"La prueba del extranjero", Un clásico -en francés- de la traductología (o ciencia de la traducción) En otros términos, la tensión (sic) entre la fidelidad al texto original en el traductor, y el "gancho" o atracción de la lengua (extranjera) por traducir. Lo que sólo puede conjurar (sic) -al decir de HOLDERLING, poeta (neorromántico) alemán, que el autor referido cita- el amor a la Patria
"Cuando se habla en francés, Europa entera escucha y comprende", leí (traduciendo yo del francés), y lo comentaba después, entusiasta y admirativo, en los escritos del conde De MAISTRE, del que yo -español- era uno de los mayores devotos en el seminario de Ecône, ante la mirada critica (y temible) y los comentarios ligera- y correcta-mente cáusticos, sarcásticos, de mis compañeros seminaristas franceses, que debían fatalmente ver en mi entusiasmo por el referido autor -de expresión pero no de nacionalidad francesa-, trazos del advenedizo, un pelín intruso en un área lingüística y cultural que no era mía sino de prestado, no de origen. Y era verdad, no me duelan prendas, y aunque esté tentado por ello una vez más, de justificarme, no lo haré esta vez, por aquello de NIETZSCHE que cito aquí a menudo, que nos hicimos (muy) serios en las cosas del espíritu. Y porque me gusta en suma el francés, -una pasión en mí- como me gustan mutatis mutandis las lenguas en general, pese a lo que tenga ello de probatorio, léase de prueba, de infortunio incluso, de mal trago. "La prueba -como lo dice un ilustre lingüista y traductólogo (francés)- del extranjero"
Y viene a cuento de un comentario que leí ayer en la Red a un estudio francés que da cuenta de la preferencia -junto con el inglés- del español entre los jóvenes estudiantes franceses. y lo explicaba -entre otras razones menores- por la proximidad en gramática y sintaxis entre las dos lenguas: de lo que doy constancia de por mis años de estancia y de transito por países de francofonía, y last but not least, de mis estudios de traducción literaria -francés/español (1)- y mi incursión e iniciación a un tiempo, en esa ciencia (a primera vista) en sus inicios, de la traductología. De los que retuve rememorándolos ahora, una distinción (capital) que me sigue pareciendo tan fértil y sugestiva como me lo pareció entonces. Y era la derivada de la línea divisoria entre una traducción libre y una traducción apegada al texto original, a la letra (en francés, sourcière, de "source", fuente, en español)
Y entre los exponentes de esta última -particularmente fértil y sugestiva, sobre todo por su mayor exposición teórica, retuve -de mi estudios aquellos- los nombres de ORTEGA Y GASSET -y su célebre ensayo, hito mayor para su época, "Miseria y esplendor de la traducción"-, además del de un traductólogo -gran nombre del romanticismo alemán, dato todo menos trivial-, Friedrich SCHLEIERMACHER, y de un traductor de la Biblia, en la boca de todos, profesores y estudiantes belgas allí, Henri MESCHONNIK (un respeto), traductor de textos del Antiguo Testamento -Cantar de los Cantares, Libro de las Lamentaciones y el Pentateuco.
Y es altamente significativo y revelador que esos principales representantes de la traducción literal u original lo sean del hebreo bíblico y del alemán, con lo que vendrían a reforzar el carácter sacral de esas dos lenguas, sagrada la primera de ellas y (profanamente) sacralizada la lengua alemana, por razón o a cuenta del Espíritu de la Lengua -ORTEGA díxit (2)-, noción clave del romanticismo alemán. Y es difícil -dicho aquí entre nosotros- no ver la relacion estrecha entre ese apego que experimento (yo) hacia esa corriente de la traducción literal y el lado o aspecto integrista (sic) de la misma, léase de apego (fiel) a la letra, al texto original.
Sin menoscabo no obstante del valor y la relevancia de la otra corriente de traducción libre, que prioriza la belleza en la expresión -y que florecería en muestras notables- y de sus respectivas traducciones que se verían designadas en lengua francesa (siglo XVII) con la expresión altamente significativa de "Belles infidèles" Y reprobadas o descalificadas con una expresión italiana, traduttore, traditore (de traidor, en lengua española) Una prueba (sic), en verdad, la traducción, y es la tensión (sic) como una tentación -en el sentido de la moral católica- entre la belleza y la fidelidad (que por veces, no se muestra tan bella, ¡ay dolor!)
(*): En el ISTI (Instituto de Traductores e Intérpretes) de Bruselas (Diploma de estudios -"superiores especializados" -DESS- de traductor literario, español/francés)
(2) Verosímilmente derivada de la herencia cultural y filosófica alemana del autor de "Rebelión de las masas". De su paso por la universidades alemanas en su primera juventud

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