martes, febrero 17, 2026

MANIFIESTO IMPERIAL, ANTI-PONTIFICIO. EL "LAZARILLO"


Gráfico del Lazarillo de Tormes, que no fue una novela picaresca ni su héroe y principal protagonista fue tampoco un pícaro (léase un marginal, un delincuente),  sino un perseguido -y un abusado-de aquellos (mayormente eclesiásticos) a los que prestó sus servicios. Su autor fue Juan de VALDES, humanista ilustre, hermano de Alfonso de VALDES, secretario del emperador Carlos I, y la obra es una suerte de manifiesto imperial renacentista anti-pontificio

Laberintos de la Memoria laberíntica y "procelosa" Y más laberínticos si se trata de memoria literaria y a la vez histórica. Y hablando de laberintos traigo aquí a colación una noticia de actualidad a cuenta de la (presunta) paternidad del Lazarillo de Tormes, obra insigne y emblemática de la (llamada) picaresca española. Que no vendría a ser tal, si  nos atenemos a los descubrimientos que acaban de ver la luz sobre la autoría de la referida obra, que no seria pues una obra picaresca sino una especie de manifiesto imperial y a la vez anti-eclesiástico o anti-clerical -en clave satírico-literaria-, a tenor de su presunta filiación de paternidad que sale ahora a relucir. No otra que la de Juan de VALDES, humanista ilustre español, muerto muy joven, acompañante de su hermano Alfonso DE VALDES, secretario de Carlos V. Y autores conjuntos los dos de una obra de la que ya me ocupé en este blog, de subtitulo, Diálogo de las cosas acaecidas en Roma, No otra que el Dialogo de Lactancio y del Arcediano del Viso (*), sobre el saco de Roma, a cargo de la tropas españolas (e imperiales) al mando del Condestable de Borbón, bajo el Emperador Carlos V. De la que es fácil reconocer un eco en la paráfrasis al titulo de la obra prohibida de Rafael SANCHEZ MAZAS de la que ya me ocupé aquí, "noticia de los sucesos ocurridos en Roma". "La política religiosa: España-Vaticano. Encuentros con el capuchino" de Rafael SANCHEZ-MAZAS fue en efecto condenada por el Vaticano, y puesta en el Índice de libros prohibidos, además de obligar a quemarla (sic) a su autor, lo que parece que este cumplió, aunque la obra -doy fe- sobreviviese en la posguerra. Que tuvo de innegable marco histórico, religioso y político la condena pontificia de la Acción Francesa y de su lider y fundador Charles MAURRAS (1926) que en el momento de publicación de la referida obra, en 1932, seguía aun armando gran revuelo en la política francesa. 

Es muy plausible pues el deber aceptar la hipótesis que exponemos aquí, que el Lazarillo fue una suerte de manifiesto/denuncia por parte de un humanismo imperial renacentista que resurgía de sus cenizas bajo el César Carlos como se aficionaba evocar al emperador Carlos V (Primero de España y Quinto de Alemania) en los círculos del Movimiento, en la inmediata posguerra. Y tras lo cual, el personaje principal y protagonista de la obra, el Lazarillo de Tormes, surge bajo una nueva luz, no de un pícaro -léase un delincuente- sino de un perseguido -y un (menor) abusado- a manos de aquellos a los que presta sus servicios, eclesiásticos como por casualidad todos ellos. Y así viene a esclarecerse un punto en el estado de la cuestión de la obra que presenté sin éxito en defensa de mi tesis doctoral en una universidad belga, sobre las "novelas" de Francisco UMBRAL relacionadas con la guerra civil española, y que se quedó (a mi gusto y a mi juicio) sin suficiente esclarecimiento. A saber lo picaresco en la referida obra umbraliana. Clave de de esclarecimiento de lo cual lo ofrece el personaje rehabilitado por Umbral en uno de esos títulos guerra civilistas -"La Leyenda del César Visionario"- como lo fue Francesillo -Don Francés o sea - de ZÚÑIGA, bufón (por designación) del Emperador (en francés, "fou du Roi"),  a su servicio pues, y no un delincuente o un marginal, lo que asociaría hasta hoy a la picaresca una obra tan difundida como el Buscón de Francisco de Quevedo.  Y ahí (dicho sea al pasar) ajusto mis cuentas con ese autor que nunca me entró -por qué? (2)- él y aún menos su especie de humor (a partes iguales, por lo vulgar y chabacano y ramplón, y por lo personal)0. Y ahí tomo distancias -por una vez- de mi maestro de estilo, Francisco UMBRAL

ón, 

Don Francés -Francesillo- de ZÚÑIGA, bufón del Emperador Carlos V. Personaje (autobiográfíco) de las "novelas" guerra civilistas de Francisco UMBRAL (p.ej. La Leyenda del César Visionario) Botón de muestra del equivoco del que adolece el conjunto de la obra umbraliana entre la picaresca (rayana en la delincuencia y en la marginalidad) y lo humorístico o bufonesco

(*) El diálogo de Lactancio y el Arcediano del Viso -hacia 1528-1529-, es una de las obras mayores de estilo renacentista en la Historia de la literatura española. LACTANCIO (245-325) fue un apologista cristiano y autor clásico latino. Y el ARCEDIANO DEL VISO es prefiguración alegórica del Papa de Roma 

(2): sin duda por la cargazón subversiva que simboliza su enfrentamiento ( de índole mayormente personal), contra el Conde duque de OLIVARES, cabeza visible entonces del Imperio español, y puesto en la picota -a base de escarnio y de irrisión en Bélgica (justo en vísperas de su caída), en la pieza teatral (anti-española), "La Kermesse heroica". en el apogeo de su lucha  por la hegemonía frente a las grandes potencias. Una lucha sellada entonces, cuando QUEVEDO salía de la cárcel de San Marcos (en León), por su trágica derrota   

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