La fe (musulmana) ¿no es una amenaza? Tal vez en muchos otros sitios lo ven o lo quieren ver así. En España sí lo es. Y en Andalucía mucho mas, y en Sevilla, por el simbolismo (y el desafïo, para ellos y para nosotros) de la Giralda, mezquita en su origen, muchísimo mas. Y con un minarete de 30 metros (30) -y el vocerío que va a la par- ¿para qué seguir?
Proyecto de construcción de una mezquita -y además, arquitectónicamente de estilo- en un gran barrio (humilde) de Sevilla. Lagarto, lagarto! Lo que habrá suscitado una fuerte polémica en aquel barrio y en la ciudad, como así cabía de esperar. Y como lo ilustra la moción en contra de VOX, ¿en el origen del proyecto o propuesta o subiéndose al carro que avanza sin parar? Qui lo sa. Del fondo del problema como sea, del nudo de la cuestión -a saber el derecho a la libertad religiosa, ya me explayë lo suficiente en este blog y no creo necesario insistir aquí: recordar solamente la distinción entre libertad religiosa en el fuero interno y libertad de cultos (sin ningún límite) que es la confusión subyacente en la polémica que vuelve a agitarse hoy. El derecho a oponerse por razones de diversa índole, inclusive religiosas al Islam, como religión organizada o confesión, no sea más que en el fuero interno, se ve -ese derecho a disentir-, a todas luces comprendido en el derecho constitucional a la libertad religiosa. A lo que se pueden fácilmente añadir otros motivos de distinta índole, mayormente en la esfera de lo social o de lo político. Y además last but not least, ese derecho se ve reforzado en la experiencia intransferible y en la memoria personal -individual o colectiva y familiar- del autor de estas líneas. Y me refiero en particular a los años -treinta y ocho- vividos en Bélgica, que tengo ya descrito aquí repetidas veces como un país "empezado" -entamé- por la inmigración musulmana, léase la invasión silenciosa.
El Desembarco de Alhucemas -8 de septiembre 1925- que puso fin a la guerra del RIF y a la derrota de Abdel-KRIM, recordado y exaltado como un héroe en todo el mundo musulmán. El incomprensible olvido de la conmemoración de la efemérides, es visto por algunos como un mero botón de muestra de las concesiones en política interior que la guerra hibrida de Rabat nos impone a España y a todos los españoles
Una mezquita en Sevilla, ¿lugar exclusivamente de culto? De culto y de reunión se puede concluir a tenor de lo observado por mí de la vida de todos los días en la capital belga, Bruselas. En las mezquitas se reúne el colectivo inmigrante musulman para rezar, practicar sus actos de culto, y también para comentar la actualidad, el día a día, inclusive -como mis lectores aquí se podrán fácilmente imaginar- bajo el prisma del contencioso migratorio que tan directamente les afecta. Y como colofón insoslayable de lo anterior, cabe imaginar el señalamiento (sic) de fenómenos que puedan servir de motivo de alarma a aquel colectivo inmigrante, o de estimulo de su pulsión defensiva individual como colectiva frente a eventuales amenazas, y también -por qué no? -el señalamiento -visual incluso con ayudas de pantallas gigantes, fáciles de visualizar (y de imaginar)- de personas juzgadas hostiles a su colectivo o tachados simplemente de enemigos del Islam con todas las previsibles consecuencias -de boicot sin ir más lejos (con ayuda de la presión migratoria) en el entorno del domicilio del señalado-, de preferencia a la hora de detectar los sujetos previsibles de tales señalamientos, mayormente aquellos de un perfil más señaladamente mediático, o sea, más conocidos y más presentes en los medios -en España como en Bélgica-, en lo que -como todos aquí fácilmente convendrán- no siento reparo ninguno y me creo en cambio con suficientes motivos en darme por aludido. Señalado por la inmigración musulmana, así me veo, y así me considero.
Y es a ese título principalmente en el que me pronuncio sobre este melindroso (y escabroso) tema del proyecto de mezquita en la capital sevillana. En defensa cerrada de nuestra geografía sin mutilaciones. Y de nuestra historia en bloque, y de todos sus capítulos y episodios. Del Desastre de ANNUAL -9 agosto 1921-, como del Desembarco de Alhucemas
29 de noviembre 2009. Referéndum en Suiza sobre la prohibición de minaretes, con una aplastante mayoría a favor de la medida. Suiza registraba de antiguo -por razones que (en parte) me escapan- una fuerte corriente de inmigración musulmana, principalmente de nacionalidad argelina -¿de resultas de la guerra de Argelia o simplemente, de desbordamiento de la inmigracion de aquel pais en territorio galo?. Y a la vez, un innegable impacto en el plano cultural entre intelectuales, salpicado todo ello por el fenómeno de conversos del Islam, entre figuras destacadas de su intelectualidad. Como lo es el caso de Albert -Ahmed- HUBER, al que conocí personalmente en una conferencia que dio en la Universidad de Ginebra. Lo que da mayor relevancia si cabe a la prohibición de minarete de la noticia









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