miércoles, agosto 26, 2026

CEUTA Y MELILLA ¿TENTATIVA MARROQUÍ DE REESCRIBIR LA HISTORIA?


Manifestación hoy por las calles de Ceuta. La bandera española de única señal de adhesión o alistamiento. La crisis, la defensa de la españolidad de Ceuta, ¿nos está acaso (re) uniendo en toque de clarín a los españoles, por encima de nuestras divisiones y banderías? Sería -como dijo NIETZSCHE- la noticia mas terrible -para nuestros enemigos- y más extraordinaria de nuestra época  

En un articulo a doble pagina en la prensa de hoy bajo el titulo revelador, "Malentendidos, agravios y ofensas vistos desde Marruecos" y en el marco de un reportaje -de muchas más páginas- sobre la crisis de lo ocurrido en Ceuta, encuentran eco las opiniones y declaraciones -en la entrevista con ella recogida en el referido articulo- de la politóloga y profesora española de la Universidad Internacional de Rabat (UIR), en las que se pasa en revista -por increíble que pueda parecer en un rotativo español, vista la situación actual- el cuaderno de los (pretendidos) agravios de España hacia Marruecos, y en donde se focaliza la cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla, para -acto seguido- negarla o quitarle importancia y minimizarla entre las posturas y reivindicaciones marroquíes, perentorias, apremiantes y en el mensaje oficial marroquí, y es por boca (autorizada) de dos pesos pesados en la política de Marruecos, un antiguo primer ministro y su actual ministro de Justicia. 

Y para desgracia de la referida politóloga -y arabista- española, sus declaraciones intentando quitar hierro al tema en ascuas, se habrán visto seguidas sin tardanza hace apenas unas horas, de las retumbantes palabras del ministro marroquí de Asuntos Islámicos, reclamando -con títulos históricos-  la liberación (sic) de Ceuta y Melilla ante Mohamed VI en un acto religioso -en conmemoración del nacimiento del Profeta- en el Palacio Real, en Rabat. Lo que nos convoca a zambullirnos raudo en la historia de las dos ciudades autónomas del Norte de África y en la españolidad de las mismas que para españoles -salvo excepciones atípicas como esa a la que aquí remito- no ofrece duda alguna. Y es con un preámbulo obligado sobre Ceuta que aquí sorprenderá tal vez a algunos por lo desconocido. 

Y es que Ceuta fue, cierto, definitivamente española con el Tratado de Lisboa (1668) tras haber sido portuguesa. Y fue en 1415 cuando Juan de AVIZ -Juan I de Portugal- tras la batalla de Ceuta (contra los musulmanes merínidas o benimerines- conquisto la ciudad. España recuperó Ceuta bajo su soberanía, con los tratados de Alcobaca y Tordesillas (1494) En ese periodo (español) tuvo lugar la batalla de Alcázarquivir -4 agosto 1578-, también llamada la batalla de los 3 reyes- donde desapareció el rey Dom Sebastián, dando lugar a la creación del sebastianismo, una corriente de opinión profética y milenarista en Portugal que anunciaba la vuelta de rey Don Sebastián, desaparecido en Alcazarquivir, y la llegada del Quinto Imperio portugués: Alcázarquivir marcó el fin de los intentos portugueses por conquistar Marruecos

Con Felipe II y la reunión en él de las dos dinastías española y portuguesa (12 septiembre 1580), Ceuta pasó a control español y  por el tratado de Lisboa (1668) regresó a la soberanía española. Vemos pues que la pretensión -en lo que parece estar embarcado el reino de Marruecos- de asentar sobre bases históricas la legitimidad de su reivindicación de las dos ciudades autónomas, no se sostiene. Y que en ese contexto de incertidumbre, los sucesos del pasado 30 de julio, con la entrada masiva de jóvenes marroquíes en Ceuta, pueden ser vistos en última instancia como una tentativa a la desesperada, por la vía de los hechos consumados, de reescribir la Historia, un trámite en el que los españoles -envueltos en una guerra de memorias sobre la guerra civil (del 36)- estamos (¡ay dolor!) desgraciadamente acostumbrados. 

Y desde esa perspectiva no se puede por sistema excluir que estemos a la vez asistiendo a una guerra hibrida por parte marroquí, tratando de recuperar tres siglos y medio después el control y la soberanía de las dos ciudades autónomas españolas. Una guerra hibrida que los españoles reñimos con una clara desventaja en el plano internacional, por el descarado apoyo de los EEUU bajo la presidencia de Donald TRUMP, explicable en coordenadas de la política exterior española del gobierno de Pedro SANCHEZ, pero remontando en sustancia a la II Guerra Mundial y a su desenlace. Como lo ilustra un hecho poco conocido y divulgado entre españoles y fue la cena privada el 22 de enero 1943 en Casablanca entre MOHAMED V, su hijo HASSAN II, ROOSEVELT, y Winston CHURCHILL -en el marco de la conferencia de paz en dicha ciudad (12-13 enero 1943) donde España a causa de su no-beligerancia oficial, y a su neutralidad pactada a favor del Eje (díxit Francisco UMBRAL), estuvo ausente-, y fue donde se redefinió el Norte de África

Lo que nos da idea de la talla internacional del desafío que nos lanza a los españoles el reino de Marruecos. Ante lo que oponemos nuestra Fe en los destinos de nuestra Patria y la certeza inquebrantable que en la defensa a ultranza de las dos ciudades españolas del Norte de África, los españoles sabrán -como un solo hombre, y como todos los signos nos lo vienen mostrando en las últimas horas- dar la talla

Conmemoración hoy en el Palacio Real de Rabat, presidida por el sultán Mohammed VI del nacimiento del Profeta. Durante el acto, el ministro marroquí de Asuntos Islámicos hizo un llamamiento a la liberación (sic) de Ceuta y de Melilla. Las cosas claras

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