Mayor (comandante) ALPOIM GALVAO, Leyenda del Ejercito portugués, y el más condecorado entre sus compañeros de armas. Fiel a SPINOLA, fue no obstante uno de los raros militares portugueses que -en nombre del Imperio de Ultramar- no adhirió al MFA (Movimento das Forcas Armadas) ni al 25 de Abril. Salvando así el Honor. El suyo, y el del Ejército portugués (Ditosa Patria que tais filhos tens! Os Luisiadas, VIII, 32)
André VENTURA -de Portugal- es un ilustre desconocido. Para mí, quiero decir. Y es en la medida que encarna y lidera una corriente aplastada, muerta y (oficialmente) extinta en el Portugal de Abril que yo viví estando preso allí. Y le faltarían (a ella) años todavía -sin esa figura carismática, de político incipiente aún- para resurgir. Chega -¡Basta!, de este lado de la frontera- que es su partido, los dos en alza en los sondeos para las elecciones de mañana, en los comicios de resultado más incierto e imprevisible desde aquellos que sellaron la vuelta al poder de la izquierda, tras el paréntesis cerrado con el desastre aéreo de Camarate y la muerte (aún sin esclarecer) del candidato SA CARNEIRO de la derecha (AD) -con las candidaturas de RAMALHO EANES a la izquierda, y a la derecha, Diogo FLEITAS DO AMARAL (Opus Dei)-, que asegurarían la hegemonía de un centro/izquierda por los años a venir, en la persona del general -figura destacada de Abril y del proceso de rectificación a la derecha -con el golpe o contragolpe del 25-26 noviembre 1975 (*) que se siguió. RAMALHO EANES, especie de Napoleón BONAPARTE (Luis NAPOLEÓN) en versión portuguesa, que lideró una especie de 18 Brumario (portugués) -el golpe del 11 de marzo (1974)-, como lo hubiera glosado Carlos MARX -que hablaba de todo y de todos (como lo hago yo)- si hubiera vivido aún. Fue -RAMALHO EANES me refiero-, de su semblante siempre serio y severo -de largas patillas (como las mías entonces)-, y de su imagen izquierdosa (y cautelosa) del militar que salvó (el 26 de noviembre 197) -junto con el mayor/general, Jaime NEVES- la Revolución de Abril (del 73) de desbordamiento a la extrema izquierda , una figura inhóspita, extraña, que me fue siempre alérgica, lo confieso.
Eppure, cual sería mi sorpresa (mayúscula) cuando le oí o le leí -pocas semanas antes de mi marcha de allí- destaparse (por así decir) en uno de sus discursos, con una alusión al poeta portugués Fernando PESSOA, y a su enigmático poema "Messagem" -del que ya hablé en mi blog-, y a la evocación tan celebre en el mismo, del Quinto Imperio. Figura central en un mito o creencia colectiva (mesiánico, nacionalista) -el sebastianismo-, hondo anclado en la memoria colectiva de la Nación. Del regreso del rey Dom Sebastiao, desaparecido en la batalla (contra los moros) de Alcazarquivir -tras lo que perdió nota bene su independencia de España (a manos de Felipe II) Portugal-, vivo aún y de regreso tantos siglos después, que volvería triunfal e implantaría el Quinto Imperio, católico y universal, después de los cuatro/primeros -egipcio, asirio, persa y romano, (olímpicamente) obviando el español (como por propia definición. Y sería el mito del falso Don Sebastíán. Al hilo de una serie interminable de míticas figuras en la Historia europea, como Bernabé el el Encubierto (Germanías en Valencia), o -en el capítulo español -(¿verdadero o falso?) del sebastianismo, del pastelero de Madrigal. O los falsos Dimitri (s) (uniatas) -en Rusia bajo Boris GODUNOV- o el falso Balduino, conde del Henao -en Bélgica (Hainaut)- y emperador (latino) de Constantinopla, muerto por los (ortodoxos) bizantinos y hecho desaparecer (en la IV Cruzada). O, sin ir más lejos, el Falso José Antonio, que evoca -o que (genialmente) crea-, en su Leyenda del César Visionario, Francisco UMBRAL.
Así, el general EANES (grosso modo pronunciado Yans en español) se nos aparece como (patético) botón de muestra de militar portugués -como los del MFA- que entre su patriotismo o nacionalismo sincero y su anti-fascismo de prestado -jaleado urbi et orbe en los medios mundo a través-, acabaron malvendiendo o entregando el (glorioso) (Quinto) Imperio Portugués. Ditosa Patria que tais filhos téns. Como rezaba (Os Luisiadas, VIII, 32) el cartel con la silueta -y la bocacha del fusil- de un soldado portugués que tenía yo pegado en mi cuarto -sin saber su origen (1)-, de estudiante (principios de los setenta) antes de Abril -y poco antes de mi gesto de Fátima también-, y que por supuesto siguió en su sitio después.
A André VENTURA ¡hasta la Victoria! Desde Castilla -Castela- con mucho viento de amistad. Y con honor (luso/español)
(*) A no confundir con el golpe (blando) del 11 marzo del General SPINOLA (que fracasó)
(1): Que sólo descubro ahora (navegando en la Red)

La guerra -orgullosamente solos- del Ejercito portugués en Ultramar, fue una memorable gesta. No les derrotó el enemigo, sólo un complejo de culpa (sic) de origen clerical. Con la complicidad de algunos de los altos mando de un ejército en fase de desmantelamiento ya en la fase final del Estado Nuovo. De un ejército en manos de quienes le apuñalaron por la espalda











