"¡Arriba escuadras a vencer, que en España empieza a amanecer!" Fueron los últimos versos y última estrofa, del Cara al Sol que en la reunión que convocó Dionisio RIDRUEJO con ese fin -dotar de un himno, militante y combativo a la Falange- en la Ballena Alegre (madrileña calle de Alcalá), añadió (discreta y silenciosamente), escritos en una cuartilla a modo de colofón -épico, triunfal-, y con la anuencia y aprobación unánime y silenciosa de los demás, uno de los contertulios invitados, (Don) Pedro MOURLANE MICHELENA, distinguido hombre de letras, si los hubo en aquella España atrasada e intelectualmente paupérrima, para qué lo vamos a negar.
Lo que leímos hace años en "La Corte literaria de José Antonio" obra impar, de la pluma de dos (jóvenes) hermanos que parecían fuertemente documentados, y que parecían saber -pese a su juventud- no poco sobre aquel vasto y ambicioso tema. ¿Por herencia familiar? Poesía que promete, del Discurso fundacional (Teatro de la Comedia, 29 octubre 1933) Propio de un movimiento de poetas Y a las pruebas me remito. La de su himno fundador en primer lugar. Y a la vista de él ¿quién nos lo podría negar? Y los que lo niegan, no se atreven hacerlo en voz alta y optan por la vía cobarde -e insidiosa- de la burla y de la farsa incendiarias y explosivas, y como tales, preñadas de funestos y aciagos presagios, tal y como la Historia -no propiamente de la guerra civil, sino de todo lo que a ella en línea recta nos llevó- no nos habrá dejado de demostrar (*), y que algunos a todas luces -de los que nunca aprenden y nunca olvidan- parece que quisieran reeditar.
Es lo que a bote pronto nos inspira -la indignación debidamente contenida- tan indignante iniciativa -cantar una parodia del Cara al Sol en befa y escarnio- llevada a cabo con la autorización, plácemes, parabienes y visto bueno de una señora ministra (socialista) y de la presidenta del Congreso de Diputados (mis respetos), la señora (socialista) Francina ARMENGOL. Ante la estudiada y cautelosa puesta de perfil del partido de los complejos y complejines -¿qué otra cosa cabía esperar?-, y la respuesta contundente una vez más, con mi aprobación y asentimiento interior -sin duda por aquello de que el que pueda hacer que haga (más que yo) ¿o acaso no?-, del dirigente de Vox apuntando a la ley (o leyes) encismantes, polarizantes y guerra civilistas de la Memoria (democrática, histórica)
¿Dos no riñen donde uno no quiere? No queremos reñir, sino que nos dejen en paz -a nosotros y a nuestros muertos-, de poder sentir y pensar en nuestro fuero interior lo que nos de (realmente) la gana, de poder organizar y proyectar en el futuro una vida de comunidad, un proyecto de vida en común y de Destino igualmente común, en la Concordia y en la Paz Social. Y termino esta encendida que no incendiaria ni indignada convocatoria con un (encendido homenaje) al canto del Cara al Sol, inspirado, poéticamente bello, sugerente y sugestivo y -Umbral díxit- ancho como el mar, que fue y es un (bello) himno de combate -de esperanza y de victoria-, que no de odio, aunque los que siguen odiando no lo quieran o se obstinen en no querer verlo así. Cara al Sol, la risa en los labios, y el alma en paz
Primera edición de una obra notable sobre un tema casi inédito. La Falange, como lo que fue en su origen, un movimiento poético
(*): Que la interminable guerra de Flandes, donde España se desangró, fue precisamente por ahí, por donde empezó. Por la vía de la burla -iconoclasta- a la religión


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