Evocación de la vuelta al primer plano y a la presidencia de la Republica francesa del general DE GAULLE tras la crisis de mayo del 58, y el golpe de Estado del 13 del mayo aquel, que tuvieron Argel de escenario y de telón de fondo la guerra de Argelia (tres años antes, nota bene, del putsch de los generales -21-26 abril del 61- contra el mismo DE GAULLE) Un pecadillo venial, ¿qué digo? pecado original -de golpismo, inconstitucional- que el ordenamiento internacional perdonaría a la V República francesa que nació entonces -en la mayor democracia de Europa-, y que (¿a no dudar?) ¿se echaría en cara en cambio sin perdón a los españoles en caso de que nuestro Ejército ante la gravedad de la situación -de desprestigio internacional y de violación de nuestra soberanía y nuestra integridad territorial- se decidiese a una demonstración de fuerza y a hacer oír su voz?
Asistimos a una invasión (sic) ante lo ocurrido ayer. Y ello pese a la desinformación -a base baile de cifras y de noticias fake (de los ministros de Extranjeros y del Interior (que contradicen testimonios sobre el terreno) sobre el regreso de los que entraron ilegalmente en Ceuta el día anterior-, ante eso y ante las escandalosas declaraciones de Pedro SANCHEZ agradeciendo a Marruecos su colaboración, la pregunta circula entre líneas en la prensa escrita y se extiende como un mancha de aceite en voz baja entre el conjunto de la población, que nosotros recogemos aquí y de la que nos hacemos eco como en alta voz, ¿Dónde está el Ejercito español? Garante de la soberanía y la independencia de España, encargado de defender su integridad territorial (además de sus ordenamiento constitucional) así lo define el art.8 de la Constitución. Y en la ley orgánica de derechos y deberes de los miembros de la Fuerzas Armadas se establece que la disposición permanente para defender a España incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye su primero y fundamental deber (art. 6 LO 9/2011 27 de julio)
Y ante la velación flagrante de nuestra soberanía y de nuestra integridad territorial de lo ocurrido en Ceuta y en aguas del Estrecho ayer, nos sentimos obligados a un replanteamiento de la misión del Ejército, en un buceo en la doctrina y en la historia de la institución militar, y en pos, en búsqueda de nuestros orígenes. Y me viene e la mente y a la memoria el ejemplo de la V Republica francesa en la mayor democracia entre los países de Europa y como tal fuera de toda sospecha, que nació a seguir al golpe de Estado del General DE GAULLE -el 13 mayo 1958- tras la crisis desatada por la guerra de Argelia, que vino a enterrar la IV República.
"Mutatis mutandis" una corrección o rectificación militar (sic) del régimen surgido de la revolución portuguesa de los claveles -25 de abril 1974- del 25 noviembre 1975, tuvo lugar en Portugal a cargo del general RAMALHO EANES, que acabaría siendo elegido presidente de la Republica. Un pecado venial -en francés peché mignon-, de golpismo (inconstitucional), ¿qué digo? pecado original, que se habrá perdonado a la V Republica francesa, y al régimen constituyente portugés surgido de la Revolución del 25 de abril y de su rectificación cívico/militar, y del cual ¿no se podría exonerar en cambio -en la criminalización que acompañaría fatalmente a ese tipo de intervención- a la democracia española surgida de la Transición?
Una cuestión que nos parece perfectamente pertinente ante la gravedad de la crisis política que atravesamos los españoles, que habrá sabido poner urbi et orbe de manifiesto lo ocurrido ayer en Ceuta y ante la invasión (sic) a la que aquello habrá servido de arranque. Hay otro ejemplo histórico del pasado siglo más pertinente si cabe que el anteriormente mencionado. Y es la Carta a los militares de España, de José Antonio PRIMO DE RIVERA -desde la Cárcel Modelo de Madrid donde se encontraba preso, el 4 de mayo 1936. Que sirvió de antesala, preparación o de repetición general del Alzamiento del 18 de Julio y que a no dudar sirvió de testimonio de cargo o prueba de acusación en su condena a muerte por el Tribunal popular de Alicante y de su muerte atroz que a aquello siguió.
Y ante la gravedad de la situación marcada por la gravedad de la irresoluble crisis política por la que atravesamos y ante la violación de nuestra soberanía y de nuestra integridad territorial de lo que acabamos de ser objeto, ¿el Ejercito español permanecerá cruzado de brazos? O venciendo toda clase de interdictos, de reparos y de tabúes y de complejos ¿será capaz aún de una demonstración de fuerza, de hacer oír su voz?: si así lo hacéis, militares de España -parafraseando el manifiesto joseantoniano, y la fórmula con la que muchos juramos la bandera-, ¡que Dios os lo premie, y si no, que os lo demande!
"La Carta a los militares de España" de José Antonio PRIMO DE RIVERA (4 mayo 1936) -estando preso en la Cárcel Modelo- sirvió de manifiesto -comparable mutatis mutandis a las proclamaciones de los pronunciamientos decimonónicos- al Alzamiento de FRANCO, del 18 de julio de 1936. Lo que refrendó con su sangre y su muerte atroz apenas meses después. ¿Se podrá discutir su legitimidad (sic) a la hora de invocarlo en la grave crisis por la que atravesamos y ante la violación de la que acabamos de ser objeto de nuestra soberanía e integridad territorial, con la espada de Damocles de la Constitución (del 78) y de la leyes de la Memoria (histórica y democrática) sobre nuestras cabezas? Creemos firmemente que NO




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