Acuerdos de Evian (18 de marzo 1982) Que puso fin a la guerra de Argelia y que los medios activistas pro-Argelia francesa juzgaban alta traición. Y que el desenlace de aquella vino a darles la razón, con la huida en masa -en terribles circunstancias- de los europeos de Argelia, y la cruel matanza de los harkis
Mario era un pied-noir español de Argelia, que conocí y traté en el marco de la Fraternidad (FFSPX) de Monseñor LEFEBVRE, en la que yo ejercía ministerio tras mi ordenación sacerdotal de manos de aquel, y fue residiendo yo en la casa/convento (en francés eclesiástico, prieuré), de la referida Fraternidad, en Mantes-la Jolie, cerca de París, donde residía aquel, que asistía puntualmente a los servicios religiosos que prestábamos en el marco referido. Mi difunto padre, que en aquellas precisas circunstancias le conoció, y que le apreciaba, decía de él -de lo que de su vida le había comentado- que había sido criado en un campamento de la Legión Extranjera. Y había pertenecido -sobreentendido en el ambiente aquél- a la OAS, y presumiblemente, por lo que nos daba a entender, a sus cuadros dirigentes. Tuvo siempre un cordial contacto conmigo y gracias a la notable situación social y profesional que había llegado a alcanzar en Francia, gozaba de una amplia red de amigos y conocidos, entre los cuales figuraban feligreses asiduos y bienhechores de nuestra obra sacerdotal y misionera.
Y un día, refiriéndose a uno de ellos que frecuentaba asiduamente nuestra capilla, Mario me confesó que aquél había sido el autor del atentado -un plasticaje- que había costado la vida -le había hecho saltar (sauter) decía expresivamente él- al alcalde de Evian, acusado por la OAS de haber aceptado que tuviera allí lugar la conferencia de los acuerdos que llevarían su nombre y que mediante el acuerdo de alto-el-fuego pusieron fin oficialmente a la guerra de Argelia, y sentaron las bases de su Independencia. A costa ello (que todo hay que decir) de la huida masiva de pied-noirs y de la trágica suerte -asesinados en las más espantosas circunstancias, en masa- de los harkis, tropas autóctonas auxiliares, de las unidades (paramilitares) de reserva del Ejercito francés, destacadas en Argelia, juzgados traidores por gran parte de la población musulmana autóctona (sostén del FLN) Mantes-la-Jolie donde Mario y yo nos conocimos, era precisamente uno de los principales lugares de emplazamiento de harkis refugiados en Francia tras la guerra de Argelia, como lo ilustraba la flamante mezquita erigida en el barrio donde se concentraban aquellos -le VAL FOURRÉ- que se les tenía reservado en dicha localidad -a partir del Primero de julio 1981, poco antes de pasar yo por allí- bajo el patronazgo del que fue su alcalde (socialista) Jean-Paul DAVID, a quien elogiaba -por su acogida de los harkis y por su "anti-comunismo", decía él- Mario, mi amigo. (que contaba apreciarle y conocerle bien)
Un botón de muestra, uno más, que la corriente católica tradicionalista que irradió en torno al movimiento de Monseñor LEFEBVRE, de su obra y del seminario de Ecône -por su fuerza de expansión y difusión, por su fuerte implantación allí y por su importancia numérica, única en Europa (y no sólo)-, nació y creció precisamente en Francia a favor de la onda expansiva de la guerra de Argelia, en lo que tuvo de honda conmoción social en la Metrópolis y de humana tragedia a la vez.
Pero uno de los aspectos mas llamativos y de mayor impacto en la opinión, y particularmente en los medios de pied-noirs y de europeos de Argelia, que fueron foco de incubación de la OAS, lo fue el odio al general DE GAULLE, sobre todo en los medios castrenses- lo que nos merece aquí una glosa española si se la puede llamar así. Y fue que el mayor reproche, la acusación imparable que los activistas pro Argelia francesa lanzaban al futuro presidente de la (VI) República, fue la de falta a la palabra dada, al honor en suma, al honor militar sobre todo. Lo que apunta a mi juicio a una particularidad o si se prefiere a una fisura de orden cultura que separa -entre otras- a franceses y españoles, exponentes estos últimos a los ojos del mundo de un sentido del honor calderoniano, caricaturizado, y estereotipado -y ridiculizado-, juzgado obsoleto y anticuado, que era precisamente el que consciente o inconscientemente defendían los detractores de la actitud y de la política del insigne general.
Y el que no fuesen seguidos por la opinion ni por el conjunto de la población puede ser atribuido -me atrevo a conjeturar- por lo minoritario de la Otra Francia -inmmensa pero minoritaria- que históricamente coincidió con lo que se convino en llamar la France espagnole, en referencia al Siglo de Luis XIV, y al absolutismo (francés) juzgado por algunos franceses de español.
Y en este enfoque, la Guerra de Argelia vino con su desenlace a dar el veredicto, a saber, que Francia, los franceses se sentían mejor representados por un general (francés) que faltaba (flagrante y escandalosamente) al honor militar de la palabra dada, que por unos activistas de la Argelia francesa, portadores de un sentido del honor (civil como militar) que se veía no obstante juzgado "español" en demasía (de trop)
La Gran Mezquita del Val Fourré, barrio de inmigrantes "harkis" de Mantes-la-Jolie (cerca de París) Fue inaugurada -abierta al culto musulmán- el Primero de Enero de 1981, ejerciendo yo entonces -en el marco de la FSSPX- el ministerio sacerdotal allí














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