La foto -¿montaje o IA?- no deja lugar a dudas. Los hijos de Antonio VALLEJO NAJERA -llenos de sorpresa y de estupor-, no comprenden NADA DE NADA. De la que se tiene montada el inquilino de la Moncloa a costa de la Memoria del ilustre psiquiatra, su progenitor -que ya no está para defenderse- y del buen nombre y la reputación de sus hijos. A cuenta todo ello de la Memoria democrática (contradictio in terminis, léase, en nombre de la Democracia que no es Memoria sino ruptura con el pasado, tabula rasa) DELENDA EST DEMOCRATIA!
Eugenesia o la mentira de Ulises. Así titulé una entrada antigua de este blog sobre sobre aquella fantasía o exageración -como yo entonces la llamé- de la eugenesia o del aborto eugenésico (nazi) Mentiras fantásticas sin pruebas, que escondían no obstante un hondo debate y una aún más honda praxis en Atenas y en la Grecia antigua. Como lo ilustra el ejemplo de PLATON que justificó la eugenesia (sic) como una via de emulación o de mejora o perfeccionamiento -físico y espiritual- a la vez de la estirpe o descendencia. ¿Que hubo excesos en el III Reich, en aquellos tiempos (de guerra)? Sin duda alguna. Que no tenían base científica ninguna, es algo en cambio donde la polémica (nos) está (de antiguo) servida. Y viene a cuento de las recientes declaraciones de Pedro SANCHEZ, en descalificación del (ilustre) médico y psiquiatra Antonio VALLEJO-NAJERA, y de la medida que aquel acaba de adoptar retirando al acabado de nombrar la gran Cruz de la Sanidad, condecoración suprema en la Sanidad española. Descalificándolo a él y fatalmente también a sus no menos ilustres descendientes, que se ven condenados a partir de ahora -en su vida publica como privada-a llevar cual farde pesado cubierto de vergüenza y de oprobio el apellido familiar. Y me viene a la mente sin poderlo remediar lo primero -de idéntico cariz- que leí a cuento del celebre medico y psiquiatra. Y fue del no menos celebre -y controvertido- psiquiatra Carlos CASTILLA DEL PINO, en lo que se me figuró de su parte una requisitoria en toda regla, tan enconada y tan apasionada y tan visceral como si la oposición a aquel ilustre psiquiatra ya entones fallecido, se hubiese convertido para el otro psiquiatra, su rival, en el leit motif de su vida. Extraño y en extremo cantoso en verdad si se tiene en cuenta además la circunstancia entre tétrica, lúgubre y macabra que lastraba fatalmente la trayectoria del acusador (de su colega), a saber el (triste) dato que hubieran puesto fin su existencia por la vía del suicidio sus hijos (cuántos), todos ellos. Entre fuertes ruidos y rumores de déficit o de problemas de salud mental que dejan un hondo interrogante a cargo de su progenitor. Pasemos pues de puntillas, corriendo un tupido velo sobre el tema.
El célebre psiquiatra y antagonista de VALLEJO NAJERA recogía de lo que (vagamente) recuerdo en lo que entonces le leí, toda la panoplia de acusaciones contra el nazismo en la materia, que CASTILLA DEL PINO hacía extensible a su rival, en clave -agravando la comparación aún más- de la (interminable) guerra civil española. Lo que mutatis mutandis viene a hacer suyo a su vez el actual inquilino de la Moncloa. ¿Gen rojo (sic) de coartada (perfecta) para separar de sus hijos a padres rojo/republicanos, extirpando o erradicando así de aquellos la mala semilla de los que les engendraron, llamados a criarlos y a educarlos? Del guerra civilismo congénito y hereditario no pudieron -y a las pruebas me remito- o no supieron hacerlo (dicho de pasada, sin ánimo de faltr a nadie) Criminalizándose así de paso ilustres psiquiatras alemanes de una solvencia científica y de una competencia clínica fuera de toda sospecha, y de los que a todas luces -no hay mas que echar un vistazo en la Red- se guarda y cultiva una Memoria en su propio país, en las antípodas, de lo que ellos dicen o dar a entender los criminalizadores. ¿El MENGELE español, VALLEJO-NÁJERA? Tres cuartas de lo mismo.
Y no me habría zambullido aquí (de ojos cerrados) en esas aguas profundas de la psiquiatría y de la salud mental si no me hubiese visto yo mismo objeto de examen (es) y escrutinio psiquiátrico (s) y de (seria) puesta en entredicho de mi salud y de mi equilibrio mental de parte de los tribuNales (belgas) y de los medios (mayormente, ay dolor! españoles) a través de encarcelamientos e internamientos y, en paralelo de tratamiento cruel, inhumano y degradante acompañando -en el nombre de ideas e ideología que comparten en todo o en parte miembros y portavoces del actual gobierno (como ya lo denuncié en su debido momento)
Historias para no dormir pues sin pruebas ni fundamento las que -salvo prueba de contrario- por cuenta del psiquiatra ilustre y gloria de nuestra medicina nos están vendiendo. Desde la Moncloa. Y un conjuro ante la opinión pública y ante ellos mismos (sus patrocinadores), el bulo (sic) del gen rojo. Y es contra el guerra civilismo hereditario que las leyes de la Memoria tienen garantizado e institucionalizado. DELENDA EST DEMOCRACIA!
Carlos CASTILLA DEL PINO. Profeta de calamidades en la Universitaria de mi tiempo. A quien no se puede disociar en la memoria que de él se nos legó, del trágico suicidio -¿víctimas de depresión?- de todos sus hijos. Gran debelador de la memoria de Antonio VALLEJO-NAJERA. Plausiblemente por razones de divergencia en el ámbito científico, y de rivalidad profesional. Pero también, presumiblemente de orden ideológico (a cuenta del filo nazismo que reprochaba a VALLEJO): VALLEJO-NAJERA aparece -en la memoria que de él se nos legó- ligado al Partido Único. CASTILLA DEL PINO en cambio, confesaba en declaraciones muchos años atrás, habiendo combatido en el Requeté (de Cádiz) durante la guerra civil. Quienes hicieron abierta oposición al nazismo, a seguir al desenlace de la II Guerra Mundial, en el 45









