Creil es una importante localidad cercana a Paris, y a otras dos localidades, Pontoise y Conflans-Sainte Honorine, que fueron teatro principal del ministerio sacerdotal que ejercí en el marco de la Fraternidad Sacerdotal (FSSPX) de Monseñor LEFEBVRE hace ya la friolera de (más) de cuarenta años. Nunca ,a pesar de la proximidad, estuve allí o al menos no consigo recordar que pasase por allí ni en transito tan siquiera, aunque sí en la localidad cercana -en plena expansión entonces las dos- de Cergy-Pontoise. Y a mi gran sorpresa viene en el foco de la crónica de actualidad a día de hoy la primera de las dos localidades nombradas bajo el titulo nada anecdótico, "CREIL, la ciudad de las cien nacionalidades, que encarna la Nueva Francia" y el subtitulo: "A veces me cuesta reconocer el sitio donde nací" Una ciudad de 37000 habitantes (a penas) que cuenta con cinco mezquitas y la tasa de paro mas elevada del departamento -l'Oise-, y que viene hoy al primer plano político tras la victoria electoral en las elecciones a esa alcaldía, del candidato de "la France insoumise" -una formacion de extrema izquierda emanada del antiguo Partido comunista (francés)-, el pakistanés OMAR YAQUOUB", catapultado al primer plano, no tanto por su victoria electoral en la primera localidad nombrada, sino por el video que habrá hecho circular en Internet, donde rezaba: "Hoy ganamos y no sólo yo, sino todos los pakistaníes".
Una noticia en sí misma y en todos sus pormenores, que se encuadra en el contexto del auge en los sondeos del RN -antiguo Frente Nacional- al que dan (todos) ganador en la próxima cita electoral, y vencedor igualmente en su segunda vuelta, al candidato de la referida formación -que comparte el liderazgo de la misma con Marine LE PEN-, Jordan BARDELLA, nacido cerca de allí, de extracción igualmente inmigrante y de doble ascendencia ítalo-argelina. Y planea por encima de ese fulgurante ascenso y de la presión migratoria, de la cual es resultante aquel, el debate en curso en la clase política francesa como en la opinión publica, sobre el Gran Reemplazo, "Le Grand Remplacement", aunque la formación que dirige aquél, se haya (prudentemente) distanciado del referido postulado, por la boca de Marine LE PEN, visiblemente motivada en razones mayormente de orden táctico, electoralista. "Francia no es mi Francia -"ma France"- sino que me la han cambiado" Esa es la reflexión que se nos antoja ahora oír a modo de gemido o de lamento que surge de lo más hondo en el espíritu de muchos franceses heridos y amenazados en su patriotismo profeso y declarado, o ni siquiera, sino de todos, de aquellos, que se sienten amenazados en su Identidad publica -"l'Esprit publique"- o individual apenas.
Y no sólo los franceses -de nacimiento o de adopción- sino también de los que aprendimos a amar (sinceramente) su país, a nuestro transito por territorio francés o en nuestra estancia allí, y su historia y su cultura -de lo que tuve ocasión de empaparme bien, los (cuatro) años que pasé rodeado de franceses (mayoritarios como lo eran) en el seminario francófono de Ecône, sito en el cantón suizo francófono del Valais. A través de los cuales y de mis frecuentes visitas y estancias en Francia, sobre todo en aquel entonces- siempre bajo el manto -o los hábitos- de la religión, vine a descubrir -de lo que solo acabé dándome cuenta hoy- un rostro o un aspecto inédito de Francia auténtica semi-enterrada pero aun palpitante y sobreviviente gracias o mediante o pese al muro de amparo y de protección ofrecido por el catolicismo tradicional -o en otros términos por el "traditionalisme" catolico francés, que no era más -me doy cuenta hoy- que la France en definitiva que había sobrevivido en su identidad cultural y espiritual -no propiamente religiosa- grosso modo a dos siglos de su historia, tras la Revolución, y que venía a ser -y no entro en polémicas- grosso modo, aquella otra Francia que abrazó "la Colaboration" .
Como la que sin duda vio Rafael SANCHEZ MAZAS, en la imagen candorosa de la joven (católica) alsaciana, con la que se cruzó a su paso por el vecino país y que inspiraría -hasta darle el titulo- su novela llena de encanto "Rosa KRUGER", que ya evoqué en este blog. Y por todo eso me duele -¡y como!- igual que a un francés, la triste e inquietante situación en la que la presión migratoria (de confesión musulmana) traducida en una invasión silenciosa habrá alcanzado por sumir al vecino país. Y por eso, ante el riesgo grave, inminente de reemplazo, léase de disolución y desaparición, enarbolamos la bandera de la prioridad nacional nosotros igualmente "¡Los españoles, primero" y también, "Les francais d'abord!" Piense lo que piense o pontifique lo que quiera, el muy prudente -y sibilino y solapado, e insidioso y engañoso- Papa PREVOST
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