Momentos más álgidos de la operación Toma del Congreso –o Rodea el Congreso- en la noche del 23 de septiembre del 2012, cuando lo que los de Podemos llaman el régimen del 78 se tambaleó seriamente y estuvo en un tris de ceder –con las fuerzas del orden estacionadas alrededor del congreso a punto de ser desbordadas en ciertos momentos por la masa de manifestantes (como lo registraron con la mayor acuidad y precisión los medios, en directo)-, con lo que se hubiera desembocado fatalmente en un escenario análogo a lo sucedido en Serbia unos años antes al régimen de Milosevic, y comparable al del 14 de abril de proclamación de la II República española. A buen entendedor pocas palabras sobranLa guerra no terminó todavía. Me refiero a la guerra civil del 36 naturalmente. Una verdad difusa y opaca en sus inicios, que se fue alumbrando –o incubándose- poco a poco en mí los largos años que llevo residiendo en Bélgica. En su origen se me presento como una cuestión predominantemente semántica consistente en llegar a dirimir –poniéndole un nombre a la vez- el qué y el por qué de aquellas resurgencias periódicas e intermitentes en los medios belgas de la guerra civil española de una forma siempre beligerante y partidista a favor de los vencidos de entonces, ya fueran la conferencias organizadas por asociaciones de emigrantes españoles en la costa belga –donde residí unos años- sobre la guerra civil –inicios de la década de los noventa-, y con la llamativa asistencia de notables (belgas) del lugar a los que a todas luces nuestra guerra civil pilló de (muy) jóvenes y que de toda evidencia vibraban al unisono con aquellos emigrantes españoles guerracivilistas.
Ya fuera, unos años más tarde el film de cineasta (trotskista) judío inglés, Ken Loach, "Land and Freedom" proyectado con todo destaque en Bruselas y con “agit prop” además a tenor de la claque léase el rojerío cosmopolita –ingleses o anglosajones algunos de los, que más ladraban (…)- que llenaban la sala el día que asistí a su proyección y de sus reacciones ante mis gritos de denuncia y de protesta al final. Ya fuera el debate organizado en la feria del libro de Bruselas del 2007 sobre las fosas del franquismo con participación de los recuperacionistas de la memoria de los vencidos.






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