Menas (no acompañados) en la entrada en avalancha en Ceuta. Su presencia masiva entre los que llegaban, hacen de ese suceso el mayor reto tal vez que afrontamos los españoles en nuestra reciente historia. Lo que hace a la vez del problema humanitario que representan, un arma de guerra híbrida (o asimétrica), como lo está denunciando -en VOX-, a la derecha de nuestra clase política. Con el telón de fondo de una infancia y primera juventud desprotegidas y abandonadas por sus propias familias, y (subsidiariamente) por un Estado fallido y dimisionario -el del reino de Marruecos- en una obligación imperativa
Menores no acompañados, MENAS, Ay dolor! ¿Personas "las más vulnerables" -díxit ministra (PSOE) Sira REGO, de la Juventud e Infancia (del PSOE) ? Ni inmigrantes ni refugiados, sino arma de guerra híbrida? (díxit VOX) "Como dijo Jack, vamos por partes" A destripar (sic) quiero decir la capciosa y engorrosa e insidiosa cuestión. Hay de entrada -sin caer forzosamente en sentimentalismos- una evidente cuestión humanitaria. Que la Televisión publica no deja de esgrimir a modo de coartada -poniéndola ante nuestros ojos, pasando las mismas escenas y repasándolas una y otra vez-, en apoyo y al rescate del partido y del gobierno en el poder.
Ese crio marroquí -por ejemplo- de no más de diez o doce años deambulando pies descalzos por la calle en Ceuta, y echándose al cuello de un militar de uniforme -de la Legión- suplicándole que no le devolvieran a su país, es sin duda de ese género de imágenes o estampas que desgarran y rompen el alma, llamadas no obstante a llenar las portadas de la gran Prensa mainstream, a mover a reflexión y por supuesto también -como la del niño del Vietnam, de la Associated Press, o la del niño sirio anti-ASSAD- hallado muerto en la playa turca- destinada "urbi et orbe"- a la movilización. Y last but not least, a ocultar deliberadamente el omnipresente telón de fondo, el de una infancia y (primera) juventud abandonadas, por sus propias familias y (subsidiariamente) por un Estado -el del reino marroquí- fallido en una primordial obligación.
La asistencia y la protección de niños y jóvenes, una flagrante dimisión multiplicada en su gravedad al tratar de sustituirla por cuenta de una economía o una lógica de guerra -hibrida o asimétrica- a la que nos vemos súbitamente confrontados los españoles hoy. ¿ Devolverlos todos (unos 1342) pues, lo que esa lógica (de guerra), y un elemental prurito de supervivencia y de legitima defensa, a los españoles nos dictan de entrada, desde ya? Sí, pero a condición de...... Una solución mediana o sea -como la que intentaron sin éxito los nazi fascismos de cara al enigma de la lucha de clases, y al problema social - difícil de entrada, hasta extremos de arriesgado equilibrismo, pero ineludible por su dimensión histórica ante lo que los españoles debemos de estar a la altura, e individual ni colectivamente no nos debemos ni podemos sustraer o (en leguaje cuartelero/castrense) escaquear.
A condición pues, de poder garantizarles mínimamente aunque sólo sea una (re) insercion social y una (re) integracion familiar que malogró -en todo o sólo en parte- lo ocurrido la semana pasada en Ceuta. Sin excluir un trabajo de formación del Espíritu nacional para extranjeros, mäs exactamente para hispanos del Norte de África, y a la vez un no menos ineludible trabajo de memoria histórica, capaz de conjurar la llamada memoria andalusí (y andalucista a la vez) (...) y de evitar o soslayar el choque de culturas y de neutralizar -fuera del foro interior- la influencia del Islam. Si así lo hacemos, si de eso somos capaces los españoles, que el Dios desconocido, el que nos puede salvar, nos lo premie, y si no, nos lo demande
Títulos principales en la obra del historiador alemán Ernst NOLTE, que fue correspondiente y amigo mío. Una de sus ideas centrales era la distinción entre solución total (sic) y solución mediana al problema social, a la lucha de clases. La primera, la que ensayaron las izquierdas marxistas, la segunda, los nazi fascismos. Una y otra saldadas por el fracaso. Lo que abre la vía a una solución mediana al reto -de magnitud histörica- que representa para España y los españoles la presencia masiva de menores no acompañados en la invasión de Ceuta a la que hemos asistido. A saber, una devolución (forzosa) a Marruecos, su país de origen. Con garantías suficientes no obstante de reinserción social, y de reintegración familiar. Y a través de una formación del Espíritu Nacional para hispanos del Norte de África, a saber los marroquíes de la zona de demarcación del antiguo Protectorado español, y a añadir, un trabajo de memoria histórica que conjure la llamada memoria andalusí, soslaye el choque de culturas y neutralice -fuera del inviolable fuero interior- la influencia del Islam














