martes, mayo 12, 2015

JEAN MARIE LE PEN Y "LOS HETERÓFOBOS QUE SE MULTIPLICAN"

“Antes era mejor” (…) Conocí a Marine Le Pen hace tres años –en una conferencia de prensa internacional de su partido- y me causó una excelente impresión personal como lo ilustra la admiración que le profesé desde entonces, de lo que dejé constancia en estas páginas y de lo que no me retracto en absoluto, independientemente de la opinión que me merece su postura en la crisis actual que no habré dejado igualmente de poner de manifiesto –y con no menos rotundidad- en estas páginas. Y la imagen que guardé de aquel encuentro sintoniza, es cierto, mucho más con el “antes” que con el “ahora” (que ilustran mejor no cabe estas dos fotografías yuxtapuestas) Jean Marie Le Pen tras habérselo pensado sin duda dos y tres veces también habrá acabado por denunciar el homosexualismo (en política) que representa el número dos del partido en la actualidad (Philippot) y brazo derecho de su hija Marine, en una tirada proverbial de su estilo propio e intransferible contra “los heterófobos que se multiplican” ¡Y que lo diga! Genio y figura
Era ya algo en el aire ayer domingo en París por la mañana, durante la manifestación a la que asistí, en homenaje a Juana de Arco, invitado por amigos españoles próximos de uno de los grupos –l’Oeuvre Française- organizadores del acto. La ruptura de Jean Marie Le Pen con su hija estaba en las mentes, y fatalmente presente en el discurso del último de los oradores Yvan Benedetti con el que tuve un breve en contacto hace unos días en Madrid figura emblemática de las víctimas de la política de des-diabolización de Marine le Pen al interior del Frente Nacional, que se vio expulso del partido por cuenta de unas afirmaciones que fueron juzgadas incorrectas (y “antisemitas”) por las actuales figuras rectoras de aquél y sus instancias disciplinaras.

Y me disponía a comentar aquí mi viaje relámpago a la capital francesa cuando irrumpe en la red la noticia de última hora del anuncio que acaba de hacer el fundador del Frente Nacional en una entrevista radiofónica de creación de una nueva formación sin lazos con el Frente Nacional pero no con ánimo de rivalizar con él sino de influenciar su línea política buscando a agrupar –y organizar- la reacción que habrá cristalizado al interior del Frente Nacional en contra de la política de des diabolización de Marine Le Pen, y del principal mentor de la misma, el numero dos del partido, y brazo derecho de Marine Le Pen que su padre ve convertida en rehén de aquél. En sus declaraciones recientes en claro contraste a otras anteriores en las que guardó discreción sobre el tema- Jean Marie Le Pen apunta ahora (con el dedo) a la homosexualidad –vox populi- del número dos del Frente Nacional, que habrá favorecido al interior del partido el ascenso de “heterófobos que se multiplican” (…)

lunes, mayo 11, 2015

Luz de Atenas (poesía en domingo)

Tarde de mayo en Paris
primaveral -¡qué sorpresa!-
de un sol tímido, boreal
reflejándose en el Sena
¿Mi mundo, ya al atardecer,
esa fábula francesa?
Brillo de eternidad más bien
en sus muelles y a la sombra
buscando –sólo por buscar-
un signo en la tarde muerta
de sueño y también de astenia,
en las aguas caprichosas
de paso junto a aquel muelle
de prisa, urgentes, de vuelta
y sin saber rumbo a dónde
¿Cual vírgenes necias, locas?
Si no lo sabemos otros
¿por qué lo sabrían ellas?
¡Aguas de mayo revueltas
y cargadas de promesas!

Paris la Villa Lumiere
Ciudad Puente -¿y desierta?-
donde acudió sin parar
el río de mi existencia

¿Ciudad de Dios, aldea gala,
aula sacral, ciudad bruja?-
que se abrió de pronto en flor
de su más dulces sonrisas
al afrancesado español
que vuelve ¡porque le gusta!

Porque me gustaron siempre,
me fascinan y embelesan
los nombres de mujer –Anne, Claire,
Joëlle- en lengua francesa.
Como un fulgor –dixit Maurras-
de la antigua luz de Atenas.


¡Paris, brillo de luces mil
en mi vida (y en sus sombras)!
¡Donde sentí el amor carnal
de la gran patria europea!


Tras mi viaje, ya de vuelta
al son de la vieja canción
de campamento, guerrera,
te mando estos versos, mujer
¡Ausente! (como un loba)

Y te escribo aprisa (urgente),
mi alma todavía en llamas,
y con miedo de perderte,
que el sueño al final se vaya
que me deje, que se aleje
la esperanza loca, insensata
de llegar a convencerte.
que lo imposible no es nada,
no existe ¡Que sí que puedes,
Que podrás hacer realidad
lo que yo te inspiro -¡ten fé!-,
que lo veía en tu cara
y lo leía en tu frente,
Que te es posible olvidar
Y fiar en mí tu suerte.

No hagas caso de fantasmas
No les escuches, sé fuerte,
Y no le temas, ten calma,
no te asustes, no te inquietes,
Que la fe vence montañas
y yo venceré a tus duendes
te lo prometo ¡Palabra!

¿O acaso no salí vivo
del valle aquel (de la Muerte)?

sábado, mayo 09, 2015

MAUTHAUSEN. Y LAS CAMARAS DE GAS ¿DÓNDE?

Robert Faurisson -en la foto con ocasión de una de las agresiones de las que se habrá visto víctima- fue siempre un nombre tabú en los años que llevo residiendo en Bélgica, en los medios y no digamos en los ámbitos y universitarios académicos. Los tiempos cambian y también los vientos, y una de las moralejas del formidable revulsivo que habrá producido en la opinión pública francesa (y de otros países) la ruptura en la cúpula dirigente del Frente Nacional -entre padre e hija- de la que el detonante principal nota bene lo sería  la célebre frase de Jean Marie Le Pen del detalle (de las cámaras de gas) en la historia de la Segunda Guerra Mundial, lo habrá sido la banalización de ese tema –y asimilados- rigurosamente prohibido hasta ahora, y penalizado bajo pena de cárcel (como tantos lo habrán ya experimentado) Al patriarca del FN sus detractores (legión) en los medios y por todas partes quieren ahora arrumbarle al cuarto de los trastos viejos a toda costa, pero en la nube de críticas y acusaciones en contra suya, por primavera vez en dos décadas la cuestión del “detalle”, que a todas luces sigue echando chispas, brilla por su ausencia. Faurisson escribió y lo mantiene que en las guías turísticas en curso de Mathausen donde el jefe nazi del campo confesó tras la guerra (y bajo tortura) que fueron allí gaseados cuatro millones de judíos (cuatro) por óxido de carbono (sic), no se hace mención de cámaras de gas ninguna. ¿De quién se están riendo? ¿Y hasta cuándo?
Sigue en ascuas –y echando chispas en los medios- la crisis del Frente Nacional francés, que habrá desembocado en la ruptura a la que la opinión pública francesa y de los demás países asiste un tanto absorta, y que tuvo nota bene por detonante la célebre salida de Jean Marie le Pen de las cámaras de gas de hace ya muchos año y que vendría a suscribir ahora de nuevo sin retirar ni una coma. Y en es contexto y con ocasión del Setenta Aniversario de la terminación de la Segunda Guerra Mundial que se habrá visto marcada por el desfile militar mas grandiosos de la historia de la (ex) Unión Soviética en Moscú -y en el que se habran visto también ondear banderas rojas (con la hoz y el martillo)-, nos enteramos que el ministro español de exteriores García Margallo anunciaba su asistencia a la ceremonia conmemorativa de la entrada de los aliados en el campo de concentración de Mathausen donde habrían estado recluidos cincuenta mil prisioneros españoles rojo/republicaos, y a los que el ministro español entiende rendir homenaje, en el marco igualmente de una propuesta de ley de la izquierda en el congreso de diputados hace diez días que habrá tenido luz verde de la mayoría (PP) de la cámara, llamada a conceder condecoraciones oficiales –y todo loq e vnga después (pensiones e indemnizaciones y demás)- a los presos rojo/republicanos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y que hace temer una nueva ofensiva de memoria histórica revanchista (de los vencidos del 36), mutatis mutandis a como una propuesta de ley que la cámara acabo aprobando con el voto del PP en la era Aznar hizo presagiar la ley funesta de la m memoria que acabaría viéndose aprobada años más tarde en la era Zapatero.

viernes, mayo 08, 2015

DESFILE EN MOSCÚ SIN PABLO IGLESIAS

17 de enero del 45. Las tropas soviéticas entran en Varsovia, aclamadas por los transeúntes (a la vista del lector), después de haber dejado aplastar meses atrás la insurrección del Ejército polaco del Interior (A.K.) por las tropas alemanas. ¿Qué celebran hoy los polacos (ocho de mayo)? ¿La victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial? ¿La ocupacion de su país durante cuarenta y cinco años?  ¿La entrada con las tropas soviéticas del comité de Lublin –judíos comunistas en su (casi) totalidad- que practicaron una política de exterminio en las zonas bajo su control contra el clero polaco –hasta setecientas víctimas- salvando de la quema en cambio al futuro papa Juan Pablo II por las razones que fuera?
Ocho de Mayo, día del armisticio, del final de la segunda guerra mundial, de la victoria del Ejército Rojo y del desfile de Moscu, de la Victoria. El pasado que no pasa. Ni de este lado ni del de más allá de los Pirineos. Aquí ya me pronuncié claramente y sin ambages ni rodeos sobre el conflicto ucraniano, y confieso que en mi toma de postura gravitó el posicionamiento pro ruso al respecto del Frente Nacional francés tanto de su actual presidenta como de su fundador. Padre e hija se ven ahora envueltos, que me diga alejados –para siempre tal vez- por culpa de un conflicto que habrá desembocado en ruptura irremediable en el que se enfrentaban de nuevo dos fantasmas del pasado que continúan a dividir a los franceses, y me refiero al Mariscal Pétain, y al General De Gaulle.

Ya hice observar en estas páginas que en la memoria colectiva (de franceses) que reivindica el fundador del Frente Nacional se deja percibir de antiguo un innegable espíritu de reconciliación o de concordia por cuenta dos figuras de la historia francesa contemporánea que la Segunda Guerra Mundial enfrentó de forma irremediable, el Mariscal Pétain del lado de la Colaboración y el General De Gaulle del lado de la Resistencia. En mi reciente libro “Guerra del 36” e Indignación Callejera" sostuve que nuestra guerra civil fue la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial y que aquella se continuo o prolongo –hasta hoy- después del 45.

LE PEN Y EL SENTIDO DEL HONOR

Pierre Sidos es el “otro” patriarca del nacionalismo francés que no deja de gravitar de cerca ahora en la ruptura al interior del Frente Nacional. Es hijo de un militar y alto funcionario del régimen de Vichy, François Sidos, que fracasó en su proyecto de huida a España por barco con toda sus familia –al hundirse la “bolsa” bajo control de los alemanes de la Rochelle-, y fue condenado a muerte y fusilado en el 46. El nombre de Pierre Sidos (y de sus hermanos) sonaban en España en mis años de muy joven, ligado al capitán general Muñoz Grandes, a Narciso Perales y a otros nombres de falangistas históricos que sostuvieron la causa de la Argelia Francesa y dieron apoyo y brindaron refugio en Madrid, al general Salan, jefe de la OAS
Jean Marie Le Pen en el centro de la escena, desde hace ya unos cuantos días (semanas) Y una de las cosas que más llama la atención es que se le ponga en la picota en los medios más que nada por sus ideas. El último botón de muestra lo ofrece un artículo en el diario –de vieja tradición izquierdista en Francia- le Nouvel Observateur, el semanario que fue tribuna de Jean Paul Sartre y de Cohn Bendith, líder de los estudiantes enrabiados (enragés) –de izquierdas- en mayo del 68, en el que se vierte un análisis –de la pluma de una joven "cronista retorica"- sobre el lenguaje (hablado de Jean Marie-Le Pen, que su autora ve emparentado a un mundo de ideas pre-democrático, medieval de antiguo régimen, disecando términos de gran impacto mediático –al decir de la propia autora del artículo- en la ruptura que acaba de protagonizar con su hija y también con su nieta preferida.

Felon, felonía (“felon”, “felonie”) sinónimo de tradición de lengua española reviste en lengua francesa una enjundia y significación especiales ligadas a la monarquía francesa y a la Francia del Medioevo donde el sello feudal dejo mucha más huella e impronta que en los reinos cristianos de la Península durante la Reconquista. Y es especialmente significativo que el término –como se recuerda en el hilo de la discusión que habrá desatado ese artículo- fuera usado en una ocasión histórica por el general De Gaulle el rival directo del mariscal Pétain que Jean Marie-Le Pen venera lo que habrá sido detonante –por sus declaraciones polémicas a la prensa- del escándalo en los medios y de la crisis al interior del Frente Nacional y al desenlace de todos conocido. Y fue con ocasión del putsch de Argel (abril 1961) cuando el entonces jefe de estado francés denuncio a los militares felones (sic) que acababan de sublevarse en Argelia contra él, violando así a sus ojos el juramento de fidelidad (y de honor) ligado a la condición militar de los sublevados.

jueves, mayo 07, 2015

¿FRENTE NACIONAL CANAL HISTORICO EN PUERTAS?

Roger Holeindre. Una figura histórica del Frente nacional del que fue uno de los fundadores, y escindido del Frente Nacional en su versión actual, en desacuerdo con la línea de des diabolización de Marine le Pen, y uno de los nombres que hacen irrupción ahora ante la eventualidad de la aparición de Frente Nacional Canal/histórico al socaire del revulsivo creado por la suspensión de militancia de Jean Marie Le Pen y su negativa a acatar la sanción de la que se ve objeto. Roger Holeindre gravitó a distancia en mi trayectoria desde mis años jóvenes, cuando me llegaba a Madrid –a principios de los setenta- su revista anti-Mayo de 68 “Le Contrepoison” (El Contraveneno) Y seguiría gravitando de cerca durante los meses que erré en Francia –primavera del 86- tras mi salida de la cárcel portuguesa, sin yo darme siquiera cuenta. Quien no es agradecido no es bien nacido. Y lo recuerdo ahora que la ocasión se presenta
Me leí un libro de muy joven del que se me quedo el titulo por lo elocuente y revelador sobre todo, “El nacimiento de un monstruo, la opinión publica” de un autor al que llegaría a conocer años más tarde, por tratarse de Bernard Fay un destacada figura de la Colaboración en Francia al que tuve de profesor de masonería y sociedades secretas (sic) en mis años del Seminario de Ecône. Y me vienen ahora a la mente tanto el librito como su autor en el marco de la crisis desatada al interior del Frente Nacional de la que he vedo noticiando -y glosando sus novedades más destacadas- en estas entradas abundantemente.

Y es porque la presencia de aquél en Ecône, una obra fundada por un obispo que por muy de derechas que fuera no dejaba de formar parte de un clase dirigente en Francia –política y eclesiástica- emergente de la segunda Guerra Mundial (y de la “Liberation”), por su condición –sacrosanta e intocable- de hijo de un deportado en Alemania durante la guerra y muerto además en deportación no dejaba de ser sintomático de algo que habre destacado en mis últimas entradas sobre este tema, y es el espíritu reconciliador en lo que se da en llamar extrema derecha en Francia en relación con el pasado que no pasa, el suyo propio, me refiero, el pasado francés en relación co la Segunda guerra Mundial –y la ocupación alemana en Francia- que no se da en España sin duda porque no se puede darse por culpa de la guerra civil (del 36) interminable –que aún dura- como lo denuncio y explico en mi libro de reciente aparición “Guerra del 36 e Indignación Callejera”

martes, mayo 05, 2015

¿MUERTO POLÍTICAMENTE JEAN MARIE LE PEN? NO LO CREO

El obispo Guerra Campos era ya un hombre políticamente muerto –en el sentido de política eclesiástica o política religiosa (en el sentido que se dio a la formula en la década de los treinta del pasado siglo)- cuando el autor de estas líneas le visitó en el palacio episcopal de Cuenca –diócesis de la que fue obispo titular hasta el final de sus días (tras verse despojado de su cargos de obispo auxiliar de Madrid-Alcalá y de secretario de la conferencia episcopal)- en la segunda mitad de la década de los setenta (vistiendo yo hábitos del seminario de Ecône) Se lo jugó a todo a una carta (vaticana) contra el (muy) progre cardenal Tarancón, que jugaba con cartas marcadas, las que le daba la protección de la que gozaba de parte del papa Pablo VI enemigo jurado del régimen de Franco y a la vez alto comisionado para su (auto) demolición –o desfalangistización (o desnazificación) del mismo- por encargo de las grandes potencias vencedoras en el 45. De Jean Marie le Pen en cambio, al que la prensa global en lengua francesa está presentando las horas que corren como alguien políticamente muerto, no se puede decir que arrastre esas ataduras (y anteojeras) (…)
Consumatum est. La ruptura al interior del mayor partido a la derecha de la derecha (para entendernos) –en número de votos- de Europa occidental deja huérfanos a muchos en Francia y fuera de ella que habian puesto todas o casi todas sus esperanzas en una formación que era un caso único de crecimiento y de éxitos fulgurantes desde hacía décadas. ¿Tengo que hablar (también) en primera persona? Si y no, si en la medida que el Frente Nacional formo parte de cerca o a distancia del mobiliario ideogico de un universo en el que habrá gravitado de una manera u otra toda mi vida, y no, en la medida que nunca me comprometí ni poco ni mucho con ellos ni con sus amigos ni con los amigos de sus amigos, como no me seria difícil de demostrarlo, ni en España ni fuera de ella.

Sigo pues con los cinco sentidos como todos aquí ya lo habrán notado (como si fuera un Dallas en versión francesa) la saga de las desavenencias domésticas en la familia Le Pen que habrán llevado a la ruptura que estamos presenciando, de testigos o de terceros en parte y en parte también de parientes más o menos próximo (ideológicamente hablando) Jean Marie le Pen se resiste a verse englobado o asimilado –y en eso habrá sin duda estribado uno de los principales puntos de divergencia con su propia hija- dentro del campo “republicano” Una vieja historia o leyenda o contencioso de la política francesa, de una derecha o (extrême/droite) que forma parte de la república, del orden republicano lo quiera o no lo quiera, porque no tiene más remedio, sin creer en aquella o sin creer en ella demasiado, desde los tiempos de la revolución francesa y de la consolidación del régimen republicano por cima de los Pirineos.