Y en el telón de fondo -doctrinal, teológico, fundamentalista por excelencia- del llamamiento a volver a nacer. Born again. La consigna catastrófica. Por todos los medios, a toda costa, aunque el mundo se hundiese en torno a ti, y el cielo se te viniese encima, y hablo por propia experiencia. Que tuve que soportar la pastoral de un pastor protestante -antiguo sacerdote católico para mas inri (como aquí ya lo conté por lo demás) Holandés de nacionalidad pero de un protestantismo marca de los States inconfundible, quien a todas luces intentó desesperadamente día y noche -que sus predicas y soliloquios interminables no acababan nunca- hacerme confesar mi pecado, qué digo mi crimen, o sea mi gesto de Fátima: que para eso me invitó a su casa en los Países Bajos, las navidades aquellas, tras salir de Portugal (tras mis años allí preso)
Que juraría que hasta ya tenía in mente, el medio periodístico (en país protestante), y el programa en donde iba a hacer publico todo aquello a costa mía. A todas luces, como esos otros de los que tanto me hablaba, de grandes criminales (sic) que acaban "confesando" haber descubierto a Dios, en lo mas hondo y apartado de sus celdas, y haber nacido de nuevo (born again) Justo antes de que se les abrieran las puertas de las cárceles (y de sus celdas), como de milagro o por arte de magia ("evangélica") Ese era el escenario que se tenía montado a mi costa, el pastor protestante aquél, en su cabeza. Aunque mi "caso" no era igual al de "los otros" (criminales) Pero como si lo fuera. Que lo que contaba en él era el resultado -regenerador- de su pastoral carcelaria, por llamarlo de alguna forma. Y mi condición de ex-presidiario, que es lo que veía en mí antes que otra cosa.
Y es que son así, los evangélicos son así. Y por extensión, también los Estados Unidos, país protestante por antonomasia, El más protestante de todos los países, y el más grande de todos los países protestantes del planeta. Hay que comprenderlos así. Y así -se me antoja- que hay que evaluar-a un lado y a otro- la última trifulca anti-TRUMP del papa PREVOST, Leon XIV. La guerra en nombre de CRISTO, que tanto escandaliza al Sumo Pontífice (reinante), no es la primera de las que han librado los States a la faz de la tierra. Que así lo hicieron en la I y la II guerras mundiales. En nombre de la democracia, me replicarán aquí algunos. De la democracia universal (sic) -MASDU (apostillo yo)-, de puertas afuera. Universal, ergo, cristiana, si no de nombre, sí de vocación. Y en nombre de Cristo, léase del protestantismo más rigorista (fundamentalista de la hora cero, por así decir), para andar por casa. Y en ningún momento, en las encrucijadas aquellas, ni la Iglesia ni los Papas levantaron en contra su voz profética, de denuncia, como el Papa anti-TRUMP se jacta -aplaudido y jaleado por los medios de la Prensa mainstream- de hacer ahora.
Por eso, el secretario USA -de Defensa o de la Guerra-, Pete HEGSETH, pone al Cristo (Rey), léase a su religión nacional, protestante evangélica, por montera en defensa de la guerra en Irán. Y por eso, la proclama papal anti-guerra, nos suena a oportunista y demagógica. A un renegar -marca Concilio Vaticano II- de su propio pasado, de las Cruzadas, del reino cristiano de Jerusalén. De tantos siglos en suma, de historia de la Iglesia
Robert E. LEE (1807-1870), general en jefe de los Ejércitos de la Confederación (de los Estados del Sur) Era un protestante devoto de la Iglesia Episcopaliana (formando parte a su vez de la Comuniön Anglicana) La religión (protestante) fue de un protagonismo mayor -a un lado y otro de los dos bandos- durante la Guerra de Secesión. Como lo habrá sido a lo largo de toda la Historia de los States


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