Ha muerto Javier Marías. Punto y aparte. No tengo nada en contra personalmente, que conste. No le conocí, no le leí y es para mí pues un perfecto desconocido, pese a que por su edad y por sus orígenes y raíces barrunto que me lo habré cruzado mil veces en encuentros fallidos o en "desencuentros" como dicen tan expresivamente los portugueses, y que por paradójico que parecer pueda albergo no obstante la íntima impresion -de todo lo que precede- que de haberle conocido nos hubiéramos entendido a las mil maravillas, pienso yo.
Y sin embargo ("eppure"), de lo poco que leo ahora a trancas y barrancas de él o sobre él -en francés y en neerlandés- sigue sin ofrecerme (desesperadamente) el menor interés. Lo contrario -doble paradoja pues- del que se puede calificar como el anti-Javier Marías y me estoy refiriendo a Francisco Umbral, que tuve y sigo teniendo como mi maestro de estilo del que me leí todo lo que deja escrito y con el que mucho me temo -e indicios no me faltan- que de haber llegado a encontrarle la cosa hubiera salido fatal. Y el porqué de esa tenaz y doblemente misteriosa alergia o aversion -entre éste y aquél- es de lo que quiero tratar aqui: mejor glosa imposible a mi juicio del escritor ahora fallecido y de su obra tan críptica e inaccesible para algunos, por lo menos de los de su propio pais (....)
Y lo que llama la atención de entrada en esa implacable hostilidad -recíproca a no dudar- no lo son tanto los juicios o comentarios críticos sino los silencios -por ejemplo, en esa (inmejorable) galería umbraliana de escritores españoles contemporáneos que son "Las Palabras de la Tribu" -más elocuentes que las palabras, freudianos (sic) los llama-, tal como explica en esa obra, por si dudas cupiera, el propio Umbral. Animadversión literaria sólo o doblada de lo personal, que en Umbral son dos cosas -todos aquí estarán de acuerdo- tan imposibles de separar? Un niño/bien en ese juego de espejos que se traen entre uno y otro, Javier Marias de su carrera pre-literaria (como docente en Oxford, "s'il vous plaît") tan brillante, y por su nombre ilustre, y a mil años luz pues del hijo/de/nadie que fue -hoy ya a los ojos de todos- el "pobre" Francisco Umbral?
Escritor sin estilo, Javier Marias? De estilo afectado, de prestado -de fuera (en francés"d'emprunt")-, de una literatura "anglo" que nunca -mea culpa, mea maxima culpa- me consiguió interesar. Problema mío pues, más que el suyo o el de Francisco Umbral? Qui lo sa. Y echando un vistazo a toda prisa -confieso que como hecho de encargo- a la revista de prensa (extranjera) que ahora me llega sobre él, y en la que se le define o se le describe como un escritor de la memoria, del olvido que me diga o de la falta de memoria que es el gran reproche que de cara a los medios y al público extranjero que él echa en cara a su España natal, creo dar con la clave de su misterio, léase de su exito (de ventas) y de la indiferencia y falta de interés que siempre él ofrecio en mí (como un estigma fatal) Novelista puro, a la antigua o novelista a secas como Cervantes o como (horresco referens!) Benito Pérez Galdós, al que destestaba sin secretos ni complejos Francisco Umbral, quien no creía en la novela o al menos en la novela "con intriga" y "triple unidad" -léase páginas y más páginas- o "con bichito dentro" como decía él? Escritor de la culpa como sea, Javier Marias, léase del olvido (culpable), que él se encarga de conjurar en sus (interminables) novelas -tan del gusto de la literatura inglesa.
Y lo hace a base del terror, tipicamente "british" y tan inigualable en otras culturas y en otras lenguas, como su sentido (negro, "british") del humor. Un terror a la inglesa -lúgubre y macabro e igualmente "british", proverbial- y de fuente o de salsa a la vez española (nota bene), de la guerra española del 36, de telón de fondo omnipresente en sus novelas como asi al menos lo ve o lo quiere ver la critica extranjera. Elemental. El terror de los que vencieron "entonces", inútil de precisar. Y por ahí se cuela esa antinomia que aquí ya expuse con ese otro escritor no del olvido sino de la memoria -óptica en él, visual- intransferible, personal de la guerra civil española como lo fue Francisco Umbral, que debía ver técnica apenas o artificio literario en el sesgo memorístico de la obra de Javier Marias, fruto o producto de un empeño meramente comercial (....)
Y me viene a la mente al hilo de estas líneas un film que aquí (vagamente) evoqué, en pantalla hace unos meses en el centro de Bruselas (...), que me parece uno de los filmes -macabro y lúgubre en extremo- de terror, más de lo que nunca hasta ahora ví (sin exagerar) "Men" es un film de terror (u "horreur"), como un exorcismo a la vez de un terror machista o misógino -tal como lo anuncia de entrada el titulo del film-, de lo que da idea también la pareja (de hombres), únicos espectadores -y yo- en la sala sobrecogedoramente vacía, a la medida de un film tan espectral, y a gusto pues de feministas (de ambos sexos) De un terror de raíz psicológica y a la vez religiosa y de un cuño innegablemente protestante (sic), como se lo presta uno de los personajes, cura/católico -de sotana-, violador y obseso sexual (como no podía faltar) Algo que en la crítica por muy estrictamente literaria que se pretenda de la figura y de la obra de Javier Marias, escritor emblemático si los haya, tampoco podía faltar.
Y pongo punto final a estas líneas después que le hincase o intentase hincar el diente a una de sus obras -"El monarca del tiempo" (la más antigua)-, treinta páginas de lectura con dos o tres puntos y aparte, por favor!, en un soliloquio (ensimismado) más que abrumador y en una retahila interminable anti-militarista, comparable (aunque muy de lejos) a "Gloria y servidumbre" de Alfred de Vigny, y es por su cargazón desmoralizante sobre todo, muy del tenor y del gusto de la época aquella -años Setenta- en los que ya falté yo de España (como por casualidad)
Y lo que consagraba la rivalidad -que se me olvidaba- entre los dos escritores tan antitéticos del Olvido y de la Memoria -Javier Marías y Francisco Umbral-, lo era (y sigue siéndolo) el contencioso umbraliano sobre la Academia (que ahí está, ahí está, viendo pasar el Tiempo, como la Puerta de Alcalá!) (...)
Novela del olvido y de la memoria de la guerra civil (del 36), en
un "lugar de memoria" -"Región" en las montañas de la provincia de
Leon, como "Mágina" de Muñoz Molina, léase Úbeda, junto a la Sierra del mismo nombre,
provincia de Jaén-, y emblema literario de toda una generacion, la del
autor, Juan Benet, "alter ego" de Javier Marias, escritores ideológicos, y
no puramente literarios uno y otro como se nos pretende ahora vender












