Cumbre de Alaska, TRUMP-PUTIN. Con ZELENSKI, de tercero en discordia (en francés, "troisième larron") Los medios lo quieren presentar como un nuevo Munich: error. Tal vez porque de entrada, el mandatario ruo ve reconocida así su talla y su rol de primera magnitud en la política a escala mundial, diga lo que diga el Tribunal Penal Internacional (...) Hora de recordar lo que clamé siempre en solitario, a los cuatro vientos,: que el origen de la crisis no está en la guerra/patriótica, sino en el Euromaidán
Reductio ad Hitlerum. Consigna y pauta omnipresente a la hora de analizar la política internacional los días que corren, y el último ejemplo de ello nos lo ofrece la cumbre (de hoy) en Alaska con fondo de la guerra de Ucrania, a dos -y en presencia (sólo) de un traductor- entre Donald TRUMP y Vladimir PUTIN, con la persona de Volodimir ZELENSKI, de tercer protagonista -en francés, troisième larron. Y es lo que cabe de primeras advertir en la comparación que sale ahora a relucir, en los medios de la prensa "mainstream", entre el encuentro de Alaska y la conferencia de Munich. Y no les importa a los garantes de lo políticamente correcto que canalizan los debates y dirigen -a escala mundial- los estados de opinión, lo burdo y simplista de la comparación obviando así las gruesas diferencias en el plano de los encuentros diplomáticos, entre aquellos dos. El objetivo principal en uno y otro, para comenzar: salvaguardar la paz alejando la amenaza de guerra en Munich entonces -con Checoeslovaquia (y los Sudetes germanófonos y germanófilos) de tercero en discordia-, y en cambio, parar la guerra mediante un alto el fuego en Alaska ahora. Y una radical diferencia u oposición entre los objetivos en ambos, que era en Munich el neutralizar al fautor de guerra -así al menos considerado por (casi) todas las otras grandes potencias-, y en Alaska en cambio lo era priorizando la estrategia de "convencer" a una de las partes contendientes, en vez de neutralizarle (tan legítima una opción como la otra)
Pero no importa, que HITLER -el INNOMBRABLE- hoy por hoy sigue sin enterrar (hay que rendirse a la evidencia) Y (en su lugar) hay que machacar en los oídos de los habitantes del planeta la comparación -cueste lo que cueste- que hace un émulo o sosías o copia (legalizada) del dirigente nazi a Vladimir PUTIN. Y eso es precisamente lo que al principio de la crisis con el estallido de la guerra patriótica, nos llamó en prioridad a prudencia y circunspección. Que nunca se me olvidará la expresión de odio y de rencor de aquel viejo emigrante español en Bélgica que llevaba -en aquella residencia de mayores en la que coincidimos (brevemente) los dos- el anti-franquismo (irreconciliable) y el guerra civilismo beligerante (y recalcitrante) por montera, al oír en mis palabras el nombre del mandatario ruso Lo que hice por Dios! Peor aquél -en la mirada (demente) y en la mueca y la risa (macabra, e inconfundible) de aquel "compatriota" (ay dolor!)-, peor ya digo, ¡que un perro traidor! (...) Y aquello (hasta hoy) me sirvió de lección (¡y como no!) Eso en lo referente a la vertiente ideológica del personaje que aquí estamos considerando.
Y en relación con la guerra ("patriótica") en curso, el análisis en apariencia mucho más complicado, me resultaría mucho más rápido y más fácil, ¿cómo podía ser si no? Y llegada la hora quizás para mí de recordar aquí lo que ya expuse en la soledad del corredor de fondo, dentro y fuera de este blog, y en particular en uno de mis libros que cobra últimamente un auge de repercusión en las redes sociales, pura casualidad? Apuesto que no. Y fue que en aquel libro -con varios años de adelanto al estallido de la guerra en Ucrania-, denuncié de primero y principal detonante de la crisis al EUROMAIDAN, y a su desenlace en el golpe de estado -patrocinado por la OTAN y la Casa Blanca (en la persona de Victoria NULAND, la de "fuch Europe!" (un respeto)- que se siguió. Y eso son datos verificables y hechos tangibles, y no una burda teoría de la conspiración ni (imaginario) complot: Y eso lo repito ahora a los cuatro vientos en España, como lo puse por escrito en Bruselas, meses antes -como por casualidad- de verme obligado -tras trein-ta-y-o-cho años de estancia allí (sin problemas)-, a abandonar el país por razón de fuerza mayor -tal y como ya lo expliqué en este blog. A añadir, last but not least, que Bélgica habrá mantenido hasta hoy --y desde el inicio de la guerra en Ucrania- una inflexible postura anti-rusa, fiel por otra parte a su rol (beligerante) en las dos guerras mundiales -y más aún, de "casus belli" (!?) en las dos guerras mundiales. Y ello pese a la neutralidad (sic) -de pequeño país- inscrita en su Constitución.
Omnia vincit Veritas. Hora pues de gritar -y no guardar bajo el celemín- esa Verdad a los cuatro vientos. Que se oiga hasta en Alaska. ¿Y POR QUÉ NO?









