lunes, septiembre 04, 2023

JUDEO-CRISTIANISMO Y NACIONAL-CATOLICISMO

 

Sem Tob (Rabí Sento) de Carrión (1290-1369) -en un grabado de los archivos municipales de Ávila. Célebre poeta (y moralista) judío ( "Proverbios morales"), figura mayor de la España de las Tres Culturas, como lo ilustran sus lazos de proximidad con el rey legitimo Don Pedro I, defensor de una tradición de tolerancia hacia el judaismo -en el marco histórico (nota bene) de la Reconquista--, y como lo simboliza la fecha de su muerte coincidente con el final de la guerra civil castellana (1351-1369), y la muerte (asesinado) de aquél y el ascenso de la casa (ilegítima) de los Trastamara. Vástago a su vez de una tradición de judaísmo ilustrado -síntesis del judaísmo de la Sinagoga y de la filosofía griega (a través de Averroes) de Aristóteles-, que encarnó a su vez Maimónides, su ilustre predecesor en esa tradición hispano/judía (y no menos nacional/católica)

Judeocristianismo (judéo-chrétien), una fórmula que (gustosamente) asumo consciente no obstante del escándalo mayúsculo que ella desata sobre todo del lado "mexica" ("ajos come el que se pica?") Empecé a oirla sin parar a mi paso por la ULB (Universidad Libre de Bruselas) donde a mi gran sorpresa -de por el espeso tabú que allí dentro en torno a todo lo judío reinaba (y reina aún)- gozaba de libre circulación. Una formula -y el concepto que ella encierra , sólo me doy cuenta ahora- lastrada no obstante de una fuerte ambivalencia, y era en la medida que parecía condensar o cristalizar la confluencia de dos tradiciones universitarias de signo opuesto (en apariencia), una de ellas, la más antigua de las dos, que vino a expresar Friedrich Nietzsche en su obra cumbre "El Anti-Cristo" -tantas veces citado en este blog- en la que se estigmatizaba al apóstol de los Gentiles -Saulo (en hebreo Chaúl)-, como un profeta (judío) de calamidades -un "disangelista", pregonero  ("frente al predicador de la Buena Nueva, el Jesús puro y sin mancha, de la tradición protestante/evangélica), de la "Mala Nueva" ("la peor de todas")

Ello por un lado y por el otro, otra tradicion -de libre curso igualmente en la ULB- conservada en el judaísmo más ortodoxo que veia en Jesús (y en el cristianismo más/primitivo) un puro producto del judaísmo más estricto de su época (el de los fariseos), frente a un "apóstol de los gentiles" que hizo de Jesús un dios (sic) y del cristianismo una pura invencion (sic), léase una mezcla a su antojo del judaísmo de la Sinagoga y de las doctrinas ilustradas de los gentiles, de sus (numerosas) sectas filosóficas y de sus religiones "de misterio" (babilónicas) 

La primera de las dos corrientes nombradas tendría (los días que corren) sus principales divulgadores y propagandistas en la corriente de la Nueva Derecha (sobre todo en Francia) y de la segunda en cambio oí por vez primera solo hablar allí, en la ULB, en la boca del profesor Robert Joly -del que ya me ocupé en este blog-, con un autor judío en su apoyo (fuera pues de toda sospecha) que parecía mezclarlas en sus clases a las dos, tal vez porque en su cabeza las frontera o líneas de demarcación de aquellas no estuvieran (lo suficientemente) claras. Judío pues por partida doble el cristianismo: por paulino y por el medio (judío) en que nació. Sin trampa ni cartón. 

Y con esta conclusión diáfana, los complejos se nos van de la cabeza y empezamos a ver las cosas mucho más claras. Y la volvi a oir (aquella palabra) a mi gran sorpresa, en lengua española, en la primera edicion de la biografía de Francisco Umbral de la que ya tanto me ocupé dentro y fuera de este blog, de la que su biógrafa Ana Caballé se servia para analizar y describir el erotismo (sic) onipresente (y sobresaliente) en la figura y en la obra de su biografiado, que veía en el cuerpo -así ella lo explicaba- un trampolín (salvador) del alma, y no una tumba (sic) de ella, como en la tradicion judeocristiana (sic)

"Tres culturas"? Digamos (de una sintesis de aquellas tres, en el paganismo pre/cristiano o en otros términos, el de la España romano/visigoda de los primeros siglos de la Reconquista) una sola. Y eso es lo que tenía de válida y de historicamente verídica la otra fórmula, del nacional/catolicismo: como un purgativo (sic) -re-ge-ne-ra-dor-, al fondo o al poso judeo-cristiano (sic) de nuestra religión española. Y a buen entendedor, pocas palabras sobran

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