sábado, enero 28, 2023

VIVA RUSIA, "MAN QUE PIERDA"

 

"Viva Rusia, Rusia sí, España, no!" Los gritos y slogans a todo meter en aquellos (históricos) momentos, como lo denunció preso en la carcel Modelo de Madrid (el 4 de mayo de 1936) José Antonio Primo de Rivera. Y en nombre suyo, de su sacrificio -victima de una condena injusta e ignominiosa (en "tribunal popular")- y de un suplicio inhumano justo antes de su muerte en la prision provincial de Alicante, 1936, pedimos perdón y clemencia para el comunista prorruso -Pompeyo de su nombre- refractario y recalcitrante (a fuer de surrealista aunque sólo sea) -jubilado, de 74 años, que no vivió pues la guerra civil (sino que se la contaron)-, que no se daba cuenta que el mundo cambió, y que ni España ni Rusia son ya lo que eran. En aras de la reconciliación española

"Viva er Beti manque pîerda!", era una expresión (oral), convertida en aquella época -España de los cincuenta y de los sesenta-, en un lugar comun desde los gritos forofos del estadio o del campo del club sevillano hasta en el lenguaje coloquial por todo el pais, y en particular en algunos barrios como el mio, en Madrid. Y muchos años más tarde -principios de los noventa, finales de los ochenta- lo volvia a oir (a mi gran recocijo y sorpresa) en una versión sensiblemente igual y de un sentido radicalmente opuesto a la vez. Y era charlando con unos jóvenes -en la travesía en solitario que emprendí a mi salida de la cárcel portuguesa-, en uno de los bares del barrio Malsaña, cuna de la movida madrileña que daba por entonces sus últimas boqueadas, y fue con unos jovenes apolíticos -"pasotas"- en principio, pero como contagiados de la rojez ambiental de aquel barrio y de aquella época. Viva Rusia man que pierda! a modo de despedida, que me sonó a estruendoso (y divertido) desafío -el gracejo castizo, de plus- precisamente entonces, justo tras la caída del Muro. Y viene a cuento de la noticia insólita -como un adoquín ("pavé") tirado en el mar que los franceses le dicen- del prorruso refractario que ha salido en todos los papeles en tromba, acusado de hechos (así a primera vista) gravisimos, y con una pena (pesada) de prisión en consecuencia pendiendo como espada de Damocles por encima de su cabeza. Y al que cuadra a la perfeccion -acorde a sus móviles, en su cabeza "pompeyana"- el grito aquél, la expresion aquella (...) Viva Rusia man que pierda!, parece que le estábamos oyéndole gritar o rumiar o farfullar, en solitario, mientras preparaba sus cartas, sus explosivos (dicen) y hasta sus drones (sic) volando por encima de nuestras cabezas! Tan grande -dicho sea de entrada- no nos parece su culpa (...) Y salvo imprevistos y en un respeto estricto y exquisito de la fuerza (aún por ver) de "cosa juzgada", nos atrevemos a pedir para él, si no el perdón, sí la más exquisita de las clemencias. Decía el Fuhrer o dicen que decía en la última fase de la guerra en su cuartel general (Guarida del Lobo, Wolfsschanze, Prusia Oriental), en sus póstumas y tardias "conversaciones de sobremesa" -Tischgespräche-, apócrifas en principio, y anecdóticas y nimias y minuciosas y con el sello no obstante de lo auténtico (a fuer de nimias), que los rojo/republicano/españoles se vieron a remolque de Stalin y de stalinismo, a cuento de una ciega fatalidad, y era porque no tenian otra salida en definitiva. Lo que se discute por cierto, no es óbice que el comentario si se confirmase no viene más que a ilustrar como en un juego de espejos la tesitura en la que se vieron ellos mismos también, los nazi/fascistas alemanes, en el bando opuesto, con el sentimiento íntimo que confesaban a toro pasado algunos -en la Legión Condor- de los que lucharon voluntarios en España, y era de haberse equivocado de bando (...) "Equivocarse de noche", le dicen los belgas. De la noche que "no era" (...) Sea o no cierto lo que a título de mera hipótesis aqui sugiero, está claro que todo lo ruso se quedó bien clavado en el alma de los vencidos y seguiria tantos años después de su derrota, como lo ilustra el incidente -y no mucho más que eso, se me antoja- al que en esta entrada estoy aludiendo. De este Pompeyo, jubilado, solo y solitario empedernido, hijo de cartero, y (él mismo) de clase obrera (o trabajadora) "Con la madre como con la Patria -reza el dicho entre nacionalistas argentinos-, con razón o sin ella". Con Rusia y con lo ruso hasta la muerte, pase lo que pase, contra toda esperanza, digan los medios lo que quieran. Y ello pese a todas las evidencias, como desde la caída del Muro y el derrumbe de la URSS no dejan de arreciarles como quien recibe sin parar tejos encima de la cabeza. Lo dicho, clemencia y atencion máxima hacia todos los atenuantes que en este caso se dan cita, si al menos lo permite así esa pulsión (cuasi irresistible) de criminalización o de psiquiatrización, onmipresente a lo que parece en todas las instancias judiciales en democracia. "Biba Rusia" decían -que me digan escribian (en las paredes)- los rojos en el 36. "Viva Rusia manque pierda!" decimos nosotros ahora también, con las escamas fuera de nuestros ojos en tantas y tantas cosas. "Aunque pierda" y a fortiori, si gana o si está ganando, a tenor de todas las apariencias. Lo dicho, clemencia "pompeyana", en aras de la reconciliación española

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