Protestas en Mineápolis (Minnesota) por la muerte a manos de agentes del ICE (Control de Inmigración y de Aduanas) de una mujer -Renée GOOD- que se resistió a las advertencias de los agentes poniendo en (grave) riesgo -y a las pruebas me remito- la integridad física de uno de aquellos, con el automóvil que conducía. Ante lo cual, Donald TRUMP, amenaza con la Ley de Insurrección, de despliegue de tropas a fin de controlar los disturbios, en cumplimiento de la Ley Federal y en situaciones de insurrección (sic) o de violencia grave. Botón de muestra inmejorable de la distinción a la que hice alusión en este blog, de la pluma de un pastor protestante de la tendencia fundamentalista americana, entre una democracia-tipo ABEL, de checks and balances (frenos y contrapesos), indirecta, censataria, made in USA, y la otra democracia-tipo CAÍN, directa, insurreccional y de Asamblea Nacional, a la francesa. Lo que opone Emmanuel MACRON a Donald TRUMP, demócratas los dos fuera de toda sospecha, o sea
El presidente USA Donald TRUMP acaba de lanzar una seria advertencia a los responsables de las algaradas callejeras en Minnesota -un estado bajo gobierno de los demócratas-, contra la intervención de los agentes de la policía anti-inmigración ICE (*), acusados de homicidio (sic) -manslaughter-, de una mujer adulta, Renée GOOD de su nombre, que resistiéndose a las advertencias de los agentes del ICE, en una situación de violencia callera, se comportó de una forma "muy ruda" -very rude, díxit Donald TRUMP- lanzando su automóvil, primero en marcha atrás -todos lo vimos en video- contra el agente en cuestión, con la intención visible (aparentemente) de arrollarle, en una muestra de contravención flagrante, que se siguió desgraciadamente de la reacción del agente envuelto en el altercado, quien disparó ocasionando la muerte de la mujer que conducía. Lo que pone en foco un grave cuestión irresuelta aún hoy, hasta el punto que puede poner ella misma en grave entredicho el mismo prejuicio o postulado democrático, y es el (grave) riesgo del (más mínimo) exceso en la respuesta de las fuerzas del orden, agarrotadas ante el miedo (sic) de un incidente de consecuencias imprevisibles. A lo que aludió una vez Jean Marie LE PEN evocando los incidentes callejeros de Mayo del 68. Lo que viene a ilustrar el suceso de Mineápolis (Minnesota), ocurrido en un contexto semejante como telón de fondo y es el arranque precisamente de allí -en Mineápolis- del movimiento de protesta (racial) Black Lives Matter, tras las muertes sucesivas a manos de las fuerzas del orden de dos individuos de color, en particular el ultimo de ellos, Georges FLOYD, que tras cometer una infracción en un supermercado fue apresado por un agente quien, ante la resistencia de aquél, le mantuvo en estado de detención inmovilizándole en el suelo -durante "más de nueve minutos"- mientras le pisaba el cuello, lo que acabó produciéndole la muerte, por asfixia.
Ante ello, Donald TRUMP hizo unas declaraciones sobre la peligrosidad (sic) de una situación -durante un arresto-, análoga a aquella en la que se encontró el policía incriminado, que habría consecuentemente actuado (sólo) en legítima defensa. Un juicio y un argumento discutibles, es cierto, pero reforzados por la (firme) postura de la administración TRUMP -especialmente por las enérgicas declaraciones del vicepresidente, J.D.VANCE-, que al contrario de lo que suele ser la regla en incidentes análogos dentro y fuera de los States, no se arredraron ante las protestas callejeras y sostuvieron firmemente al agente del ICE incriminado.
Y el dictamen o parecer que ñe atrevo a exponer en estas líneas sobre un asunto per se extremadamente complejo y delicado y poco susceptible a emitirse sobre él un enjuiciamiento cargado de certeza apodíctica, se ve revestido no obstante de la fuerza moral que me da -ver foto inferior- el haberme visto envuelto en una situación (de protesta) limite (2), análoga a la que aquí habremos abordado, y a la que reaccioné, de forma imprudente, sin tener plena conciencia del grave peligro para mi integridad física -y para mi vida incluso, de lo que sólo me hice cargo más tarde (pudiendo contarlo afortunadamente)
Momento de mi detención en mayo del 2000, delante del Palais Royal, de Bruselas, con ocasión de la visita a Bélgica del emérito Juan Carlos I, entonces monarca reinante. Tuve un acto de protesta -en vísperas como yo me encontraba de un proceso bajo la acusación de incendio voluntario de la sede en la capital de la UE de Herri Batasuna (de lo que fui absuelto) Cuando salté la barrera de protección y corrí en dirección del automóvil en que se acercaba el rey belga Albert I, creyendo yo que se trataba de Juan Carlos I (llegado sólo más tarde) Estuve (sin caer entonces en la cuenta) expuesto a una respuesta de las fuerzas (belgas) del orden de consecuencias trágicas (por mi imprudencia, lo reconozco), análogas a las del suceso de Minnesota, que hoy enfoco y enjuicio en función de aquello
(*): United States Immigration and Customs Enforcement Servicio (US) de Control de Inmigración y de Aduanas
(2) Fue mi acto de protesta en mayo del 2000 -en espera de un proceso en el que se me acusaba de incendio voluntario de la sede de HB -Herri Batasuna, del que fui absuelto-, delante del Palacio Real de Bruselas con ocasión de la visita a Bélgica del emérito JUAN CARLOS I, entonces monarca reinante


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