lunes, octubre 26, 2026

BRASIL, FRAUDE O PUCHERAZO




Alexandre de MORAES, presidente del Tribunal Supremo brasileño, el hombre más poderoso del Brasil hoy por hoy, como lo ilustra la pena de 27 años (veintisiete) de prisión que infligió al anterior presidente Jair BOLSONARO, en un litigio principalmente de orden personal, y por un delito -sin pruebas (creíbles)- de tentativa de golpe de estado en calidad de instigador o autor intelectual. Ni a TEJERO le impusieron una pena tan exorbitantemente alta

¿Remontada en Brasil? ¿Lula Da SILVA, el ganador demócrata como nos atruenan los medios, frente al ultraderechista BOLSONARO? ¿Ahuyentado así la amenaza en Brasil de una dictadura? Vamos por partes, como dijo Jack (el Destripador) Tras la sorpresa electoral, como un mazazo para brasileiros y no brasileiros (como yo) y su aceptación casi unánime y universal y más convincente y apabullante aún en países "latinos" de regímenes autoritarios y gobiernos de derecha, incluido Chile -y su presidente KAST-, exceptuado Javier MILEI de la Argentina. Ante todo eso, se imponen la prudencia y la circunspección. En una primera reacción (espontánea) del autor de estas entradas y responsable de este blog.  Y es además teniendo en cuenta la reacción (co) medida -tras esperar un breve intervalo-, impugnando las elecciones, del candidato (oficialmente) perdedor. Y last but not least, la respuesta más tardía y comedida aún de Donald TRUMP que sabe un rato de pucherazos electorales, tal y como lo habrá con creces demostrado, y es con su rechazo -inédito e inaudito en la primera democracia del planeta- del resultado en las elecciones del 2020 que sigue sin reconocer a día de hoy.  Quien habrá acabado zanjando el embarazoso litigio de la elecciones en el Brasil, en unas cortas declaraciones, sobre elecciones robadas, amañadas. Blanco y en botella como dicen los españoles hoy . 

¿El motivo? La sorprendente prórroga del proceso electoral en dos horas de duración, por orden -y sin contar para nada con el Tribunal Superior Electoral, máxima instancia competente en modificaciones del horario electoral- del Tribunal Supremo del Brasil. ¡Lagarto lagarto! Y es si se tiene en cuenta el contencioso al más alto nivel institucional que habrá marcado la actualidad política de los últimos años en el gigante brasileño, entre el anterior presidente Jair BOLSONARO y el presidente del Supremo, Alexandre DE MORAES, envuelto recientemente en un caso de corrupción, quien en el ejercicio de sus funciones habrá condenado aquel a una pena dura y pesada -27 años- de prisión por un (supuesto) delito de tentativa de golpe de Estado sin más pruebas tangibles que el precedente del asalto al Capitolio por los partidarios de Donald TRUMP ante los resultados de las elecciones en 2920 que él no reconoció. Y la sorpresa es aún mayor, hasta extremos de estupor, si se tienen en cuenta el empate técnico en los últimos sondeos, además de los dos puntos porcentuales de ventaja para BOLSONARO en la primera vuelta, y de la aplastante victoria de la Derecha en las legislativas. NUNCA dieron los sondeos a LULA en cabeza, y menos aún con un colchón de cuatro puntos porcentuales, mayor que el que obtuvo hace cuatro años. 

Así estamos. En la tesitura en que nos pone el dilema delante nuestro, no sólo de acatar (no problem) la legitimidad de las elecciones brasileñas, sino de no sentirnos obligados -en conciencia- ni a aceptar sus resultados, ni a abstenernos de hacer publica nuestra reserva. No somos demócratas, a lo que no nos sentimos obligados por propia definición de la Democracia, y no pueden obligarnos pues a acordar credibilidad a un proceso electoral cualquiera y menos aún si los motivos de credibilidad brillan flagrantemente por su ausencia como es el caso -tal y como lo acabamos de demostrar-, en el proceso electoral brasileño en curso, ni nos sentimos obligados a rechazar de plano la formidable objeción -o sed contra-, o  excepción conducente a una suspensión de juicio, que el rechazo hasta hoy del resultado electoral en las elecciones USA del 2020 por parte del candidato entonces en liza (oficialmente) perdedor, Donald TRUMP, nos plantea. Y es a propósito de la credibilidad del sistema democrático, de la consulta en las urnas y de la aceptación de resultados. 

Y un argumento ad hominem del que me reconocerán la pertinencia los que aquí habitualmente me leen, lo ofrece la personalidad del sindicalista -de izquierdas- LULA DA SILVA, y del apoyo -a modo de espaldarazo- que recibió tras su fulgurante auge en la atención de los medios de la prensa "mainstream", del papa WOJTYLA, Juan Pablo II. Quien encontró al sindicalista en Sao Paulo, con ocasiön de su visita a Brasil, en 1980. O sea que no creo en aquél, como sigo sin creer en éste. He dicho



"Tentativa de golpe de Estado" (?¡) en Brasil (2022-2023) Disturbios y un relato sobre los mismos, con fantasía e imaginación brasileira (...) El 23-F en España fue muchísimo más serio que lo de Brasil, pero a primera vista no lo parece (...)




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