miércoles, enero 14, 2026

FENTANILO Y EL NEGOCIO DE LA SALUD

".../...Jamás daré a nadie un medicamento mortal aunque me lo soliciten.../..." (del Juramento de Hipócrates) Lo contrario que acaban de hacer -con el Fentanilo- médicos, farmacias y hospitales con una gran cantidad de jóvenes -al precio de sus vidas o de la adicción (y sus tristes secuelas) en los States. Situación de Emergencia de Seguridad Nacional y ¡escandalo sin precedentes en la Sanidad allí!

Negocio de la Salud. Una realidad palpable e innegable, que se puede no obstante abordar desde un enfoque diferente al que se suele adoptar, a saber el de la dialéctica u oposición entre Sanidad publica y Sanidad privada y englobada en ella, la de los estamentos (médicos) correspondientes a la una y a la otra. Y en rechazo de ese enfoque maniqueo, tan gratuito y tan simplista y reduccionista, y tan caro a la izquierda española (faltaría)-, en un rotundo mentís de todo ello, como digo, me permitiré valerme aquí de mi testimonio personal e intransferible y es el de los años vividos en Bélgica, en la orbita -casi todo el tiempo allí transcurrido- de la Sanidad publica. Y en relación con el estamento médico/público (por llamarlo así) alegaré aquí a título de dos ejemplo, algo de los que fui testigo y sujeto pasivo a la vez, en relación, el primero de ellos, con la imposición (sic) de silla de ruedas, de resultas de la reducción o incapacidad temporal de mi movilidad a seguir a un accidente cerebral vascular (un ictus) Y el segundo con la prescripción arbitraria -léase no justificada, de lo que el tiempo transcurrido me daría la razón (sobrada)- de una operación, so pretexto de mis problemas (menores) de próstata -a saber, la vasectomía- a lo que me negué , sin sospechar siquiera que con ello me estaba dando de cabeza contra un muro, y era el de la solidaridad corporativa, nunca mejor empleada la expresión, de todos -todo el estamento- formando un cuerpo compacto, sin la menor fisura, y con terminante exclusión de lo que se daba (allí en Bélgica) en llamar -a modo de eufemismo en verdad- una tercera opinión. Y fue, en el primero de los escenarios, a los que aquí hago alusión, en la unidad de cuidados intensivos -de aquel hospital belga de la Seguridad Social- en la que fui internado tras el ictus, en el que al cabo de varias semanas de estar allí, y viendo como todo el grupo de pacientes del pasillo en que se me destinó, llegados todos con posterioridad de varios días -todos ellos- a mi llegada allí, y sin rasgos visibles en lo referente a movilidad de encontrarse mejor que yo, de como iban siendo dados sucesivamente de alta uno detrás de otro y a mí en cambio no se me permitía la más mínima libertad o infracción a la obligación (draconiana) de permanecer (prostrado) en la silla de ruedas en permanencia, so pretexto o bajo la amenaza de un riesgo (inminente) de caída, de forma que en cuanto me desprendía por unos instantes de la silla de ruedas caían sobre mí como un enjambre de avispas (con perdón) toda la legión de empleadas de la unidad y de enfermeras. 

Hasta que comprendí la situación y obré en consonancia. Votando con los pies o sea. Léase, mandando a paseo la silla aquella a toda prisa en la primera ocasión  y derrochando a la vez grandes dosis de sangre fría of course. Temiendo que me persiguieran. Y es que acabé comprendiendo (a la luz del sol) que el problema no lo era yo sino la silla de ruedas. Y los que  (discrecionalmente) la imponían. Negocio de la silla de ruedas, o sea. Pero el psicodrama -o vodevil- no acabó allí, sino que la todopoderosa jefa de aquel servicio o aquella unidad, viéndose puesta por aquello (involuntariamente) en discusión, lo tomó como un insoportable desafío -o insubordinación castrense (o algo así) a su autoridad y se vengó. Y fue colgando un informe en negro a mi nombre, en el catalogo digital del hospital aquel, en el que cargaba bien las tintas presentándome como un sujeto difícil. conflictivo y reivindicativo, lo que -ingenuo de mí- soporté -por lo aparentemente inocuo del informe- sin reaccionar, ignorante del peso en quintales -por el boicot discreto que se siguió a cada consulta- que aquel informe me echaba encima. ¿Una queja a titulo exclusivamente- interesada y personal? Ilustración fehaciente por el contrario del negocio de la salud sin fronteras entre lo publico y lo privado, o sea.

Y en el segundo de mis ejemplos, mi negativa que me operaran se tradujo en vueltas de ciento ochenta grados, o giros de veleta espectaculares en una primera consulta todos los médicos que consulté a seguir a mi rechazo a operarme dándome la razón, y a la segunda consulta retractándose como obedeciendo a una orden o a una consigna, en situaciones totalmente embarazosa hasta el punto que el medico cuestionado se desdecía ante sus colegas de lo que me dijo a mí sin el menor rubor o vergüenza. 

Y sirva todo lo que precede de preámbulo a la noticia que acapara toda la crónica de actualidad en los Estados Unidos, y es en torno a lo que a medida que los minutos y las horas discurren se va a marchas forzadas asemejando a la punta de un iceberg (y a la vez a un exutorio o tubo de escape) , y es del problema (enorme) -doméstico y dentro de sus fronteras- que enfrenta Donald TRUMP y que habría servido o fungido de detonante -y de coartada a la vez- en su intervención militar en Venezuela y en la captura de Nicolás MADURO. Y es en torno al fentanilo (sic) -en inglés, fentinyl-, una droga nueva-en proveniencia de México (*) del genero de las sintéticas -más duras y peligrosas, por verse recetada (nota bene) en consultas médicas y hospitales, y por los riesgos (mucho mayores) de dependencia que conllevan- en el centro de una situación dantesca, fuera de control -desbordando hasta en las calles- que parece configurar in crescendo una gigantesca trampa mortal para un nutrido sector de la juventud e n los States, a costa de la fatal adicción y de la pérdida de vidas,  de la que muchos jóvenes se están allí viendo víctimas, ante la impotencia de Donald TRUMP que parece a todas luces verse desbordado, atrapado a la vez entre el fatal dilema -narcotráfico versus consumo en masa de drogas-  y dando -a falta de reconocer su problema doméstico e inasumible a todas luces- palos de ciego en apariencia (...)  ¿Médicos y farmacéuticos, pues libres de toda culpa a cambio de verse tota la fe ciega en ellos, que muchos heredamos desde niños. Negocio de la salud? Negocio el de la enfermedad más bien. de la que viven o ganan su vida -léase, de la Vida y de la Muerte a partes iguales- los médicos, las farmacias y los hospitales


Robert Kennedy Jr., ministro (Secretario) de Salud USA ha acabado reaccionando ante la situación de emergencia creada por la epidemia (escandalosa) de Fentanilo, que califica de emergencia de seguridad nacional. Enérgico y valiente. En electrón por libre.Lastima que la opinión publica americana como los medios allí -por sus originalidades (sic) en materias dietéticas y alimenticias y por sus posturas incorrectas (anti-vacunas por ejemplo)- no se lo tomen muy en serio (y con un humor muy de ellos no desaprovechen la menor ocasión -la menor originalidad suya o el menor fallo o mal paso-, y se pitorreen) (...) 

 Trump Administration, Under Kennedy, Extends Opioid Emergency, Despite Declining Fentanyl Deaths

(*) Ante la pasividad cómplice del anterior jefe de gobierno (de izquierdas) López Obrador, del mismo partido (MORENA) que la actual, Claudia SHEINBAUM                   

No hay comentarios: