General paracaidista Jacques MASSU, vencedor de la batalla de Argel, en los inicios de la guerra de Argelia, y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas franceses en Alemania cuando su encuentro con De Gaulle en Badem-Badem (Alemania) (29 mayo 1968) en lo más álgido de la crisis del Mayo francés. Tras el encuentro, DE GAULLE volvió de improviso a Francia (como se acababa de ir), decidido a enfrentar la crisis, disolvió la Asamblea Nacional y pronunció un vibrante discurso -¡No me retirarë!- que llevó a una marea humana en su apoyo (30 de mayo del 68) desfilando en París por los Campos Elíseos. En el encuentro de Badem-Badem fue pactada la liberación de SALAN y de los demás generales y altos mandos militares condenados por su rol en la guerra de Argelia. MASSU había defendido -ante una gran polvareda polémica- el uso de la tortura por el Ejército en la batalla de Argel
Guerra de Argelia y Mayo del 68, el binomio evidente, de fisión imposible a fuer de atómico y explosivo que en Francia como en España, observadores y comentaristas fingieron como que no veían. Y a fe mía que los que seguro que sí que lo vieron, fueron los que lo vivieron -lo uno como lo otro- en carne propia como me ocurrió a mí. Lo de Argelia como ya lo tenemos visto, pero también me ocurrió con el mayo francés y con la versión española de aquel. Y lo que ocurrió (mayormente) en Paris, en Nanterre y en la Sorbonne, me era transmitido como retransmitido en directo por Nicolás, un chico de mi edad, francés de nacionalidad, y habitando en Paris, de ascendencia rusa, crecido en los medios ruso/blancos (zaristas) del exilio, y de madre española, por lo que nos encontrábamos periódicamente y con relativa frecuencia en Madrid. Y fue él quien me deslumbró un poco contándome las hazañas -si se les podía llamar así- del movimiento "Occidente" -"Occident"- que fue un poco el detonante -o así nos lo explicaron-, por sus provocaciones y su postura violenta, de la revuelta estudiantil.
Pero esta versión corriente -por cuenta de la extrême-droite (ultraderecha)- entre la bien pensancia occidental de la génesis del mayo francés, se enfrenta a una objeción insoslayable, la del clima cultural (e ideológico) de entonces, como una marca o sello de aquella época, como un signo (magno) de los tiempos. Vientos de revuelta -o de contestation- los que soplaban en claustros y aulas universitarias, es cierto, a raíz -antes del mayo francés- de lo que se convino más tarde en llamar el movimiento del mayo del 68, alemán y no francés, en la universidad (Libre) de Berlín y no en París, liderado por el estudiante universitario Rudy DUTSCHKE, que moriría años más tarde de muerte violenta. Precisamente en esa universidad, tendría lugar más tarde la agresión, a manos de estudiantes de izquierda, de la que fue víctima el historiador Ernst NOLTE (q.e.p.d), amigo mío, a base del acido (vitriólico) que le arrojaron a la cara, salvándose de la ceguera por las gafas que llevaba puestas (...)
La génesis del mayo francés sigue siendo pues objeto de debate, en cuestión abierta, lo que no es óbice que yo y otros como yo hayamos llegado hace ya mucho a firmes convicciones en la materia. Y en lo que me concierne, cabe apuntar el impacto que tuvo en mí la lectura de un librito sobre el mayo francés de autor todo menos anodino. Y era por tratarse de Francois DUPRAT, figura emblemática de la extrema-derecha francesa, por su postura abiertamente disidente y por su muerte trágica victima de un atentado -él como su esposa que se vería mutilada de la pérdida de un brazo-, por explosión de una coche-bomba en su vehículo, cuando arrancaba. De la causa y de los culpables de aquel atentado la polémica se vería servida hasta hoy, alimentada por la fuerte personalidad del asesinado y su turbulento pasado que pasaba por el Congo ex-belga, y las sacudidas violentas que sufrió aquel país africano en el momento de su independencia. En donde DUPRAT había llegado a altos puestos -ministeriales, de ministro del Interior incluso (...)- bajo la presidencia de Moisés TSHOMBE en su aventura secesionista al mando de un gobierno rebelde en la provincia congoleña de Katanga. Se especuló también con una pista israelí poco convincente, fundada en los escritos de signo revisionista y negacionista poco antes de su muerte, del asesinado.
Y el libro que preparaba DUPRAT sobre financiación de grupos de extrema derecha volcaba a su vez las sospechas sobre movimientos de esa tendencia, agravadas aquellas (de nuevo) por ciertos pormenores de su trayectoria militante, y concretamente por haberse visto expulso -antes de ingresar en el (antiguo) Frente Nacional- del movimiento Occidente (y de su Consejo directivo), acusado de ser confidente de los servicios secretos franceses en lo que se daba como prueba el nombre de guerra -HUDSON- del que (efectivamente) se habría servido en su tarea de espionaje, sin mayores pruebas no obstante, sobre alguien que hubiera podido ser dañado o perjudicado por culpa suya. La extrema-derecha entretanto, en la persona de Jean Marie LE PEN que presidió sus exequias- le rindió homenaje fúnebre en la iglesia de Saint-Nicholas de Chardonnet, en París, ocupada por católicos tradicionalistas.
La hipótesis que DUPRAT manejaba sobre los secretos y entresijos del mayo francés apuntaba a los servicios de la Alemania del Este y a la CIA norteamericana, a titulo de represalia esta última por la política exterior del general DE GAULLE, la retirada de Francia, de la OTAN, el cierre de bases norteamericanas en el país, y el lanzamiento de su programa nuclear sin el visto bueno nota bene de los Estados Unidos que convirtió a Francia en la cuarta potencia nuclear del planeta. Y la guinda del pastel lo sería -durante su visita a Canadá- su grito de ¡Viva Quebec libre! (24 de julio 1967)
Y vino lo que tenía que venir. La tempestad a favor de los vientos de protesta y disgusto y malestar que sembraron las audaces reformas de la política exterior tan independiente de Charles DE GAULLE. Y lo fue, con la experiencia adquirida en el mayo alemán, en particular por los servicios secretos mas directamente concernidos con la experiencia aquella, a saber, los de la Alemania del Este.
Todo lo cual entretanto yo lo seguía el alma en vilo en el ambiente enrarecido -y propiamente- radioactivo que se tenía configurado (en parte artificialmente) en las facultades madrileñas de la Universitaria. Blanco (yo) de vindicta por mis posturas ideológicas- y de (discreto) boicot y en una soledad mayor. Y con la perspectiva de la instauración en Francia de un régimen soviético o propositico sobrevolando entre todas aquellas alarmantes noticias como un fantasma amedrentador. Pero todo eso era sin contar todavía con las cartas en la manga que le quedaban al General DE GAULLE (...)
Porque la tensión fue súbitamente en aumento con la desaparición del presidente francés -en vuelo de helicóptero, en compañía de toda su familia- en lo que cobraba todos los visos de abandono del país y de dejación de poder. Y en lo que no venía a ser más que su encontronazo fatal con el pasado -el suyo- que no pasa, el de la guerra de Argelia. Y es que como se haría publico mas tarde, esas horas tan decisivas y tan agónicas para su país entero y particularmente para mí, llevaron a DE GAULLE, en la localidad alemana de Baden-Baden -en la Selva Negra-, a un encuentro de varias horas nada menos que con el general MASSU, antiguo comandante en jefe del ejercito francés, y comandante en jefe a la sazón de las Fuerzas francesas en Alemania.
Tras su encuentro con aquel, vencedor de la batalla de Argel, en los inicios de la guerra de Argelia, la situación quedaría de pronto despejada de uno de esos golpes de timón de los que su genio político hacían acreedor al general DE GAULLE. Vuelta rápida a suelo francés, anuncio de la disolución de la Asamblea Nacional y un vibrante e histórico discurso volando por las ondas que reunió, galvanizó y movilizó a la nación entera en torno a él. Lo que oyó y siguió por una radio portátil dentro del váter de un bar -no recuerdo donde- el autor de estas líneas, consciente -¿yo como pocos?- de la gravedad y de lo transcendente de aquellos momentos-para Francia como para España-, y sin poder contener (gruesas) lágrimas de la emoción. Que el mayo francés fue así como lo viví Yo.
François DUPRAT, considerado (por algunos) "cerebro del Frente Nacional" (primera época) En su librito sobre el mayo francés apuntaba -poco antes de su asesinato aún por esclarecer- a la larga mano de la CIA y de los servicios secretos de la Alemania del Este en la gestación de la crisis. En venganza por la política exterior independiente del general DE GAULLE, y en particular por su lanzamiento -sin el visto bueno de los Estados Unidos- de un audaz programa nuclear que acabaría haciendo de Francia la cuarta potencia nuclear del planeta














