Vito QUILES desafiando abiertamente el poder cultural -Antonio GRAMSCI díxit- en la Universidad pública española. Coto cerrado hoy como hace cuarenta años (mi época) de la izquierda española
Vito Quiles, o el poder cultural en cuestión o entredicho (GRAMSCI díxit) en las Universidades públicas españolas, y së de lo que hablo que con eso se explica todo o casi todo de la escandalera que se monta con sus intervenciones, y sin ello no se explica nada de nada. Le he seguido a distancia -por la Red- alguna de sus intervenciones recientes y me convencieron bastante, y desde luego no me escandalizaron en nada. Usando a su modo y manera y en toda libertad sin pedir ni buscar permisos o cauciones los que sean, el poder (omnímodo) de la palabra. Y eso es lo que algunos -muchos pocos- como ocurrió con Charlie KING no le perdonan. Con altavoz y fuera de las instalaciones universitarias en testimonio mudo que esas siguen siendo sin FRANCO o con FRANCO -léase el franquismo tardío- coto cerrado de la izquierda española que no es una izquierda como otra cualquiera. En capacidad de polarización y en guerra civilismo, y también en muchas otras cosas. Como lo era hace cuarenta años, mi época, cuando yo pasé por ellas -Facultad de Económicas, en la Ciudad Universitaria primero, y después, en el campus (recién inaugurado entonces) de Somosaguas.
Otro capitulo muy distinto del apartado que le estoy aquí dedicando al bullicioso periodista, lo es de su interpelaciones a periodistas. Acoso? La polémica está servida y no (sólo) por culpa suya. En la Universidad y en los debates universitarios, como en el Congreso de Diputados y en la Comunidad de Madrid por lo que se refiere a la política española. Está claro por demás para mí, como quiera que sea, que el ciudadano de a pie tiene derecho a la legitima defensa frente a la desinformación, a la censura y a las campañas de acoso y derribo que son practica cotidiana y habitual de la izquierda mediática léase de los medios españoles en un caso de hegemonía y de monopolio, caso único y sin parangón en los demás países de Europa. Eso es la teoría, la practica aquí como siempre se muestra mucho menos clara, por tratarse las más de las veces de un terreno resbaladizo por definición, y lleno de trampas y celadas, como esa en la que el díscolo periodista al que aquí aludimos, habrá estado a punto de caer (rendido), armas y bagajes, frente a una persona -loca desquiciada, dice él (y a mí que me registren)- de cuyo nombre no quiero (o prefiero no) acordarme, como decía Don Quijote de la Mancha, pero que alguien desde hace un rato tenía que poner en su sitio, sin dejarse intimidar de su (terrible) capacidad de desencadenar descargas de violencia mediática, ni de sus picaduras venenosas como las de una avispa (cubana)
Que donde las dan las toman, y la polarización que para algunos y algunas parece ser un negocio jugoso o no más que un trámite o moneda corriente en la política española, eso no les quita el derecho a los que se ven victimas (injustamente) de aquella, de propinarles a las brujas que me diga a aprendices de brujo lecciones no de moral sino de realidad, léase de cómo son o como pasan realmente las cosas (en la política española) Moneda corriente la provocación, o arma (mortífera) de la guerra híbrida o asimétrica? La polémica está servida. O fatalidad guerra civilista española? ¿Que tenemos que asumir como exutorio o tubo de escape, en garantía indispensable que la sangre -como el 36- no llegará de nuevo al río? Sin que con ello pretenda invalidar en modo alguno la valiosa tarea de Vito QUILES frente a los fautores de desinformación. Tarea (ardua) ingrata por cuenta de la Verdad. Omnia vincit Veritas
El miedo -léase la provocación-, ¿está cambiando de bando? Es, como sea lo que anuncia Vitor QUILES con su (precioso) trabajo periodístico en el Congreso de Diputados






