De tus idas y venidas,
¿vértigo Juan? De ti mismo,
de la vida que llevaste
rozando sin ver los abismos,
por desfiladeros estrechos
por las sendas del Destino,
entre almas inocentes
y jabalíes ¡qué frío!
Ejercicio de introspección
el saber mirarte a ti mismo
guardando la sangre fría
sin perder el equilibrio
mirando lejos a seguir
en soledad frente al mundo
Y así se sosiega mi mente
y así me duermo tranquilo
Acopiando así fuerzas vivas
retomando mi camino,
camino de alguna parte
junto a los fieles amigos,
que es la Polar la que cuenta
(de amantes y peregrinos.
de viajeros, navegantes,
y no aprendices de brujo)
Que entre guerras que se anuncian
y las catástrofes del siglo
es muy estrecho el sendero
sin resbalones fatídicos
Resistiré, no temáis
todas, todos, mis amigos:
la traición de mis recuerdos,
y mis sueños, todo añicos.
¿Qué más se me puede pedir?
¿No di ya más que otros muchos?
Contra toda esperanza esperar
a un Dios nuevo (y distinto)
Al que estoy oyendo a lo lejos
entre vientos y gemidos
Que me traerá junto a Ti,
de eso AMOR ¡estoy seguro!
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