Fuego amigo. Lo de siempre. Los complejos de los miembros, representantes y mandatarios del partido de los complejos (y complejines) se esfuman en volandas cuando es de aquellos de los suyos, libres de complejos, de los que se trata. Fuego traidor, el de NUÑEZ FEIJOO, arremetiendo contra la presidenta madrileña en lo mas álgido de la operación (salvaje) de acoso y derribo en los medios contra ella. Diez veces diez, menciones hostiles de ella (separadamente) -y no ceja mientras concluyo estas líneas- a lo largo del diario hablado de noche en la principal cadena (la 1) de la Televisión pública. ¡ANIMO ISABEL que el acoso de los unos y los complejos de los otro te legitiman! Y te exoneran de sospechas (de culpa alguna)
Hay que rendirse a la evidencia. Y es del gancho de la AYUSO, de su lado castizo madrileño, que nadie puede negarle y que no tienen otros, y no digo nombres. NUÑEZ FEIJOO, cambiando (un poco) de tema, no acaba de encontrar o de reencontrar el rumbo en el tema Ceuta. Y por eso no consigue llevar allí al rey FELIPE VI, que es lo que hay que hacer y lograr de urgencia, que los pueblos que no aprenden de la Historia están (como reza el dicho) condenados a repetirla y la Historia nos dice a los españoles, como lo oí de varios belgas viviendo allí (tantos años), que el rey de entonces, FELIPE II, tenía que haber ido allí, sobreentendido, que ello hubiera evitado los males mayores, como lo fue la guerra aquella -interminable como nuestra guerra civil del 36- de FLANDES como la llamamos nosotros y de los Ochenta Años como la llaman los holandeses (protestantes) y a sus ancas, los (católicos) belgas. La guerra aquella, y su desenlace que puso fin a la presencia española en aquellas tierras como ahora se ventila nuestra presencia en Ceuta, el fin (tras más de un siglo) de la misma o sea.
Y es sin duda por eso falto de un rumbo claro, y en suma, de una clara estrategia -de oposición y de subida (por la vía electoral) al poder- por lo que aquel se ha decidido tras multa reticencia a moverle el piso a la presidenta de la Comunidad madrileña. Sacando a relucir el culebrón interminable de la compra(venta) del ático/de/lujo, en una clara muestra de fuego amigo, traidor o sea, cuando el fuego cerrado de la oposición -y de los medios- a su presidencia y a su persona no ceja. De parte de la ministra de Sanidad, Mónica GARCÍA por ejemplo -de vacaciones en lo más álgido de la crisis, que se gasta un pastón en vacunas víricas -difteria, tétanos, varicela y polio (más apropiadas para niños y adolescentes, que otra cosa) (...)- y ni un euro por lo que se lee, contra la principal amenaza, como lo son las enfermedades infecto/contagiosas, por contactos de la piel, a saber la sarna y la tuberculosis -probablemente mayor la primera, típica de personas desalojadas, de los sin/techo-, de los que se han dado ya varios casos (conocidos) en proveniencia, sin la menor duda de los migrantes (ilegales) aunque estos se ven cubiertos y protegidos por espesas cortinas de humo lanzadas por los medios de la prensa mainstream, tales como el atribuir aquellas a las instalaciones militares y a las condiciones y problemas de higiene (sic) de los miembros de los cuerpos armados, que las utilizan (...)
Y pese a eso, ante ese panorama tan catastrófico, el jefe de la oposición se decide a embestir prioritariamente -y en desacuerdo con una fracción importante de su partido- contra su compañera de partido, la presidenta madrileña. Lo que traduce fatalmente, por encima de todo una (sorda) rivalidad, pero no puramente (solo) en lo personal, de personalidades (fuertes), sino de raíz ideológica o más exactamente, subliminalmente (sic) ideológica, en un diagnostico prestado del psicoanálisis. Y es -utilizando de nuevo terminología psicoanalítica- un problema de complejos o -utilizando un eufemismo (piadoso)- de complejines (como dijo el otro) Los que tienen como pegados a la piel el partido de oposición y la abrumadora mayoría de sus miembros frente a la inmensa minoría (de peperos) desinhibidos, libres de complejos, como lo es -encarnando así una clamorosa excepción a la regla-. la presidenta madrileña.
Lo que explica y nos da la clave de su gancho, de su fuerza de arrastre, tan arrolladora y con no poco de misteriosa. Y como lo ilustra su casticismo madrileño, en sus palabras y en sus gustos como en sus gestos. Y en el desgarro tan típico -de algunas de sus expresiones y comentarios. Que ya no da más a estirar el chicle. Chao pescao! Y se desata la tormenta. Alto al fuego amigo. ¡¡¡FEIJOO DIMISION!!!









