L'OAS -Organisation de l'Armée Secrete- es inseparable de la memoria de Oran, que fue su matriz e incubadora, y su bastión principal en la fase final de la guerra de Argelia. Y es el gran olvido (inexplicable) de la obra del género novela histórica que estamos aquí comentando. ¿Sintomático que estemos -con esta obra (en tantos aspectos, impar)- ante un libelo de guerra de propaganda en el plano literario? La pregunta del millón
Aquí anuncié ayer el ultimo libro que acabo de leer, que encontré el otro día, ojeando una estantería y me crucé desde entonces en mis visitas casi a diario a unos grandes almacenes. Me lo lei casi de un tiron...hasta pasada mas de la mitad de las paginas, cuando paré en seco la lectura, con el sentimiento de haber caido en una trampa, justo cuando apareció, espectral, sin esperármelo, en una de las curvas que emprendía aquel relato con un telon de fondo geográfico e histórico -el de la Argelia francesa- tan acogedor para mí como ya lo expliqué. , cuando surgió de improviso como digo el fantasma o el espectro de la (interminable) guerra civil española. Debi imaginarmelo, pero la fuerza y la rapidez con que aquella novela mitad historica, mitad de historia y de amor, me enganchó, y, sobre todo su éxito colosal de difusión y de ventas (por lo que leo) me acabaron poniendo la mosca total, en la oreja y en el cuerpo, y me pregunte de golpe si no nos encontrábamos acaso ante una nueva fase de agit prop, en la guerra de memorias guerra civilista a la que asistimos y de la que ven dejando sin falta constancia en este blog. Léase, en lo que se podría llamar guerra de propaganda (literaria) Y es por un lado, el realismo magico que la prosa de esa obra llega a alcanzar al filo del relato repetidas veces, y que la hacen comparable a otro reciente best-seller sobre la guerra civil -el de "las casas vacías" (o algo así)- y por otro, el gesto nada neutral (o inocente) que se permite la voz de autor(a) -de una narración en primera persona- y es cuando irrumpe en el relato el héroe -sin nada de villano(...)- en la figura de un español refugiado en la Argelia francesa, y combatiente del bando de los vencidos, al que la protagonista, trasunto de la autora, termina por esposar, Por su cuenta y riesgo, en abierto contraste de lo que fue la actitud mayoritaria de los pied-noirs en la memoria de ellos al menos que circulaba por libre en el Seminario de Econe que contaba entre los seminarista con una buena representación de aquellos. Como en una parábola literaria -esa unión matrimonial-, de otros esponsales -del tipo histórico e ideológico ellos-, dejándose así de engañifas, de subterfugios y de rodeos. ¿Mero recurso literario o simple imposición editorial ? Qui lo sa. En ese (consabido) cuento de buenos y malos que irrumpe a la mitad del relato como digo, a cuenta de nuestra guerra civil, y de la II Guerra Mundial, y last but not least de la guerra de Argelia (años cincuenta) En donde la autora adopta un tono de cronista oficial, sin mojarse o sea, quitándose la patata caliente de encima de una incomoda evidencia histórica, y fue que la hispanofrancesa Orán pasa a la historia como el principal foco de insurrección anti-De Gaulle -contra su politica argelina- de los (franceses o españoles pied-noirs, y matriz e incubadora de la OAS que gravita y se pasea silenciosa por la segunda mitad de esa obra. Un capitulo crucial, en la vida de de Oran, y en la historia de Argelia francesa, por el que la autora/protagonista pasa sigilosa, como de puntillas. Y es esa neutralidad (objetiva), esa toma de distancia, lo que le da a la obra su fuerza de agarre en el gran publico y su carácter beligerante y propagandístico. Sin obviar en nuestra crítica el fuerte eco que la memoria en extremo óptica, visual, de la autora protagonista entre muchos pied noirs viendose fielmente retratados en la obra
General Raoul SALAN, jefe de la OAS, que él fundó en Madrid (en el hotel Princesa), con la ayuda de su amigo, Ramón SERRANO SUÑER. Fue blanco del atentado al bazooka, que costó la vida a uno de sus ayudante (de rango comandante) y del que él salió ileso. Participó en el putsch de Argel (21-26 de abril 1961) Acusado de traición y condenado a muerte en rebeldía, fue arrestado en Argel en abril de 1962. Conmutada la pena de muerte en cadena perpetua, benefició con los demás altos mandos militares condenados por sus lazos con la OAS, de la amnistía que el Ejercito francés -por boca del general MASSU- exigió al general DE GAULLE, al calor del movimiento insurreccional de mayo del 68









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