Cayetana Álvarez de Toledo ( PERALTA RAMOS) no es solamente argentina, es una patricia/argentina y lo digo no movido de prejuicios clasistas o racistas cualesquiera, sino a fin de subrayar y recordar una evidencia histórica (intencionalmente) ocultada a los españoles en el relato "hispanoamericano" de los medios, y en los libros de historia. Y en el caso argentino es más evidente la cosa todavía. La Emancipación, léase la revuelta contra España y la subsiguiente independencia "emancipadora" fue obra de criollos, como lo ilustra la figura de la Revolución de Mayo (en Buenos Aires), Mariano MORENO, cuya efigie inmortalizada en los retratos que de él se conservan, nos exime de mayores abundamientos y comentarios. ¿Fueron traidores y renegados por partida doble contra la presencia española en suelo americano y contra España léase la metrópolis ante la que aprovecharon para asestarle el golpe, el verla sometida a la invasión y ocupación napoleónicas?
No es óbice el interrogante que precede -que dejamos intencionadamente sin respuesta- a que podamos y debamos ver en esa etapa tan critica y decisiva de la historia de España (en América) no más que una manifestación, una más, de lo que Pedro GONZALEZ CUEVAS, historiador de la Derecha española al que aquí hicimos ya alusión, llama realismo trágico (sic) de la Historia y de la tarea del historiador. Y es en la medida que tanto uno como la otra se ven fatalmente confrontados a series sucesivas de antagonismos u oposiciones dialécticos sucediéndose unos detrás de otros, a imagen -en el pensamiento histórico, por ejemplo, de Joaquín DE FLORE- del misterio o dogma de la (Santísima) Trinidad. Y desde ese punto de vista se puede decir que en la Emancipación americana nos encontramos ante una manifestación de la Gran Tragedia de la Historia, donde lo trágico acaba por absorberlo todo, toda consideración moral o filosófica, tal y como sucede por ejemplo en la noción de Culpa (Alemana)
Y con ello concluyo estas disquisiciones previas sobre la protagonista de la noticia que aquí queremos comentar, y lo son las (valientes) declaraciones de la Cayetana saliendo al quite o al rescate de Isabel Díaz AYUSO, en su contencioso mexicano -y en tierra mexicana- que se diría que amenaza perseguirle sin remedio a sol y a sombra mientras viva. Y no vamos a entrar al trapo del referido contencioso, lo que por otra parte ya hemos repetidamente abordado en este blog, que nos parece tener agotados ya sus últimos disparos (por así decir), en espera del veredicto final, por supuesto. El de la Historia, en su apogeo final. Y en cambio querríamos sobre todo focalizar y hacer hincapié aquí en el perfil argentino, de patricia/argentina de la protagonista de esta noticia, que nos parece sumamente esclarecedor y significativo, cuenta hecha del pasado argentino a seguir a la Emancipación, y del contencioso indigenista que arrastran ellos también, como en Chile, como en Bolivia, como México, como en el Perú -en estrecha relación en este país (nota bene) con la figura y personalidad del papa PREVOST-, antes y después de la Emancipación, como lo ponen ruidosamente de manifiesto, los brotes de protesta que surgen en esos y otros países del hemisferio hispanoamericano.
Mapuches, araucanos, indios patagones, amazónicos, incas y mexicas, testigos todos ellos de la tragedia (sic) de la Historia americana. Sin sombra de Culpa, o de complejo de culpa, con el cual a cuestas no se puede vivir, como leí hace ya mucho a mi llegada a Bélgica, a Fernando SAVATER, en el diario "El País" (fuera de toda sospecha), y en relación con el debate y la polémica del revisionismo histórico´(sobre la II Guerra Mundial) Y sacudiéndome por mi parte todo atisbo de complejo o resquemor, me descubro ante la fuerza y el vigor de estas dos heroínas. Campeonas de la libertad de expresión y de la Memoria y la Identidad colectivas. ¡A sus pies, señoras!
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