Raúl CASTRO, el hermanísimo de FIDEL, y verdadero líder Máximo en la sombra del régimen cubano, hoy por hoy, a quien pone de golpe en foco -¿y en la picota?- la intervención militar de Donald TRUMP en Venezuela. ¿Rendición o huida hacia adelante? Esta segunda opción es la mas probable. No creemos como sea en el "a punto de caer" de Donald TRUMP. Sin empujoncitos (...)
La obra -de perfiles grandiosos- del escritor norteamericano James ELLROY, niño mimado y perro rabioso (chien enragé) de la novela negra -en negro- norteamericana, del que aquí en este blog nos hemos venido repetidamente ocupando, gravita en gran parte a no dudar en torno a Cuba, a la mafia cubana -anti-castrista- en los Estados Unidos (*), al anticastrismo del exilio en Miami, desde sus inicios -hace ya más de veinte años-, y en torno a Fidel, naturalmente, a los miedos y fantasmas de Fidel, el líder Máximo (y sus secuelas), y a las obsesiones de sus enemigos, inmortalizados todos ellos como en un fresco -genial y a la vez dantesco- de toda la historia contemporánea de los Estados Unidos. Como en la (escalofriante) escena que se narra en una de sus obras de anticastristas vencidos, alineados en hilera en la playa, extendidos de manos atadas, boca abajo, mientras soldados o agentes del régimen les van decapitando -en número de 1200- uno a uno. Tras el desenlace todo ello del desembarco (frustrado) -por culpa en parte de la falta de cobertura aérea que les había sido prometida por el presidente USA John (Fitzgerald) KENNEDY (del partido demócrata), que (reza la leyenda) se echó atrás "in extremis"- de Playa Girón y Playa Larga -, al sur de la Isla, en la Bahía de los Cochinos (25 abril 1961) (1) Hace ahora (casi) sesenta y cuatro años (como segundos o minutos tan siquiera), a siete meses sólo -por venir- del magnicidio de DALLAS (23 noviembre 1963) (...) Y a sólo año y medio de la crisis de los misiles, donde el mundo pareció como nunca venir a bascular, al mismísimo borde de la guerra atómica, que viví -con 13 años de edad-, igual que el fracaso del desembarco aquél -con once años pues-, como en carne propia. Con lo que vengo a querer expresar la magnitud del (enorme) desafío que viene a ser o representar para Donald TRUMP, y todos los que le siguen o que en él esperan, o esperamos (lo mismo me da que me da lo mismo) -tras la caída de Nicolás MADURO, el régimen cubano, escollo principal para el presidente USA y especie de cabo de las Tormentas léase de todas las grandes crisis de la política internacional, mundo a través, ya en curso a día de hoy, o que se están justo ahora incubando.
¿Fruta madura (como Gibraltar) -tal como nos lo presenta Donald TRUMP-, el régimen de Raúl -el hermano de Fidel CASTRO, líder (MÁXIMO) en la sombra y guardián de su santo/sepulcro (revolucionario)? Como lo era en la inmediata posguerra -de la II Guerra Mundial- el régimen español, víctima de bloqueo -y condenado a morir de hambre por descontado- y del más absoluto aislamiento diplomático? Nos salvó o nos salvamos nosotros, por gafes de la coyuntura también y por una ley no escrita que se recordaba ayer en los medios, barajando hipótesis y cavilando. Y era la de la radicalización (sic) de regímenes condenados a morir de hambre, faltos de recursos. en una situación idéntica a la que TRUMP aludía ayer a cuento de Cuba, de su economía arruinada por los años de embargo y la mala gestión interna y de la desaparición tras la intervención militar en Venezuela de la única y última fuente de ingresos que le quedaba al régimen de la Habana, el petróleo venezolano. ¿Rendición o huida hacia adelante pues, del régimen (en La Habana) de Raúl CASTRO? La segunda opción -a tenor de lo ocurrido anteayer en el palacio presidencial de Caracas- se presenta como la más factible (y temible) Porque en un rotundo mentís a la narrativa sostenida en los medios oficiales cubanos, que vienen hablando del remate a sangre fría de los guardaespaldas que garantizaban de (muy) cerca, la seguridad del presidente venezolano, se habrá en cambio acabado informando del balance de muertos y heridos entre los agentes cubanos de la guardia presidencial, miembros todos ellos de una unidad de élite de fuerzas especiales del régimen en la Habana, las Avispas Negras, de lúgubre y siniestra reputación por los métodos de prácticas represoras -con la ayuda por ejemplo de perros adiestrados (2)- entre cubanos.
Y todo esto nos retrotrae a una efemérides lúgubre, de triste recordación para españoles. El Desastre del 98. De un peso (insoportable) aún por asumir en nuestra conciencia colectiva, botón de muestra inmejorable de lo cual lo ofrece el pesimismo desmoralizante, de autocrítica de la Generación homónima (del 98). Los STATES -los useños como gusta de decir (él sólo) Pío MOA-, ¿los malos (en el trance aquél) de la película? Digamos que se debe hablar más bien de signos o vaticinios precursores de la interminable guerra civil, entre hispanos y españoles. En un preanuncio de la guerra civil (del 36) Fueron españoles renegados -de ascendencia y de nacimiento- como José MARTÍ, y no los yankees, los que levantaron la bandera de la insurrección, que se beneficiarían -como el acabado de nombrar- del compromiso histórico que ensayó -por razón de su trágico aislamiento tras el desenlace de la II Guerra Mundial (en el 45)- el régimen español, por cuenta o en nombre de la Hispanidad, con la Emancipación americana (anti-española)
Y en las circunstancias actuales, con los anchos horizontes de esperanzas -de libertad y liberación- que habrá sabido abrir en la América hispana o ex-hispana, la intervención militar de Donald TRUMP en Venezuela, no seré yo el que alumbre el fuego de la insurrección anti-comunista y anti-castrista en Cuba, pero, caso de verla en llamas, no seré yo tampoco quien la extinga (mi palabra) Qui sapis, sapiat
Gastón BAQUERO (1914-1997), poeta cubano de vanguardia. Tras la llegada de Fidel CASTRO al poder, vivió exiliado y murió en España, donde encontró alojamiento y trabajo -en el Instituto de Cultura Hispánica y en otros y servicios de la cultura oficial- bajo el régimen anterior. El Ché GUEVARA llegó a decir de él, que prefirió a los rigores de la Revolución, la molicie de las playas del fascismo. Le recordaba en sus galerías literarias, Francisco UMBRAL, que le trató y le apreciaba(1): Brigada 2506, de 1500 exiliados, de los cuales 1200 fueron capturados (y justo después, asesinados). La ("ardua") batalla duró 65 horas, según unas fuentes, tres días según otras contra la narrativa circulando hasta hoy -y grabada hondo en la memoria colectiva-, de un fracaso inicial del desembarco, sin apenas resistencia (...)
(2): Invalidando a la vez la afirmación circulando vía Wikipedia en la Red que los españoles al contrario que los moros durante la Reconquista- habrían utilizado (en precursores) de arma de combate, perros de presa (en jauría) durante la conquista de América (...)






