Plaza de Oriente.17 de diciembre 1970. Durante el juicio de Burgos, y contra la presión internacional y el terrorismo de la ETA. YO ESTABA ENTRE LOS MANIFESTANTES. ¿FRANCO líder carismático?Algo innegable. Pero no tanto como el liderazgo político y a la vez carismático del papa PREVOST
Poder carismático: un tema central de la ciencia política, del que acabo de leer una lúcida einteresante disertación y que me habrá servido de fuente de inspiración de todo lo que voy a verter en esta entrada de mi blog. Poder temible, porque -como lo demuestra fehaciente- el articulo al que me estoy aquí refiriendo, no tiene ningún otro por encima de él. Hasta el punto de poderse inferir una conclusión que escandalizara tal vez al auto del artículo y a sus mentores -tendencia de izquierdas of course, y es que la política, la ciencia política y la guerra que de ellas se deriva -como decía CLAUSEWITZ- no estriban o no se reducen mas que a una cuestión de poder o de poderes o de fuerzas, de equilibrio o de correlación entre ellos, tal y como lo estableció otro autor incomodo por lo incorrecto, Karl SCHMITT.
Y así, el autor del articulo referido pasa en revista una serie de lideres carismáticos de la historia contemporánea, estableciendo comparaciones y gradaciones entre ellos hasta legar a la conclusión todo menos trivial, y es señalando con el dedo a Leon XIV, -el papa PREVOST- en su desnudez (como en la fábula archiconocida del conde LUCANOR) El Papa PREVOST, en la desnudez (sic) de lo irresistible (por lo carismático) de su poder, desnudo por lo visible y lo evidente y al mismo tiempo -misterio papal insondable- invisible, objeto de una (tenaz) denegación (deni) rodeado urbi et orbe de un espeso e insondable tabú que la Santa Sede en un taimado fingimiento (muy clerical) no osa romper o destapar, ni nadie en la tierra se atreve hoy por hoy a denunciar.
El poder papal, el omnímodo, temible por lo ilimitado, poder (carismático) de los papas del Concilio (y del posconcilio) un signo magno de los tiempos, un fenómeno inédito, nuevo, muy de nuestra época y del mundo que vivimos, Y quien habla del Papa PREVOST, habla también -todos aquí ya lo han adivinado- de su predecesor. Carismático en verdad -léase mimado y arropado y adulado urbi et orbe (a izquierdas y derechas) por los medios de la prensa (unánime) mainstream-, el papa polaco Juan Pablo II. Hasta el punto que el interrogante se impone, ¿fue eso, ese poder carismático, papal, del papa WOJTYLA lo que realmente causó la caída del Muro, tal como lo medios "urbi et orbe" nos lo están vendiendo desde aquello, y nos lo quieren hacer creer?
No más fácil de probar como sea que la hipótesis contraria, a saber, que el papa polaco, con su poder tan carismático con la terrible ambigüedad de sus gestos y de sus frases y palabras más talismánicas, -como lo de ¡No tengáis miedo!-, de doble sentido, no hizo más que dar (gratis) balones de oxígeno al poder soviético, y al régimen comunista en su propio país y el regalo de unos cuantos años más de su duración, como lo he venido pacientemente gritando a los cuatro vientos, y clamando en el desierto en solitario, dentro y fuera de este blog. Y entre tanto, avanzando en la tesis mayor que en estas líneas queremos defender, reanudamos por nuestra cuenta y riesgo el pase en revista de lideres carismáticos contemporáneos al que mas arriba hicimos alusión:
Y la pregunta nos surge de inmediato, ¿en que se diferencia en el fondo el poder carismático -y no menos político- tal como lo acabamos aquí de describir, de los papas del Concilio, del de los lideres carismáticos (llamados) totalitarios? Al servicio de la Paz aquel, y fautores los segundos de guerra (mundial) responderán los más. Al servicio del Poder establecido, del Orden Internacional, los primeros y en el riguroso respeto de la legalidad internacional, respondemos nosotros, con el ejemplo aun bien fresco en la memoria del derrocamiento del SHA en Irán. Y entre los lideres carismáticos entresacamos uno recogido al final de su pase en revista en el articulo mas arriba referido, y es el de FRANCO al que no se le atribuye carisma sino miedo de alguien capaz de eliminara sus oponentes. Leyendas aparte es obvio que gozó de un carisma innegable entre las masas de sus partidarios, como lo ilustraban no tanto las (multitudinarias) manifestaciones en su favor per se, sino por el innegable fervor y entusiasmo que despertaba, por ejemplo en las concentraciones de la Plaza de Oriente.
Pero hay una lapsus u omisión un tanto ensordecedor en el pase en revista de lideres totalitarios -de innegable carisma entre sus partidarios- al que nos estamos refiriendo. Y es el de los lideres políticos y espirituales a la vez, de confesión islámica, y del que primero nos viene a la mente de todos ellos, el del Imán (antes Ayatollah) Khomeiny por el que la noción de carisma se ve extrapolada a otra dimensión, coránica, la de los países musulmanes, y pierde todo el valor y el significado que le damos en los países occidentales
Líder carismático por antonomasia el papa PREVOST. Y antagonista en razón de ese (omnímodo e invencible poder -político y a la vez espiritual -y no de la Verdad (sic) de su figura, de su actitud y de su mensaje-, de DONALD TRUMP










