martes, abril 07, 2026

¿15-M DE NUEVO? ¡SANTO HORROR!


15-M en la Puerta del Sol. La mayor amenaza -por la honda conmoción social que produjo- a la convivencia y concordia entre españoles las últimas décadas. Con su tufo a porro (de echar para atrás) y su inconfundible jerga (al menos para mí) de patio de prisión (de comunes) Y con sus recetas y acertijos de una izquierda vieja y obsoleta. Con perdón de "ilusionados" ilusos" -como Fernando JAUREGUI (que busca una vuelta a empezar)- y de aprendices de brujo. Como así todo eso lo vi YO

Quemado (s), una palabra, como un diagnostico -clínico psiquiátrico- como un mantra a repetición. Que me atronaba (un poco) los oídos, a mi paso por la Universidad. Donde -como todos o casi todos aquí ya saben- me metí (no poco) en política -como se decía-, de lo cual pese a la secuelas no me arrepentí. Hasta hoy. Marcado (sic) por la política, así me definió (malignamente) alguien de mi entorno (lejano) aquellos años convulsos -finales de los sesenta, principios de los setenta en la Universitaria madrileña- con lo que a todas luces aquél entendía despacharme de un sombrío dictamen -de salud mental- análogo a ese otro latiguillo que oí por primera vez en mis vueltas a España en la expatriación, de "háztelo mirar" 

Y quemado(s) es a la vez el titulo de una obra reciente, que habrá atraído el interés y llamado la atención de Javier (Xabier) FORTES, director del programa de La Noche en 24 Horas -de la RTVE-, al que me habré aquí referido en más de una ocasión. Hasta el punto (aquél) de llevar a su programa y entrevistarle, al autor de la referida obra, Fernando JAUREGUI, veterano periodista y escritor ampliamente conocido en los medios periodísticos y de la difusión audiovisual, por lo que ahora leo. Perfectamente desconocido no obstante para mí -expatriación obliga-, lo que no me impidió llevar una vida normal hasta hoy. Sin la desagradable sorpresa de sus (destempladas) declaraciones en el programa de ayer, quiero decir. Alguien de la FISCALÍA (dichosa) ¿siguió sus declaraciones de ayer por casualidad? Pregunta inocente, no se me tome a mal, pero es que la cargazón de odio (sic) que arrastraban las palabras del entrevistado eran todo menos algo puramente trivial. Odio anti-TRUMP para comenzar,  tan intenso y tan vehemente que cabe hablar de síndrome de trastorno -derangement syndrome. Tan intenso que hasta afecta al juicio de las personas. Odio al presidente USA, y odio (más intenso aún) a los millones de votantes que decidieron optar por él, y a todos los españoles que lo apoyan también. Todos culpables (sic) -como el entrevistado ante las acuciantes objeciones e interrogaciones del entrevistador acabó por confesar.. Que por aquello de que el odio vesánico, cerval se ve a menudo (íntimamente) asociado con el complejo de culpa, era algo que en el diagnostico profético que se nos servía, no podía faltar: Quemados y culpables todos pues. Pero quién? Toda una generación como mínimo de jóvenes españoles, de odio culpables por la quemazón de la que dan muestras y es por su querencia -culpable- por la extrema derecha. Pero lo que llevo la desagradable sorpresa de la entrevista -y de los diagnósticos del entrevistado- hasta los limites del paroxismo fue cuando éste último, como quien saca un conejito (de la suerte) del sombrero o de la manga,  evocó al 15-M en el que a todas luces y por lo que ahora leo, él tuvo mucho que ver, en punto a la explotación periodística quiero decir. 

Quemados (culpablemente) e indignados pues, la receta mágica que es a donde el entrevistado a todas luces quería venir. Una indignación insurreccional -como todos lo vimos- y a la vez terapéutica e ilusionante (sic) como él en cambio parece quererla ver. En terapia de esa quemazón, la suya o de lo suyo -casa, jardín y no sé cuantas cosas más, ardiendo a todo arder en la racha de incendios forestales de los últimos meses, por lo que nos dice él-, y de esa otra quemazón generacional de la que viene a dar la voz de alarma, por lo que su título indica, la obra que ahora, como una mala nueva -díxit NIETZSCHE, "la peor de todas", por su diagnóstico y por la terapia que se nos aconseja-, ahora se nos quiere vender. En vez de una juventud en flor, encanallada al contacto de la calle o (trágicamente) echada a perder, entre el tufo a porro -de echar para atrás- y el argot o el caló carcelario -de patio de prisión (de comunes)- de los que dirigían el cotarro, que así es como todo yo lo ví. En su lugar el cuento de hadas  de una juventud indignada, flores de la promesa, capaces de ilusionar a los ilusos -y a los aprendices de brujo- a base de unas recetas o acertijos con fecha de caducidad  -los de la izquierda más vieja y más añeja, de los directores de orquesta de aquello como el escritor y periodista "ilusionado" que nos ocupa- y entrenándose no obstante a la gimnasia de la agitación callejera, que ahí precisamente es donde se quería venir. Para un viaje así no necesitábamos alforjas, querido Sancho. ¿O sí? 


 Ocupa el Congreso (25 septiembre 2012) Fue la tentativa más peligrosa de desestabilización del Estado de Derecho español. Y fue también el desenlace del 15-M previsto y querido por los que lo ingeniaron y orquestaron. Y fue a la vez la prueba por el nueve -por su saldo de violencia, 34 detenidos, 64 heridos (entre ellos 27 policías- de la cargazón de violencia (callejera) latente en un movimiento (oficial e hipócritamente mente) pacifista o pacífico. Como todos los fenómenos -organizados o no- de algarada callejera (subversivos) Y fracasó -y con ello el 15-M también- porque los manifestantes no acertaron (de un tris) a romper la barrera de las fuerzas del orden que rodearon el Congreso. Por la actitud resuelta y la actuación contundente de estos últimos. Ni por la traición (sic) de sus originarios impulsores pues, ni otras monsergas al respecto. Fernando JAUREGUI puede pensar y decir lo que quiera, y que los medios continúen silenciando el reto (magno) que aquello produjo. To be or not to be. Ese, ni más ni menos, fue entonces el reto  

  

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