
Visita de Aznar las últimas horas a Ceuta, entre aclamaciones y gritos de "¡héroe!", en olor de multitudes. La presencia de la figura del ex-jefe del gobierno español en la crisis de Ceuta, junto con su postura indefectible en defensa de la soberanía y de la integridad territorial españolas es un dato de la actualidad política española en las últimas horas, perfectamente insoslayable, y llamado a un análisis urgente, y necesitado de un diagnostico no menos urgente en el estado de guerra en el que nos encontramos. Y lo dice alguien como yo que no compartió (del todo) su protagonismo en la guerra del Irak
Ceuta. ¿La llamada del Destino? ¿El punto (giratorio) en el horizonte de futuro? ¿La curva -le tournant- que se nos viene encima, en el camino de todos y cada uno de los españoles? Como sea, la actualidad rabiosa en la crónica palpitante desde hace unos días nos lo viene aclarando en cierta medida. Así, el alcalde de Palma de Mallorca acaba de convocar una concentración en apoyo a Ceuta. ¿Extraño, demagógico, improcedente? Todo lo contrario, que sólo ahora parece que acabamos cayendo en la cuenta y calibrando el sentido hondo de la expresión (latina). Mare Nostrum. El Mediterráneo "es nuestro", o sea. Cultural e históricamente hablando, no otra cosa. Del uno al otro confín. Lo que yo presentí y eché (sombría y dolorosamente) en falta -sólo ahora caigo en la cuenta-, mirando (tristemente) a orillas del mar, las vistas de enfrente en una visita fugaz a Motril Lo que yo (igualmente) intuí no hace mucho volcando aquí, en este blog, las (hondas) impresiones que dejaba en mí la lectura de una reciente novela con telón de fondo de la Argelia francesa y de la memoria (histórica) de los pieds-noirs españoles, especialmente en Orán, francesa y española por partes iguales.
Y ahora Ceuta -española y europea hasta las junturas-, en peligro. ¡Españoles, acudid a salvarla! Es todo lo que se nos ha antojado de leer e interpretar tras la (súbita) convocatoria del alcalde de Palma. Y de lo oportuno de su llamamiento, de lo crítico y crucial de la hora nos da idea la crispación em aumento en la Ciudad autónoma las horas que corren. Donde la tensión se corta con un cuchillo, y empiezan a extenderse los enfrentamientos, entre los migrantes y la población ceutí, con la intervención (creciente) de los cuerpos armados y la resistencia de los migrantes que se niegan (tenaces) a irse ni a desalojar, como si fueran, allí donde se concentran, sitios o plazas conquistadas. Y si esa crispación se lleva consigo la otra, la que sigue dividiéndonos a los españoles, como estragándonos y devorándonos por dentro, ¡Bendita sea! Que no puedan seguir sirviéndose y explotando nuestras divisiones (sic) y nuestra polarización del otro lado del Estrecho (...) ¿Reconquista? La cosas no llegaron a ese puno, al menos por ahora, que todos los puntos de acuerdo no se rompieron ni con Marruecos, ni con la inmigración magrebí en España y en Europa. Ni tampoco se perdió nuestra memoria.
Y si necesario fuera, no está de mas para corroborarlo, un vistazo de nuevo a la Historia, y a la Geografía. A (los) Castillejos al lado de Ceuta, al borde mismo de la línea de la frontera. Alto lugar de nuestra Memoria histórica. De la batalla que lleva su nombre, y del héroe a ella estrecha e íntimamente asociado. Del general PRIM, vencedor entonces. ¿Dónde está PRIM? El grito ancestral que recorrió la política y la geografía española desde el siglo pasado, pasando por nuestra guerra civil (*) Que sigue resonando ahora más fuerte que nunca. y es la reflexión que me merece (y no sólo) el encuentro que tuve, los años vividos en Bélgica. Y fue con un migrante español, atrincherado (faltaría) en la memoria de los vencidos de la guerra civil, con el que coincidí -presos, preventivos los dos, en la cárcel de Bruselas, él, sin ningún antecedente, por un delito de poca monta, por un percance estúpido yo diría más bien, y yo, por lo de siempre con el pasado que no pasa a cuestas (como aquí ya tantas veces lo expliqué)-y que a mi gran sorpresa dio muestras de un nivel cultural más que aceptable y de memoria también, evocando la figura del general PRIM, un militar demócrata, me hizo observar.
Y aunque el consenso sobre el perfil ideológico y la trayectoria de este ilustre espadón del siglo XIX, se sigue echando en falta, sobre su destacado hecho de armas en el Norte de África rige en cambio la unanimidad absoluta y subsiste perenne la memoria del mismo. Que resurge ahora impetuosa tras la guerra (sic) que se nos ha declarado. Tras la puñalada a traición de la que habrán sido objeto nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, con la invasión ocurrida en Ceuta
Genera PRIM, héroe de la batalla de (los) Castillejos. Militar demócrata para los unos, espadón (del siglo XIX) para otros. La efemérides que inmortaliza su recuerdo, carece de un relato creíble -sobre su significdo-, en la historia e historiografía española de los dos últimos siglos, y (especialmente) en la conciencia colectiva de los españoles. La memoria de aquella batalla gravita de cerca no obstante en la crisis de Ceuta de estos últimos días
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