Cometa HALLEY, la última vez que fue visto a su paso cerca de la Tierra fue en noviembre del 85. Unos trescientos años antes, en 1680, vendría a marcar la crisis de la conciencia europea. Con él y con el eclipse solar que esperamos para hoy -que habrá acompañado el seísmo de Colombia- parece anunciarse el regreso -como a contraluz-, del poder de los astros en nuestras vidas, contrabalanceando o reinterpretando los mensajes de la Tierra, que grita -Gustavo PETRO díxit- en el corazón del mundo (que grita y llora)
Vísperas de eclipse solar. Tiempo de cambio, y como tal, rico en esperanzas y expectativas. Y de pronto como un rayo en el cielo azul, la tierra se pone a temblar en Colombia a 46 kilómetros de profundidad. Tres días después de la toma de posesión del nuevo presidente electo Abelardo DE LA ESPRIELLA, -el 7 de agosto-, y en un seísmo que habrá azotado en particular una región occidental -el Eje Cafetero-, de las más ricas del país, surcada de importantes ciudades como Medellín, Pereira, Manizales, Ibagué y last but not least, también Calí, que De la ESPRIELLA escogió precisamente para su toma de posesión. Como un signo magno todo ello, que aparece como escrito en los astros. Lo que los videntes y adivinos se ponen con el mayor brío y denuedo a escrutar. ¿Mal augurio para el nuevo presidente electo, populista y firme detractor del anterior presidente, Gustavo PETRO? Prueba de fuego como sea para el nuevo mandatario que habrá jurado su entrada en funciones en nombre de Dios (y de la Biblia, y del Señor JESUCRISTO) bajo el presumible influjo de Donald TRUMP y de la corte de apoyos que le llega del lado del protestantismo evangélico fundamentalista norteamericano, el otro signo magno, tras el giro a la derecha en el hemisferio Sur del continente americano, presente en otro países del subcontinente, especialmente en la candidatura de Jair BOLSONARO, en el Brasil. Y el gran desafío que enfrenta el presidente entrante lo acaba de personificar su rival derrotado, Gustavo PETRO en unas declaraciones llenas de advertencias y del mayor catastrofismo.
Con otra coincidencia, como otro signo astral. Que le viene de Chile, de su historia reciente. Del terremoto del 27 de febrero del 2010 en Chile, seguido de la toma de posesión de Sebastián PIÑERA, presidente de derechas -Democracia Cristiana-, el 11 de marzo, Un seísmo que dejó un saldo de 521 muertos y dos millones de damnificados, que costaría a Piñera, acusado de tardanza en la respuesta- su relección, a manos de Michele BATHELET, que sería reelegida en las elecciones presidenciales del 2013.
Otro gran desafío para el nuevo presidente electo lo es la oferta de ayuda del gobierno mexicano de izquierda -de Claudia SHEINBAUM- consistente sobre todo en el envío de equipos de rescate, engrosados por militares. Pero el gran desafío que el terremoto plantea al presidente De la ESPRIELLA es de carácter irreductiblemente ideológico, y es el que le lanza Gustavo PETRO en sus últimas declaraciones en las que invita (una vez más) los colombianos a leer "Cien Años de soledad". "La tierra grita su mensaje en el corazón del mundo". .El consabido mensaje culpabilizador de la izquierda woke, la tierra Victima y el Hombre culpable, de ecocidio capitalista.
Ante lo que no son de extrañar las reacciones de indignación entre colombianos, que acusan al anterior presidente de politizar la tragedia. Como sea, el seísmo colombiano -prefigurado en el eclipse solar- viene a ser en el fondo supersticioso de nuestra conciencia colectiva en crisis, como el cometa de HALLEY de 1860, que marcö -según Paul HAZARD en su obra célebre- la crisis de la conciencia europea, Como un mensaje chtónico o telúrico, y astral a la vez, Entre los astros y la madre/tierra: ¿agorero, de mal augurio para el nuevo presidente de Colombia? A él de encontrar y dar la respuesta, venciendo el maleficio que el terremoto viene a lanzar a su recién inaugurada presidencia.













