"Los llamados espadones del siglo XIX fueron lo único de valor político que produjo aquella centuria española" (Ramiro LEDESMA RAMOS)
El Ejercito desplegado -¡en fin!- en Ceuta. Pero sin armas, y sin reglas de enfrentamiento. Como porteros de discoteca. ¿A donde la tradición militar española, ante la grave amenaza a nuestra soberanía nacional y a nuestra integridad territorial por la que atravesamos?Una noticia de hace unas horas da idea de la situación (alarmante) que se esta viviendo en Ceuta y que me merece aquí en urgencia una glosa del mayor alcance: no es nada trivial, no, el apedreamiento -segundo ataque en 48 horas- de un sargento de Regulares- herido -con una brecha en la cabeza (al caer al suelo)- en una emboscada cuando fueron atacados por una treintena de migrantes ilegales, de los que entraron (en avalancha) procedentes de Marruecos. Ante lo cual no habrán dejado de reaccionar altos mandos militares: "el usar tropas desarmadas como porteros de discoteca es humillante", que reclaman reglas de enfrentamiento para el Ejército, lo que suena a un llamamiento urgente a la intervención de nuestras fuerzas armadas a defender la soberanía nacional atacada y a la integridad territorial violada en Ceuta, y al restablecimiento del orden y la autoridad de España en aquella ciudad autónoma. Ante lo que se alzan como una barrera infranqueable -además de la negativa ciega y automática del gobierno socialista, como un instinto reflejo-, los prejuicios democráticos -que no constitucionales- que nos cierran el camino de vuelta a nuestras tradiciones militares, léase a nuestras raíces. Y nuestra vista se alarga fatalmente hacia aquel fenómeno del siglo antepasado, muy español. El de los llamados "espadones" (del siglo XIX), íntimamente asociado a la corriente (decimonónica) del regeneracionismo español, y su paradigma del cirujano de hierro.
Un fenómeno sui generis que discurre sigiloso en nuestra conciencia colectiva entre las horcas caudinas del fascismo (o protofascismo) y del liberalismo (decimonónico) ESPARTERO, O'DONNEL fueron liberales sin reproche, SERRANO llevó su liberalismo en la revolución del 68 hasta la proclamación de la Primera Repüblica. PRIM militar "demócrata" pagó con su vida la llegada de esta última, NARVAEZ -"el Espadón de Loja", liberal moderado, era partidario de "un carlismo sin sotanas". El vicealmirante TOPETE, otra destacada figura de la Revolución de 1868 participó, con la ayuda de tropas francesas e italianas, en la restauración de los Estados Pontificios a los que había puesto en jaque la Unificación italiana. El general PAVIA repuso en el poder al genera SERRANO y su Dictadura republicana. Y el general MARTINEZ CAMPOS con su Pronunciamiento de Sagunto trajo la Restauración de la dinastía borbónica. Y aún, el General POLAVIEJA, no fue más que el contrapunto conservador -a caballo entre el antepasado siglo XIX y el pasado siglo XX- de aquella tradición militar decimonónica española.
Ya en el siglo XX esa brillante tradición militar se prosigue con Miguel PRIMO DE RIVERA , de una estirpe de militares de la América española, liberales sin reproche, quien se consideraba a sí mismo tras la implantación del Directorio militar y de la Dictadura, el cirujano de hierro que propugnó Joaquín COSTA. Junto a la figura de PRIMO DE RIVERA, emerge -en Cataluña también- la de MILAN DEL BOSCH, antepasado en línea directa de uno de los principales protagonistas del 23-F. Y así llegamos a ese otro hito mayor de nuestra historia reciente que fue la tentativa de golpe de Estado que lideró el ex-teniente coronel TEJERO. Que se inscribe también se quiera o no reconocer en la tradición militar española que aquí estamos evocando paso a paso. Que la época de crisis por la que atravesamos -de la que la situación en Ceuta es sólo un botón de muestra apenas, nos legitima a invocarla sin complejos, ni miedo ni reproche.
"Si el golpe es posible" ("Si le coup de force est possible") (*) es una obra de Charles MAURRAS donde se analiza a la luz del pasado reciente inglés la restauración monárquica inglesa, tras la muerte de CRONWELL, en la persona del rey católico Carlos II de Inglaterra (1660), gracias al general MONCK. Y también, del francés, la Restauración de Luis XVIII (1814), lograda gracias a TALLEYRAND -ex-sacerdote (exclaustrado), diplomático, ministro y primer ministro francés- hábilmente maniobrando con el Zar y el rey de Prusia, contra Napoleón.
Y siguiendo, a la luz de nuestra historia española, ese metodo de explorar las lineas directrices del futuro apoyándonos en las enseñanzas del pasado -análogo en cierta medida al llamado "empirismo organizador", de MAURRAS-, podemos concluir a la luz de esa tradición militar española que acabamos aquí de esbozar, que el golpe quirurgico (y regenerador) es en España históricamente posible y que se debe intentar en situaciones de crisis nacional como la que atravesamos,a titulo de última opción
(*) Por inaudito que pueda parecer, esta obra de carácter histórico y puramente político . ni siquiera de política religiosa, fue puesta en el Índice de Libros prohibidos -29 enero 1914-, anteriormente a la condena pontificia de MAURRAS y de La Acción Francesa (20 diciembre 1926) ¿Qué debería haber dicho Su Santidad (Juan Pablo II) sobre el golpe (sic) del 23-F?












