domingo, octubre 25, 2026

MARQUÉS DE SADE, ENTRE REVOLUCIÓN Y PROSTITUCIÖN





Retrato del Marqués de SADE, con el telón de fondo de la Revolución francesa y de la toma de la Bastilla, de la que fue testigo presencial y a la que -embastillado él también-, participó por razón de fuerza mayor. Autor de obras libertinas de gran difusión, como "Julieta o las prosperidades del vicio", "Justina o los infortunios de la virtud", y "Los Ciento Veinte días de Sodoma" que inspiró el film (tardío) de PASSOLINI, casi homónimo -"Saló y los Ciento Veinte días de Sodoma", con el telón de fondo, a finales de la II Guerra Mundial, de la República Social (de Saló), de MUSSOLINI en el Norte de Italia. Figura emblemática el marqués de SADE, de la Contra-Revolución 

La Revolución francesa fue un escandalo magno, como ya lo tengo afirmado en este blog, lo dije y lo mantengo. No fue no obstante menos, un insondable enigma como lo habrán sido las grandes revoluciones y los grandes acontecimientos que habrán marcado al rojo los últimos siglos, predecesores de la llegada del Milenio. Y ese carácter enigmático de la Revolución francesa se habrá visto reforzado y acentuado por lo enigmático de sus más grandes protagonistas. Entre ellos, uno que habrá brillado de luz propia, del fuego aunque sólo sea del escandalo que desató en vida antes de la Revolución y del que persigue post mortem a sol y a sombra, su nombre y su figura en la memoria. 

Y me refiero al marqués de SADE, libertino ilustre, y exponente como tal de una de las corrientes -libertina- filosófica e ideológica que registraría en su seno la Ilustración, en lo que se convino en llamar la Europa de las Luces. En el centro como estuvo del episodio central en la eclosión y el estallido de la Revolución francesa, a saber el asalto y toma de la Bastilla. ¡Entrad, entrad, entrad pronto que están empezando a degollar a los prisioneros! gritó o cuentan que gritó -desde un altavoz- el divino marqués, preso en la Bastilla por atentado a las buenas costumbres. Un cargo que tratando de contextualizarlo -en el tiempo y en el ambiente sociocultural que se respiraba en la Francia de entonces- nos sume en la más absoluta de la incertidumbres, entre interrogantes pesados e indescifrables. 

Como lo ilustra lo que leímos  en fuentes francesas fidedignas sobre las circunstancias que acompañaron su encarcelamiento y su régimen de detención. "Jugó y perdió ¡no nos venga ahora con lamentos!" le habría gritado en respuesta a sus gestos y palabras de protesta, uno de sus carceleros, con lo que éste venía a denotar lo rebelde e inconformista de la actitud y de la conducta del marqués de SADE, sin nota alguna en su conducta de transgresión de cualesquiera principios morales, ni de las buenas costumbres. Lo que nos deja a nosotros la puerta abierta de par en par a la hora de abordar y de enjuiciar el perfil (innegablemente) político -e histórico- del personaje. Y es que pese a sus protestas de adhesión al nuevo régimen republicano, de cara a las nuevas autoridades, tras la confiscación de su palacete (chateau) de Lacoste -Ardèche-, se vio reprochar por aquellas, la casta aristocrática a la que pertenecía.  

Soldado como fuera -bajo el Antiguo Régimen-, de brillante hoja de servicios por su participación en la guerra de los Siete Años -a la toma de Menorca en manos de los ingleses-, perseguido y encarcelado por la Asamblea Nacional -tras la Revolución-, como lo había sido en el Antiguo Régimen y como lo sería en el Consulado y en el Primer Imperio -bajo Napoleón, que lo haría internar en un manicomio hasta su muerte-, Sade buscó siempre a salvar y a rescatar las víctimas de la arbitrariedad y de los abusos y las atrocidades de los revolucionarios. Y desde ese punto de vista se le puede fácilmente catalogar como una figura arquetípica de la Contra-Revolución, tal y como lo confirma y corrobora el que sus dos hijos acabaran engrosando en el exilio las filas de los monárquicos recalcitrantes (émigrés) Una figura trágica, por encima de otras consideraciones-, el marqués de SADE, entre la Revolución Francesa y el enigma de la Prostitución



Grabado callejero sobre el escándalo de Arcueil que resonó en toda Francia. De un lance a solas del marqués de Sade con una prostituta (*), que le valió su primer encarcelamiento, de los veintisiete años que estuvo preso en fortalezas -incluida la Bastilla- y en manicomios y asilos para locos (en donde murió) Sólo por haberse frotado demasiado, o demasiado cerca, con el enigma (sic) -mitológico- de la Prostitución


(*): que llevaba curiosamente el nombre de De LAUNAY, del intendente de París y último gobernador de la Bastilla. Decapitado, la cabeza del cual llevaban en una pica los amotinados en el asalto a aquella fortaleza, que dio la señal de arranque a la Revolución ¡Enigmas, sólo enigmas, en la Revolución francesa!

 




    

sábado, octubre 24, 2026

MALA LECTURA (ANTI-FRANCESA) DE NUESTRA HISTORIA


Prototipo -esa obra- de una lectura anti-francesa -y anti borbónica- de nuestra Historia, en muchos mal/pensantes y sinceros patriotas. La Revolución francesa -uno de los escándalos mayores de la Historia- es no obstante imposible de reivindicar para un patriota español. Es sin embargo, la implícita premisa de la corriente mayoritaria en la lectura (edificante) de nuestra Historia española

"Genio de España", la obra -del periodo de entreguerras- de autoría de Ernesto GIMENEZ CABALLERO (GC) fundador y director por aquel entonces de la revista de vanguardia, "La Gaceta literaria", era -amen de pasar a ser un poco el breviario del fascismo español, naciente por aquel entonces-, uno de esos títulos que se cita y se ven citados un poco por doquier, pero que nadie o casi nadie lee, como me ocurría a mí hasta que llegué a Bélgica en donde lo encontré casi nada más llegar, a mi gran sorpresa, en una biblioteca de universidad -ilocalizable no obstante como lo era en España de lo que creo recordar-  y me lo leí de un tirón, faltaría más. Y fue cuando caí en la cuenta que aquella obra tan poco leída y tan celebrada -en aquel tiempo que fue el mío por lo menos- no era otra cosa mas que una (breve) recapitulación de la Historia de España en sus hitos mas memorables y decisivos, que coincidía sustancialmente con la visión que llevábamos por montera -y a modo de bandera- los mal pensantes e inconformistas (ya entonces) de mi generación. Y uno de cuyos trazos distintivos era la fobia o alergia de lo francés, como sinónimo o equivalente de lo anti-español. 

Algo comprensible y sin duda excusable en el contexto de la época, pero fruto o subproducto de una mala lectura de nuestra historia, extensiva no obstante a muchos autores cuyo patriotismo no se podía poner en duda (sin ánimo de faltar). Una fatalidad hispanofrancesa o franco española en suma, como así se lo podría a mi juicio calificar. Una fatalidad borbónica como así se le podría igualmente apostillar. Tan fatales como aquellos Pactos de familia de tan mala fama, que siguen figurando en el cuaderno de agravios en contra de la dinastía -entre muchos de nuestros patriotas (*)-, de lo que vienen a ser pieza central, y de los que sólo ahora pienso haber salido del paso, de su lectura tan laberíntica, y es con la (preciosa) ayuda de un episodio o hito histórico mayor como lo fue la guerra de los Siete Años (ilustre) desconocida de los manuales de historia -al menos de los que yo aprendí-, tratándose no obstante de la madre de todas las batallas, de muchas al menos de las que se sucedieron en suelo europeo uno y dos siglos después.  En Europa y en (Norte) América donde sellaron la hegemonía anglosajona, a costa del Imperio francés de América -vestigio o reliquia de lo cual lo sigue siendo el Quebec (y no sólo, la Luisiana, la Florida, el Illinois...) Con el cual de sobreviviente, otro gallo nos hubiera cantado, hasta el punto de poderse decir que su derrumbe fue la condición sine qua non de la llamada Emancipación americana y consiguientemente, de la caída del Imperio español de América. 

Y más grave e ineluctable aún, lo fue el que aquello -la derrota francesa en aquella guerra-, hiciera entrar (irreversiblemente) en crisis la Monarquía francesa -la del Grand Siêcle- y abriera las puertas a la Revolución. Que lo mismo que las guerras son causa de las revoluciones -, las revoluciones desembocan a menudo en guerras, como ocurrió en España con nuestra (interminable) guerra civil (del 36) Y uno de los rotundos mentís de esa lectura anti-francesa -y anti-borbónica- de nuestra historia en los más recientes siglos, lo ofrece la figura tan emblemática como controvertida del condestable de Borbón, que se puso al servicio del Emperador Carlos V en su lucha contra el soberano francés Francisco I, y mandaba a las tropas imperiales -al precio de su vida-, en el saco de Roma, de lo que da cuenta el Diálogo de LACTANCIO y el Arcediano de Roma -citado aquí en este blog-, del humanista español Alfonso de VALDES. 

Entre los autores franceses reivindica al Condestable -como representante de la otra Francia, la de la "inmensa minoría"- el historiador próximo de la Acción Francesa, Henri BORDEAUX (fuera de toda sospecha), como lo retuve de un de mis lecturas (febriles) estando preso. También lo reivindica -a costa de distingos- Rafael GARCIA SERRANO en su Fiel Infantería, otra de mis lecturas carcelarias. "No me cae simpático el Condestable -dice a modo de disculpa el español, por citarle y referirse a él-, pero estoy siempre en contra de los enemigos de mi patria". Enigmas franceses insondables, de nuestra Historia patria

En esta obra del célebre autor falangista, se re-exhuma la figura controvertida -sobre todo entre franceses- del Condestable de Borbón y se ensaya una reivindicación -con matices- de su figura. Quien se puso al servicio de Carlos V contra el rey francés Francisco I, y mandó a las tropas imperiales -entre ellas, españolas- al precio de su vida, contra el papa Clemente VII, en el saco de Roma 


(*): En Genio de España, GC los incluye -de hitos mayores, con exageración e injusticia- en la sucesión (nefasta) de los que él llama "los noventayochos" de nuestra Historia


   

jueves, octubre 22, 2026

A DOÑA LEONOR, CARTA ABIERTA



Alteza

Me permito, sin la menor intención de menoscabo a la dignidad de vuestra persona y de vuestro título de princesa, y a la altura y el nivel de vuestras funciones de carácter político y en interés del Estado y en del Trono de España, en vuestra condición de heredera

Y es de dirigirme a Vuestra Alteza para permitirme el ponerle  en guardia, a su Alteza,  a su Majestad el rey Felipe VI, su progenitor, y por vía de consecuencia a todos sus súbditos, ante el (alarmante) ingreso de Vuecencia -tras su paso tan logrado, y coronado de éxito por las filas del Ejercito en sus armas de Marina y de Aviación-, en la Universidad publica, in casu, la Carlos III. 

Ante la noticia de lo cual, todos los duendes se ponen en danza, como dicen los belgas flamencos. Todos vemos, es cierto, aunque tal vez por las circunstancias que concurren en Vuecencia, vuestro caso haga figura de excepción, todos como digo, somos testigos (absortos) de la situación catastrófica -rayana a la de siniestro total- por la que atraviesa la Universidad pública. Peor aún, se me antoja, que la del resto de la Educación pública, tal y como lo ilustra -entre otros sucesos-, el movimiento huelguístico -de carácter puramente político- en curso, surcado de incidentes y de disturbios (y escraches) callejeros de los últimos días. 

Como en un eco más o menos sincronizado de lo que viene sucediendo los días y las horas que corren en los centros docentes y en universidades del otro lado de los Pirineos, de lo que nos da puntualmente cuenta la crónica de actualidad francesa más candente y rabiosa.

Una experiencia, pues la que os aguarda ahora, Vuecencia, cargada de incógnitas e interrogantes, y surcada de innegables amenazas, de riesgos y peligros.  A vuestra persona, y a vuestra (inviolable) integridad física y mental, para comenzar, pero sobre todo -y creo hablar con conocimiento de causa y por razón de experiencia- en razón de la amenaza latente, que pesa sobre Vuecencia y sobre vuestros colegas y compañeros de estudio en vuestra frecuentación de las aulas y en vuestra asistencia a clase. 

Y es la del adoctrinamiento (sic) forzoso o semi forzoso -de un inequívoco sesgo o signo de izquierda (extrema)-, a lo que Vuestra Alteza se verá fatalmente expuesta desde su entrada en las aulas, lo que se verá  -en un contexto de guerra hibrida tan innegable e indiscutible como omnipresente- acompañado o reforzado -en caso del menor atisbo de resistencia vuestra-, de las (sucias) armas del boicot solapado, hipócrita, cobarde y silencioso, y del mobbing en el plano académico y docente, fatalmente conducente al acoso descarado (extra-laboral), sin parar en mientes de vuestra realeza ni de vuestra dignidad personal, ni de vuestra integridad física como mental.  

Eso es lo que debía decir o hacer saber a Vuecencia, y haciendo así, creo descargarme de un peso pesado de conciencia.  A la vez que creo tener bien presente el estar desempeñando con ello un ineludible cometido patriótico, y un servicio imprescindible a vuestra persona y a la dinastía borbónica que entendéis representar. 

Cumpliendo así un sagrado deber de memoria histórica, española por razón de mis orígenes y de mi ascendencia familiar, y francesa por razón de vuestros lazos dinásticos con la rama francesa plasmados en los pactos de familia renovados estos por el Pacto de Aranjuez -en 1779, diez años antes del estallido de la Revolución francesa-, a lo que pondría fin -con la decapitación de Luis XVI- el estallido de la Revolución francesa, que en la misma medida que pondría (ilegítimamente) en entredicho la legitimidad de la dinastía borbónica, reforzaba ésta -en la persecución y en la inmolación y el sacrificio, y el empeño contra-revolucionario- por el hecho mismo, y en prenda peremne de continuidad y de futuro. En Francia como en España, y del  lado de aquí como el de allá de los montes Pirineos.

Consciente en fin del empeño que anima a Vuestra Alteza como a todos los miembros de la Casa Real, y preside todos vuestros actos, que es de acercar al pueblo de la realeza

Os ruego pues, que si encontráis procedentes, oportunas y acertadas estas líneas, las tengáis en cuenta en vuestra conducta, y si no, que las deis por no escritas

Dios guarde a vuestra Alteza

Redactado y hecho público en España, a 22 de octubre del año en curso (del 2026)

      

¿FRANCIA DECAPITADA?



Instantánea del desplome del campanil de la alcaldía francesa de Limoges, pasto de las llamas. De resultas de la agitación en las calles francesas las últimas semanas. Símbolo de la decapitación de la República, llama FJL a esa decapitación  de una reliquia histórica y joya arquitectónica a la vez, de esa localidad francesa tan simbólica. Símbolo del estilo de vida -douceur de vivre- del Antiguo Régimen, anterior a la Revolución francesa. Los 36 heridos de los 60 policías que defendían la alcaldía de los (violentos) indignados, dicen que dejaron de defenderla por orden superior, cuando se les acabó la munición

Francia continua en llamas. Y al fuego y calor de los disturbios y enfrentamientos con las fuerzas del orden, se desatan las lenguas tanto en Francia como en España y se rompe en pedazos lo que FJL llamaba en la prensa de ayer la censura académica y mediática sobre las atrocidades revolucionarias, léase la Revolución francesa. Unos sucesos históricos, objeto de una Memoria feliz y desdichada -como la calificó en una obra célebre, el escritor y filosofo francés, Paul RICOEUR- que alimentan a no dudar los tumultos de hoy como han venido regularmente alimentando los que -desde aquella efemérides- habrán sucedido a estos. Que habrán servido o contribuido a su vez a retroalimentar aquella Memoria feliz (de la Revoluciön francesa) y a la vez desdichada. 

Y entre todas aquellas atrocidades, múltiples y extensivas a toda la geografía francesa, destacan las que tuvieron lugar en regiones  del Gran Oeste francés, en particular, la Vendée, la Bretaña y los países del Loira. Y de entre todas estas, cabe recordar el aplastamiento -bajo el Terror y el gobierno de la Convención-, de la insurrección de la Vandea, que es la región francesa donde principalmente cristalizó el levantamiento militar contra la Revolución. Memoria de lo cual aún pervive, no sólo en historiadores sino en la Memoria local de los habitantes de aquellas comarcas. De lo que ofrece testimonio sorprendente el éxito fulgurante del parque temático Le Puy du FOU, fundado y animado por Philippe de VILLIERS, figura emblemática de la derecha (dura) francesa, monárquica, siendo éste un próximo del RN de Marine LE PEN. Por otra parte,  Jean-René l'ADMIRAL, traductólogo belga de renombre, hizo alusión en una conferencia hace ya años en el ISTI de Bruselas (*) -a la que asistió el autor de estas líneas- al genocidio (sic) de la Vendée,  y al balance altísimo -unas 200.000 personas-, de victimas de aquel, apostillando a los asistentes -a modo de seria advertencia justo a seguir-, que no se nos ocurriese decir ni pio sobre el tema aquel (en ascuas), si no queríamos que se nos cerraran automáticamente  (o algo así)  todas las puertas



Abrazo cordial de Philippe DE VILLIERS y Emiliano GARCÍA-PAGE (PSOE), presidente de Castilla-la Mancha, con ocasión de la la visita del primer nombrado a una sucursal en Toledo del parque temático de Puy de Fou, fundado e inaugurado por DE VILLIERS -monárquico, de derechas- en la Vandea , al Oeste de Francia, lugar histórico de la insurrección militar contra la Revolución francesa. ¿Cualquier parecido con la realidad, pura coincidencia? 

Una insurrección (popular) liderada por generales monárquicos, miembros de la nobleza -CHARETTE, DE LA ROCHE-JACQUELEIN, y también plebeyos como CATHELINEAU-,y sostenida por el clero, bajo la influencia misionera de Luis María GRIGNONT DE MONFORT, más tarde canonizado, del que Pío XII llegó a afirmar que la Vandea (militar) de 1793, "era obra suya". En el contexto del genocidio vandeano, cabe mencionar además, entre las causas del mismo, la Constitución civil del Clero (12 julio 1790) y el juramento obligatorio de la misma, que separaba a los eclesiásticos refractarios, de los juramentados. Así como la leva en masa -decretada por la Convención , y la muerte -guillotinado- del soberano Luis XVI. 

Cabe mencionar también el Concordato que firmó el papa Pío VII, con Napoleón (1801). Al que aquel coronaría de sus propias manos (2 dic.1804) Do resultas de lo cual surgió el cisma de la Petite Eglise, entre los eclesiásticos refractarios que rechazaron el Concordato. De entre los cuales, varias decenas de obispos, que tras la firma del Concordato,  en señal  de rechazo, se refugiaron en Inglaterra. Un cisma que perduraría en los tiempos recientes, como me fue dado el comprobar un tiempo, en la localidad belga flamenca -de la provincia Vlaamse Brabant (Brabante flamenco) - de HAL (HALLE), cercana a Bruselas -donde trabajé- cuando pasaba yo a diario delante de una capilla de aquella denominación. Un colofón -propiamente de Historia de la Iglesia (en Francia)- lo que precede, que me parecía de mención indispensable e inexcusable a esta entrada sobre las atrocidades revolucionarias -en la Revolución Francesa-, y a la censura mediática (sic) que aún rige sobre aquellas, sin la cual según FJL no se explica la censura que ahora rige en los medios franceses sobre el islamismo, la inmigración ilegal y la violencia (en curso), legitimada en los medios franceses (sobre todo públicos)

Una violencia en las calles francesas comparables mutatis mutandis a las que estamos asistiendo en las calles españolas. Tras el anuncio como un sombrío vaticinio de que no habrá paz en las calles de Madrid. Y prefigurando la que nos espera, en caso de la (previsible) derrota electoral -el 29-N próximo- de la izquierda, y del inquilino de la Moncloa


(*): Institut de Traducteurs et Interpretes, de Bruxelles








martes, octubre 20, 2026

Lengua de Trapo

 



Y esos que hablan, piensan

y sienten como yo, ¿qué son?

¿cuatro gatos, pobres diablos?

 ¿De qué vinieron? ¿Quiénes son?,


Son sólo los que escaparon

indemnes a la Indignación,

y que empaparon sus ropas

en lágrimas y en el sudor


de angustia y zozobra cruel

ante la Nada fría (atroz), 

la Muerte y el Sufrimiento.

plantando cara a los dos


Y al desafío supremo 

de estar esperando a Godot,

en el colmo del Absurdo,

cual rinoceronte feroz,


Sin/techo y en el vacío

lúgubre, y amedrentador,

en la Noche oscura (y sola),

en el Silencio de Dios


En el rumor del Desierto,

el del Tártaro feroz,

de altos cielos, noches altas

¡Ahí espero oír tu voz!


Voz tranquila y muy suave

que me apacigüe en mi ardor, 

Y te mime yo y arrulle,

como a un bebé ¿y qué, si no?


¿Acaso no es lo que tú eres?

¡mujer aviesa, linda flor!

Como una mosquita muerta,

que a mí no me la das, ¡No!


Con esa voz de nana y nena

y de sirena, ¡dulce amor!

¡Con esa lengua de trapo

que me hace perder la razón!


Con ese juego (que juegas)

de decoro y de seducción:

tu cuerpo cual fortaleza 

¡que tomaré, Voto a Dios!




CARLISMO SIN SOTANAS EN NOMBRE DE LA TRADICIÓN

"Santa Cruz volvió a caer sobre Otaín. Desde los hayedos del monte bajó como los lobos al ponerse el sol y corriendo en silencio toda la noche, llegó a las puertas de la villa, cuando cantaban los gallos del alba. Llevaba consigo cerca de mil hombres, vendimiadores y pastores, leñadores que van pregonando por los caminos y serradores que trabajan en la orilla de los ríos, carboneros que encienden hogueras en los montes y alfareros que cuecen tejas en los pinares, gente sencilla y fiera como una tribu primitiva , devota del jefe y cruel con los enemigos" (Ramón Del VALLE INCLÁN, en "Gerifaltes de antaño", de "La guerra carlista")


El cura (Manuel de) SANTA CRUZ, jefe de una partida guerrillera y figura destacada de la III guerra carlista, que un Emilio CASTELAR -desde su distancia (anti) religiosa, política e ideológica- llegó a alentar en la guerra por su cuenta que el cura guerrillero llevaba adelante, contra viento y marea, en solitario, contra la monarquía alfonsina. Lección de historia -y de moral- para los españoles y en particular para los carlistas, los de ayer como los de hoy. Y es del ejemplo de secularización, al calor de una guerra (santa) de fuego real. Como lo supo dar el cura SANTA CRUZ

Consigna urgente, imperiosa que nos marca la hora. La guerra híbrida (sic) o asimétrica que se nos tiene declarado a los que defendemos la Tradición. La más auténtica, y primordial. Y la consigna (urgente) es LA SECULARIZACIÓN, a la que los carlistas deben darse de preferencia por aludidos; Como un eco de aquella reivindicación, igual que un hondo y viejo lamento, de UN CARLISMO SIN SOTANAS, lo que formuló el general -liberal moderado- Ramón María NARVAEZ (fuera de toda sospecha)

Un articulo en la prensa de hoy sobre Ramon CABRERA -"el tigre del Maestrazgo"- conde de Morella y marqués del Ter , capitán general de los ejércitos carlistas, habrá despertado en mí el interés y el gusto de antaño -en visión desde fuera"- del carlismo, de su historia y de la estética que le es propia. Así como del mundo de sueños y esperanzas que cobijaba su ideología, en un efecto, por su impacto, mezcla de embriagadora nostalgia y de (negra) melancolía. Y comparable mutatis mutandis a la (honda) impresión que dejarían siempre en mí todo tipo de lecturas sobre la guerra civil americana, en especial bajo la óptica sudista, al sol blanco de los vencidos (de la Confederación) En expresión tomada en préstamo al titulo de una obra sobre el tema de Dominique VENNER, escritor "nationaliste" francés que tengo presentado por extenso a lo largo de estas entradas. CABRERA, junto con el general Tomás ZUMALACARREGUI, y con el general GOMEZ -Miguel GOMEZ DAMAS-, figura con derecho a mención propia y honorífica en la historia del carlismo -en particular, de la primera y segunda guerras carlistas-, y se destaca a la vez de todos sus correligionarios, por el aura carismático, heroico y aventurero, y caballeresco que acompaña inseparable a su memoria. Y además, por el innegable colorido de su trayectoria. De la que cabe -sin duda por su gancho narrativo- destacar su romance terminado en boda con una aristócrata inglesa de confesión protestante, a la que conoció en los bailes que organizaba en Londres una dama de la alta aristocracia (absolutista), la duquesa de Susex  Un titulo que portan hoy -con desenvoltura- miembros de lo más encumbrado de la nobleza y la aristocracia "british", pertenecientes incluso a la Casa Real 

El carlismo -y no hay que ser adscrito o susceptible de poderlo ser, dentro de la Comunión que los reúne y agrupa, para rendirse a la evidencia-, forma parte -en expresión consagrada en lengua francesa- del mobiliario de nuestra memoria y de nuestra historia española. Con repercusiones y ecos insólitos fuera de su espacio ideológico, en ámbitos o movimientos extraños y ajenos a su ideario, como lo es el nacionalismo vasco, tal y como lo tienen registrado ciertos autores, entre ellos, Jon JUARISTI, a los que ese fenómeno de simbiosis no habrá resultado precisamente extraño. 

"El nacionalismo vasco no es más que un carlismo desesperado de la salvación de España", escribió por su parte un autorizado historiador de dicho movimiento, Maximiano GARCÍA VENERO, en una formula que durante mucho tiempo suscribimos, pero que ya hoy nos parece fatalmente trasnochada. Y es que a los carlistas más recalcitrantes y más tardíos, eso de la salvación de España les debía (y debe) resultar un mantra vacío de significado y del más mínimo contenido. Como fue sin duda el caso tan atípico como emblemático, del cura SANTA CRUZ, figura destacada de la tercera guerra carlista, que no habrán dejado de reivindicar en los medios abertzale -tal y como lo dejé registrado en mi libro "Cataluña en guerra"-, quien según testimonios no menos creíbles aunque apócrifos, obligaba a sus militantes a juramentarse, y era a no emplear más lengua que el eúsquera, como signo fuerte de identidad entre los que le seguían y acompañaban. 

No importa. Por lo insólito, por lo atípico y excepcional de su figura, el cura SANTA CRUZ -héroe (anónimo) de la Tercera Guerra Carlista-, nos ofrece un ejemplo, de la mayor vigencia en la hora -de guerra híbrida- que tenemos que afrontar -en nombre de nuestra identidad-  los que defendemos la Tradición (con mayúsculas) Y es la de secularización. De una Iglesia, que al dejar de ser custodia fiel de la Memoria, perdió su credibilidad, por siempre jamás. Para con aquellos (al menos) que más creímos en ella. Hasta el punto que demostramos urbi et orbe estar prestos -presto sum-  a dar nuestra vida por ella. DE VERDAD



Don Sixto-Enrique de Borbón-Parma. Duque de Aranjuez, infante de España, regente de la Comunión tradicionalista, y abanderado de la Tradición. Contra él, todos los golpes se permiten. Hasta los más viles e infames incluso. Como el bulo de su muerte, que corrió hace meses por las redes. Me mostró en un encuentro que tuvimos hace años, empatía (sincera) y comprensión, y yo desde aquí, se lo ofrezco en justa retribución. A la vez que le dirijo -a Él, y en su nombre, a la Comunión que Él preside- el llamamiento urgente a la secularización, a la emancipación de la Iglesia (o como se le quiera llamar), del carlismo redentor





domingo, octubre 18, 2026

FRANCIA, Y EUROPA EN LLAMAS



Fuego en las calles de las principales ciudades en Francia. ¿Ante una segunda Revolución francesa? ¿Ante una nueva Primavera de los pueblos de Europa?

"El ser humano es el único animal capaz de hacer fuego, esto le ha procurado su dominio sobre la Tierra" (Antoine de RIVAROL, de cuando la Revolución Francesa)

"No hay ni una sola idea del espíritu humano que no haya hecho derramar sangre sobre la tierra" (Charles MAURRAS) 

Francia en llamas, todavía. Más que nunca. Con un balance -al cabo de un mes de agitación y de protestas-, de mil comercios saqueados y de 1800 detenidos, además de 900 agentes heridos, y más de 100 trabajadores educativos. ¿En el umbral de una nueva (y segunda) Revolución Francesa? Y expresándome así, toco madera. ¿Síntoma, pródromo de un hondo malestar social de consecuencias imprevisibles? ¿O encallamiento internacional del Estado francés embrollado en un problema endémico de déficit, gigantesco rompecabezas, con la espada de Damocles de la Deuda, augusta señora, Efigie griega rediviva, dos mil años después, sobre nuestras cabezas? No lo sé, no entiendo, no entendemos -como siempre- lo que ocurre del otro lado de los Pirineos, -y de la Deuda, mucho menos-, pero sí entendemos y no fallamos de qué lado hay que posicionarse cuando vemos temblando al vecino de al lado, a FRANCIA que se ve puesta ahora contra las cuerdas. Por esa voz de la sangre, sin duda, que nos liga a los destinos de Europa (dixit José Antonio PRIMO DE RIVERA) (*) 

Y más, cuando oímos al presidente MACRON echar la culpa de la agitación a grupos radicales de la extrema izquierda (fuera de toda sospecha). En el marco todo ello, de la inminente consulta electoral y de los sondeos que dan unánimes de favorita a Marine LE PEN, e incluso con gran margen de diferencia, Lo que amenaza -en caso de que se confirmen los pronósticos- con un hondo seísmo y mayor estruendo en la sociedad y en la clase política francesas. Y el descontento y la agitación se extienden a otros grandes países europeos, como Italia, Polonia, España y Alemania. Con el común denominador en todos los motivos de protesta de la ola de disturbios y agitaciones en los referidos países, del aumento del coste de vida, de los recortes y del aumento de los precios de alquiler y de las viviendas. A lo que hay que añadir un factor o foco de inestabilidad en el plano internacional, y lo es la guerra de Ucrania. 

Y es que aventado por el descontento y la ola de protestas surge irresistible un populismo que en el plano internacional se traduce fatalmente en un sostén de la postura rusa -pro Vladimir PUTIN- en el conflicto ucraniano.  Lo que apareció vaticinado en las recientes elecciones en Alemania con el triunfo de la AFD -Alternativa por Alemania-, y su alianza post/electoral con el partido de izquierda radical -Alianza Wagenknecht- de posturas pro-rusas igualmente. Lo que se ve sobre todo reflejado en el caso de Italia, donde la jefe de gobierno -la ex-neofascista- Giorgia MELONI, aliada incondicional del gobierno de Kiev y amiga personalmente incluso de Volodomir ZELENSKI, se ve desbordada a su derecha en los sondeos pre-electorales, por la formación emergente Futuro Nazionale y su líder, Roberto VANNACI, oficial del Ejército, admirador declarado de MUSSOLINI y de la Italia fascista, y de Vladimir PUTIN, y su sostén en la guerra de Ucrania. 

¿Nihilistas, los que apoyamos la operación patriótica, y la postura pro-rusa en la guerra de Ucrania? El nihilismo, según NIEZSCHE, era una consecuencia de la Muerte de Dios. Y el cristianismo -según él- era una religión nihilista, porque a cuenta del Más Allá, evadía del desafío de encontrar un sentido a la Vida y a la existencia del hombre sobre la Tierra. La Política -universal-, la calificó MAURRAS de tarea maravillosa. Y ahí dejo esas ideas, esas frases que no son mías, de signos (o señales) de pista: que el que pueda entender entienda (quis capit, capiat) Y el que busca encuentra. Un sentido a nuestra vida en la tierra.  En la Paz como en las guerras. Como en la guerra de Ucrania


Peligroso rival de Giorgia MELONI, a su derecha. El oficial del Ejército, Roberto VANNACI, líder y fundador de Futuro Nazionale, que supera a Fratelli di Italia -de la MELONI- en los sondeos. Admirador (igualmente) de MUSSOLINI y de la Italia fascista, y de posturas claramente pro-rusas en la guerra de Ucrania. Algo que se reviste de visos surrealistas, en un país plagado de bases USA como lo es Italia.
¿O acaso con TRUMP asistimos a un nuevo barajar de cartas? 

(*): "España, germanos contra bereberes", de José Antonio. Escrito en la prisión de Alicante, verano-otoño del 36