba, entre los motivos que justificaban aquella, el habérsele encontrado, en registro domiciliario, junto a propaganda anti-comunista (sic), un folleto de propaganda del partido Legionarios de España, del doctor ALBIÑANA (*), partido minoritario, de derecha radical, pero no propiamente "fascista",. Y junto a todo ello, como digo, se le encontró -en el registro domiciliario aquel, un ejemplar de la encíclica RERUM NOVARUM, que presidiría pues -como aquí lo mantengo- el estallido de la guerra civil y pari passu, la indefensión -e impotencia- en la que se verían prostrados el conjunto de los católicos españoles ante el estallido de la guerra y la persecución religiosa que a aquella fatalmente se seguiría.
Lo que destaparía el fondo victimista, de falta de fuerza, de vigor y de energía -en la propia defensa-, que acabaría mostrando (o destapando) la religión que profesan una abrumadora mayoría de españoles, en los trances mayores que aquella atravesaría a lo largo de la historia de la civilización europea. Pero eso, quédese para mañana como diría el poeta. Que es muy otra historia, y nos conduce también a muy otras diferentes historias.
(Continuación) Prueba testifical además, la encíclica Rerum Novarum, de la falta de respuesta de la Iglesia ante el fenómeno aquel de la Revolución Industrial subyacente en la génesis del problema social, que pilló a la Iglesia con el pie cambiado por decirlo así. ¿La historia se repite? Es lo que cabe pensar ante la aparición extremamente publicitada de la primera encíclica del nuevo papa (PREVOST), Magnifica Humanitas. Como una respuesta a la irrupción de la IA (Inteligencia Artificial) en el marco de ese fenómeno incipiente, comparable en su histórica dimensión a la Revolución industrial, y es el de la revolución digital (sic) a la que me estoy refiriendo.
Una nueva Rerum Novarum, palabra y palabras y no más que palabras o sea, o un brindis al sol, esta encíclica papal que traduce el propósito tan ambicioso de un papa, que al decir de un analista en la prensa de hoy, "toma claramente partido sobre cuestiones de fondo que tensan la politica mundial" ( 2) Glosa certera, que ni pintada -y derrochando ironía (sangrienta) además - para un pontífice -anti-TRUMP- que los medios de la prensa mainstream se obstinan en presentarnos como el Papa de la Paz.
Esa insuficiencia de la Iglesia en el abordaje del problema social, en paralelo con su incapacidad para saber poner la técnica (sic) al servicio del hombre, es lo que denunciarían los nazi fascismos, que intentaron por su parte una solución mediana -díxit Ernst NOLTE- al problema social, la suya propia, sin préstamos de terceros. Y ese se me antoja que traduce el significado de la fórmula aquella tan manida como un mantra ritual, que introdujo en la esencia de su mensaje el movimiento falangista, de ni izquierdas ni derechas. "Todo eso es ideología", estoy oyendo a algunos empapados de agua bendita. Pero la Iglesia es espiritual (sic) y no ideología. ¿De verdad?
Y es que se me ocurre el presentar en lo sucesivo a la encíclica Rerum Novarum como la entrada (oficial) de la Iglesia en el terreno ideológico, distanciándose a la vez -por su novedad o (en lenguaje teológico), "novedosidad"- del Magisterio (propiamente) eclesiástico. Pura ideología pues, la nueva encíclica papal, e ideólogo y propagandista de aquella además, el autor de la misma, su destacado propagandista. Como cortina de humo además de otros asuntos tratados tangencialmente en la encíclica, que enumeran cuidadosamente editoriales de la prensa de hoy consagrados a aquella: y son la justicia social, la pederastia (o pedofilia) al interior de la Iglesia, la superación del concepto de la guerra justa (sic), que (cargado de razón) utilizó nota bene el secretario de Estado de Donald TRUMP, David VANCE en polémica con el sumo pontifice-, y además, el pedido de perdón por la esclavitud, etcétera, etcétera.
De Nueva Iglesia montiniana (sic) habló -cargado de razón- el presbítero mexicano, Joaquín SAEZ DE ARRIAGA. De nueva ideología anti-fascista -léase contra el tecnofascismo (sic)- cabe glosar la nueva encíclica del nuevo papa PREVOST. ¡Vivir para ver fantasmas míos! (chers ombres!)
(*): José María de ALBIÑANA, médico de profesión, que había asistido en México a la tragedia cristera, fue encarcelado en Madrid al iniciarse la guerra civil, y fue muerto y degollado por milicianos que jugaron después en el patio de la prisión, al fútbol, con su cabeza (...)
(2) "Leon XIV contra los tecnoligarcas", editorial en "La Razón de hoy" , pág.10