jueves, diciembre 05, 2013

¡GALLARDÓN A ISRAEL! ¿EXTRADICIÓN DE ESPAÑOLES A LA ARGENTINA?

Todos se lo perdonamos algunos a Pío Moa, y a fe mía que hablo con el corazón en la mano. Pero el mismo derecho a la catarsis y al perdón que le otorgó la Justicia del régimen democrático en vigor hoy en España al democrata Pío Moa -como una nueva partida de nacimiento (democrático)- lo tienen otros -(ex) franquistas- acusados de cargos infinitamente menos graves que los suyos

¿Extradición de nacionales a un pais extranjero, beligerante además contra nuestro nombre y nuestros intereses como lo es hoy por hoy la Argentina de la Viuda Negra? Dejación de soberanía y prevaricación y delito de lesa patria, todas esas figuras se dan cita en ese fregado en el que se ven empeñados ahora algunos a la fuerza o de pleno consentimiento.

Alberto Ruiz Gallardón no es un ministro cualquiera ni un español cualquiera tampoco, sino un español -o judío/español- amigo de Israel de notoriedad publica, obedece o parece obedecr (de antiguo) a los intereses geo/estratégicos del sionismo internacional y a los designios y obejtivos del Estado de Israel entre los que parece que se cuente la prosecución "sine die" de la guerra de propaganda -y por todos los medios habidos y por haber- contra España en los surcos de beligerancia abiertos por la guerra civil española y por la segunda guerra mundial, y es en la medida que España parece ser el único pais del mundo que no tuvo a armisticio ninguno tras el 45 y como tal tuviera que seguir rindiendo cuentas (se diría) de aquel pasado que para unos y otros se cerró entonces, en el 45, tanto para los países vencedores como para los vencidos.

Es una tesis que me aísla sin duda (todavia un poco mas) en la medida que vengo defendiéndola en solitario contra viento y marea pero que no deja en cambio de verse casi a dirio ilustrada y confirmada con noticias de la actualidad más cadente como ésta que nos ocupa de la vía libre que el actual ministro de Justicia del PP dio en el último consejo de ministros a la extradición de dos funcionarios españoles -un militar y un policía- a la Argentina por hechos sucedidos durante el régimen franquista. La jueza argentina que tiene incoado el presente proceso no es virgen lo menos que se puede decir -ni en el plano judicial ni en el plano ideológico me refiero-, viene de los tiempos del peronismo de después de Perón, de los años de la presidencia de Saúl Carlos Menem cuando ya desempeñaba el oficio de juez y durante la cual un joven español fue dado (hasta hoy) por desaparecido sin dejar rastro ninguno en lo que cobro desde el principio todos los visos de una muerte por motivos politicos e ideológicos.

Si no se hubiera tratado de un español (en la Argentina) ¿seguiría acaso dado por desaparecido? Porque se diría que en mentalidades impregnadas del ideal (anti-español) de la emancipación americana los españoles tengamos que seguir pagando por las "traiciones" de los representantes del poder español de entonces por tierras del rio de la Plata, léase por los actos de los que los mestizos criollos sublevados contra España les acusaron (injustamente y con felonía) entonces, de traición al pueblo o la ciudadania o al criollaje (etcétera, etcétera, etcétera)
La acusación de armas químicas en Siria estuvo a punto de llevar a una tercera guerra mundial el verano pasado (se llegaron a lanzar, de madrugada, misiles de acción cataclísmica contra Damasco desde la Peninsula, interceptados por las baterias anti-misiles rusas) (...) Y no menos hipócrita e insidiosa -y peligrosa (...)- y como tal especialmente mimada dentro del arsenal dialéctico y propagandístico de los países democráticos lo es esa otra del uso de la tortura, que esgrimieron sobre todo la ETA y el GRAPO en España las últimas décadas
Y con eso doy sólo un pequeno botón de muestra tan sólo de lo incongruente y estrafalario de este proceso en contra de españoles y en definitiva en contra del buen nombre de España y de los españoles que se ha abierto ahora del otro lado del charco. Puestos a procesar -o meter a alguien por vías procesales- tiene por donde empezar el actual ministro de Justicia. Que empiece por su suegro, destacado político y cargo público y jerarca del régimen franquista.

No exagero ni veo visiones, España es el único país para el que la segunda guerra mundial a todas luces no terminó todavia. Y si dudas había viene a disiparlas un poco el detalle todo menos anecdótico del que me ocupé en mi artículo de ayer sobre el regalo todo menos inocente que el primer ministro israelí Netanhayu le hizo al papa Francisco en la reciente audiencia que éste último concedió a aquél en Roma.

España, la España historica de la que el estado español y los españoles procedemos como el árbol de la matriz, para el ideario politico e historicamente correcto en vigor en el mundo de hoy sigue siendo la raíz ultima del mal/absoluto y a título de tal y pese a la neutralidad oficial -concomitante (nota bene) con una beligerancia un tanto oficiosa a la vez- del régimen de Franco durante la segunda guerra mundial, en ciertos sectores del sionismo internacional y de instancias dirigentes del estado de Israel se nos sigue considerand a todas luces parte beligerante de un conflicto mundial que terminó hace (casi) setenta años, en la cualidad de instigadores y de mentores e inspiradores -de modelo y fuente de inspiración (suprema) de inspiracion ideológica- de los nazifascismo, el bando de los vencidos de entonces.

Los decretos de limpieza de sangre fueron el antecedente historico e ideológico inmediato del holocausto/judio: eso es lo que se viene a dejar sentado en el libro que le regaló el dirigente judio al papa Francisco, tan "piola" -que por no ser español no pudo captar el mensaje de advertencia y recordación) de todas todas- , y eso es lo que da sin duda la clave del éxito y de la difusión mundial de ese y otros de los escritos de Benzion Netnayahu (padre de aquél) sobre el tema sempiterno de las relaciones historicas entre España y los judíos.

Yo sé que Pio Moa (al que me parece de pronto, aquí entre nosotros, haber descubierto el "truco") no estará de acuerdo -como me lo hizo saber ya hace tiempo en publico- y que le parecerá una blasfemia (anti-democrática) lo que aquí estoy vertiendo, pero a mí Pío Moa -al que defendi de puertas afuera en alguna ocasión como aquí yo lo tengo declarado- no me merece mayor ascendiente moral o ideológico o intelectual que el que pueda tener como persona digna de respeto y en razón de sus argumentos y de sus escritos, no más que eso, y desde luego el argumento o "a priori" -democrático y anti-totalitario- con el que costumbra a cerrar la boca a sus detractores ni me convence ni me convenció nunca, como ya debe saber si me ha leído un poco en este blog o en el anterio (hoy difunto)

Y en su caso menos aún, en la medida que su juventud militante tan polémica (y con perfume a escándalo, seamos claros) invita a pensar por demás que se trate en él una forma de seguir redimiéndose de aquel pasado que para él sin duda no deja de pasar del todo (como ocurre tan a menudo), por el procedimento a primera vista un tanto somero y expeditivo y gratuito de la reduccion "ad absurdum" del totalitarismo de un signo por otro del signo opuesto. A cada cual sus combates y sus fregados, ya lo dijo Heidegger, y no habiéndome sentido nunca comunista ni de cerca ni de lejos no experimento esa necesidad de conjurar totalitarismos que parece experimentar -como una pulsión irresistible- el autor nombrado, tan mimado de algunos medios, a la vez demócrata y revisonista.

¿Que por qué me pongo hablar de él ahora de pronto? No lo sé, sin duda porque de golpe, de una claridad cegadora, me ha parecido un contrasentido total el que tengamos que perdonar los españoles el pasado violento de Pio Moa, como ya lo hicimos, y a otros compatriotas nuestros que se ven ahora acusados -en el extranjero- por hechos de una gravedad infinitamente menor (en la medida que no se les echa en cara muerto ninguno aunque sólo sea, o de haberse visto revestidos de autoridad en su momento por los hechos de los que ahora se les acusa) se les quiera arrojar a los leones como lo venimos presenciando. ¿En claro y en crudo: en qué o a título o de qué sería mas perdonable para la Justicia española el "demócrata" Pio Moa, que no parecen serlo -¿por (ex)"franquistas"?- el capitan Muñecas o el inspector González Pacheco?
En esta obra de gran difusión y éxito de venta en Francia se recoge negro sobre blanco la tesis que Benzion Netanyahu habrá consegudio difundir y entronizar mundo a través, a saber que la España del Siglo de Oro fue el precedente inmediato y modelo -como el orignal y una simple copia- del racismo de estado de la Alemania nazi. Y a título de lo cual, nos vemos los españoles colectivamente hablando -la sociedad española y el estado español como tales- sentados (¿hasta cuando?) en el banquillo de los acusados de la conciencia universal. Y por ese motivo aunque solo sea, esa obra presentada por su autor (francés oriundo) como una declaracion de amor a España tiene no poco de anti-española y de infamante

Por eso y también sin duda por la ley del embudo que traduce el que la justicia española supiera poner un punto final a grandes retos y desafios como el que se escondia tras un caso como el de Pío Moa -y el del grupo o grupos de la "izquierda violenta" (y terrorista)- en los que militó en un momento de su vida- y se niegue a hacerlo ahora en cambio en otros capitulos de nuestra propia historia española que nos afectan directa y prefrentemente a los españoles, dando vía libre por el contrario -como ha ocurrido ahora- a que jurisdicciones extranjeras sigan hurgando de forma sectaria y beligerante en ellos.

Para viajes así no necesitamos alforjas. Que se abra de una vez un tribunal internacional en Tel Aviv o en Jerusalén, como un Nuremberg/bis en prolongación (por el que en cierto modo nos vimos condenados en ausencia y en rebeldía- o en sustitución de aquél contra los (presuntos) crimenes del franquismo de la guerra y de la posguerra (y de la División Azul)- y ya todo estaría claro como el agua para el conjunto de los españoles. Algo que contaria a no dudar -sionismo obliga- con el aplauso de nuestro actual ministro de Justicia

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