jueves, mayo 31, 2018

RAJOY, LOS MEDIOS Y LA GUERRA DE LOS SEXOS

Arcadi Espada –en la foto, en una pose inconfundiblemente umbraliana- levantó la liebre de la filiación –de paternidad- oficialmente desconocida de Francisco Umbral, lo que venia a sellar la enemistad entre los dos, visceral e irreconciliable, tanto que llamó la atención del la biógrafa no autorizada de Umbral, Ana Caballé. Ce perfil -innegablemente profético pese a lo hosco e inhóspito de la imagen que proyectan de él los medios-, sale a relucir ahora otra vez en su artículo de hoy sobre un enemiga jurada de Rajoy, magistrada además de socialista (…)
Estoy en Madrid, en el ojo del ciclón. Pura coincidencia pero me pregunto si los astros o el Fatum (dios o diosa de la fatalidad) no tienen nada que ver en mi (triste) tesitura. En claro, si no es que se me está pidiendo algo de lo que nadie hoy en España parece suficientemente solvente o capaz: de un mensaje o una voz o una señal clara y distinta -y por escrito- que siembre y avente en la sociedad y en la opinión pública española un poco de ese optimismo y esperanza de los que tanto se esta hablando en el congreso de los diputados en esta hora tan negra, tan surcada de sombríos presagios que así nos parece a algunos tras lo que parece tener todos los visos de triunfar, a saber el órdago a la grande, temerario en extremo e irresponsable –de echar al gobierno actual y a su titular aunque se hunda el mundo, España y su integridad física (territorial) incluida- agazapado tras la moción de censura. No hay mal que por bien no venga, dijo o dicen que dijo Franco tras la noticia de la muerte de Carrero.
Y defiendo aún –hoy y siempre- a Rajoy contra los vende patrias que se tenían jurada su perdida, pero no nos podemos entristecer en el fondo y en lo mas hondo, del final (a lo que parece) de la era del PP al que no-de-be-mos na-da, y que –a pesar de sus logros innegables- nos ha hecho sufrir tanto, no por culpa de la corrupción financiera –como una fiebre psicosomática o una obsesión incurable nos lo quiere hacer creer-, sino por sus complejos e inhibiciones –rayanas en la traición- y su cobardías, y que habrá continuado a presidir la era –iniciada bajo el PSOE- de larga expatriación que habrá sido la mía. Son los (“amigos”) del PNV los que les dan al final la puñalada trapera. ¿Y qué esperaban? ¿Qué esperaban los padres de la constitución, de ese pacto, de ese compromiso histórico –como una cláusula no escrita de aquella- en el mas flagrante desprecio de nuestro deber de memoria, a favor de los separatismos?

La Transición fue un mal/menor, tal vez, pero nos está llevando -hay que rendirse a la evidencia –a la pérdida de la unidad, de la integridad, y a la antesala otra vez del enfrentamiento guerra civilista perceptible -salvo para los sordos que no quieren oír o los ciegos que no quieren ver- en las intervenciones de la moción de censura de las principales figuras, dentro del hemiciclo, que la patrocinan. Rajoy cae pero no dimite. ¿Qué le reserva el destino? Una suerte –así de primera impresión-, poco halagüeña aunque consiga pese a todo labrarse un puesto en la memoria -si no da su brazo torcer-, como una misma tenacidad parecería haber merecido al francés Fillon, o a Richard Nixon, lo que (tal vez) nos despeje por paradójico que parezca el futuro a aquellos a los que no supo ofrecérselo ese partido y sus años de gobierno que lo quieran o no forman parte indisociable de la historia de España y de la memoria colectiva de todos los españoles. En blanco y negro (o en rojo y negro, mejor) así veo los actuales acontecimientos,

De gobierno de jueces(sic), habla Arcadi Espada en un valiente articulo como un soplo de aire fresco en la lluvia de noticias tórridas (¿qué digo? abrasadoras) que nos ofrece la revista de prensa de hoy. Y habla de la brazo/derecho y número dos de Pedro Sánchez, Margarita Robles, antiguo magistrado de la que el articulo exhuma un capítulo penoso y olvidado de su carrera profesional en la que llevó a la cárcel quince años (sic) a alguien acusado de violación, por algo que en definitiva no había cometido. Y el detalle que desconocíamos ilumina de pronto el análisis de la sombría crónica de actualidad y las líneas de este artículo. Y es en la medida que al hilo de ellas, mi mente lo ve de pronto todo claro, y de unn golpe mi alma se llena de esperanza y de optimismo. Y es que aportan como la moraleja –o la glosa dorsiana o umbraliana- de aquél. La cornada de Don Tancredo, víctima de los jueces, y de los medios. Y de la guerra de los sexos

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