domingo, enero 18, 2026

GIORGIA MELONI Y LA BATALLA CULTURAL

"Yo no olvido" Un reciente cartel mural sobre la tragedia de las fosas -en italiano, foibe-,
sobre los miles de italianos arrojados a las fosas de allí, por los partisanos en territorio de la antigua Yugoeslavia -venecianos en aquellos momentos- durante la II Guerra Mundial. De un Exposicion reciente -bajo auspicio estatal (y el gobierno de la MELONI)- en el Vittoriano, gran museo en el centro de Roma (plaza del Coliseo) Rompiendo así un espeso tabú sobre el tema. Y de lo que en España se sometió siempre a ub riguroso "black out" (apagón informativo) 

"La batalla cultural de MELONI: memoria, valores y relato patriótico". Eso, todo eso y nada más que eso. Lo que echamos (como el comer) de menos -desde José Mari AZNAR a Mariano RAJOY, y más aún hasta Alberto NUÑEZ FEIJOO- en los programas y en los balances de los gobiernos de la derecha de todos los complejos. Dar la batalla cultural como es debido, y no negarse a ella como gato panza arriba, con la coartada o bajo el pretexto de mirar al futuro, de prestar interés a lo que nos une y no a lo que nos divide, a la bolsa de la compra (ante todo), y demás monsergas y zarandajas, tirando así balones fuera o con puestas de perfil  (bien estudiadas), fintas y regateos propios del dontancredismo que todos (¡ay dolor!) bien conocemos. Lo que nos inspira de entrada un reportaje a doble pagina en el ABC de ayer (y en las paginas extra de su suplemento) Pero en Italia no hubo guerra civil, me hará observar de inmediato aquí un aprendiz de brujo (sic) cualquiera -y no un trol que esos aquí y toco madera no han venido nunca pero a los que ni admito ni tolero-, y dice bien. Con distingos. 

Que la caída del fascismo marcó el final de la II Guerra Mundial, es cierto, en Italia y por todas partes, pero no encendió allí menos o dio la señal de arranque a una guerra civil asimétrica de memorias, que entre altos y bajos -de niveles de violencia, de acritud y de odio - dura todavía, y sin la cual, no se explica el ascenso o acceso de la MELONI -con su pasado universitario misino (neofascista) a cuestas (que ella no niega)- al Palacio italiano de CHIGI (de la Presidencia). Y así se explica que en el Vittoriano de Roma -MOMUMENTO A VICTOR MANUEL III ("La Maquina de escribir") -frente a la Plaza Venecia en el centro de Roma, en el CAPITOLIO, junto a la roca Tarpeya (...)-, se haya abierto (con patrocinio estatal) la Exposición (ME DIF) dedicada a todos los miles de italianos arrojados -en la antigua Yugoeslavia-, en fosas por los partisanos en un modus operandi propio a la Resistencia -anti-nazi y anti-fascista-, en Grecia por ejemplo donde los arrojaban desde los monasterios en las alturas (meteora)  -monasterios del cielo- . Y a los expulsados -en cifras de entre los 250000 y los 350000- de las antiguas tierras venecianas del otro lado del Adriático, obligados a huir de la persecución de las milicias comunistas de la Yugoeslavia de TITO. Un tema, un asunto del que en España -doy fe- nunca oí ni pío hablar, como rodeado de un riguroso y espeso tabú que se destapa sólo ahora, ochenta años (80) después de los hechos. 

Batalla cultural en el terreno de la Memoria (histórica), por cierto. Y también en el del Arte, con el nombramiento de un periodista y escritor marcado al rojo y convenientemente etiquetado -"a la derecha"- al frente nada menos que de la Biennale de Venezia, "una de las instituciones culturales más influyentes del mundo" -"escaparate global del arte contemporáneo", "templo del arte global" (contemporáneo)-, todo menos una decisión neutra, sino todo un gesto político/cultural. Frente a instituciones, medios y universidades. Y frente a las redes de medios, comentaristas y amigos políticos. Cotos cerrados de lo político-, social-, histórica- e (incluso) espiritualmente correcto. Buscando a hacer admitir referentes culturales excluidos -o cancelados- por definición, dentro del canon (progresista) 

Como el inglés TOLKIEN, convertido al catolicismo y refractario al Concilio Vaticano II -y defensor del latín litúrgico- hacia el final de su vida, o como el futurista MARINETTI, del que se hace abstracción de su asociación con el fascismo en su obra -exaltación de la violencia, de la velocidad y la ruptura- y en su trayectoria -muerto en combate, en el frente del Este, durante la II Guerra Mundial- y se prioriza en cambio la aportación del futurismo a las vanguardias, y a la (otra) Modernidad. O en fin, el boton de muestra fehaciente del cambio radical en el clima o en el ambiente tras los tres años transcurridos de la subida al poder, como lo es la obra de ficción de publicación reciente sobre un autor "maldito" ("maudit") entre los malditos, Gabriele D'ANNUNZIO. Esto sucede en Italia, y ¿en España?, ¿seguiremos prisioneros como paralizados por la radicalización guerra civilista ambiente, siempre en curso? ¿O tendría razón José Antonio en lo que a muchos se les antojó una mala nueva (como una  lúgubre profecía), cuando escribió -en "España, germanos contra bereberes" -verano del 36-, que la aportación española a la cultura europea era igual (sic) a cero. L o que así a primera vista nos parece esconder un gran malentendido, sobre lo que cuento aquí volver. Promitto

Gabriele D'ANNUNZIO. Acaba de ser objeto de una obra de ficción sobre su vida. Botón de muestra de la tendencia hoy en la Italia de la MELONI, de hacer admitir a autores excluidos, censurados o cancelados en el canon (progresista)





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