viernes, noviembre 11, 2022

LA NUEVA DERECHA ("NOUVELLE DROITE") Y YO

 


 

Fenómeno muy de nuestra época, como ahora se empieza así a considerar, el estrellato mediático (en francés, "védettariat")  -Star Power- del papa Wojtyla ("Jean-Paul II") A ubicar sobre todo -y con mucho (nota bene)- en el área cultural y de expresion francesa, en el último tercio del pasado siglo (el de su pontificado) Y por ello sorprende el silencio que observó siempre ante él, tan ensordecedor, el pensador e ideólogo francés Alain de Benoist, pontificando no obstante siempre -desde su tribuna de la Nouvelle Droite- en temas ideologicos como religiosos y de un signo y unas posturas  abiertamente anti-cristianos o anti-judeocristianos (sic) Con grande desparpajo, sin reparos ni complejos ni tabúes ni cualquiera coerción. Y sin censuras ni condenas o sanciones canónicas (...) Y con el asentimiento beatífico incluso de los que en sus críticas y diatribas deberían darse por aludidos. Por obligación. Sobre todo en el catolicismo español. Como un canónigo catedralicio -secularizado, "poscristiano" y anti-cristiano a la vez-, Alain de Benoist, o como un nuevo inquisidor

Alain de Benoist. "Valgame un santo de palo!", otro más? alguno de mis lectores aquí dirá. Santo de la Mal-pensancia, de los "nuestros" -léase de los buenos- para simplificar, que desde hace algunos años rebasó el campo -estrecho si bien se mira- de lo francés y empezo a gravitar (de cerca) en lo que se puede (aún) denominar -con matices- el nacional/catolicismo español. A tenor al menos de lo que reflejaban (sin falta) jovenes universitarios madrileños con los que entré en conctacto -en la Complutense- en una de mis visitas fugaces hace ya algunos años, que lo citaban -y no exagero- como palabra de Dios. Y digo que no exagero si se le ve -asi como yo hoy lo veo- tal que un dios (sic) de una nueva religion -la de La Nueva Derecha- con visos de ideologia -y filosofía poLítica o metapolítica- y con el reclamo del paganismo (sic) (o neopaganismo) y un barniz cientifico o pseudocientífico, y los plácemes y parabienes (no se olvide) de la Bien-pensancia, léase del mundo de la Investigacion cientifica -en francés Recherche (académica, "universitaire") - y de sus gurús y sus padrinos (santo horror!) En el nombre o por cuenta de autores incorrectos -padres de la Mal/pensancia- como el de Federico Nietzsche (sea su nombre siempre alabado, en señal, entre españoles, de rehabilitación) en una lectura o interpretacion (sabiamente) oscilante entre el humanismo políticamente corecto de las universidades europeas de despues del Mayo francés, y la lectura que de aquél divulgó por su cuenta el nazismo alemán (santo horror!) 

Y esquivando así o evitando con cuidado y con sigilo el terreno minado de los interdictos -y condenas que el magisterio eclesiastico  -como ya lo expliqué y denuncié en mi ultimo libro- infligió (hasta hoy) al pensador del Superhombre  y del Eterno Retorno en paralelo a  lo que le cargó -a título de autoria intectetual del Holocausto (un respeto)- el tribunal de Nuremberg (santo Dios!) O será que lo que a otros les vale condena y pena (eterna) de destierro y exclusion le esta permitido o aurtorizado a él? No lo sé, pero la mosca en este asunto no se me va de detrás de la oreja desde que su estrella empezó a crecer en el mundo universtario español (y el de la militancia joven al que pertenecí yo) 

Y pasando revista de los temas abordados en su entrevista a una publicación italiana, ya no tan reciente pero capital e imprescindible por lo exhaustivo, y por lo directo e incisivo de las preguntas, retengo los puntos litigiosos, caballos de batalla y árboles de la discordia a los que -recogiendo el guante del desafío-, me propongo -con vistas a resoverlos y dirimirlos- en plantear aquí, sin miramientos y en abordarlos sin tapujos, en busca de la Verdad. La cuestion religiosa (sic), la antinomia, antitesis o relación Historia-Memoria -que abordé ya hace años, en un de mis libros yo, antes que él-  , y su posicionamiento sobre todo ante el Mayo francés (del 68) mayormemente como espectador -lo que fue la regla en lo que se conviene en llamar en Francia "extrema derecha" ("Occident", "Ordre Nouveau" etcetera)-, u observador comprometido  ("engagé") coetáneo con la fundación -precisamente el año aquél - de la Nueva Derecha inspirada y diigida por él. En lo que se me antoja de ver un sintoma más qu otra cosa. Y es de la barrera -psicologica más que ideológica del mayo francés para mí- que siempre me separó de él. En el estricto respeto -todo lo que precede- de la discrepancia o disidencia a la vez. Mas no las únicas, me cabe apostillar. 

Que lo que mas me intrigó siempre en él fue el silencio tan ensordecedor, en un critico y analista tan temible y sagaz y en tan fino observador y tan avizor y en alguien tan (curiosamente) interesado por la cuestion religiosa (sic) ,y tan impuesto en ella -sin interdictos ni tabúes de ninguna clase ni "nihil obstat" a la hora de pronunciarse sobre los mas candentes y litigiosos de los temas- y fue sobre ese fenómeno religioso, politico y religioso, e ideologico y sociológico a la vez, que habrá marcado toda nuestra época. A saber el estrellato mediatico -sobre todo (nota bene) en el área cultural de expresion francesa- del  papa Juan Pablo II (Jean Paul II) "Star power" -en francés,  védettariat"-, como lo llaman ahora en los Estados Unidos. Y como también -en mi mensaje anti-papal- lo llamo ahora yo

El sello (escandaloso) de Correos por el que viene el escandalo ahora, con una alusión para  mayor inri a  "su papel en la guerra civil" (?!), del PC -y su alter ego, las Comisiones Obreras junto con él-, motor de la lucha por la democracia: así reza el mensaje que acompaña aquél, inspirado o supervisado a todas luces por el director actual de aquel servicio publico, anterior jefe de gabinete (nota bene) del jefe de gobierno Pedro Sanchez (PSOE). Y no les falta razón, doy fe de ello (de como vivi -y sufrí!- aquellos años me refiero) Llama la atención no obstante -en ese análisis retrospectivo de la Transición- el (clamoroso) olvido de la mutación cultural (sic) -a la que aludí repetidamente dentro y fuera de mi blog. O en otros términos, al poder cultural (sic) -en expresión del marxista-leninista italiano Antonio Gramsci-, al que cita (con gusto) a menudo Alain de Benoist (de "gramscismo de derechas", escribe  Alain de Benoist, en su nombre y en el de la "Nouvelle Droite") (...). Unos agentes (mayores) de lo cual operaron decisivamente en la política española entonces -en la "guerra híbrida" o "asimétrica" y en una secuela (fatal) del desenlace de la II Guerra Mundial-, junto con la agitacion politico/sindical de los comunistas (de directores de orquesta, es verdad) A saber, el Concilio Vaticano II, y el Mayo (del 68) francés que evoca en sus declaraciones que comentamos aquí -no sin una nostalgia incurable (...)- el fundador (años más tarde) de la Nouvelle Droite. Lo que erigió una barrera insuperable -al menos psicologica- entre ellos y yo. Que quede dicho aquí

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