¡ Frágil e indefenso el Hombre,
ante celos de la edad !
Como araña venenosa,
cual demonio crepuscular
Cual inocente mariposa
y engañosa, cruel y falaz
que nos despista y engaña
y ataca cual ave rapaz
Y así fue la res bravía
que yo me propuse lidiar,
por detrás tuyo, pobre mía,
frágil y temible a la par,
de tu insignificancia gris
por delante y por detrás.
Y de la cabeza a los pies,
¡seductora e imperial !
De tu gancho ¡revoltosa!
tu encanto tardío y letal:
cuando me quise dar cuenta
se ponía el sol junto al mar (...)
Y con los cuervos aquellos
graznando (me) sin parar,
pero allí entonces yo lo vi:
¡ganarte o morir, no hay más!
Fue allí el punto sin retorno,
me lancé, sí, sin pensarlo ya,
me lleves a donde quieras
al Norte o al Sur, ¡qué más da!
Sin soga, por libre, bien sur,
alma y cuerpo, firmes ¡Ar!,
me mandes tú, te mande yo.
Y a ti y a mí ¡qué más nos da!
¡Tú y Yo, Yo y Tú, mi gatito!
bello idilio, ¡ el no va más !
de un seductor (¿gigolo? ¡oh no!)
y una bruja buena (y mortal)
¡Que cuánto me gusta, mi amor,
el como te dejas besar!
¡Fuera barreras de clase!
De educación (o de edad)

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