Selección francesa. Grosso modo la que se enfrentará a España. Los más "franceses", Karim BENZEMA (fila de atrás segundo por la izquierda), que pasó por el Real Madrid, hasta acabar en Arabia Saudita (Al-Hilal Saudí) Y Kylian MBAPPE (primero, delante, por la derecha) -de padre camerunés y madre argelina-, ídolo de la afición francesa -y del Paris Saint Germain-, que acabó en el Real Madrid por voluntad propia. Los otros, con todos mis respetos, la verdad es que no me suenan (Ni a mí, ni a Mariano RAJOY)
Francia dispone de una plantilla de altísimo nivel. Sin franceses, eso sí. Estas (suaves) palabras de Mariano RAJOY, de un tono de corresponsal deportivo -lo que los recientes artículos de su autor pretenden ser- sin animosidad polémica aparente, habrán hecho saltar por lo aires el polvorín del escandalo y la colera de la Biempensancia, como una joven virgen ultrajada. Sin duda, por la verdad (clamorosa) que encierran. Una (abrumadora) mayoría afro/magrebí en la selección francesa que no se corresponde ni se explica por otra lógica o dialéctica (ni demográfica ni deportiva), que no sea la de "ellos y nosotros" Nosotros, los (afro/magrebíes) mayoritariamente integrantes de la selección nacional, y Ellos, el conjunto de la afición, el publico espectador (francés) que dicen representar y del que no se sienten no obstante representativos o no del todo esos Nosotros, a tenor de lo que declaran sus exponentes mas destacados al menos. Una fractura que arrastra un sello cultural y anti-identitario demasiado evidente, para poder negarla u obviarla sin más.
Y una polémica que bota y rebota sin parar con el paso del tiempo, como sucedió con Zinedine ZIDANE, argelino -bereber nota bene, originario de la Cabilia-, pero animado de un propósito evidente de integración o asimilación, como lo acabaría rubricando a tenor de su trayectoria, suya y de su familia emigrando padres e hijos al final de la guerra de Argelia en Francia, a tal punto que Bruno MEGRET, a la sazón dirigente del Frente Nacional, llegó a declarar -sin verse contradicho-, que Zidane había tomado partido por la Argelia francesa. Lo que él, ese empeño (culturalmente) integrador, continuaría en España, donde se arraigaría. Y una evidencia histórica, a saber, la guerra de Argelia que gravita de telón de fondo de la crisis por la que Francia atraviesa más que cualquier otro país europeo, que amenaza gravemente su identidad y su integridad, como nunca en su historia contemporánea (a seguir a la Revolución francesa) Y con esos prolegómeno s bien presentes en el análisis, todo se entiende, inclusive las palabras de Mariano RAJOY aparentemente (y parcialmente )incomprensibles. Y sin ellos, no se entiende nada de nada. Y menos aun se entienden las palabras de Pedro SANCHEZ en un ultimo botón de muestra de lo que algunos ya tienen denunciado y es el servirse la política internacional de España en función de su estrategia de poder -de mantenerse en él la Moncloa-, y lo menos que se puede decir es que lo tiene fácil con Emmanuel MACRON, que registra -como Pedro SANCHEZ con Donald TRUMP y su guerra en Irán, - esa misma instrumentalización partidista, traducida en un empeño descaradamente belicista (va-t-en-guerre) con PUTIN y la guerra en Ucrania.
Un primer ministro francés tratando de sacudirse a la desesperada ese descrédito, ese entredicho que la arrojan clamorosa y unánimemente las encuestas, anunciando todas el triunfo del candidato del Frente Nacional y oponiendo un furioso mentís a la debacle electoral que todos o casi todos dan ya por cantada y descontada. Y quemando a ese efecto todos los cartuchos posibles e imaginables, como le ofrece el jefe de gobierno español, a costa de las -impolíticas, en clave de política francesa- declaraciones de Mariano RAJOY. al que no le queda ahora -a él, como al blanco de los ataques en tiro por elevación, el PP o sea- más que esperar. Capear el temporal o sea. Cuestión de espera pues tanto en la política francesa como en la española. Esperando contra toda esperanza- o sea contra el Absurdo. A Godot, o sea al Dios por venir -Martin HEIDEGGER díxit-, que nos pueda salvar. Léase, a sus heraldos o mensajeros que asoman ya. En otros términos, a Marine LE PEN (y su Rassemblement National), viento en popa en todas las encuestas. Elemental
Zinedine ZIDANE, con su esposa, española. Argelino (bereber) de ascendencia, que dio siempre -desde los tiempos de la Argelia francesa-, muestras de integración cultural (occidental) Y a las pruebas me remito











