GROENLANDIA en la mirilla de Donald TRUMP y de la Casa Blanca, y objeto de debate, de antiguo sobre soberanía y recursos naturales, en las relaciones internacionales. ¿Groenlandia objeto de tratos o acuerdos secretos US-URSS, en la Conferencia de YALTA? (febrero 1945) La hipótesis se admite
En Yalta hubo un escollo mayor, la Polonia, casus belli como lo había sido del recién terminado conflicto, rompecabezas sin solucion a la hora de redibujar el nuevo mapa europeo surgido de la contienda , un director de orquestra -excusado de precisar-, el oso soviético como le llamaban algunos de los participantes. Un gran ausente, Charles De GAULLE, por no haber sido invitado pura y simplemente, muy probablemente por culpa de STALIN que desconfiaba de él, y por detrás de él, de la langue et culture francesas, donde se materializaba esa aversión milenaria hacia todo lo europeo/occidental de la Rusia oriental, pre-soviética -"de los zares"-, soviética y postsoviética, la Rusia de Vladimir PUTIN o sea. Y hubo (en Yalta) un gran silencio -de Apocalipsis-, y fue sobre España y su régimen surgido -en vencedor, y ganador- de una cruel y terrible guerra civil. Que fue sólo roto o acentuado mas bien por el rechazo explícito de CHURCHILL a las pretensiones de STALIN y por su frontal oposición a los designios de éste último, de querer reservar un Apocalipsis de baño de sangre y muerte y destrucción a España y a los españoles. De lo que por paradójico que resulte el oírlo a algunos, Yalta nos salvó.
Yalta, o sea, el desenlace del pulso entre la correlación de fuerzas geopolíticas que representaban los participantes en ella. Yalta fue pues la base del nuevo orden mundial, léase del nuevo orden jurídico internacional, que explica o da la clave de las líneas maestras llamadas a sellar nuestro destino, la principal de las cuales sin duda que lo fue la decisión -impuesta por el propio STALIN, tomando nota o levantando acta de la correlación de fuerzas a la que me referí antes, de poner (militarmente) fin -sin acuerdo de paz ni acta de capitulación- a la guerra civil española, sustituyéndola en la alternativa -hasta hoy-, por una guerra hibrida o asimétrica a base de estrategia subversiva y desestabilizadora, de lo cual aquí en este blog ya me he ocupado repetidamente desde hace mucho. La Realpolitik, como principio -como una Estrella Polar- es lo que cuenta. La correlacion de fuerzas entre los pueblos y las naciones, entre amigos y enemigos -díxit Carl SCHMITT- o sea.
Y es lo que Donald TRUMP, norteamericano de ascendencia europea parece haber rápido captado tomando nota, que no hay que ser un lince para verlo en sus últimos pasos -en la política nacional como la extranjera. Groenlandia. ¿Groenlandia en la conferencia de Yalta? Nada ni nadie nos lo dice, pero el estado de crisis en la relaciones internacionales la hace salir a luz, Groenlandia, como una pura hipótesis digna de estudio en el capitulo o apartado diplomacia de la historia diplomática europea. Y la IA -un respeto- parece abundar en ese sentido y confirmarnos en nuestra intuición, marcando a penas con el teclado -en el buscador- los dos términos, Groenlandia / Yalta, tras lo que se puede leer (textual) : "La Groenlandia mencionada en relación con Yalta no es la isla actual de Groenlandia sino que se refiere a la idea de que Estados Unidos podría intentar hacerse con Groelandia como parte de su estrategia de seguridad y control de recursos. Aunque Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca y no ha sido objeto de reclamaciones de los Estados Unidos, la idea de adquirir Groenlandia ha sido parte de la discusión sobre soberanía y control de recursos en el contexto internacional" Les suena eso? A mí, claro que sí. A la especulación filosófica, metafísica -y su lenguaje propio- de Martin HEIDEGGER, en Sein und Zeit, sobre la entidad del ser como posible, léase de lo que pudo haber sido, o (en otros términos) de lo que puede haber sido.
¿Estuvo pues presente Groenlandia en el centro de los debates y tratos y acuerdos secretos de la conferencia de Yalta? La hipótesis se admite y reviste a la vez de dignidad y de legitimidad -la que da la Historia- la reivindicación de Donald TRUMP, sobre un innegablemente enorme territorio casi deshabitado y adyacente de los Estados Unidos, de inmensos recursos naaturales y de un no menos grande valor estratégico, in crescendo todo ello en el clima de tensión y de crisis igualmente creciente en el campo de las relaciones internacionales, ante lo que solo hoy se presta atención al Derecho Internacional (sic) (como a golpe o toque de silbato).
Que Venezuela -tal y como lo habrán observado números analistas- no habrá sido (no será) más que un punto de partida en en la lucha o en la campaña de conquista del poder y en aras de la soberanía. Su programa? La respuesta es, MAGA.Y después de Venezuela? ¿CUBA? ¿Nicaragua? TAIWAN? No me cabe la menor duda. ¿Y UCRANIA? Esa es otra historia que se merece aquí otra entrada. Mi palabra
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