miércoles, enero 31, 2018
PUIGDEMONT ¿QUÉ OPINAN EN LUXEMBURGO?
Jean-Claude Juncker, actual presidente de la Comisión Europea y figura política del mayor relieve en la actualidad del Gran Ducado de Luxemburgo: chivo expiatorio privilegiado de separatistas catalanes que vocearon eslóganes y consignas en contra suya en su reciente manifestación en Bruselas. Por decir –en público- verdades del barquero, como por ejemplo el que el independentismo no goza de unanimidad de manera ninguna dentro de Cataluña y concita en cambio la unanimidad en su contra (entre españoles) fuera de ella. ¿Pura posición personal e individual, o eco fiel más bien de una memoria más antigua que la de Puigdemont, la del Luxemburgo hispánico (y de la "Spanish Road)?
Señoras y señores, va de Luxemburgo o más exactamente -para no prestar a confusión entre españoles-, del Gran Ducado de Luxemburgo, a no confundir pues con la provincia belga del mismo nombre, que formó parte indisoluble del todo común, tiempo a través durante siglos y milenios, hasta la ruptura de la unidad o separación que trajo la independencia de Bélgica y la insurrección (semi fallida) anti-holandesa que precedería a aquella. “En Las Ardenas –y por ahí quería él dar sin duda a entender tierras del actual Gran Ducado- fueron enterradas las ultimas alabardas" (de nuestro Imperio) escribió –en unas líneas inspiradas- el falangista Eugenio Montes, en su memorable articulo "La Vuelta del Duque de Alba” Y con aquella -se nos antoja a algunos- quedaron enterrados –e irresueltos- también en la memoria colectiva hondos secretos y enigmas de nuestra historia reciente que la reciente actualidad vuelve en extremo cadentes y de extrema urgencia el descifrar o desvelar, y es en clave de la crisis en Cataluña, que se está tornando incandescente al hilo de la últimas noticias, de la acampada delante del “Parlament” de manifestantes separatistas, mientras escribo estas líneas.
Señoras y señores, va de Luxemburgo o más exactamente -para no prestar a confusión entre españoles-, del Gran Ducado de Luxemburgo, a no confundir pues con la provincia belga del mismo nombre, que formó parte indisoluble del todo común, tiempo a través durante siglos y milenios, hasta la ruptura de la unidad o separación que trajo la independencia de Bélgica y la insurrección (semi fallida) anti-holandesa que precedería a aquella. “En Las Ardenas –y por ahí quería él dar sin duda a entender tierras del actual Gran Ducado- fueron enterradas las ultimas alabardas" (de nuestro Imperio) escribió –en unas líneas inspiradas- el falangista Eugenio Montes, en su memorable articulo "La Vuelta del Duque de Alba” Y con aquella -se nos antoja a algunos- quedaron enterrados –e irresueltos- también en la memoria colectiva hondos secretos y enigmas de nuestra historia reciente que la reciente actualidad vuelve en extremo cadentes y de extrema urgencia el descifrar o desvelar, y es en clave de la crisis en Cataluña, que se está tornando incandescente al hilo de la últimas noticias, de la acampada delante del “Parlament” de manifestantes separatistas, mientras escribo estas líneas.
domingo, enero 28, 2018
Crin de Fuego
Creía yo en la Amistad
De noche como de día
¡Pura y desinteresada
Como en todo lo que creí en mi vida!
¿Y qué, Juan? Tras la desilusión
Y semi ahogado entre brumas
¿Sigues creyendo en brujas, duendes,
Y en cuentos de hadas todavía?
¿O cuando conociste a ella
Dejaste de creer (en pamplinas)?
Digamos que no fue así, ¡oh no!
que la amistad, mas pura es, que más ayuda
a guardar el corazón firme
y abiertas sus válvulas defensivas,
y ese amor (grande) por ti
que desde entonces me cobija
Fui distinto por eso, sí,
Porque creí en el Amor
y en la Amistad (más) pura
sí (y con mayúsculas)
Aunque sólo oso asumirlo ahora
¡Atardecer de mis días!
Y es que hasta hoy no la vi
¡Soledad, (agri) dulce compañía!
Y por eso, princesa, yo te amé
Porque yo era algo impar
Y aunque ello me costase
Al final -¡ay dolor!- lo asumía
Y por eso te supe amar a ti
Y a tu prosa –¿sosa, insulsa?-
A cambio de tu dulce encanto
¡Que alumbró en mi tanta poesía!
Y desde entonces, vivo en las nubes,
que es todo un estilo de vida
O una manera (alta) de vivir,
¡La más noble, la más linda!
Vivo en las nubes por ti amor, sí,
Cabalgando en un Pegaso
-como cantó aquel poeta (infeliz)-
de luz (belleza) y armonía
¡Caballo de fuego y alas
el de mi amor por ti, diosa (y niña)!
Que me llevó amor muy lejos
Hasta perdérseme de vista
Hasta este desierto de tártaros
En el que me encuentro ahora amor
De pie firme (en torre de marfil
o en un pozo de amargura)
Hasta que te vea aparecer
Sola, perdida en el llano,
O surjas cual (bello) fantasma
En lo hondo de la noche oscura
¡Crin de fuego! lo que hiciste de mí
O hiciste que volviera a ser
Sin cesar –tras de ti-, como aquel
cara al miedo…¡y tras la Vencida!
(¡Qué espejo/fiel el filme aquél!
¡Y qué mujer tú! ¡de película!)
De noche como de día
¡Pura y desinteresada
Como en todo lo que creí en mi vida!
¿Y qué, Juan? Tras la desilusión
Y semi ahogado entre brumas
¿Sigues creyendo en brujas, duendes,
Y en cuentos de hadas todavía?
¿O cuando conociste a ella
Dejaste de creer (en pamplinas)?
Digamos que no fue así, ¡oh no!
que la amistad, mas pura es, que más ayuda
a guardar el corazón firme
y abiertas sus válvulas defensivas,
y ese amor (grande) por ti
que desde entonces me cobija
Fui distinto por eso, sí,
Porque creí en el Amor
y en la Amistad (más) pura
sí (y con mayúsculas)
Aunque sólo oso asumirlo ahora
¡Atardecer de mis días!
Y es que hasta hoy no la vi
¡Soledad, (agri) dulce compañía!
Y por eso, princesa, yo te amé
Porque yo era algo impar
Y aunque ello me costase
Al final -¡ay dolor!- lo asumía
Y por eso te supe amar a ti
Y a tu prosa –¿sosa, insulsa?-
A cambio de tu dulce encanto
¡Que alumbró en mi tanta poesía!
Y desde entonces, vivo en las nubes,
que es todo un estilo de vida
O una manera (alta) de vivir,
¡La más noble, la más linda!
Vivo en las nubes por ti amor, sí,
Cabalgando en un Pegaso
-como cantó aquel poeta (infeliz)-
de luz (belleza) y armonía
¡Caballo de fuego y alas
el de mi amor por ti, diosa (y niña)!
Que me llevó amor muy lejos
Hasta perdérseme de vista
Hasta este desierto de tártaros
En el que me encuentro ahora amor
De pie firme (en torre de marfil
o en un pozo de amargura)
Hasta que te vea aparecer
Sola, perdida en el llano,
O surjas cual (bello) fantasma
En lo hondo de la noche oscura
¡Crin de fuego! lo que hiciste de mí
O hiciste que volviera a ser
Sin cesar –tras de ti-, como aquel
cara al miedo…¡y tras la Vencida!
(¡Qué espejo/fiel el filme aquél!
¡Y qué mujer tú! ¡de película!)
JORGE VERSTRYNGE ¿ESPAÑOL O BELGA?
Verstrynge. Jorge el Belga. Ahora va de republicano Y trata a Franco de enano asesino y asqueroso (sic) –quién te ve y quién te vio- buscando sin duda congraciarse así con la opinión publica belga que ve –ahora- a aquel (mayoritariamente) así. Ese camaleonismo es tal vez muy propio de por cima de los Pirineos, pero en España no se entiende, lo que explica (en parte al menos) el fracaso de su trayectoria política, y también su encuentro de ahora –a petición propia, con olor a deslealtad y a (alta) traición- con el “president” Pugdemont, mera secuela de aquella. Verstrynge, belga de nacimiento, francófono por educación y en cambio, por su apellido (poco frecuente), flamenco –procedente de una zona (atipica) geográfica pegada nota bene a un enclave holandés (Sluis, en español La Esclusa), de este lado del Escalda, y de la frontera lingùistica Norte-Sur (flamenco francofona) en Bélgica, lo que era un poco la regla (de flamencos afrancesados de Bruselas o de otras extracciones urbanas en Bélgica) en el partido REX de Leon Degrelle al que su padre (biológico) perteneció. Jorge Verstrynge ¿belga o español? En otros términos ¿memoria histórica hispana la suya, o flamenco/holandesa (o catalano/holandesa)?
Jorge el Belga. Así llamábamos entonces –a finales de los sesenta- a Jorge Verstrynge y así le llamamos todavía entre los que entonces le conocimos y le tratamos como amigos. Como amigos y camaradas. Y el que pusiéramos por delante (hasta hoy) – a pesar de esa amistad y de esa camaradería (sinceras, doy fe de ello y sin la menor reserva)- sus orígenes extranjeros, se puede interpretar de muchas maneras. Como un reflejo de todo el prestigio más o menos vergonzante que todo lo europeo –léase, de por cima de los Pirineos- irradia de antiguo -yo diría que de siempre- entre españoles, o por el contrario, como un síntoma inconfundible de extranjería que en alguien como el susodicho recién llegado entonces a España como quien dice, de madre española –andaluza, malagueña para más detalle-, y a pesar de su firme propósito y de sus logros innegables en materia de integración, traducía a no dudar un conflicto irresuelto de memorias. Y aunque yo me inclino por la primera de las hipótesis -al menos en lo que a mí respecta (a mí y a los más cercanos a mí, allegados o amigos, y camaradas)- no puedo por menos de rendirme a la evidencia que esa extranjería de Verstrynge, ese sello/belga ( de “belgitude”) que en él se traslucía -en su acento al hablar como en su fisonomía- se pone (clamorosamente) de manifiesto ahora. En una tierra y por culpa (si así se puede decir) de unas raíces que encarnan o protagonizan como ninguna otra (u otras) ese conflicto de memorias. ¿ Jorge Verstrynge, Español o Belga?
Jorge el Belga. Así llamábamos entonces –a finales de los sesenta- a Jorge Verstrynge y así le llamamos todavía entre los que entonces le conocimos y le tratamos como amigos. Como amigos y camaradas. Y el que pusiéramos por delante (hasta hoy) – a pesar de esa amistad y de esa camaradería (sinceras, doy fe de ello y sin la menor reserva)- sus orígenes extranjeros, se puede interpretar de muchas maneras. Como un reflejo de todo el prestigio más o menos vergonzante que todo lo europeo –léase, de por cima de los Pirineos- irradia de antiguo -yo diría que de siempre- entre españoles, o por el contrario, como un síntoma inconfundible de extranjería que en alguien como el susodicho recién llegado entonces a España como quien dice, de madre española –andaluza, malagueña para más detalle-, y a pesar de su firme propósito y de sus logros innegables en materia de integración, traducía a no dudar un conflicto irresuelto de memorias. Y aunque yo me inclino por la primera de las hipótesis -al menos en lo que a mí respecta (a mí y a los más cercanos a mí, allegados o amigos, y camaradas)- no puedo por menos de rendirme a la evidencia que esa extranjería de Verstrynge, ese sello/belga ( de “belgitude”) que en él se traslucía -en su acento al hablar como en su fisonomía- se pone (clamorosamente) de manifiesto ahora. En una tierra y por culpa (si así se puede decir) de unas raíces que encarnan o protagonizan como ninguna otra (u otras) ese conflicto de memorias. ¿ Jorge Verstrynge, Español o Belga?
domingo, enero 21, 2018
Blanca y Crema
Como en una nube vaporosa
O en un vaho de aire (y de tul)
Se deja cedo embargar mi alma
En la noche bruja (“cool”, “cool”, “cool”)
(Por ti mi amor, sólo por ti)
¿Qué fumas, qué tomas tú, Juan
al ponerte tú a hacer versos?
Me preguntan (sin malicia) algunos
Viéndome tan ardiente (y poseso)
No tomo nada, te lo juro,
Sólo me insuflo de ganas
de darte yo algo -¿el qué?- a ti
¡Ni sospechas, flor de alhelí!
Más auténtico que este poema
Que esa rima, que estos versos
Más fuerte que un mágico elixir.
Y sólo lo que te prometí
En presencia de testigos
(Y de tu perro mastín)
Y se pusieron en danza,
todos los duendes ¡ay de mí!
Y me puse a danzar con ellos
¡Piensen lo que piensen de mi!
Los que siquiera ni me conocen
Ni tomaron tiempo de venir
A oír de sus propios oídos
Todo lo que oyeron de mi
Y prestaron sus (sucios) oídos
A esos ruidos y rumores (mil)
¡Que piensen de mi lo que quieran!
Con tal que te creas tú
mi verdad blanca y translúcida
Como tú, piel (bella) de marfil
Blanca como la cera, blanca
y crema, la de tus labios
Y negra de tu pelo y de tu ojos
Y de tus tacones (fuertes) (Como aquella, sí)
O en un vaho de aire (y de tul)
Se deja cedo embargar mi alma
En la noche bruja (“cool”, “cool”, “cool”)
(Por ti mi amor, sólo por ti)
¿Qué fumas, qué tomas tú, Juan
al ponerte tú a hacer versos?
Me preguntan (sin malicia) algunos
Viéndome tan ardiente (y poseso)
No tomo nada, te lo juro,
Sólo me insuflo de ganas
de darte yo algo -¿el qué?- a ti
¡Ni sospechas, flor de alhelí!
Más auténtico que este poema
Que esa rima, que estos versos
Más fuerte que un mágico elixir.
Y sólo lo que te prometí
En presencia de testigos
(Y de tu perro mastín)
Y se pusieron en danza,
todos los duendes ¡ay de mí!
Y me puse a danzar con ellos
¡Piensen lo que piensen de mi!
Los que siquiera ni me conocen
Ni tomaron tiempo de venir
A oír de sus propios oídos
Todo lo que oyeron de mi
Y prestaron sus (sucios) oídos
A esos ruidos y rumores (mil)
¡Que piensen de mi lo que quieran!
Con tal que te creas tú
mi verdad blanca y translúcida
Como tú, piel (bella) de marfil
Blanca como la cera, blanca
y crema, la de tus labios
Y negra de tu pelo y de tu ojos
Y de tus tacones (fuertes) (Como aquella, sí)
sábado, enero 20, 2018
SALVADOR BORREGO (OBITUARIO "INCORRECTO")
Best-seller en la América (ex) hispana. Medio millón de ejemplares, cuando va ya por la sexagésima edición. Crónica periodística de actualidad –y semi-secreta- de aquel gran conflicto y exponente de una visión americana (e hispana) –desde fuera (“du dehors”)- de la Segunda Guerra Mundial que fue eso sólo a medias: en la que se dejó de lado –(“pour compte”) -de testigos mudos, en primera mano y de primera fila- a todo aquel subcontinente americano. Lo que explica (sobradamente) su gran éxito de ventas. Acompañado de lo pertinente de sus planteamientos anti-globalización, tan (rabiosamente) actuales. Para desconcierto y desasosiego de los garantes –y censores- de lo políticamente e históricamente correcto. Y con el que no hay que estar (obligatoriamente) de acuerdo en todos los puntos y planteamientos de antemano
La noticia sin falta aunque con cierto retraso nos llega por la Red, del fallecimiento –a la edad feliz de (más) de ciento dos años- de Salvador Borrego, todo un hombre y además, una bandera o un estandarte, o si se prefiere un estandarte de nombre. El célebre historiador revisionista mejicano y periodista veterano al tiempo –antiguo corresponsal (años cuarenta) del diario Excelsior, de Ciudad de Méjico, el más importante e influyente de la prensa mejicana- nos deja además de su nombre (y de su estampa) una obra escrita inseparablemente asociada a aquél como legado, “Derrota Mundial”, uno de los grandes best-sellers -un millón de ejemplares cuando va ya por la sexagésima edición- de la América (ex) hispana en la posguerra. Crónica (palpitante) de actualidad más que libro de historia. Una crónica de actualidad de cerca y de primera mano –en la condición de periodista y reportero estrella (en política extranjera) de su autor. No la leí, me curo en salud de inmediato, aunque ahora me propongo hacerlo de urgencia y a toda prisa y dar cuenta por cierto a mis lectores, lo prometo
La noticia sin falta aunque con cierto retraso nos llega por la Red, del fallecimiento –a la edad feliz de (más) de ciento dos años- de Salvador Borrego, todo un hombre y además, una bandera o un estandarte, o si se prefiere un estandarte de nombre. El célebre historiador revisionista mejicano y periodista veterano al tiempo –antiguo corresponsal (años cuarenta) del diario Excelsior, de Ciudad de Méjico, el más importante e influyente de la prensa mejicana- nos deja además de su nombre (y de su estampa) una obra escrita inseparablemente asociada a aquél como legado, “Derrota Mundial”, uno de los grandes best-sellers -un millón de ejemplares cuando va ya por la sexagésima edición- de la América (ex) hispana en la posguerra. Crónica (palpitante) de actualidad más que libro de historia. Una crónica de actualidad de cerca y de primera mano –en la condición de periodista y reportero estrella (en política extranjera) de su autor. No la leí, me curo en salud de inmediato, aunque ahora me propongo hacerlo de urgencia y a toda prisa y dar cuenta por cierto a mis lectores, lo prometo
domingo, enero 14, 2018
Sol de Mujer
Y ¡zas! sin que la viera venir,
¡Dios qué nostalgia, qué obsesión!
Buscándola como un poseso
Por la calle, por el bosque
Por los huecos de la pared (“jours”)
de las fachadas (de arte del Japón)
Huérfanos de la Luz (la del Sol)
Que alumbraría nuestra infancia
Y me acompañó fielmente
e hizo al final lo que soy (Yo)
La luz más si cabe que el calor:
que es eso el surrealismo,
explosión de luz (¡qué canto al valor!)
de los astros, y lámparas, del Sol
De esa luz de amanecer (Mare Nostrum)
¡Oh Luz de Civilización!
Sol y sombra se-pa-ra-dos
como en De Chiricco (él me lo enseñó)
¡Luz Solar Mediterránea!
¡Salve a ti, Eterno Resplandor!
Que la sombra de la Historia
me tapaba en mis vistas y en mi razón
¡Mediterráneo eterno! Luz solar
de ideas, fiebre de la imaginación
Déjame que te llame así , mujer
Que te “rebautice” (Mar-y-Sol)
De esa luz que emiten tus ojos
Que despiden fogonazos (¡ay dolor¡)
Era tu luz/de/sol mi compañía
¡Y eso es lo que me falta, amor!
De ahí ese desasosiego, esa desazón
¡Mírame mujer no más que eso!
De perfil o de frente (igual)
¡Como si me expusiera al sol!
Salve a ti Mari/Sol, Mari/Luz
(Gran Auxilio en la Depresión)
¡Dios qué nostalgia, qué obsesión!
Buscándola como un poseso
Por la calle, por el bosque
Por los huecos de la pared (“jours”)
de las fachadas (de arte del Japón)
Huérfanos de la Luz (la del Sol)
Que alumbraría nuestra infancia
Y me acompañó fielmente
e hizo al final lo que soy (Yo)
La luz más si cabe que el calor:
que es eso el surrealismo,
explosión de luz (¡qué canto al valor!)
de los astros, y lámparas, del Sol
De esa luz de amanecer (Mare Nostrum)
¡Oh Luz de Civilización!
Sol y sombra se-pa-ra-dos
como en De Chiricco (él me lo enseñó)
¡Luz Solar Mediterránea!
¡Salve a ti, Eterno Resplandor!
Que la sombra de la Historia
me tapaba en mis vistas y en mi razón
¡Mediterráneo eterno! Luz solar
de ideas, fiebre de la imaginación
Déjame que te llame así , mujer
Que te “rebautice” (Mar-y-Sol)
De esa luz que emiten tus ojos
Que despiden fogonazos (¡ay dolor¡)
Era tu luz/de/sol mi compañía
¡Y eso es lo que me falta, amor!
De ahí ese desasosiego, esa desazón
¡Mírame mujer no más que eso!
De perfil o de frente (igual)
¡Como si me expusiera al sol!
Salve a ti Mari/Sol, Mari/Luz
(Gran Auxilio en la Depresión)
jueves, enero 11, 2018
CATHERINE DENEUVE Y EL (SACROSANTO) DERECHO AL LIGUE (EN PELIGRO)
La libertad –o el derecho- de importunar (sic), en los hombres. La frase por la que ha venido el escándalo o por la que se hn puesto a bailar todos los duendes, como dicen por estas tierras de Flandes. Y la ha soltado, no un don/nadier ni una/cualquiera, sino nada menos que Catherine Deneuve, la Dame –o gran señora- del cine francés de las últimas décadas. Indiscutible y fuera de toda sospecha, de cara a cierto feminismo febril, histérico y militante. “Me estas importunando” la frase, en francés (“tu m’importunes”) proferida en tono inocente, y mirada no menos maliciosa igualmente y con todo el encanto (o glamour) posible e imaginable (se diría que la estoy viendo) es capaz por sí sola en verdad, de desatar hoy por hoy -sin mas alegaciones y sin-prue-bas de ninguna clase- todas las hispanofobias, de las leyendas más negras y de los guerracivilismos mas recalcitrantes. ¿Gajes apenas del destino? ¿De llevar (ay dolor!) el nombre de Juan –y el tratamiento nota bene de Don Juan (y el apellido de Fernández)- aquí en Bélgica?
Una actriz francesa, Catherine Deneuve, pero no una actriz cualquiera, o como otra cualquiera, sino una señora, la “dame” del cine francés sin discusión alguna en la actualidad, y lo dice alguien a quien ese estrellato le dejó siempre más bien frío o indiferente, razón de más, de fuerza moral en este partir lanzas en favor de esta gran señora del cine francés puesta en la picota –en las redes sociales- las hora que corren por el manifiesto –en forma de “tribuna”- en la que han proclamado y defendido -ella y un plantel de celebridades femeninas con ella-, un montón de verdades del más puro sentido común. Que una cosa es el delito, otra la inoportunidad –o lo importuno, o la impertinencia- y otra la seducción o el flirteo o en román paladino, el ligue (ibérico) Que el piropo –mot galant- y la galantería no son acoso, ni a fuer de torpe e insistente nI siquiera, etcétera, etcétera.
Una serie interminable de verdades del barquero como digo, que en este blog en español pasan sin el menor problema pero que intentando poner en clave francesa, quiero decir traduciéndolo en la versión francesa de este blog, a no dudar que me plantea problemas irresolubles, semánticos par comenzar. Como los plantean por ejemplo los términos franceses de “drague”, o “avances” que los medios españoles con ocasión de esa polémica están traduciendo ahora por cortejar, por galanteo, o por flirteo, o por seducción, lo que se me reconocerá traduce una gran ambivalencia y deja una amplio margen a la interpretación y por ende a las posibilidades de la acusación o de la parte acusadora, en crudo de poder colgar con éxito a alguien el sambenito (de infamia) de acosador, con toda las consecuencias. Y no es puro azar el que la polémica haya estallado en Francia la cuna histórica de los trovadores, del amor galante –l’amour courtois-, como no lo es tampoco el que parezca –y no solo simple apariencia- el hallarse en el centro del torbellino o en el ojo del ciclón alguien –el autor de este blog- español residente en Bélgica, y que para mas inri lleva por nombre el de Juan, o de Don Juan (y de apellido, el de Fernández)
Arturo Fernández, otro de los iconos –en varón, cinematográfico- de esa España feliz de los sesenta (y hasta de los cincuenta) que con frecuencia evoco en estas páginas: Un nombre que reaparece ahora una y otra vez como por casualidad o sin querer en los comentarios en la red y en las redes sociales que ha desatado esta polémica. Como un prototipo sin duda de la seducción varonil y donjuanesca sin agresiones ni acosos, ni insistencias ni importunos de ningún tipo, ni torpezas. Español cien por cien, y asturiano para más señas, como la mayoría de esos emigrante/españoles en Bélgica, emigrantes y guerracivilistas, que harían mejor en ir de don/Juanes –como él- por estas tierras y no de subalternos/modelo (de segunda además, que nunca de primera) acusando y recriminando –para así hacerse mejor perdonar sus orígenes- a sus propios compatriotas
Y así todo queda dicho. No quiero no obstante dar la impresión de querer arrimar el ascua a mi sardina al calor de la polémica en curso, las cosa de palacio van despacio, y las de la justicia (administrativa) belga a la que tengo encomendado este contencioso parece que mucho mas aún. No tengo nada que ocultar, es todo lo que aquí pretendo dejar a entender, sin con eso pretender culpa o acusar (en contrapartida) a nadie, y más en concreto a nadie del sexo opuesto ahora que todo este asunto en el que me veo envuelto coincide a su vez -¿simple casualidad?- con un resurgir o un encenderse –funesto, fantasmagórico espectral- de la guerra de los sexos. En la que ni quiero ni puedo tomar partido, lo siento. Me baste el afirmarme a mi mismo, en lo que soy, un hombre quiero decir del sexo varón, poeta en lo más hondo del corazón, y que como me halagó un lector portugués de mi blog “sabe amar as mulheres”, lo que exige una doble interpretación, a saber, que me gustan las mujeres -¿y a guién no?-, y que sé amarlas también, y eso, mi halagador (desinteresado, que sólo me conoce por mi blog), por algo lo dirá.
Y sobre todo, un hombre con sentido común, que sabe aún distinguir galanteo o piropo del acoso o de la violación (¡ay dolor!)Verdades de Perogrullo que si se oyen o se leen procedentes de una voz o pluma femenina –“in casu” de una célebre actriz francesa (un respeto)- parece que suenan (y pasan) mucho mejor. La palabra pues a ella, o a ellas que lo dicen (mucho) mejor que yo: estamos hoy suficientemente al día como para poder admitir que la pulsión sexual es por definición ofensiva y salvaje, pero somos también clarividentes lo bastante como para no confundir el torpe galanteo –ligue, “drague” en francés- y la agresión sexual. O como cabe de inmediato glosar, el ma-chi-smo (¿español por propia definición?)
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