El que se (semi) esconde tras la bella MELONI no es otro -ya lo han adivinado- que el ucraniano ZELENSKI. Y la postura anti-rusa -y "pari passu" la pasión ucraniana- de la mandataria italiana no necesita de esa foto para ser explicada, sino apenas de las monsergas pacifistas del papa anti-TRUMP. Elemental querido Watson
La política religiosa es clave indispensable en los análisis de política internacional como lo vengo tratando de explicar últimamente en mi blog . Y tal vez el caso mas llamativo y mas a mano a la hora de de confirmarlo, lo ofrezcan Italia y la política italiana. En un país europeo que se destaca entre los demás países del continente por su apoyo total y su sostén incondicional al líder ucraniano ZELENSKI, y por su indefectible beligerancia anti-rusa en la guerra en Ucrania. Uniatas. En conflicto con la Ortodoxia rusa y en particular contra el Patriarcado ortodoxo de Moscú, la ecuación principal que nos permite atisbar un poco de luz en un conflicto tan laberintico y de perfiles tan sombríos y difíciles de esclarecer como lo es el que enfrenta -en una óptica italiana o romano/italiana- a la (romano) católica Ucrania y a una Rusia greco/oriental y ortodoxa. Y es que la postura tal vez mas emblemática, más clara y diáfana -menos capciosa y sibilina, menos vaticana y en suma menos eclesiástica (...)- que adoptó en política internacional el papa WOJTYLA, Juan Pablo II -nota bene de madre uniata-, tras la caída del Muro, lo fue la intensificación del proselitismo católico/romano en países y territorios de confesión o de mayoría ortodoxa del otro lado de la antigua cortina de hierro, lo que desató una (comprensible) reacción airada de protestas de las instancias jerárquicas greco/ortodoxa. Y lo que vendría a completar -siempre bajo el pontificado de Juan Pablo II-, la injerencia de la diplomacia vaticana en la(s) guerra(s) de los Balcanes, en un descarado alineamiento anti-serbio que no tenía más explicación que consideraciones de orden confesional, de beligerancia (confesional anti-ortodoxa) Y ello, desde los prístinos inicios o prolegómenos del conflicto aquel, como ocurrió -casus belli n.1- con la iniciativa papal del reconocimiento oficial por parte del Vaticano -junto con la diplomacia alemana- de la independencia y auto-determinación de Eslovenia y de Croacia.
Y todo ello, junto con el imperativo geopolítico que traduce la presencia -mas inportante y numerosa que en cualquier otro país- de la UE- de bases norteamericanas en la península italiana, explica -en parte- la postura diplomática resueltamente anti-rusa en la guerra de Ucrania del gobierno italiano de Giorgia MELONI, de un pasado no obstante neo-fascista ésta última. Lo que aquí vamos a intentar no obstante de explicar. Y es que lo que se conviene en llamar el neofascismo o la ultraderecha en la política italiana, aparecen clara y drásticamente divididos en el conflicto ucraniano. Tal y como lo ilustran el posicionamiento resueltamente pro-ucraniano y anti-ruso de una de las principales componentes de esa corriente como es la de los que se agrupan en torno a CASA POUND, o a la inversa la inmensa minoría prorrusa que dentro de esa corriente se agrupan en torno a formaciones del mayor protagonismo como lo son Futuro Nazionale de Roberto VANNACI, o Forza Nuova, de Roberto FIORE. Por otro lado, la política internacional de Italia -léase del Estado italiano- es inseparable de la política exterior del Vaticano, desde los pactos de Letrán (11 febrero 1929- en el Ventennio, entre la Santa Sede vaticana y la Italia fascista, que fueron modificados pero no anulados, por el llamado Concordato de Letrán (1985)
Y la relación de interdependencia recíproca Iglesia-Estado y la hegemonïa relativa de una o del otro son pues función de las circunstancias y dificiles de dictaminar y establecer en una situación y momento determinados, en una materia en la que rige de antiguo una espesa opacidad (eclesiástica). ¿Ajena a consideraciones de política extranjera, la independencia de la política exterior italiana, de las directrices y orientaciones vaticanas, de cara a la guerra de Ucrania? Blanco y en botella, ¿ajena la pasión ucraniana de la MELONI a las monsergas pacifistas -y partidistas- del papa anti-TRUMP? No creo en las meigas, pero hay las
En la foto, Roberto FIORE, lider neofascista italiano y fundador y dirigente de FORZA NUOVA. Exponente de la inmensa minoría prorrusa dentro del sector de ultraderecha (neofascista) en la política italiana. En abierta oposición con la política exterior vaticana











