Imagen inédita -insólita hasta lo macabro (¡¿)- entre occidentales del Cardenal SLIPIJ emblemática figura de la Iglesia del silencio, portando los hábitos y ornamentos de Patriarca de la Iglesia greco-católica de Ucrania (uniata) Y botón de muestra emblemático de lo laberintico del conflicto a la vez eclesiástico y político religioso en los países del Este entre la Ortodoxia y el catolicismo de rito greco/oriental y de Obediencia romana, uniata) Telón de fondo subyacente del súbito enfriamiento de relaciones -en el plano de la Memoria histórica- entre Polonia y Ucrania
Panier de crabes, en francés. En español, literalmente cesto de cangrejos, y menos literal y no tan exactamente, nido de víboras o de avispas. Jaula de grillos, o sea. Es (todo) lo que me viene a la mente intentando traer al román paladino, el inextricable laberinto ante el que me encuentro ensayando nombrar primero y delimitar y describir después el mosaico de pueblos, naciones (o minorías nacionales) , etnias e idiomas diferentes que forman frontera en Europa del Este y separan a Rusia, de lo que ellos -mayormente por boca de Vladimir PUTIN- llaman indistinta y peyorativamente, el Occidente (de Europa) Volinia (Wolhynia), Galitzia -la Galicia de los Cárpatos-, Rutenia (...) como una barrera suplementaria interpuesta entre las líneas de demarcación de lo que hoy forman las naciones de Ucrania, Polonia y Bielorrusia. Un laberinto geográfico, como digo, visto desde fuera, al que se superpone otra línea divisoria más intrincada si cabe, confesional o religiosa, entre católicos y (greco) ortodoxos y entre la que se escurre otra interpuesta, de católicos de rito oriental, o greco/latinos de obediencia católico-romana. La cuestión uniata o sea
Y a la mente me viene sin remedio la figura del papa WOJTYLA, de madre católico/rutena. Y a la vez la del cardenal SLIPJY, que inspiraron a titulo reciproco, los dos -al decir de algunos la novela (mundial best-seller) de Las sandalias del pescador-, metropolita -de LVOV este último, de la iglesia greco-católica o católico rutena, o (católico) ucraniana en resumidas cuentas. Y al mismo tiempo, arzobispo de la Iglesia católica. Lo que ilustra de la existencia de un tercer estrato o nivel laberintico, al lado de los dos más arriba descritos, y es el de los relatos autobiográficos de las (en muchos aspectos así consideradas) vidas paralelas, a saber, la del cardenal SLIPYJ y la del papa WOJTYLA, en las cuales se fusionan lo biográfico con lo hagiográfico o legendario, y con lo fantástico y también con lo reescrito (o reinventado)
Y todo este intrincado y laborioso excurso a modo de preámbulo viene a cuento de la noticia restallante como un rayo en cielo azul, o como una tormenta en un vaso de agua -entre otras cosas- que da cuenta de serios roces en las relaciones de Ucrania y Polonia, fiel aliado esta última de la anterior hasta hora en la guerra ruso-ucraniana. Y es de la retirada por decisión del actual presidente polaco, Karol NAVROCKI, historiador y actual director del Museo de la II Guerra Mundial de GDANSK (DANZIG) de la distinción del Águila polaca, anteriormente concedida a Volodimir ZELENSKI, al que se le recrimina el haber recientemente concedido -a titulo honorifico-, a una unidad militar ucraniana el nombre del Ejercito Insurgente Ucraniano (UPA) acusados de colaboración con los nazis y de haber perpetrado en su territorio matanzas de polacos durante la II Guerra Mundial. Con lo que nos vemos de golpe inmersos en nuevo laberinto, el de los relatos concurrentes sobre aquel conflicto (mayormente) europeo y de las memorias contrapuestas que en aquellos (parcialmente al menos) se abrevan o alimentan.
Y el capitulo ucraniano de este último se me antoja ser probablemente el más laberintico (e inexorable) de todos. Como una parábola del nacionalismo ucraniano, detonante primero no se olvide -en sus causas primeras- de la guerra en Ucrania. De su rol o protagonismo sobre todo durante la guerra mundial, y también en la historia de la eclosión y afianzamiento de la Revolución de Octubre hasta el punto que el referido nacionalismo llega a identificarse -por pasiva- en alguno de sus episodios mas relevantes -como el de las hambrunas (de STALIN)- con la historia en su fase inicial de la Unión Soviética. Críptico y ambiguo a ojos occidentales, como lo son nuestros asuntos -en países occidentales- a ojos de los greco/ortodoxos o greco/orientales. Críptico y ambiguo en extremo en verdad, el nacionalismo ucraniano que pasó -al vaivén de los flujos y reflujos de los movimientos en las líneas de frente (del Este) -- de colaborar con los nazis a hacerlo con los soviéticos, como lo ilustra el currículo de una de sus principales figuras, la de Stepan BANDERA, nieto y descendiente de curas uniata por vía doble -paterna y materna- que pasó de una postura anti-nazi a otra anti-soviética lo que no impidió su asesinato en su exilio alemán en la inmediata posguerra, a manos de los servicios secretos soviéticos del NKWD antecesor del KGB: ante lo que no resistimos a trazar un paralelismo entre BANDERA y otra figura relevante del nacionalismo polaco, la de Boleslav PIASECKI, fundador del movimiento católico marxista PAX -acusado de espionaje y de verse infiltrado por los servicios secretos del régimen comunista polaco-, después de haber militado en la ultraderecha polaca en el periodo de entreguerras hasta el punto que se le atribuye la fundación de la Falange polaca -Falanga-ONR-, principal formación de la corriente aquella.
¿Episódico el enfriamiento de las relaciones polaco-ucranianas a seguir al referido incidente diplomático, o al contrario, sintomático de un drástico y tal vez irreversible cambio en la correlación de fuerzas a nivel diplomático gravitando en el desarrollo de la guerra en Ucrania? Y la clave del enigma nos la ofrezca tal vez un análisis de política/religiosa, en el que sobresale el dato relevante de la evolución de la Santa Sede vaticana en relación con la guerra allí, que habrá pasado de la postura de neutralidad, plasmada en la célebre frase -acertada por una vez (...)- del papa Francisco del coraje de izar la bandera blanca y en la airada reacción de lado ucraniano a aquella, a la postura beligerante (anti-rusa) de su sucesor -el papa PREVOST- en sorprendente desentono, dicho sea del pacifismo tan agresivo que propaga "urbi et orbe" este último desde su nombramiento.
Y aquí me permito de evocar lo que se puede llamar la bipolaridad ruso/germana en la Historia polaca contemporánea, que se manifestaría en el bipartidismo -alterno y sucesivo- social/demócrata (pro/alemán) y nacional/demócrata (prorruso) de la política polaca en el (ante) pasado siglo XIX, representado en las figuras rivales del general (mariscal) PILSUDSKI (socialdemócrata) y del líder del partido nacional/demócrata, el pro/ruso Roman DMOWSKI. Y que sería igualmente prefigurada por el pacto germano-soviético (23 agosto 1939, MOLOTOV-VON RIBBENTROP, evocado (favorablemente) en sucesivas declaraciones de Vladimir PUTIN ¿Acaso estamos, en la perspectiva de esa bipolaridad ruso/alemana de la política interior y exterior polaca siglos pasados, ante un espectacular bandazo prorruso político y diplomático de Polonia, a seguir al (irreversible) choque de memorias puesto de manifiesto en el referido incidente entre los mandatarios de ambos países? ¡Vivir para ver, fantasmas míos!






